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Por Cristina Sánchez*

El último libro de la diva del periodismo opusino, Pilar Urbano, está dando que hablar, aunque no más de lo estrictamente necesario, y todo dentro de la moderación habitual del Régimen y sus principales actores. Siendo sensatos, al igual que el Régimen, hay que decir que las réplicas y declaraciones de los protagonistas de su libro –los que están vivos, claro-, han decepcionado a todos aquellos que conocen las pesquisas de las investigaciones sobre la asonada del 23-F, por su indiferencia. Lo que, es posible, haya molestado incluso a la misma Pilar Urbano, esperando algo más de “juego mediático”, que es, intuimos, seguramente lo que se intentaba con la publicación del libro, y lo que respondería a la verdadera cuestión de “por qué, ahora”: es decir, el “para qué”, la intención última de la comunicación.

Se ha publicado que la periodista, que no oculta ser del  OPUS y que asegura que “el CNI le abrió sus puertas”… está dispuesta a responder al comunicado de la Casa del Rey, por otro lado nada revelador, apuntando lo de siempre, que el Rey no ha sido –de cualquier forma, irrelevante, ya que a estas alturas el Rey no es sólo antipopular, además ya no es creíble-, y que para ello guarda, dice, “conversaciones, confidencias y documentos”, que contrastan su investigación, para defenderse de posibles y probables desmentidos. Pilar Urbano, precisamente, no debería de sorprenderse, a estas alturas, de los tan bien hallados desmentidos, es más de una ocasión.

La Casa quiere destacar el carácter impecable con el que S.M. el Rey ha cumplido siempre sus obligaciones institucionales”, añadió el portavoz oficial, asegurando que, Su Majestad, no tuvo nada que ver con la “Operación Armada”. La periodista asegura que “sacará a la luz pruebas” si es necesario. Bienvenidas sean, pues, y que “responderá de manera contundente a Zarzuela”, según publica el Confidencial Digital.

Según este mismo sitio, Urbano ha sido clara con personas de su entorno. La periodista, que felicitaba al Rey en su última onomástica con una respuesta satisfactoria por parte del monarca, Sigue ayudándonos como hasta ahora”, tiene en estos momentos la convicción de que es posible que pierda la amistad con ex compañeros de viaje, tanto en Zarzuela como en las altas esferas de la Casta política. “No escribo libros par que me hagan regalos de Navidad… los escribo para contar la verdad”, dice… ¿Ahora?, ¿Por qué ahora? O mejor dicho, ¿Para qué?, ¿Cómo es posible mantener tantos años la leal amistad de los inquilinos de Zarzuela, sabiendo lo que sabía, y sobre todo, con esas ínfulas de justiciera que trae en estos precisos momentos con “La gran desmemoria. Lo que Suarez olvidó y el Rey prefiere no recordar”? ¿Acaso no sabe Pilar Urbano, que por el bien de todos los hijos de Dios, estas verdades cuando antes, más sirven a la Justicia, al menos la de los hombres?

Que la diva asegure en la presentación de su libro, “No quiero polemizar, que el lector lea el libro y juzgue. Yo no trabajo ni escribo para los poderes, sino para el lector de hoy y de mañana, portando monedas de verdad a la banca de la Historia”, es cuanto menos discutible, sobre todo la afirmación “no escribo para los poderes”, porque tendríamos que definir poderes, y Pilar desprende no sólo vahos de poder, sino además, de poder de Santidad. Y las relaciones de la Santidad por excelencia en este país, el OPUS con el Poder, en mayúsculas y a su vez con la periodista, están suficientemente clarificadas, y más, en la newsletter publicada hoy en este mismo medio.

Pero además, ya hay más de un medio y más de un columnista que, al parecer, han desentrañado lo que a todas luces parece una operación de sustitución, siempre dentro de la Corona y los pilares institucionales del Estado, es decir la abdicación en Felipe de Borbón. Por otra parte, asegurar en al diario El Mundo, refiriéndose a la Zarzuela, “A ellos les sobran altavoces y yo no sirvo al poder”, el poder otra vez, también es rotundamente falso, todos sabemos en este país los medios de comunicación que controlan los herederos del fundador de La Obra, el beato y santo Escribá de Balaguer, San José María, para los más allegados. Por otro lado, algo que también chirría por los medios es el hecho de que sea Planeta, una editorial afianzada en el Régimen, la que publica el libro. Planeta no emprende aventuras, Plantea publica Best seller.

El primer gran error de Casimiro García-Abadillo

El Mundo anda últimamente a la gresca con Zarzuela. Sin embargo, tras lo dicho sobre los tentáculos del poder y por aquello de que la sombra del poder es alargada, no es muy arriesgado decir que, en este caso, el segundo director de El Mundo, ha apostado a caballo ganador.

