Israel Shamir

Paolo Roberto, de 50 años, nativo de Suecia (su padre era italiano), se había hecho un nombre: era un conocido boxeador, tenía su propio programa de televisión, aparecía en muchos programas; a las chicas suecas les encantaba bailar con él en Dancing with the Stars; también tenía un negocio rentable: importaba aceite de oliva italiano y productos gastronómicos que se vendían en la gran cadena de supermercados sueca CO-OP. Toda esa gloria se desvaneció en un momento. La policía sueca lo atrapó mientras visitaba a una chica de dudoso carácter y luego le pagó por sus servicios. Era una trampa. Los policías aparecieron de sus escondites y llevaron a Roberto a la comisaría local donde fue fichado ; acto seguido, la nación fue alertada. No negó nada; expresó un remordimiento extremo.

En Suecia, es perfectamente legal dedicarse a la prostitución. Hoy en día nadie en Suecia puede decirle a una mujer qué hacer con su propio cuerpo, ya sea abortar, cambiar de sexo o lo dedicarse a la prostitución. Sin embargo, es un crimen que un hombre pague a una mujer por sexo.

Esto no es sano; es como si la venta de crack fuera legal mientras que la compra de crack fuera el único crimen. Normalmente es al revés, un usuario ocasional queda libre mientras que el traficante es arrestado. Pero no importa; Suecia no es el único país del mundo con una ley tan extraña actada en sus libros.

Roberto fue acusado de este crimen. Podría ser peor: Suecia tiene algunos delitos extraordinarios en su libro de leyes, uno de ellos es la violación por desventura o violación por descuido, que es lo que comete un hombre que tiene relaciones sexuales con una mujer, la cual ostensiblemente está de acuerdo o incluso solicita sexo pero que interiormente no está dispuesta. Puede que ella lo haga por dinero o por aburrimiento, pero no por placer, y el hombre descuidadamente pasó por alto las  emociones conflictivas de dicha dama. Estamos ante una violación sueca. Lástima que nunca apliquen la misma lógica a los trabajadores; a menudo hacemos cosas aún menos agradables por dinero, para comprar comida o pagar el alquiler, pero al propietario no se le castiga por violar a sus inquilinos.

Esta nueva definición de la violación merecería la pluma de un Victor Hugo. Es una violación sueca tener sexo sin condón. Es una violación sueca si al día siguiente, o unos días después, la mujer siente que puede haber sido violada. O engañada, o mal pagada, o maltratada. Para este delito mal definido, Julian Assange ya ha pasado diez años en varias unidades de detención. Si hubiera matado a la chica, ya estaría libre por ahora. Tenga en cuenta que usted puede ser culpable de violacion sueca si usted dice ser infértil y su pareja queda embarazada. ¿Es usted culpable de la violacion si usted dice ser judío, pero no lo es? Esta es una contribución israelí al concepto de violación. Pero estoy divagando.

Paolo Roberto está acusado de pagar a una mujer por sexo, el crimen que Judá, hijo de Jacob, cometió con Tamar (Génesis 38). La chica de 25 años dio su consentimiento, pero eso no importa. Ella venía de un país bastante pobre del sur de Europa, así que probablemente su consentimiento no significa mucho. O quizás consintió sólo para atrapar al tipo y así es como funciona la justicia sueca. Las prisiones suecas estarían vacías si la policía no pudiera atraer y atrapar a los suecos.

Las consecuencias para Paolo fueron terribles: aún no ha sido juzgado; no ha sido encontrado culpable; su probable castigo es poco más que una multa; pero fue tirado como patata caliente por la televisión sueca, por los deportes suecos, por la cadena sueca que comercializaba su aceite de oliva. Su empresa quebró de la noche a la mañana. El hombre fue aplastado como un insecto. No fue la ley sueca la que lo aplastó. A los ojos de la ley sueca, sigue siendo inocente hasta que se demuestre lo contrario. La ley sueca no obligó a los supermercados a sacar su aceite de oliva (en realidad, era muy bueno, yo solía comprarlo) de sus estantes. Paolo fue linchado por el espíritu del Nuevo Puritanismo que es parte de la Nueva Normalidad.

