Larry Romanoff e Igor Nikulin

Une evaluación rusa

En artículos anteriores expuse las opiniones de bioquímicos y especialistas en guerra biológica sobre las circunstancias que pudieran justificar la sospecha de un virus creado en laboratorio para ser liberado deliberadamente en un país extranjero como medio de provocación de guerras de baja o alta intensidad, o como mero medio destabilizador de una nación, y tal vez para alterar seriamente su economía, además de contar con la pérdida de vidas como ventaja añadida. Los EE.UU. es el país que más parece dedicarse a la guerra biológica, aunque otras naciones también son participantes ansiosos, incluyendo el Reino Unido e Israel.

Me gustaría recordar aquí a los lectores la declaración del PNAC (Proyecto para el Nuevo Centenar Americano), en su informe titulado, "Reconstruyendo las defensas de América":

"Formas avanzadas de guerra biológica que logren 'apuntar' a genotipos específicos podrían convertir la guerra biológica... en una herramienta políticamente útil". (1)

Cuesta sostener una discusión abierta en una nación de personas, o incluso dentro de los organismos internacionales como la ONU. La imposición de tal patógeno a una nación es un acto de guerra declarado. Sin embargo, si los dirigentes no manejan pruebas irrefutables del arma biológica y su fuente, y no están preparados para una respuesta militar, la única solución es la de guardar silencio y hacer hincapié en la investigación sobre medidas defensivas en caso de recurrencia. Tampoco serían de gran ayuda las pruebas circunstanciales abrumadoras, una declaración pública o una acusación, ya que lo más probable es que acabarían siendo ridiculizadas como otra teoría más de conspiración infundada. Lo mismo ocurre con las divulgaciones a la Asamblea General de las Naciones Unidas u otro órgano similar; una acusación que carezca de pruebas concluyentes no sería más que una burla y una vergüenza.

Lo mismo ocurre con la desestabilización y la violencia, como la que China ha experimentado muy recientemente en Hong Kong (y que aún no se ha estabilizado), y la violencia en el Tíbet y Xinjiang. La "mano negra" estadounidense (del consulado estadounidense) fue sorprendida con las manos en la masa en Hong Kong y ahora se están identificando las fuentes de financiación de los terroristas de Hong Kong. Es indudable que la violencia y el terrorismo, tanto en el Tíbet como en Xinjiang, fueron inspirados y financiados por los Estados Unidos, pero faltan pruebas definitivamente irrefutables. Todos esto son actos de guerra evidentes pero, a falta de pruebas irrefutables, las respuestas quedan limitadas a la toma de medidas defensivas.

En un artículo anterior sobre el nuevo coronavirus de China, aludí a una tesis sobre armas biológicas de Leonard Horowitz y Zygmunt Dembek, en la que afirmaban que los signos inequívocos de la presencia de un agente biológico manipulado genéticamente eran: a) una enfermedad causada por un agente poco común (inusual, raro o único), con b) ausencia de explicación epidemiológica, es decir, sin idea clara de la fuente; c) una "manifestación y/o distribución geográfica inusual", como la especificidad de la raza; y d) múltiples fuentes infecciosas. (2)

El coronavirus de China parece satisfacer los cuatro criterios. Tanto es así que al parecer sólo un caucásico (y algunos japoneses) ha sido infectado hasta la fecha, y de momento el virus parece enfocarse específicamente en los chinos.

Comentario: Esta noticia fue publicada hace dos semanas, hoy sabemos que cualquiera puede contagiarse independientemente de su raza.

También la declaración del Dr. Leonard Horowitz cuando citó a un experto militar diciendo: "Incluso si sospechas de algún terrorismo biológico, es difícil de probar. Es igualmente difícil de refutar... Puedes rastrear un cargamento de armas, pero es casi imposible rastrear el origen de un virus que proviene de un microbio". Otro experto declaró que la liberación de un agente infeccioso hecha a consciencia no puede ser rastreada hasta su fuente, y podría ser interpretada como un "acto de Dios".

En 2003, muchos expertos médicos rusos expresaron su opinión en cuanto a la probabilidad de que el virus del SRAS hubiera sido fabricado por el hombre y liberado deliberadamente como arma. Sergei Kolesnikov, miembro de la Academia Rusa de Ciencias Médicas, explicó que la propagación del virus del SARS bien podría haber sido causada por la filtración de un virus de combate cultivado en laboratorios de armas bacteriológicas, ya que el compuesto natural [de secciones del genoma del virus contenidas] era imposible de encontrar en la naturaleza, sino que sólo podría hacerse en un laboratorio. (3)

Al mismo tiempo, Nikolai Filatov, jefe de los servicios epidemiológicos de Moscú, declaró que creía que el SRAS era obra del hombre porque "no hay vacuna para este virus, su composición no es evidente, no se ha extendido demasiado, y la población no es inmune a él". (4) (5)

Parece que los rusos se inclinarían hacia la misma conclusión respecto del nuevo virus de China en 2020. El texto que sigue a continuación recopila una versión condensada de una entrevista realizada por el portal de noticias ruso mk.ru, el 27 de enero de 2020, con Igor Nikulin, antiguo miembro de la Comisión de las Naciones Unidas sobre Armas Biológicas y Químicas (1998-2003). (6)

El artículo arranca señalando el aumento de la prevalencia del coronavirus en China, mientras Beijing toma medidas extraordinarias por reducir el impacto de este desastre. Además afirma que varios expertos "están observando extrañas coincidencias en las circunstancias" de la aparición de esta nueva infección y que se muestran reacios a excluir un "origen artificial". Se pidió al Sr. Nikulin que comentara la situación.

