Cristian Taborda

"¿Qué ocurre, pues, en nuestro tiempo? ¿Qué es lo que le caracteriza?. A la época que ahora comienza se la ha llamado últimamente era atómica. Su característica más llamativa es la bomba atómica. [...] Nadie puede saber qué revoluciones van a llegar. Entre tanto, el desarrollo de la técnica se producirá cada vez más rápidamente y no se le podrá detener en parte alguna". Esta era la descripción de la época que hacía Martín Heidegger en su conferencia sobre la Serenidad. El siglo XX se caracterizó por ser la "Era atómica" y el de la "gran guerra mundial". Hoy, como bien vaticinaba Heidegger el pensamiento calculador, el desarrollo de la técnica y su reproducción cada vez más veloz ha traído la revolución tecnológica y la Era viral.

En una charla TED de 2015 Bill Gates dijo: "Cuando yo era un niño, el desastre al que más le temíamos era a una guerra nuclear [...] hoy el riesgo más grande de una catástrofe global no se parece a esto. Se ve así" exclamó señalando en la pantalla una imagen ampliada de un virus. Y continuó: "Si algo mata a más de 10 millones de personas en las próximas décadas, es más factible que será un virus de alta infección antes que una guerra... no misiles, pero microbios".

SI en el siglo pasado la característica más llamativa era la bomba atómica hoy lo es el contagio viral, la viralización. El virus, un término biológico que fue tomado por la informática, hoy retoma su concepción original. La viralización de imágenes, de información y del virus como veneno tal cual indica su etimología es la marca de este nuevo siglo. La viralizacion está marcada por el poder de la técnica que permite su reproducción a gran velocidad, los dispositivos tecnológicos, las telecomunicaciones, el transporte y la interconexión de la "aldea global", lo que hace en sí mismo al virus, un virus global. El virus globalista.

Antonio Gramsci distinguía entre guerra de posición y guerra de maniobra optando por la primera como táctica para la toma del poder en Occidente mediante la vía de una "revolución pasiva" ante una crisis orgánica del sistema, en sus Notas sobre Maquiavelo, el italiano sostenía que la transformación social impulsada desde "arriba" se da en forma de "modificaciones moleculares que, en realidad, modifican progresivamente la composición anterior de las fuerzas y se convierten, por tanto, en matrices de nuevas modificaciones". Esta guerra de posición tiene como fin la revolución cultural para la construcción de una nueva "hegemonía". Gramsci comprendió que la diferencia entre la revolución en Oriente y Occidente, radicaba en la solidez de la sociedad civil que en éste último funcionaba como trinchera.

De la descripción realizada con la tesis de la "era atómica" de Heidegger caracterizada por la guerra mundial y la posterior "pax atómica" de un mundo bipolar se le contrapone la era viral, consecuencia de la revolución tecnológica y la aceleración de la reproducción de la técnica, en un mundo multipolar donde como momento de contraposición surge la guerra civil molecular.

En sus "Ensayos sobre las discordias" Hans M. Enzensberger describe al nuevo orden mundial como "marcado hoy por la guerra civil" con la característica está de "una nueva y monstruosa cualidad, el hecho de que se lleva a cabo, literalmente, por nada. Con lo que se convierte en el retrovirus de lo político". Un virus que ataca directamente lo político. Virus nihilista.

El desarrollo de la técnica junto a las "modificaciones moleculares" que Gramsci proponía como táctica de una revolución cultural que era parte de una estrategia para la toma del poder, una revolución política, es la forma en la que hoy el virus globalista ataca las naciones. Guerras moleculares que forman parte de una revolución cultural cuyo fin es una transformación social para concretar una revolución política desde arriba, desde la oligarquía financiera.

Estas guerras híbridas o de cuarta generación donde el principal medio de movilización es la tecnología, medios de comunicación (William Lind) y la "armamentización de las redes sociales" (Singer y Brooking) rompen el esquema de la guerra enmarcada en el ius publicum europaeum y entra en el terreno de la "Teoría del Partisano" (Carl Schmitt). El Estado pierde el monopolio de la violencia y de hacer la guerra, Enzensberger realiza una correcta actualización de la Teoría del Partisano, planteando que "a diferencia de los años treinta, los criminales de nuestros días ya no tienen necesidad de rituales, uniformes, concentraciones, programas, promesas ni juramentos de fidelidad. Incluso pueden prescindir de un caudillo. Tienen suficiente con el odio. Si en aquel entonces el terror era monopolio de los regímenes totalitarios, hoy reaparece en forma desnacionalizada". Guerra teledirigida.

Pero la guerra civil molecular no queda en una forma de las elites globalistas para una revolución cultural, e instaurar la anomia política, el caos y luego una transformación social, una nueva normalidad, un nuevo orden, sino en un nuevo dispositivo de poder mediante la técnica. La era viral hace a la guerra una guerra viral mundial.

La geopolítica del caos que conlleva una guerra psicológica, la desintegración social y la fragmentación territorial se viraliza, se convierte en el retrovirus de lo político, la atomización total, Homo homini lupus. Átomos, moléculas que implosionan como el colisionador de hadrones en busca de la "partícula de Dios". No es casual que se busque a Dios en una partícula. El preludio a la Era molecular, la superación de los límites y las contraposiciones, la síntesis. El camino al transhumanismo, Homo homini deus.

Ya el “cuerpo” social deja de ser una simple metáfora jurídico-política (como la que se encuentra en el Leviatán), para volverse una realidad biológica y un ámbito de intervención médica dice Roberto Esposito en Inmunitas. En la "Era atómica" la guerra era nuclear marcada por la bomba atómica, en la "Era viral" la guerra es biológica determinada por un virus pandémico. El Estado político es sustituido por el estado médico, la excepción por la emergencia. Capitalismo sanitario.

"No misiles, pero microbios" como refería Gates. Donde haciendo una analogía con la descripción aporética que hace Espósito del sistema inmunitario, el globalismo "puede prolongar la vida sólo si le hace probar continuamente la muerte".