Ahora bien, parece ser que la entrevista que Miguel Ángel Mellado realizó a Pilar Urbano y que se publicó en El Mundo el pasado domingo ha provocado un gran malestar en la cúpula de Unidad Editorial. En las altas esferas del grupo se habla del primer gran error de Casimiro García-Abadillo. Entre las críticas, según publica el Confidencial Digital, no compartir el hecho de que se haya dado “una patada al rey” en un momento como el actual. Y comparan la actitud que El Mundo está mostrando en relación al Monarca con la que está teniendo El País -que con motivo del fallecimiento de Adolfo Suárez hizo un ejercicio de “introspección”- acercándose a Zarzuela-. Pero claro, lo cierto es que la “actitud” de El País, nos está dejando a todos atónitos, en todos los sentidos, -Monarquía, PP…- y no sólo en lo referente a su Majestad, lo que no sería tan raro si tenemos en cuenta la fabulosa e íntima amistad que existió siempre entre Felipe González y Juan Carlos de Borbón, casi, casi de camaradas.

De cualquier forma, y dicho sea de paso, esperemos que lo de destituir directores de El Mundo no se convierta en una costumbre enojosa, teniendo en cuenta que, el mensaje que, según publica El Confidencial Digital, ha llegado a la redacción del periódico, desde la Casa del Rey es: el equipo de Zarzuela “ha puesto una cruz” a Casimiro García-Abadillo. Hay decepción por la decisión que tomó el director de publicar la conversación.

Las conversaciones privadas de Arcadi Espada

Especial mención merecen las “Conversaciones privadas” de Espada, en las que dirigiéndose a su “Querido J”, ironiza sobre los poderes editoriales de la periodista Pilar Urbano y  sobre sus grandilocuentes puestas en escena: “Nada más abrir el librote –de Pilar Urbano- ya la he visto instalada en el despacho que usaba Alfonso XIII en el Palacio Real, y no en cualquier momento, ¡quia!, sino en la candente mañana del primero de julio de 1976, desbordadas y en naufragio ya las trece horas y cuarto, y oyendo y anotando lo que le decía el Rey a Carlos Arias; que era, en síntesis, sal por la puerta, pero que ella lo adorna, joder si lo adorna”.

Aún con la debida distancia sobre la periodista estrella, Arcadi asegura a “J”: “No sé si es cierto lo que explica Pilar Urbano sobre el Rey, Suárez y el 23-F. Pero sí te puedo dar fe de una certeza más modesta: el ex presidente Suárez sí lo daba por cierto y sí lo explicaba. Al menos lo explicó delante de mí una noche del otoño de 1985 en su despacho de Antonio Maura. Yo tenía entonces 28 años y una buena, aunque superficial, relación con él, que venía de los tres años que había trabajado en la sección política de El Noticiero Universal. El diario, que acababa de cerrar, apoyaba de una manera sublime al CDS de Suárez, lo que resulta del todo punto lógico dado que Javier de la Rosa, financiero del suarismo (y de otros ismos), pagaba las nóminas. En la ciudad se había organizado entonces, por el empeño principal del periodista José Antich, el Grupo Periodístico Barcelona, del que yo formaba parte. Su misión era comer o cenar con políticos y explicar luego lo que se pudiera. Hubo cenas memorables, como la del ex presidente Tarradellas. Pero la más importante, trascendente e inquietante fue la de Suárez. Cuando se produjo el encuentro, probablemente a finales de noviembre, ya no tenía diario donde escribirla. Pero colaboraba en el semanario El Món (lo recordarás: bueno, socialista y efímero) y allí me compraron la crónica. La leo hoy. Tiene un interés relativo. A pesar de los años, un rastro de piedrecillas blancas aún explica al lector lo que no se podía explicar”. -Por ejemplo, continúa-: «Su discurso de estas horas privadas no tiene cabida, ni de lejos, en el discurso periodístico y político de la hora actual de España». O bien: «Lo verdaderamente cabal es el nuevo reparto de méritos que él adjudica, la desmitificación de algunos protagonismos que, prudentemente, es mejor no robar a sus memorias».

La conversación con Suárez duró más de siete horas… el expresidente, asegura Arcadi, “estaba dispuesto a continuar con gafas de sol”.

¿El resumen de aquel “monólogo”? como lo denomina el periodista, es, dice, fácil de escribir: “Toda la velada discurrió bajo el susurro irresistible de venid muchachos que yo os voy a contar ahora quién es de verdad vuestro Rey”. Suarez se sentía, dice Arcadi, “desmoralizado y humillado”. Y quién era el Rey, según dice Arcadi, que dijo Suarez aquella larga noche: “alguien que por frivolidad, torpeza o borboneo -Suárez utilizó este verbo- había provocado el intento de golpe, aunque luego hubiera sabido reaccionar in extremis cuando se le fue grotescamente de las manos

Entonces no escribí sobre ello, atado por el pacto de silencio”, se lamenta –suponemos- Arcadi. Sobre todo, recuerda, “porque la complejísima trama de nombres, lugares y circunstancias que la memoria de Suárez iba hilando necesitaba un trabajo gigantesco de verificación”. Y concluye con una hermosa reflexión, “por las calles de Madrid viajaba un off the record contra el sistema, una suerte de personaje hoy por hoy indefinible, tal vez cogido a contrapelo en la esquina donde la vida y la historia se disputan sus piezas, no siempre con educación exquisita”.

Moralejas: Nada nuevo bajo el Sol… Y… lo que no quieras que se sepa no lo hagas.

*Redactora Jefe de Elespiadigital.com

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