Érase una vez un país extremadamente liberal y libre. Los suecos eran conocidos, o incluso notorios por sus costumbres sexuales sin trabas. Las independientes y valientes chicas suecas no eran tímidas, y se sentían cómodas con uniones “familiares” muy poco ortodoxas. Pero, mientras que los EE.UU. siempre han defendido su propia marca de puritanismo políticamente correcto, los medios de comunicación globales están arrastrando a los otros estados occidentales a su paso. Francia e incluso Suecia participaron con sus interpretaciones propias en las protestas de Black Lives Matter de EE.UU., en las campañias feministas de #MeToo, y parecen ansiosas de cambiar sus propias culturas por el Nuevo Puritanismo.

Este creciente puritanismo es una respuesta contra la libertad personal que disfrutamos desde los años 60, y es señal de cierto hastío con la excesiva sexualidad comercial de los medios de comunicación. Los medios lo venden todo con sexo. No se puede encender un televisor, de día o de noche, sin ver un acto implícito o explícito de copulación. Venden autos, bocadillos y zapatillas exhibiendo cuerpos desnudos. Esta avalancha de pornografía está poniendo al público en contra del sexo. ¿A quién deberíamos culpar por esta flagrante explotación del sexo? A los hombres, supuestamente.

El viejo puritanismo era duro con las mujeres ; a las brujas elas quemaban, y las putas eran desalojadas de sus casas. El Nuevo Puritanismo es duro con los hombres. A los hombres se les enseña que el hanky-panky puede tener graves consecuencias. En el sitio de una de sus estatuas destruidas de Jefferson, los americanos deberían erigir una estatua de Andrea Dworkin, la obesa feminista mentirosa que dijo famosamente que todo coito es una violación, y que la penetración es una violación. Ella es un ícono de la nueva América puritana.

No podían prohibir el sexo per se, así que ise la pasan inventando sórdidas historias de sexo incestuoso, de pedofilia, de sacerdotes abusivos, cada narrador tratando de superar al último. La gran mayoría de estas historias son puras invenciones, como las historias de brujería del siglo XVII en la Nueva Inglaterra puritana. Estamos en medio de una campaña mediática global, y los hombres son los que están en la mirilla. Se supone que se reducirá al patriarcado con la demonización sistemática de los niños varones y los hombres.

En el marco del actual frenesí mediático no puedo creer en ninguna historia, ninguna acusación a un hombre involucrado en un sórdido crimen sexual: estas campañas mediáticas se emplean demasiado a menudo para desbancar a un competidor comercial o destruir la popularidad de un rival político. A menudo el hombre ni siquiera es acusado de ningún delito, sino sólo de un comportamiento frívolo: un toque apenas, o una propuesta inmodesta; actos naturales celebrados en los días de mi juventud. Sí, mis jóvenes lectores, en los años setenta se podía tocar la rodilla de una mujer y sugerirle que le acompañara para un apasionante fin de semana en un balneario, y ella a menudo estaba de acuerdo. Esta era libertina ha terminado completamente. Incluso a mí me parece ahora mítica, como la Atlántida. Se esfumó en la nada o la culpa.

Los EE.UU. son el modelo inspirador de los medios de comunicación del Nuevo Puritanismo. ¿Recuerdan las mujeres que hicieron fila para reclamar porque el futuro juez de la Corte Suprema Kanavaugh había intentado besarlas o incluso violarlas cuando eran niñas, o en la universidad? La más creíble de ellas ni siquiera alegó que se comportara criminalmente; sólo inmoralmente, de acuerdo a los estándares del Nuevo Puritanismo. Ahora cada relación debe ser reevaluada a la luz del revisionismo histórico del Nuevo Puritanismo. Las mujeres que posan para una foto con un candidato presidencial ahora tienen cierto poder sobre él. Durante una campaña mediática las acusaciones llegan raudas y furiosas, pero al ser investigadas resultan ser espurias y motivadas por el interés propio o la política.

Es bueno ver que a veces, muy raramente, un hombre pueda escapar de un encuentro cercano con su vida intacta. El ex Primer Ministro de Escocia, Alex Salmond, fue acusado de todos los pecados sexuales habituales y fue absuelto por el tribunal. Se reclutaron no menos de diez mujeres (al parecer con el conocimiento de Nicola Sturgeon, el sucesor de Salmond); se presentaron y afirmaron que las había agredido sexualmente el tal Salmond. Pero fueron bastante descuidadas con las pruebas que esgrimían, y resulta que afirmaban haber sido agredidas en momentos y lugares en los que Salmond no podía estar presente. El caso fue desestimado y Salmond fue declarado inocente. Los fiscales escoceses habían pasado años de trabajo tratando de condenar a Salmond, y el proyecto fracasó estrepitosamente.