Con respecto a la entrevista, debemos subrayar que en esta coyuntura de la pandemia del coronavirus no hay pruebas contundentes del uso de armas biológicas contra la República Popular China. Este punto de vista ruso no lo está totalmente corroborando. Traducido del ruso.

Experto ruso: "No podemos descartar "la intervención humana en estas infecciones"

Entrevistador: En los últimos años los coronavirus peligrosos para los humanos son cada vez más recurrentes. ¿Qué explicación tiene con respecto a todo lo que está ocurriendo?

Nikulin: Con estos coronavirus, la situación es realmente muy extraña. Hasta el año 2000, ninguno de ellos "había brincado sobre una persona". Han estado viviendo junto a los humanos durante millones de años, pero unicamente en algunos animales parasitados. Por ejemplo, en camellos, como en el caso de [MERS]. O en murciélagos, pájaros, etc., pero esta infección nunca se había transmitido a una persona. Y ya existen ocho virus mortales en veinte años. Obviamente son demasiados.

Entrevistador: ¿Así que no podemos descartar un origen artificial en estas infecciones?

Nikulin: Si fuera el primer brote, pensarías que se trata de una mutación natural. Pero cómo va a ser natural cuando estos incidentes se repiten cada año. Surge la neumonía atípica, la gripe aviar, la gripe porcina, no, es algo diferente.

Entrevistador: Algunos expertos señalan que la fecha del brote en China parece haber sido elegido específicamente para ocasionar el máximo daño posible. Justo en la víspera del Año Nuevo del calendario oriental durante la migración interna masiva para las fiestas en China, además de los eventos al que participan un gran número de personas. Y el lugar parece haber sido especialmente [seleccionado]. Desde el punto de vista histórico y geográfico, todos los caminos de China llevan a Wuhan. Es el mayor centro de transporte, el mayor aeropuerto internacional. A través de él [los aviones] vuelan a los Estados Unidos, Australia, Japón, Oriente Medio, París, Londres, Moscú. Además de estas coincidencias, ¿qué podría probar el origen artificial del virus?"

Nikulin: Basta con descifrar el genoma. Sus resultados pueden revelar si se trata de un virus de origen natural, o de laboratorio, al insertar algún "pedazo" recombinante en el gen... ciertos programas informáticos modernos permiten su lectura que se puede descifrar y comparar con las muestras disponibles en las bases de datos.

Entrevistador: ¿Es posible que el nuevo coronavirus sólo afecte a las personas de nacionalidad china? ¿De tal manera que se instala en ciertas características del gen humano?

Nikulin: Si resulta que este es el caso, tal como lo hemos visto, entonces tal mutación natural no puede ser correcta. Es la prueba matemática de que se trata de un virus creado artificialmente.

Entrevistador: ¿En qué laboratorio?

Nikulin: Sólo puedo suponer. Pero mira: China, al igual que Rusia, está rodeada de laboratorios biológicos de investigación estadounidenses. Se encuentran en diferentes países a lo largo del perímetro de las fronteras de China, en Kazajstán, Kirguistán, Afganistán, Pakistán, Taiwán, Filipinas, Corea del Sur, Japón. Los había en Indonesia, pero los cerraron. Y dondequiera que estén estos laboratorios biológicos estadounidenses, o cerca de ellos, surgen brotes de nuevas enfermedades, a menudo desconocidas. Las amenazas a la población local son simplemente ignoradas por los estadounidenses. Lo llamativo es que se ubican lejos del territorio de los Estados Unidos.

Comentario: Y debido a que en estos laboratorios biológicos se "juega con fuego", tal vez algún virus se salió de control y mutó por sí solo, sin intención de crear un virus como arma étnica específica.

Entrevistador: ¿Cuántos laboratorios biológicos extranjeros tienen los EE.UU.?

Nikulin: 400.

Entrevistador: ¿Son supervisados por el Pentágono?

Nikulin: Por supuesto. Todo lo financia el presupuesto del Pentágono. Por lo tanto, sobra recalcar que es allí donde se está llevando a cabo la investigación humanitaria pacífica. ¿Cree que el dinero del Pentágono se está gastando en investigaciones pacíficas? No se permite la entrada a nadie. Estos son laboratorios militares. Cuando más de cien personas murieron en Georgia cerca de un laboratorio de este tipo en un mes, ¿cree que se autorizaron las visitas? A nadie, sin excepción, se le permitió el acceso al laboratorio.

Aquellos países que se consideran víctimas del bioterrorismo deberían investigar todos estos casos y someterlos a un debate internacional. Por ejemplo, al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, plantearles la cuestión de las actividades de los laboratorios biológicos estadounidenses fuera de los Estados Unidos. Tenemos que hacer algo. Porque mucha gente ya está sufriendo por ello. Y en general, es necesario fortalecer la bioseguridad del país.

Notas

(2) https://www.sourcewatch.org/index.php/Project_for_the_New_American_Century

(3) Alexander Batalin,RIA Novosti https://rense.com/general37/manmade.htm

(4) https://www.veteranstoday.com/2020/01/21/new-improved-sars-bioweapon-tested-in-china

(5) News 24,

(6) https://www.mk.ru/science/2020/01/27/ekspert-uvidel-priznaki-amerikanskogo-bioterrorizma-v-rasprostranenii-koronavirusa.html

*Larry Romanoff es un consultor de gestión y empresario jubilado. Ha ocupado cargos ejecutivos de alto nivel en empresas de consultoría internacionales. Ha sido profesor invitado a la Universidad Fudan de Shanghai para presentar estudios de casos en asuntos internacionales a las clases superiores del EMBA (Master Ejecutivo de la Adminidtración Comercial). El Sr. Romanoff vive en Shanghai.

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