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Ramón Martínez

Recuerdo que cuando mis padres decidieron que yo estudiase veterinaria, porque había una larga y antigua tradición familiar de veterinarios por parte de mi madre, el padre de la mujer de mi hermano, que era supernumerario del Opus y que frecuentaba nuestra casa, nos convenció de lo maravilloso que era un Colegio Mayor donde él había hecho retiros espirituales organizados por la Obra en Córdoba. Este opusino sabía que me tenía que desplazar a esa ciudad porque era donde se encontraba la Facultad de Veterinaria más cercana a Granada. Yo por aquel entonces no sabía del Opus más que eran muy beatos y les gustaba mucho el dinero. Pero como mi familia era católica y de derechas, el Opus no le parecía mal.

El colegio que por aquel entonces (1980) se llamaba Colegios Mayores de las Cajas de Ahorros de Córdoba, en la actualidad se llama Colegio Mayor Nuestra Señora de la Asunción. Más tarde pude comprobar que los que iban a ese colegio solían tener una relación con el Opus de una forma u otra y que en mi caso, que nunca me interesó su organización, supuso una vivencia horrible como una pesadilla por el hecho de estar entre ellos y no ser de los "suyos". Recuerdo un comentario de un colegial que estaba trabajando provisionalmente de conserje, que dijo en una ocasión: "si alguien colabora se le ayuda, pero si no, ¡hay que hundirlo!" y esto último lo dijo levantando la voz.

Algo que me llamó la atención, fue que el subdirector que era del Opus comenzó a llamarme "el sobrino". Después comprendí que la razón de llamarme así, era un hermano de mi abuela materna que era el jefe del negociado de personal laboral del Ministerio de Obras Públicas desde hacía más de 30 años (todo el personal laboral del ministerio a nivel estatal, incluido el ministro, estaban bajo su jurisdicción). Yo no sabía por aquel entonces nada de quien era en realidad mi tío, y mucho menos un jefe de negociado, pero me extrañó que el subdirector del colegio supiese más que yo sobre mi propia familia. También me extrañó que por aquel entonces mi madre me presentase al catedrático de alimentación y nutrición de la Facultad, que decía que había sido compañero de mi abuelo, y que llamándome "inteligente", dijo que las personas "inteligentes" se interesaban por milagros enseñándome revistas que trataban de esto y otras nigromancias.

En el referido colegio mayor sufrí acoso y agresiones como, por ejemplo, enviarme a un fornido colegial para agredirme, porque le habían dicho que yo le había destrozado unas gafas de sol. El subdirector del colegio que era supernumerario del Opus, me dijo que él sabía que yo no había sido, pero que "esto es para que veas como las gastamos". También entraron en mi habitación cuando yo no estaba y tiraron todas mis cosas (ropa, libros, etc.) por la ventana. Realmente llegaron a crearme una situación de hostilidad en la que llegué a temer seriamente por mi vida. Cuando llamaba llorando a mi madre, para decirle que eran del Opus, que me estaban haciendo la vida imposible y que me quería ir de allí, ella me decía que eran imaginaciones mías y que me quedase y aguantase hasta final de curso, porque faltaban solo unas semanas para acabar. También recuerdo que un estudiante del colegio me preguntó sobre qué haría yo si me internaran en un manicomio. La pregunta me extrañó mucho, pero pocos años más tarde fui internado ilegalmente como se demuestra en la documentación de la querella criminal que interpuse contra Magistrados del Tribunal Supremo1.

Recuerdo que, por aquel tiempo, cuando residía en ese colegio dirigido por el Opus Dei, una mañana me levanté con un dolor muy extraño en la cara, detrás de la nariz. Este dolor extraño me duró bastante tiempo, semanas, lo que es más extraño aún. Cuando dejé los estudios de veterinaria, ya en Granada, poco tiempo después, comencé a sufrir acosos por la calle por parte de gente que yo ni siquiera conocía. Y gradualmente empecé a escuchar voces en mi cabeza. Decían cosas como " te vas a enterar lo que es la Obra", "todo lo que hagas va a ser para nosotros", "es como los cerdos, da pena, pero hay que matarlos para poder comer nosotros", "si no nos sirve para nada, al menos utilizaremos sus órganos para que así nos sirva para algo", etc.