Podría uno preguntarse, ¿por qué no se ha procesado a estas perjuras (que son mujeres bien conectadas y cercanas al centro de poder del partido gobernante SNP) por su intento de incriminar al hombre? En realidad, la idea de estos juicios es que la mujer acusadora no puede perder. Si gana, puede llevarse unos millones, pero si pierde, hsta su nombre permanecerá secreto. Estas diez perjuras están exentos de consecuencias legales, y no se les exige que paguen gastos ni compensaciones. Las mujeres están protegidas. ¿Quién paga? Nuestro colega, el excelente escritor y ex embajador de Su Majestad Craig Murray, fue el que pagó. Murray estaba informando sobre el juicio de Alex Salmond en beneficio del público, publicando en su propio blog, cuando fue acusado de revelar la identidad de algunas de las mujeres que cometieron el perjurio. Craig, un hombre concienzudo, no era culpable ni siquiera de dar nombres, sino que su vaga descripción de “un político del SNP, un trabajador del partido y varios funcionarios y oficiales actuales y anteriores del gobierno escocés” fue considerada por el tribunal como una monstruosa violación de la confidencialidad.

El público estaba bien preparado para este ataque a la humanidad por la venenosa cultura del deschave a lo #MeToo, una ola masiva de histeria mediática cuidadosamente coordinada. Se sabe que las mujeres que viven en comunidades y conventos menstrúan al mismo tiempo. La histeria del #MeToo fue un evento masivo similar. Fue diseñado para activar un reflejo en las mujeres. Incluso les ofrecieron un chivo expiatorio apropiadamente grotesco: Harvey Weinstein, un productor de cine con 386 créditos de producción de Hollywood en su haber.

Las actrices que acusaron a Weinstein (más de ochenta mujeres) seguirían siendo desconocidas si no les hubiera dado papeles en sus películas. Y le pagaron con cruel ingratitud. Las actrices tienen una cierta configuración psicológica que las hace extremadamente poco fiables. Tienen muchas otras cualidades para compensar esta deficiencia, pero no puedes aceptar las palabras de una dama que interpreta hoy a Lady Macbeth y mañana a Madam Butterfly, cada una como una verdad sólida. Están actuando, tanto en la vida como en su línea de trabajo.

Considérese a la hermosa Angelina Jolie. Está loca como una cabra. Incluso su propio padre dijo que tenía “serios problemas mentales”. Su larga historia de auto-abusos violentos culminó con su decisión de cortarse los senos debido a una prueba de ADN que indicó el riesgo de cáncer de mama. Ha tenido una larga lista de novios y maridos, y muchos niños adoptados arrancados de África, alejados de sus padres naturales. ¿Es un testigo fiable? Ella diría cualquier cosa que esté de moda. La mujer quiere ser adorada como modelo de excepcional excelencia; es un objetivo honorable, pero es extremadamente inadecuada para ello.

Las ochenta acusadoras de Weinstein recaudaron millones; el gran productor fue a la cárcel de por vida. El público, el gran público americano estaba ansioso por linchar al hombre que les dio True Romance y Pulp Fiction. ¿Era culpable de los cargos? Incluso los cargos eran una parodia de justicia. Los hombres de su generación (y de la mía también) se ofrecían rutinariamente a las mujeres. Todos somos culpables, aunque no muchos de nosotros alcanzaron los récords de Weinstein. Sin embargo, cada mujer era libre de negarse. No aparecieron informes policiales contra Weinstein hasta que la campaña mediática de #MeToo estuvo en pleno apogeo. ¿Las acosó? A Usted y a mí nos tienen acosados con ofertas de otra tarjeta de crédito u otro préstamo bancario; es nuestra libertad rechazar esta oferta absolutamente acosadora. Cada propuesta no solicitada es un acoso; y recibimos diariamente cientos de propuestas de diversa naturaleza. ¿Qué tiene de diferente una propuesta sexual a una mujer? Weinstein puede o no haber cometido un crimen, pero en el aire venenoso de #MeToo no hay necesidad de probar ninguna acusación, y el hombre fue linchado.

