Por Roberto Centeno*

Cuenta la Biblia –Éxodo, 5:1-5 a 12:29-51– que Egipto padeció diez plagas que asolaron el país. España sufre hoy el equivalente a 440.314 de estas plagas. Y no sólo por el ingente dinero que cuesta la mayor masa de políticos de Europa más los dos millones de familiares y amigos a los que han enchufado, sino también por el daño irreversible que producen en las instituciones que controlan. El más devastador, aparte de delictivo, ha sido el saqueo y destrucción de las cajas de ahorro, el referente de ahorro popular durante 160 años, de las que nadie ha respondido. Y por supuesto, el hundimiento de la economía, en su alianza con la oligarquía empresarial y financiera, a la que han entregado cientos de miles de millones de dinero público para tapar sus agujeros, invertidos en obras innecesarias o permitiendo el abuso de los monopolios. El mayor expolio de la Historia de España. Han destruido millones de puestos de trabajo y llevado a la pobreza a 2,2 millones de niños, el 26,2 % del total. “La pobreza en España tiene cara de niño”, afirma la directora de Unicef.

Y lo peor es que no se trata, como las plagas bíblicas, de algo pasajero. El daño causado por la casta política se prolongará durante varias generaciones, cien años según mi maestro el profesor Velarde. España no volverá a ocupar el puesto que alcanzó entre las grandes economías. Nuestra renta per cápita, que jamás volvió a alcanzar el nivel de 1975 respecto a la media de los nueve países centrales de la UE –81,3%–, se encuentra en caída libre desde 2007, ya no frente a los nueve más ricos  –72,8%– sino frente a los 27, y con una distribución de la renta y la riqueza medievales. La diferencia actual entre ricos y pobres resulta escandalosa. España es el país con la distribución de la renta y la riqueza más injusta de toda la OCDE.

Los ricos son cada vez más ricos con la ayuda del Gobierno –las grandes empresas del Ibex apenas pagan el 9% de Impuesto de Sociedades, y las grandes fortunas están exentas de casi todos los impuestos vía SICAV– y los pobres son cada vez más pobres. Las subidas brutales de impuestos y de la energía –la más cara de Europa, a veces hasta el doble– y la bajada de salarios obligará a 10 millones de hogares a reducir su nivel de vida, 4 millones de ellos hasta la miseria. La mitad de las familias no llega a fin de mes, el 90 % ha perdido renta real, solo un 10 % es más rico y un 0,1 %, infinitamente más rico. Simultáneamente, la calidad de los servicios esenciales, como la educación y la sanidad, se ha desplomado. De estar entre los diez primeros puestos mundiales en los 70 han pasado al 48 el primero y al 24 el segundo (Health Index 2012). Los 9.390 políticos introducidos en Educación y los 8.260 en Sanidad son responsables principales.

Un gobierno ilegítimo y cobarde

Después del megadesastre económico y político de Zapatero, las demenciales medidas de Rajoy nos llevan a la mayor catástrofe económica y social en tiempos de paz. Volvemos a los años 40, a la escasez, a la miseria y al hambre, pero entonces fue consecuencia de dos guerras sucesivas, y hoy lo es de la incompetencia y la cobardía de un gobierno ilegítimo que ha hecho justo lo contrario de lo que prometió y para lo que fue elegido. Desde las brutales subidas de impuestos a la legalización de Bildu y la excarcelación de asesinos etarras. Y en cuanto a cobardía, habiendo acumulado el mayor poder de la “democracia”, Rajoy es incapaz de controlar a sus ‘barones’ y a sus alcaldes, que están ahí sólo porque él les puso de cabeza de una lista. Si hubiera puesto al Pato Donald y a sus sobrinos serían ellos los barones. Con los nacionalistas, que no tienen media bofetada, se rinde directamente. Sólo la disparatada barra libre del BCE, del que España ha recibido más que nadie, sostiene artificialmente un sistema financiero inviable, cuyo agujero real es de 300.000 millones y no de 60.000, y cuyo negocio, como la economía, está en caída libre. Mantiene el despilfarro inaudito de autonomías y ayuntamientos. Un dinero sin control alguno, del que ni un solo euro va a la economía productiva y que tendrán que devolver nuestros hijos y nietos.