Aunque en un principio asociaba las voces en la cabeza a un internamiento forzoso e ilegal en la clínica privada la Inmaculada de Granada, incidente que refiero en la Carta al Presidente del Gobierno2 y que expliqué con más detalle en la entrevista con Cristina Sánchez para elespiadigital.com3, más tarde he relacionado el dolor en la cara que tuve cuando estaba en el colegio de Córdoba con esta tecnología, a causa de unas imágenes e información encontrada en Internet sobre implantes ilegales en medicina.

 

Para terminar este capítulo, además de la carta dirigida al presidente del Gobierno2, incluyo un ensayo sobre la relación entre sectas destructivas y los servicios secretos que aporta información y fuentes indispensables para entender por qué una secta como el Opus pueda tener acceso a las tecnologías desarrolladas por la agencia militar gubernamental americana DARPA.

Relación entre sectas destructivas y los servicios secretos:

El problema de las sectas destructivas es mucho más grave de lo que mucha gente puede imaginar. Pero a pesar de las indeseables consecuencias que conlleva que miembros de estas sectas ocupen cargos relevantes en el Estado, apenas se habla en los medios sobre esta amenaza.

En España el Opus Dei representa, al igual que en otros muchos países hispanohablantes, un ejemplo de cómo se saquea un país sistemáticamente por medio de sus socios, los cuales ocupan los puestos claves del Estado. A pesar de ser público que todo el dinero del Opus Dei es dinero negro, no solo no se persigue a esta secta, sino que se le da protección. Lo que no es tan conocido, es que existe relación entre el Opus Dei y los servicios secretos de EEUU, como se manifiesta en los golpes de Estado en Hispanoamérica y en su peso en el mundo occidental. Pero el Opus Dei no es la única secta que guarda relación con la CIA.

El autor A.L. Moyano afirma sobre el Hare Krisna en su obra: Sectas. La amenaza en la sombra, lo siguiente:

“la secta no hubiera logrado fraguarse sin la colaboración de Allen Ginsberg, uno de los principales apóstoles del movimiento psicodélico, que fue quién facilitó todos los medios materiales para su desarrollo. Timothy Leary, a quién se señala como colaborador de la CIA en su experimentación con LSD para controlar la conducta, también aparece vinculado como impulsor de los Hare Krisna. Se convertiría en el anfitrión que introduciría oficialmente a la secta en San Francisco.”

Esta información desvela que la CIA lleva buscando desde al menos los años 50 del siglo XX, mediante por ejemplo el proyecto MK-Ultra, un control absoluto de la voluntad humana y si se tiene en cuenta, como se ha documentado en muchas ocasiones, que los servicios secretos de las grandes potencias se han financiado mediante el narcotráfico, tráfico de armas, etc. se podría  asegurar que ciertos servicios secretos actúan como organizaciones criminales muy poderosas que eluden la acción de la justicia, demostrando así estar muy por encima de las leyes a las que no respetan.

Es evidente que por medio de las sectas destructivas y su proselitismo se puede obtener de forma masiva individuos que no solo están dispuestos a trabajar gratis, sino que además tienen una fidelidad ciega a sus gurús. Si son del Opus Dei, del Hare Krisna, cienciólogos, etc. no importa, el resultado es el mismo.

En el libro Claves Ocultas Del Poder Mundial5, hay un capítulo, Las sectas de la CIA, donde se recogen numerosos ejemplos de sectas en las que sus fundadores han tenido una relación directa con la CIA, como la secta del Templo del Pueblo de la Guayana6, secta Moon7,  Hare Krisna, etc.

Una prueba de lo extensas que pueden ser estas redes de sectas peligrosas en la sociedad occidental se documenta mediante mi propia experiencia con la anécdota de torcer la boca, una anécdota que revela conexión entre sectas a nivel internacional.

Cuando leí el artículo sobre la cuarta planta de la clínica del Opus, hubo algo que me llamó especialmente la atención. Fue que las víctimas de acosos en España decían que los acosadores “torcían la boca” para molestarlas. El artículo se escribió en el año 2014 pero inmediatamente lo relacioné con un suceso acaecido en Suecia en el año 1995:

“En Gotemburgo, un día que me subí a un autobús noté que todo el mundo me estaba mirando fijamente en silencio. Mi reacción fue torcer la boca, no porque yo tuviera costumbre de hacerlo, ni tampoco porque lo hubiese visto antes. Tan solo fue una reacción nerviosa ante una situación inesperada y molesta. Después de este incidente noté como mucha gente que no conocía torcía la boca al cruzarse conmigo. En Estocolmo es aún peor. Mi caso debió ser importante en la sociedad sueca por el hecho de que un español en aquel tiempo llegase pidiendo asilo.”