Tal vez ahora me toque perder su simpatía provisional, estimado lector, pero tampoco creo en las acusaciones contra Jeffrey Epstein y la Sra. Ghislaine Maxwell. Y el ataque al príncipe Andrew es igualmente increíble. Un aplauso para el Sr. Trump que se atrevió a expresar su simpatía por la Sra. Maxwell. Este fue un acto de increíble valentía, el salirse de la línea y decir unas pocas palabras amables a ella y sobre ella. Los cobardes Clinton y Obama, que eran amigos íntimos de Epstein y Maxwell, se quedaron callados. Trump, que no era particularmente cercano a la pareja, habló por ellos. Realmente un tipo así merece ser reelegido, a pesar de sus muchos defectos. Un hombre así es dueño y señor de su propia mente, y esta es una cualidad muy escasa.

Tal vez pueda tomar en serio una propuesta para comprar el puente de Brooklyn, pero ¿cómo es posible creer las historias de la mujer perturbada que afirma que la obligaron a tener relaciones sexuales con el fabulosamente rico Sr. Epstein o a conocer al glamoroso Príncipe Andrés, y mucho menos que sufrió “angustia extrema, humillación, miedo, trauma psicológico, pérdida de dignidad y autoestima e invasión de su privacidad” en su retiro en la isla legendaria? La completa ausencia de pruebas y la completa falta de objetividad sólo podía prevalecer en medio de una campaña mediática. Es creíble lo que dijo la Sra. Maxwell en una declaración, que la Sra. Giuffre estaba “mintiendo del todo”. De hecho, todas estas buscadoras de oro están mintiendo descaradamente.

Aquí un ejemplo: Una acusadora anónima dice que testificará que la “malvada” Ghislaine Maxwell la violó “20 o 30 veces” desde que tenía 14 años y afirma que fue obligada a abortar el bebé de Jeffrey Epstein. Hombres honestos y de buena reputación como el príncipe Andrew se ven obligados a la degradante e insostenible posición de tener que argumentar y justificarse contra acusaciones salvajes. No hay acusaciones razonablemente creíbles de crimen contra estas personas. Una mujer se hizo una foto con el príncipe Andrew. Tenía al menos 17 años; a esta edad las chicas en Inglaterra tienen derecho a tener una aventura con un hombre. Otras chicas en otras fotos también aparentaban ser mayores de edad. Jóvenes, sí, pero no criminalmente jóvenes. Además, una foto posada no siempre indica una relación sexual. Algunas mujeres afirman que eran niñas apenas y que fueron violadas, pero no hay pruebas de nada excepto de su codicia.

Mike Robeson que investigó las afirmaciones llegó a la conclusión de que a menudo fueron iniciadas por grandes empresas para estafar a judíos ricos. El nuevo puritanismo es la carta del Guasón que puede superar al as de la acusación de antisemitismo.

Escribió:

« He leído los artículos de investigación de Whitney Webb sobre Epstein, que a menudo son citados por la gente alternativa e izquierdista como prueba de sus conexiones con el Mossad y sus actividades de chantaje. Pero los artículos de W. Webb están en realidad llenos de rumores sin fundamento, sobre posibles actividades inmorales o ilegales entre personas de alto nivel, basadas en conexiones sociales o de negocios coincidentes y rumores potencialmente condenatorios corroborados principalmente por sus artículos y posts anteriores. Ella ha hecho algunos buenos reportajes sobre otros temas. Pero en el caso Epstein, ella es parte de lo que en Israel se llama correctamente el Nuevo Puritanismo.

Véase la supuesta prueba de la participación de Frau Maxwell en la famosa foto del Príncipe Andrés. Esto es todo lo que los Nuevos Puritanos necesitan para justificar la creencia en los rumores y sacar sus conclusiones al estilo “¡Te lo dije!”. Pero la codicia es desde hace mucho tiempo un deporte practicado por los aspirantes a la fama y sus ventajas con la connivencia tácita de los ricos y/o famosos.

Echemos un vistazo a la pareja divertida del Príncipe Andrés y su supuesto apretón. Puede que reconozcan a Rosalynn Carter, entonces Primera Dama de los Estados Unidos. A su lado está nada menos que William Gacy, unos meses antes de ser arrestado como asesino en serie y caníbal de los que había masacrado. ¿Deberíamos sacar ciertas conclusiones de esta foto?

