Col. Diego Camacho

Una vez terminada la redacción de la Constitución de 1978, fue presentada a la opinión pública. Enrique Mújica, uno de los ponentes, fue preguntado por el texto del artículo 8º e inquiriéndosele si no era más propio del régimen anterior. El diputado socialista respondió rápido que en absoluto. Había sido aprobado por la unanimidad de todos los grupos parlamentarios, sin ningún voto particular.

Es muy significativo que la triple misión encomendada a las Fuerzas Armadas en este artículo se sitúe en el título preliminar, su parte dogmática, que le dota del mayor rango normativo y por lo tanto de la mayor relevancia política. Si no fuera así estaría en el capítulo IV, dedicado al gobierno, como todas las instituciones que dependen de él. Es un mandato directo del pueblo español a las Fuerzas Armadas para casos excepcionales. Su mayor rango normativo hace que solo pueda ser modificado aplicando el procedimiento agravado de reforma del artículo 168 (2/3 de la cámara y la disolución inmediata de las Cortes).

Como ponente Mujica expuso en el Congreso de los Diputados el 15 de julio de 1978 las razones del artículo 8º. En el diario de sesiones consta esta intervención que en esencia señala lo siguiente:

por encima de las opiniones en litigio, no puede ser ajena a los problemas de la comunidad objeto de la política de más alto nivel, que mantiene la esencia de la Patria y garantiza la supervivencia del Estado. Esta doctrina militar…se identifica con el artículo 1 de la Constitución, que dice: la soberanía nacional reside en el pueblo español del que emanan todos los poderes del Estado.

La razón de ser de los ejércitos es la defensa militar de España y su misión la que señale la Constitución, orden constitucional al que la institución está subordinada.

La triple misión que el texto constitucional confiere al Ejército de Tierra, a la Armada y al Ejército del Aire constituye el límite de la paciencia y del combate por la razón cuando la terquedad, el fanatismo o la ignorancia de la realidad…obligue al mantenimiento de nuestra comunidad si pugnaran aquellos por la fuerza de su supervivencia…y su aplicación se hace necesaria cuando los responsables políticos al hacer dejación de funciones, no lo han evitado”.

El artículo 8º es por lo que antecede, el último recurso y garantía para la defensa del Estado constitucional cuando está en peligro. La defensa militar de España no es únicamente necesaria cuando la amenaza proviene del exterior (Napoleon), también lo es cuando la agresión al ordenamiento constitucional viene desde dentro de país, que es nuestra situación actual.

La secesión declarada por los responsables políticos catalanes, así como el camino escogido por el actual gobierno de dividir a la sociedad resucitando la última guerra civil, apoyándose en grupos minoritarios con objetivos secesionistas. Son ejemplos de nuestra realidad política. El vaciado de sentido democrático en las instituciones encargadas del control del Poder, la quiebra del Estado de Derecho, el control ilegal de la libertad de expresión, la monitorización de las opiniones críticas al gobierno y la adopción de una política económica populista en vez de orientarla a la creación de empleo. Encaminan a España a un modelo totalitario que la alejan de Europa y la acercan a las dictaduras caribeñas, admiradas por varios ministros que se sientan en el Consejo de Ministros.

En este contexto, la aplicación del artículo 8º de la Constitución es una acción militar legítima para recomponer el ordenamiento constitucional quebrado por el gobierno, que es quien con su ejercicio del Poder está en el verdadero golpe de Estado contra nuestro régimen político y nuestras libertades.

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