Para quien no conozca mi caso personal puede leer la carta que dirigí en su día al presidente del Gobierno Rodríguez Zapatero2.

Las consecuencias de que miembros de sectas controlen el Estado,  son ya por desgracia conocidas en España: La justicia funciona para beneficio de los suyos, los colegios de los suyos se financian a costa de aumentar la  precariedad en la enseñanza pública, hacer negocio con lo público, desaparece dinero público sin investigarse a donde ha ido a parar (por ejemplo, cuotas a la Seguridad Social, dinero recaudado por la Ley de Tasas en los juzgados, etc.) y por supuesto, no se conoce tanto el enorme daño psíquico que se causa a esas víctimas de sectas, que son cruelmente tratadas para conseguir dominarlas y explotarlas incondicionalmente.

Que una secta como el Opus Dei tenga acceso a tecnologías avanzadas en neurociencias y haya compartido relevantes neurocientíficos con la CIA, como ha sido el caso del Doctor Delgado, es una muestra de hasta qué punto existe relación entre ambas oscuras organizaciones.

Vamos a profundizar en el caso del Dr. José Delgado:

En la edición de octubre del año 2005 la revista Scientific American publicó un artículo de John Horgan titulado “Chips The Forgotten Era of Brain” que trataba de los trabajos del español Dr. José Manuel Rodríguez Delgado, polémico catedrático de fisiología de la Universidad de Yale y pionero de la investigación sobre la estimulación cerebral en los años 60 del siglo XX. El artículo observaba que sus importantes trabajos apenas eran conocidos en la actualidad y se preguntaba el porqué.

El Dr. Delgado nació en Ronda (Málaga) en 1915. En 1946 recibió una beca de la Universidad de Yale y ya en 1950 fue invitado por el prestigioso fisiólogo John Fulton a unirse a su departamento de fisiología. En los años 1960 el profesor Delgado se hizo famoso por inventar el “Estimociver” un aparato (un chip) que implantado en el cerebro podía registrar y estimular selectivamente la actividad cerebral mediante control remoto. De esta forma era posible manipular la conducta y el estado anímico de los animales y las personas tan solo con apretar un botón. El experimento que le dio fama mundial fue el que realizó en 1963 en Córdoba con un toro bravo, al cual le implantó un chip en el cerebro y, con un control a distancia, apretando un botón detenía al toro cuando intentaba embestirlo.

En 1952 fue coautor del primer trabajo de investigación sobre el implante de electrodos de larga duración en el cerebro humano, y en las dos décadas siguientes el Dr. Delgado implantó electrodos en pacientes de esquizofrenia y epilepsia. En 1969 describió sus investigaciones sobre la estimulación cerebral en animales y personas con un análisis de sus implicaciones en su libro: “El control físico de la mente: hacia una sociedad psicocivilizada” libro que despertó una gran atención internacional, al mismo tiempo que recibía críticas por su alarmante tono aureal ya que afirmaba que la neurotécnica estaba a punto de conquistar la mente.

En una revisión que realizó de este libro Philip Morrison en Scientific American, afirmaba que era un “informe serio y actual” sobre experimentos de estimulación eléctrica en neurofisiología, pero calificaba las implicaciones de “amenazadoras”. Pero Philip Morrison no fue el único científico que criticó el libro del Dr. Delgado. Peter Breggin en una declaración remitida al Congreso, acusó al Dr. Delgado y a otros neurocientíficos de intentar crear una sociedad en la cual quien se desviara de la “norma” sería mutilado quirúrgicamente. Concretamente señaló al Dr. Delgado como “el gran apologista del totalitarismo tecnológico”.

Por aquellos años, el Dr. Delgado empezó a recibir acusaciones de gente que afirmaba que el polémico científico les había implantado en secreto chips en el cerebro. En medio de estos escándalos, Villar Palasí, ministro de Educación y Ciencia del gobierno franquista de tecnócratas del Opus Dei, le invitó a hacerse cargo de organizar la nueva Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid. El ministro ofreció unas condiciones de investigación tan buenas que el Dr. Delgado no pudo rechazar, y en 1974 se trasladó a España con su familia. En la versión española de Scientific American, Investigación y Ciencia, esta información sobre las condiciones tan ventajosas ofrecidas por el ministro de los tecnócratas se oculta, al igual que otras informaciones que se detallarán más adelante.