Debajo de Rosalynn Carter hay otra foto, esta muestra al entonces presidente George Bush codiciando al político George Wallace y al joven aspirante a político Bill Clinton. ¿Qué conclusiones se pueden sacar de esto? ¿George ya estaba preparando a Billy Boy para cosas más importantes en la vida? ¿O es simplemente una prueba fotográfica más de cómo los aspirantes suben por la escalera del mejoramiento de su situación personal y profesional? Porque está claro que los ricos y/o famosos, como Rosalynn Carter y el Príncipe Andrés, tienen que soportar operaciones fotográficas, a veces para su posterior descrédito.

Muy poco sobre el caso Epstein tiene sentido, en todo caso no sus conexiones sociales y financieras y especialmente no sus supuestos vínculos con el Mossad. Todos los judíos ricos de los EE.UU. son sayanim, pero eso no significa que estén haciendo operaciones de chantaje. Y las acusaciones de pedofilia son ridículas. Sus “víctimas”, ninguna de las cuales tenía menos de 16 años (la edad legal para casarse en la mayoría de los países europeos y muchos estados americanos) estaban dispuestas, bien pagadas y bien cuidadas, y eran chicas que habían tenido la suerte de atrapar a un guapo papi. Lo que sabía Epstein de sus clientes ricos y famosos pudo ser motivo para que lo mataran, seguro. Probablemente compartió su generosidad con sus amigos y posibles donantes y contribuyentes. Pero si los había estado chantajeando sexualmente a lo largo de los años, ¿por qué seguían volviendo a él?

El ángulo del chantaje no tiene sentido. Tiene más sentido que mucha gente famosa haya preferido que muriera a que testificase sobre sus actividades. ¿Quién, famoso o no, quisiera verse arrastrado en el barro por los excesivamente entusiastas equipos de la fiscalía de los nuevos puritanos que ya han destruido las vidas de acusados inocentes de acusaciones sexuales como Jerry Sandusky y Larry Nasser, así como cientos más en las últimas décadas de la histeria del abuso sexual y culto al diablo de América ? El fiasco del Pizzagate es una demostración de cómo las turbas pueden ser alzadas, dirigidas y de pronto desactivadas por una campaña mediática orquestada.

Por lo que veo en las fotos de Epstein, era un tipo inteligente, con buena pinta, seguro de sí mismo y amante de la diversión. Si se acostó con más chicas calientes que yo, mejor para él.

Otra motivación para la liquidación del imperio de Epstein es la colaboración entre los medios de comunicación y las figuras desconocidas detrás de las escenas que probablemente se levarán los millones de Epstein. ¿Está Ud.familiarizado con la historia de Howard Hughes y la destrucción de su imperio de Las Vegas? Algo semejante es lo que le sucedió a él. Algo similar le ha sucedido en los últimos años a otros judíos ricos como Donald Sterling, quien primero fue falsamente acusado de ser racista y luego forzado a renunciar a su propiedad en un equipo de la NBA. ¿Otros ejemplos? Richard Fuld de Lehmann Bros. y Bernie Madoff fueron derribados por sus rivales de Wall Street y luego usados como chivos expiatorios para expiar los pecados de los asaltantes corporativos. Harvey Weinstein fue el schwein (el cerdo) sacrificado para absolver la cultura enferma de Hollywood. Ahora que Weinstein ha sido destruido, Hollywood puede volver a los negocios como de costumbre.

¿Pero qué hay de la intimidación que enfrentan cientos de chicas víctimas en la isla privada de Epstein? ¿Por qué afirman tener miedo a las represalias incluso después de la muerte de Epstein? Las chicas fueron tratadas bien. Admiten que cooperaron para encontrar más chicas que dieran masajes a Epstein, incluso sabiendo supuestamente que ellas también serían “horriblemente abusadas” por el “monstruo”. Los reporteros y las mujeres entrevistadas son ejemplos perfectos de los Nuevos Puritanos. Me siento sucio después de verlas actuar. Ninguna de sus anécdotas emocionales alcanza los estándares de prueba judicial y cualquier tribunal desestimaría sus casos sin más.

En cuanto a la fuente de la fortuna de Epstein, aquí sí cabría una investigación plausible. Es interesante que nadie pueda realmente ponerse de acuerdo con otros sobre la cantidad y la fuente de sus millones.

