Libros Recomendados

Por Cristina Sánchez*

Llevamos tiempo diciéndolo por activa y por pasiva, la prensa democrática occidental, concretamente la española, que es la que mejor conocemos, no informa, al contrario desinforma de forma partidista, obscena y sin complejos. Insultando la inteligencia de todos los españoles y cometiendo un delito de indignidad periodística que, en España, no está penalizado. Y por si fuera poco, la sumisión a los EEUU y su reoccidentalización expres, con su espiritualidad de predicador new age –copia barata, burda y simple de la ortodoxia espiritual y filosófica europea- ha borrado todo vestigio de honor.

La desinformación sobre el asesinato de 37 personas en la Casa de los Sindicatos de Odesa es más de lo mismo. Sin embargo, nos lleva a comprobar hasta qué punto llega el vil adoctrinamiento y la sumisión a los lobbies de la comunicación occidentales; la histeria lacaya de todos los periódicos “oficiales”, los que se mantienen en los quioscos gracias a la ayuda de la Administración, que compra favores y silencios, y la gran perversión del lenguaje, capaz ya de silenciar la muerte de 37 personas a manos de radicales descerebrados. Las pruebas han dado la vuelta al mundo por internet, por los medios sin subvencionar verdaderamente libres y `por las redes sociales: las fotos y videos viendo como unas casi niñas llenaban botellas de gasolina convertidas cócteles molotov, las lanzan y gritan y se mofan de las personas que saltan por las ventanas ardiendo.

Tanta ignominia clama al cielo. Hasta los que llevamos denunciando el hecho de la desinformación algunos años ya, nos causa rubor, nos sorprende y nos produce un asco inmenso, incontenible.

Sobre todo porque somos conscientes de que, si en vez de milicianos o ciudadanos prorusos fuesen miembros del Sector Derecho, extremistas, racistas e identitarios de corte neonazi… pero defensores de la junta de Kiev, la prensa estaría llorando a los muertos y publicando todo tipo de detalles, adornando las pruebas, y clamando justicia.

Sin embargo, lástima, los muertos son prorusos, ciudadanos que se niegan a aceptar la autoridad de un gobierno golpista, auspiciado ilegalmente al poder tras la injerencia de los EEUU-y la OTAN, con los más de 80 muertos del Maidan a sus espaldas, hecho igualmente demostrado con pruebas que no han sido publicadas en la prensa libre democrática. Además, son los causantes de prohibir la lengua rusa –muchos ucranianos sólo hablan ruso-, prohibir los derechos de éstos e incitar al odio en una campaña sin precedentes –recordemos las palabras de Timosenko, una de las candidatas a la presidencia de Ucrania y la mano derecha del presidente autoproclamado en estos momentos: “Hay que matar a los rusos”.

Ante la tragedia, Obama celebra su cena con la prensa haciendo chistes del Presidente ruso y entre carcajadas

Y qué decir del presidente Obama, Premio Nobel de la Paz, qué decir de su clase y de su estar a la altura de los acontecimientos trágicos que se están produciendo. Esta noche de domingo, cuando todavía el luto persiste en todas las almas y corazones de buena voluntad, en su cena anual con los corresponsales de los monopolios de la prensa mundial, en vez de estar guardando un minuto de silencio, como habría hecho si los muertos fuesen los socios dirigidos por el gobierno títere que acaba de instaurar en Ucrania, se ha dedicado a descojonarse, literalmente de risa, a boca abierta,  intentando ridiculizar al Presidente Putin.

Pero la pena no embargaba hoy al Presidente del mundo mundial. Hoy le han podido los celos.

El mayor problema de Obama, no es la posibilidad de arruinar a su país con el probable hundimiento del dólar si continúa insistiendo con las sanciones ridículas que ya no tiene poder económico para ordenar, no es meter a su país en una nueva guerra que no puede costear sin continuar creando millones de pobres en el territorio que preside. No, el problema es una foto en la que Putin, según Obama, se muestra viril. ¿Tiene algún problema, acaso, el presidente de los EEUU de América con la virilidad?

Parece ser que sí. Con la virilidad, con el respeto a los demás, con los valores tradicionales de otros Pueblos y Naciones. Con las diferencias entre comunidades. Con el derramamiento de sangre. ¿Recuerda acaso la sangre de sus abuelos? Sin embargo, tiene muy presente su corte de predicador barato.

*Redactora Jefe de Elespiadigital.com

CANAL

 

elespiadigital.com
La información más inteligente

El Tiempo por Meteoblue