En España el Dr. Delgado se centró en métodos de investigación cerebral no invasivos, sin implantes. Se anticipó a técnicas modernas de estimulación transcraneal e inventó aparatos para estimular selectivamente el sistema nervioso por medio de emisión de impulsos electromagnéticos.

A mediados de los años 1980 unos documentales de la BBC y la CNN citaron los trabajos del Dr. Delgado como prueba circunstancial de que las dos grandes potencias, EEUU y la antigua Unión Soviética, podrían haber desarrollado en secreto armas para controlar a distancia la mente humana.

Aunque el Dr. Delgado niega haber trabajado para la CIA y califica de “teorías de la conspiración” a quienes lo relacionan con las actividades de experimentación ilegal con humanos, lo cierto es que las investigaciones del Dr. Delgado fueron financiadas tanto por entidades civiles como militares, entre otras la Oficina de Investigación Naval.

El psiquiatra Colin A. Ross en su obra The C.I.A. Doctors: Human Rights Violations by American Psychiatrists afirma lo siguiente: “Una carta del director de la CIA, Allen Dulles, al Secretario de Defensa fechada el 3 de diciembre de 1955 confirma que la CIA financió investigación de La Armada, La Marina y varias universidades. La carta identifica específicamente los cuerpos químicos de La Armada y la Oficina de Investigación Naval”. En este libro en concreto se dan datos de las cantidades de dinero que recibió el Dr. Delgado de la Oficina de Investigación Naval por empleos como investigador en los años 1954, 1955,1956 y 1960 y que suman un total de casi 40.000 USD por cuatro años de trabajo, una cantidad nada despreciable en aquellos tiempos. El objeto de las investigaciones financiadas por el Ejército tenía relación con la conducta humana.

Al tratarse de proyectos de experimentación ilegales con seres humanos, es difícil que los psiquiatras participantes deseasen reconocer públicamente su participación, pero no obstante, se conoce un gran número de neurocientíficos que han trabajado para las FFAA americanas o directamente para la CIA como Donald Ewen Cameron, Henry Alexander Murray, Dr Sem-Jacobsen, etc. gracias a documentos que se han salvado de su destrucción, testigos y otras fuentes.

Al final del artículo de la revista Scientific American el Dr. Delgado hace unas reflexiones y unas preguntas que no aparecen en la versión española Investigación y Ciencia. Se trata del lado oscuro que tiene todo avance tecnológico, especialmente en neurociencias. Todo avance tiene un lado bueno y un lado malo. Depende de quien lo use y para qué. Se han visto aplicaciones en medicina que han permitido a los inválidos mover prótesis con sus pensamientos (ondas cerebrales) y a sordos recuperar el oído. Pero si esos avances son para usos militares, y muchos neurocientíficos incluido el Dr. Delgado han trabajado para las FFAA de EEUU, las consecuencias pueden ser aterradoras. No menos preocupante es que el Dr. Delgado haya trabajado también para un gobierno de tecnócratas del Opus Dei que, según los testimonios recogidos en el artículo sobre la cuarta planta de la clínica del Opus, el Opus es una secta que ha mostrado una falta total de escrúpulos en la forma de tratar a sus víctimas.

Las preguntas y respuestas que da el Dr. Delgado en la versión americana del artículo son las siguientes:

¿Puedes evitar el conocimiento? No puedes

¿Puedes evitar la tecnología? No puedes

Las cosas van a seguir adelante a pesar de la ética, a pesar de sus creencias personales, a pesar de todo.

De esta forma, con estas preguntas y afirmaciones, el Doctor José Manuel Rodríguez Delgado daba a entender que el progreso era inevitable con todas las consecuencias que esto suponía. Pensemos, por ejemplo, en qué ha supuesto para la humanidad el desarrollo de la energía nuclear. Unos avances que ponen en peligro la existencia del propio planeta en caso de un conflicto militar con uso de armas nucleares, las cuales desgraciadamente se han multiplicado peligrosamente por parte de las grandes potencias.

En una entrevista de la UNED al Dr. Delgado emitida el 26 de enero de 2003 se muestra que ya en 1975 realizó un trabajo sobre la comunicación de animales entre cerebro-ordenador. Esta sería la base para lo que hoy se conoce como Brain Computer Interface, que es la tecnología utilizada en Telepatía Artificial.