La justicia, o lo que ocurre bajo ese nombre, spierde siempre que la ley se utiliza para dar poder a una persona con un rencor personal, ya sea en su propio nombre o para beneficiar a un consorcio de medios de comunicación. Las apelaciones a la emoción nunca podrían ser consideradas a nivel judicial en el mundo de Jefferson, Lincoln y Washington. Tal vez tenían esclavos, pero no habrían condenado a un hombre, libre o esclavo, sobre la base de acusaciones vacías. La prueba física todavía es requerida en las cortes legales. Sólo en la televisión se puede destruir a la gente con testimonios « editados » a propósito.

Soy muy tolerante con la retórica anti-judía. Tan tolerante que a menudo me acusan a mí por eso. Aún así, las acusaciones contra Jeffrey Epstein, Ghislaine Maxwell, y no olvidemos al pobre Sr. Harvey Weinstein, a menudo huelen a reminiscencias de personajes clichés como el judío malhablado y la chica inocente que él despoja. Observemos cómo los hechos de cada caso se repiten monótonamente: destruyen la carrera de un hombre mientras que decenas de chicas se hacen famosas; millones de dólares son repentinamente difíciles de rastrear y pronto comienzan a evaporarse; el hombre es demonizado y las mujeres son santas.

¿Puede el Nuevo Puritanismo derrocar a los judíos y vencer su imparable griterá contra el antisemitismo? Leo Frank fue linchado por la mafia en Georgia en 1915, y la Anti Defamation League (ADL) se formó para asegurarse de que no volviera a suceder, sin importar el crimen [fue el único caso de judío linchado en la historia de EE.UU]. ¿Es el Nuevo Puritanismo la nueva violencia de la mafia? Tal vez la violencia de las turbas es el único instrumento del que se puedan valer nuestros gobernantes, para contrarrestar los efectos paralizantes de sla acusación de ser llamados antisemitas. Tal vez el Nuevo Puritanismo sea una salva inicial en una guerra más grande entre las fuerzas de las sombras.

Pero nunca pude creer que Maxwell y Epstein estuvieran conectados con la agencia de inteligencia israelí, el Mossad. Con toda mi simpatía a nuestros estimados colegas Philip Giraldi y Whitney Webb, no hay ni una sola prueba de tal conexión. Conjeturas, sí; pruebas, no. Incluso al padre de Ghislaine, el difunto Sr. Maxwell, que no era ningún santo, se le podría haber acusado de colaborar con la Inteligencia Soviética, la KGB, con más fundamento que con los israelíes. Una persona de su posición probablemente también estaba conectada con los israelíes, pero no era un agente del Mossad.

Puedo entender a mis amigos americanos. Nunca hubo un momento peor para los hombres estadounidenses, cuando las estatuas y los monumentos conmemorativos de sus grandes antepasados han sido derribadoss, cuando sus esposas e hijas hacen cola para besar con sus labios rosados las botas de los habitantes del gueto negro, cuando su hombría se define como “tóxica” y sus hijos sueñan con una unión del mismo sexo con un glorioso macho negro. Si los comunistas hubiesen  ocupado los EE.UU. como lo previó Amerika, la situación no sería tan desastrosa como lo que tienes que padecer ahora. Has sido humillado completamente, amigo nortemaericano. Entiendo que en tal situación podrías aprovechar la oportunidad de romperles los huesos a los judíos liberales ricos como Epstein y Weinstein. Yo no te negaría este consuelo. De todos modos ya están linchados.

Sin embargo, si quieres salir libre alguna vez, será mejor que te ocupes de la toma de posesión de los nuevos puritanos. Las mujeres son criaturas maravillosas, pero a menudo pueden ser manipuladas y hacer lo que se les pide. También son excelentes actrices y no les preocupa el honor. Los hombres son más independientes y solitarios por naturaleza, por eso nuestros Maestros quieren suprimir la masculinidad. Es más fácil pastorear un rebaño de vacas que otros tantos toros. A las mujeres les encanta verse en situación de víctimas, culpar a los hombres de sus defectos; añadir la distancia social y el miedo a la infección viral; añadir la máscara (la Nueva Burka Occidental); añadir el confinamiento, y el problema de cómo enviar a los niños a la escuela, que podría resolverse por sí solo. : que las mujeres ya no tengan que cargar con los niños, que no haya más niños. Los Nuevos Puritanos están actualmente purgando Hollywood de los hombres más implacablemente heterosexuales, pero cuando se les acaben los judíos ricos, podrían ir a por ti.