Un ejemplo particularmente escandaloso del despilfarro de la casta política es el de la señora Cospedal, que siendo la más obligada a dar ejemplo ha incumplido todas sus promesas de austeridad y sigue gastando a todo trapo. Hoy Castilla-La Mancha es líder en incumplimiento del déficit, con más del 5% del PIB, y tendría que recortar 1.500 millones de aquí a fin de año para cumplir, algo de lo que no tiene ni la menor intención. Le importa un pimiento el objetivo de déficit de España. Otra igual es la vicepresidenta de la Generalitat, Joana Ortega. “¡Que se pongan las pilas!” afirma la doña en un alarde de desvergüenza y cinismo ilimitados, para que les regalemos el dinero que seguir despilfarrando. El cobarde de Rajoy se baja los pantalones y saquea las Loterías para que mantengan embajadas, televisiones y cientos de miles de enchufados, en lugar de intervenir a Cataluña y a los demás  y acabar la fiesta.

Y mientras la casta despilfarra y exige, España se hunde. La industria y los servicios deflactados han caído un 8% en el segundo trimestre, y la construcción el 19,4 %. Los tres suponen el 86 % del PIB. ¿Cómo narices pueden decir el BdE y el INE que el PIB ha caído solo el 0,4 %? ¿Pero es que piensan que somos imbéciles? ¡Y esperen a ver el tercer cuatrimestre! Y ya el colmo del disparate: crean un banco malo que va a comprar con nuestro dinero todos los activos ruinosos a precio de oro y para salvar a los delincuentes que nos hundieron. La oligarquía política le ha entregado ya más de 80.000 millones de nuestro dinero y avalado 135.000, más otros 100.000 de la UE también avalados. Pero el banco malo va mucho más allá. Sus efectos serán devastadores para los intereses de España y de Europa, porque impide el ajuste de precios en el mercado inmobiliario para favorecer a la oligarquía financiera, un gigantesco paso atrás para la competitividad que lastrará la recuperación y empobrecerá todavía más a los españoles.

Los depredadores de España

El gran problema de España, lo que nos hace imposible ver luz al final del túnel, es una estructura de Estado monstruosa y corrupta, que sigue gastando el doble de lo que ingresa. Una estructura ilegal porque fue impuesta por la casta para repartirse España sin consultar al pueblo, y solo posteriormente la “legalizó”. Tenemos 17 comunidades con toda la estructura y organismos propios de un Estado real; 2 ciudades autónomas; 52 diputaciones y un Senado inútiles; 8.117 Ayuntamientos que no deberían ser mas de 3.000; 1.012 mancomunidades; 81 comarcas y 3.726 entidades locales. Adicionalmente, todas estas Administraciones poseen un gigantesco entramado de organismos autónomos, empresas, fundaciones, consorcios y otros, creados en su mayoría para ocultar deuda y colocar a familiares y amigos sin límite. Un conjunto de 8.894 entidades funcionando sin ningún tipo de fiscalización o control. Su distribución es: 1.096 Estado, 2.338 autonomías y 5.460 ayuntamientos. Si la Embajada alemana en Madrid hace su trabajo, la señora Merkel debe tener estas cifras delante el día 6. Es lo único a discutir.

En este gigantesco entramado parasitan 440.000 políticos en 4100 empresas públicas, y además, según la última EPA, existen en España 3.104.100 empleados públicos, de los cuales, según recientes declaraciones del ministro Montoro, solo 700.000 ha obtenido el puesto de trabajo “bajo los principios de igualdad, méritos, capacidad y publicidad”. O sea, a través de una oposición real. Lo que significa que 2.404.000 han sido nombrados a dedo por la casta política o a través de “concursos a medida” para los amigos.  La lista que sigue es un resumen de la elaborada en Presidencia, titulada “Cargos políticos en las Administraciones”. Espero que los foreros disconformes tengan de una santa vez la decencia y la vergüenza torera de dar cifras alternativas y  comprobables,  de forma que además de los insultos habituales, aporten algo útil.

El último ejemplo de corrupción y desprecio a los ciudadanos lo tenemos en Andalucía, donde PSOE e IU no se han repartido cargos: ¡los han duplicado! Montones de cargos nuevos, no solo los cinco famosos de la Junta. ¡Y con 240.000 empleados en la Junta, con un 33,9 % de paro y un 35,6 % de familias viviendo en la pobreza! Tomen nota los ingenuos que dicen que la salida de la crisis es un Gobierno de coalición. Solo se duplicarían los golfos y los parásitos.

Dice el FMI que “la vía islandesa es el ejemplo a seguir para todos los países en crisis”. Hoy crece el triple que la UE después de procesar y meter en la cárcel a las cúpulas política y financiera culpables del desastre. La vía islandesa es la única salida. O la impone Europa o la imponemos nosotros como sea. Menos llorar y más actuar. Tenemos la obligación grave de dejar otro país a nuestros hijos y nietos. No podemos dejarlos en manos de esta masa de depredadores y corruptos

*Roberto Centeno es economista (Fuente: Cotizalia)

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