En el capítulo II del libro de Jesús Ynfante La prodigiosa aventura del Opus Dei: génesis y desarrollo de la santa mafia, se describe como el Opus Dei acaparó el monopolio del CSIC (Centro Superior de Investigaciones Científicas) durante la dictadura franquista y de esta forma se manifiesta la relación entre el Dr. Delgado y el Opus Dei ya que el Dr. José Rodríguez Delgado fue el director del Departamento de Investigación del Instituto Ramón y Cajal dependiente del CSIC.

Un hecho interesante a resaltar es que el incidente ocurrido en Córdoba en 1983, descrito en el presente capítulo, coincide con el tiempo en el que el Dr. Delgado se encontraba en España donde era el director del Departamento de Investigación del Instituto Ramón y Cajal. No deja de llamar la atención que esta extraña experiencia ocurriera en Córdoba, ciudad donde 20 años antes, en 1963, el Dr. Delgado realizara el experimento que le dio fama mundial al controlar a distancia a un toro mediante el implante de un chip en el cerebro del animal.

Mis sospechas de que el Dr. Delgado pudiese estar implicado en los sucesos descritos en mi extraña experiencia, están fundados en las conocidas denuncias de implantes ilegales que este polémico neurocientífico arrastraba en sus espaldas cuando fue invitado por el Gobierno de tecnócratas del Opus Dei para hacerse cargo del centro de investigación de neurociencias dependiente del CSIC.

A pesar de existir documentación que prueba la existencia de proyectos inhumanos de la CIA como el MK-Ultra5, parece ser que se impone la idea de que todo este asunto de experimentación ilegal con humanos pertenece a las “teorías de la conspiración” y por lo tanto nada para tomar en serio. Esto no es más que una prueba más de como se moldea la opinión pública sobre temas que debieran tomarse muy en serio.

NOTAS

1)      sectaopusdei.com/querella-contra-magistrados-del-tribunal-supremo

2)      Extracto de la carta enviada a Zapatero cuando ganó las elecciones en 2004 con la ingenua esperanza de que pudiese ayudarme: “Dirigido al presidente del Gobierno Sr. Rodríguez Zapatero. José Ramón Martínez Robles...... expone:  En junio de 1988 un Juez de Granada, conocido por ser del Opus o allegado, autorizó que me internaran en un centro psiquiátrico mediante una providencia y con un certificado de domicilio de contenido falso que le daba aparente competencia, entre otras muchas irregularidades.

En un principio fui defendido por abogados de oficio ante la evidencia y gravedad de los delitos, pero todos los fiscales y magistrados que conocieron el caso dijeron siempre que no había indicio alguno de delito en lo que claramente puede usted comprobar que puedo demostrar. Al llegar a la última instancia interna en el Tribunal Constitucional, gracias a la colaboración de la Fiscalía y del Consejo General de la Abogacía, me denegaron el abogado de oficio al que tenía derecho por ley y mediante una resolución que no tenía pie de recurso, lugar al que recurrir ni el plazo correspondiente, se cerraba el caso.

Ante esta situación, comprendí que cualquier juez del Opus podía de forma ilegal internarme con la mayor impunidad, y viendo que el Opus se atrevía a actuar con tal prepotencia durante el gobierno del PSOE, y como estaba viendo venir que con sus mentiras y maquinaciones iban a conseguir ganar las elecciones, no me quedó más opción que el exilio. Elegí Suecia, por no ser un país católico y por la buena imagen en lo referente a Derechos Humanos y la buena acción del socialismo sueco liderada por Olof Palme.

Desgraciadamente, al llegar a Suecia me dijeron que en Suecia hay unos poderes que dominan el Estado de forma similar al Opus en España, y que todo apunta que fueron estos poderes los responsables del asesinato de Olof Palme, al igual que la recientemente asesinada ministra socialista de asuntos exteriores Anna Lind. Por esta razón me siento en peligro también aquí en Suecia y voy a explicar las razones de por qué solicito la protección del Gobierno que usted representa, así como los delitos que no puedo demostrar si no me dan su protección.