El Nuevo Normal es el Nuevo Puritano. La pandemia encaja en la nueva normalidad como un guante. Bajo millones de cámaras y aplicaciones de rastreo, la privacidad se reduce y desaparece. El Nuevo Puritanismo borra la brecha entre los reinos público y privado. En el mundo que conocíamos, había una diferencia entre los dos. Un hombre que tenía una aventura con una mujer (o con otro hombre) estaba en su reino privado. Haz lo que quieras en la intimidad de tu casa, con tal de que no asustes a los caballos, decían los victorianos. Ahora ya no puede haber privacidad. El sexo ya es más una opinión política que un acto físico. Puedes ser ensalzado como homosexual o despreciado como macho y padre, a tu elección. Cualquier aventura, o incluso el intento de iniciar una aventura podría ser mortal en el mundo post #MeToo. En esta era de medicina socializada, el sexo es visto como una debilidad peligrosa que podría poner en peligro vidas y poner en peligro el sistema de salud mundial.

Gran parte de la severidad del Nuevo Puritanismo puede proceder directamente de la cultura americana. América fue fundada por los antiguos puritanos del Mayflower en 1620 y ha sido periódicamente objeto de arrebatos histéricos, desde la caza de brujas hasta los sustos rojos. En ningún lugar el uso del sexo para la publicidad y el comercio se ha extendido tanto como en los Estados Unidos. Como los Estados Unidos se han convertido en el modelo para el mundo, una epidemia de histeria americana está empezando a infectar otros países de todo el mundo. El movimiento #MeToo llegó incluso a Rusia, pero sigue siendo un fenómeno muy menor, que se extiende principalmente entre los más « concientizados » de los hipsters.

Orwell imaginaba un futuro de “represión estatal y celibato” mientras que Huxley prededecía “promiscuidad deliberada y narcotizante”. Los Nuevos Puritanos han elegido el mundo de Orwell. Yo personalmente crecí en algo más parecido al mundo de Huxley, y puedo decirles cuál es mejor. La Rusia comunista era muy permisiva en la esfera privada. La gente practicaba mucho el sexo, con las amistades, con las esposas, entre vecinos, con las esposas de los amigos, con los colegas, centre profesores y estudiantes. Los soviéticos no tenían ninguno de los reparos que tenemos ahora contra las relaciones sexuales en la Universidad entre profesores y estudiantes; de hecho, no había restricciones contra el sexo centre compañeros de trabajo, algo que ahora llamaríamos abusivo, paso previo para llamar a la policía. Como la religión tenía poca influencia en la sociedad soviética, el adulterio era frecuente, y a menos que estuviera relacionado con un escándalo público, no tenía consecuencias.

Tanto los rusos como los franceses no podían entender por qué el asunto de Clinton con Monica Lewinsky causó enormes olas en los EE.UU. que estallaron en un juicio político y terminaron con el bombardeo de Belgrado. ¿Bill le fue infiel a Hillary? Eso no fue agradable para ella, pero es su asunto privado. ¿El Presidente Clinton mintió? Bueno, no estaba en una cabina de confesión. Las religiones tradicionales, ya sean católicas u ortodoxas orientales, son bastante tolerantes con el pecado venial. El puritanismo, tanto el antiguo como el nuevo, son mortalmente serios en todo, y no temen matar o intimidar a un pecador hasta la muerte. Pueden empezar con algunas brujas, pero terminan apuntando a la gente común.

Actualmente sus objetivos tienen mucho impulso, wampum, ya que no es divertido intimidar a una persona sin beneficio material. Nosotros, los hombres impecables, no tenemos nada que temer todavía. Pero sería prudente salvar a la sociedad antes de que los nuevos puritanos nos hagan caer en el desastre. En mi opinión, la influencia de EE.UU. en el mundo debería invertirse, o al menos limitarse. Dejemos que América sea influenciada por Europa, para variar. Afortunadamente, Europa está sufriendo un caso muy ligero de Nuevo Puritanismo que puede ser curado completamente con una saludable dosis de Antiamericanismo. Tengo entendido que se está cocinadndo cierta vacuna…

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