Opinión

altLa civilización cristiana corre un grave peligro. Alrededor de cien millones de adeptos de la doctrina de Jesucristo son objeto de persecuciones. Con la circunstancia de que ellos sufren e incluso perecen por la fe no solo en países de Cercano Oriente, África del Norte y del Sur y el sudeste, que son en esencia, regiones no cristianas.

Por Milena Fáustova


altLos donantes de Arabia Saudita han jugado un papel crucial tristemente célebre en la creación y el mantenimiento de grupos yihadistas suníes durante los últimos 30 años. Pero, a pesar de toda la supuesta determinación de EE.UU. y sus aliados desde el 11-S de librar "la guerra contra el terror", estos han mostrado sorprendente restricción cuando se trata de presionar a Arabia Saudita y a las monarquías del Golfo para que dejen de apoyar económicamente las actividades de los yihadistas.

Por Patrick Cockburn

altLos varios días de protestas organizadas en Ucrania son notables por la falta relativa de violencia policial.

Por Paul Craig Roberts

 

altSi no es un acto premeditado, estamos ante una de esas coincidencias que dan al azar el aspecto de la planificación. El mismo día en que se inaugura el bochornoso simposio España contra Cataluña, el presidente de la Generalidad hace pública la pregunta tramposa que deberían responder los ciudadanos de la comunidad en el más que improbable caso de que se produzca la consulta. Como la decisión de falsificar la historia no flaquea, la fecha elegida para la consulta es el 9 de noviembre. El 9 de noviembre de 1989 cayó el muro de Berlín. Preso de la inflamación estética de sus ilusiones, el nacionalismo catalán insulta un cautiverio real para fabricar una liberación imaginaria. Sólo falta que, en su intrépido afán de emular a los protagonistas de la historia, el secundario Artur Mas malogre el gesto de Kennedy para soltar, ante los ojos incrédulos del mundo: “Yo soy berlinés”.

Por Fernando García de Cortazar

Hay diversas maneras de matar el hambre, sin olvidar que “!el hambre es canija”, de tal forma que el hambre, no la obra del genial y olvidado Helmun Kalsun, determina muchos de los criterios que conforman la  partidocracia.

Por José Luis Ontiveros*

En el artículo anterior hablaba de “el nacionalismo catalán contra España”, pero es más exacto hablar de oligarquía. Un nacionalista catalán de a pie, de buena voluntad, o sea, la inmensa mayoría, no pinta nada, es una persona manipulada y utilizada –una versión moderna de los remensas del siglo XV– por una oligarquía de características mafiosas, pues se trata de un grupo profundamente endogámico, donde “la famiglia” es el centro de intereses y los lazos de sangre esenciales. Esta posee un amplio abanico de excelentes profesionales a su servicio, economistas, policías, jueces, catedráticos, artistas, etc., y controla las principales instituciones, desde la Generalitat a las universidades, las organizaciones profesionales o el FC Barcelona, que es su altavoz esencial.

Por Roberto Centeno*

Hubo un tiempo en que un puñado de españoles dominó una de las mayores regiones del actual Zaire. Fue a mediados de los años sesenta, cuando la descolonización africana y los intereses de las potencias plagaron África de mercenarios y asesores varios trabajando para Gobiernos de todo pelaje y condición.

Por Manuel Ortega

Nuestros políticos son portavoces y difusores, en su mayor parte inconscientes, de una política a largo plazo que conduce a la esclavitud mundialista.En el espacio de algunas semanas, han caído en ráfagas acontecimientos de primera importancia para el futuro de los Estados europeos. El anuncio hecho por el gobierno regional catalán para organizar un referéndum el 09 de noviembre de 2014, acerca de la creación de un Estado catalán y de su independencia, ha provocado una onda de choque en toda España.

Por Pierre Hillard

altLas manifestaciones de "Forconi" [literalmente, los que portan horcas] que paralizan las ciudades italianas desde hace días han tomado por sorpresa a casi todo el mundo. Pero sus reivindicaciones no partidistas contra la austeridad y las élites enmascaran similitudes inquietantes con los principios del movimiento autoritario que llevó al poder a Mussolini.

Por Alessandro Da Rold


altLa Unión Soviética ayudó a Nelson Mandela a derrocar el régimen del apartheid en la República de Sudáfrica con finanzas, armas y con la preparación de paramilitares comunistas. Pero, el legendario Madiba se fue con ese hecho a la tumba.

Por Vadim Fersóvich


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