Procedo de una familia católica tradicional de derechas. Aunque ellos no eran en un principio del Opus, parece ser que gracias a mi hermano que se casó con una mujer donde todos sus padres y hermanos eran miembros del Opus, terminaron siéndolo ellos también. Debido a que desde que yo tenía 14 años siempre fui ateo, y que manifestaba abiertamente mi opinión sobre que la religión solo era mitología y que la Iglesia Católica era un fraude (no olvidar el tema de los milagros, la lujuriosa riqueza del Papa, etc., etc.) esta postura abierta me causó muchos problemas con mis padres, pero las cosas empeoraron cuando el Opus llegó a mi casa. Entonces mis padres y hermanos comenzaron a hablar de mí a mis espaldas susurrando, y decían que yo estaba loco. Además, gente que no conocía de nada, comenzó a hostigarme por la calle, con insultos e incluso agresiones. Un día fui conducido mediante engaños a un ambulatorio privado de Granada que se llamaba la Inmaculada creo recordar, y me encamaron a la fuerza. No sé qué me hicieron allí, pero el caso es que empecé a sentir voces en la cabeza que me decían cosas como “te vas a enterar lo que es la Obra” “te vamos a internar en un manicomio” “todo lo que hagas va a ser para nosotros” “da pena, es como los cerdos, hay que matarlo para poder comer nosotros” etc. etc. Poco más tarde fui internado a la fuerza en un centro psiquiátrico de una forma ilegal como usted podrá comprobar si lee la documentación que le envío. Aunque el psiquiatra que estaba de guardia y que me hizo un reconocimiento la noche que me internaron ( que a todas luces no era del Opus) escribió que me veía muy asustado pero que ningún trastorno de interés y que esquizofrenia a descartar, el psiquiatra que llegó al día siguiente, que era del Opus, escribió de mí lo que quiso, me medicaron a la fuerza causándome trastornos psicomotrices y al cabo de 10 días pude salir sin autorización judicial bajo la coacción de seguir un tratamiento que claramente me dañaba.

Al salir me puse en contacto con medios de comunicación, periódicos, puse denuncias en todos los niveles del Estado, etc., etc. Pero seguían insultándome y amenazándome en mi cabeza. Ante las muchas denuncias que enviaba, les oía decir “vamos a tener que avisarles para que no le hagan caso”. También decían “¿sabes lo que es la interdicción entre los poderes públicos?” de esta forma parece ser que me querían dar a entender que la versión que ellos diesen iba a prevalecer ante las pruebas de delitos que yo aportaba. Hablaban de la ley como cosa de tontos que se lo creen y del Estado como algo que fuese de su propiedad.

Los llevo escuchando día a día desde que me levanto hasta que me acuesto desde 1988. A veces cuando me despierto, escucho: "empieza a grabar que ya se despierta".

Cuando llegué a Suecia, además de los habituales que solía escuchar en mi cabeza, comencé a escuchar gente nueva que hablaba español con acento extranjero. Hoy los escucho en sueco. Aquí en Suecia pude averiguar que ya en los años 60, la policía sueca en colaboración con las autoridades sanitarias, implantaba aparatos electrónicos en cerebros de gente involuntaria. Cuando leí esto, llamé al Consejo de Ética Médica aquí en Estocolmo, me confirmaron que era cierto, aunque negaban que estas prácticas se hiciesen hoy en día. Lo cierto es que los síntomas de estas víctimas es que tienen voces en la cabeza, y el asesino de Anna Lind, se quejaba de tener voces en la cabeza, lo que me hace sospechar en un asesinato claramente político por parte de, probablemente, los mismos que asesinaron a Olof Palme.

Por esta razón me siento también en peligro en Suecia, ya que las autoridades permiten que me torturen y humillen continuamente tanto suecos como españoles del Opus, y me pregunto la relación del Opus con esta gente en Suecia. Por esta razón le pido protección a su Gobierno.”

3)      Sánchez, Cristina. (2015) “Exclusiva: El Opus Dei un depredador de almas y dinero”. elespiadigital.com

4)  Martínez, Ramón. (2016) “Telepatía artificial” elespíadigital.com

5)   George Andrews (2001). MKULTRA : The CIA's Top Secret Program in Human Experimentation and Behavior Modification. Winston-Salem, NC:  Healthnet Press

6) Meiers, Michael. (1988) Was Jonestown a CIA Medical Experiment? a Review of the Evidence. United States: Em Texts

7) Zyssholtz, Nicolás (2015) “Citando a la CIA y la secta Moon: ¿Qué es el Washington Times?” notasperiodismopopular.com.ar

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