Por Juan Chicharro*

Se suceden en estos momentos acontecimientos relacionados con el contencioso de Gibraltar que son motivo diario de comentarios en la prensa de todo signo. Los hay muy acertados y cercanos a la realidad. Así, sobresalen para mí, entre otros, los escritos por Pablo Sebastián en este mismo diario o los que publican periódicamente José María Carrascal o el embajador Rupérez en otros medios. En todos ellos se ponen de manifiesto las causas y origen del problema con argumentos de fondo y se elucubra con posibles soluciones.

La realidad siendo complicada es a mi modo de ver muy simple y sencilla. Gran Bretaña, fiel a su historia, mantiene la misma línea de actuación que ha mantenido durante 300 años. No tiene la más mínima intención de cooperar con España y menos aún hablar de soberanía. Y tal como siempre hizo sabe aprovecharse de los momentos de debilidad de nuestra nación para ir adquiriendo ilícitamente lo que el Tratado de Utrecht le niega. No voy a relatar aquí los pormenores de todo esto por ser asunto sobradamente conocido por el lector. Si quiero ahondar en algo seguramente utópico pero que para mí es la única solución posible a este contencioso. Hoy se habla de llevar de nuevo el contencioso a la ONU algo a mi modo de ver absolutamente inútil pues ya intuyo lo que le importa al Reino Unido cualquier resolución de las NNUU que vaya contra sus intereses. No, no es esta la solución.

Leo, por otra parte, que el problema debe solucionarse entre dos países socios en la UE y aliados en la Alianza Atlántica. Sería sin duda lo razonable y deseable. Claro que para ello sería necesario que esto fuera cierto algo que sólo puede tomarse en serio desde la candidez de los que se creen esto. Ya he escrito reiterada veces que considero al Reino Unido aliado y socio tan sólo cuando sus intereses coinciden con los nuestros y si no es así olvidémonos de amistades falsas que es lo que son. Es un gravísimo error el creérselo. Y si alguien lo duda a las pruebas históricas le remito. Reconozco que soy de los ingenuos que un día creyó que nuestra incorporación a la OTAN, asumiendo los riesgos de pertenecer a tal Organización, nos reportaría con el tiempo la posible recuperación de nuestra integridad territorial. Y creía esto pues pensaba que el líder de esta organización, es decir los EEUU, no permitirían disensiones graves entre sus miembros y que sin duda presionarían al Reino Unido para alcanzar una solución justa a las permanentes reivindicaciones españolas. Desde luego no ha sido así y no tiene viso de que cambie su actitud. El Reino Unido es el aliado privilegiado de los EEUU y si encima todo cuanto este requiere de España le es concedido sin apenas contrapartidas pues miel sobre hojuelas. Me pregunto cuál sería la situación si se jugara fuerte la baza de la Base Naval de Rota, las concesiones en Morón o el escudo antimisiles . Creo que es hora de manifestarle a los EEUU que España ha demostrado con creces que ha sido un aliado fiel en la OTAN allí donde se nos ha requerido; por cierto, con un alto tributo en sangre. Y que España tiene una reivindicación histórica irrenunciable a propósito de Gibraltar. Es hora de pedirle a los EEUU reciprocidad. Al menos en este asunto. Gibraltar como bastión militar carece hoy de importancia desde el momento de la existencia de la Base Naval de Rota y aquí mucho tienen que decir los EEUU.

Gran Bretaña solo atiende a acciones contundentes y coherentes algo que en los tiempos que corren son impensables pero sin duda la presión de su aliado por excelencia tendría a la larga sus frutos. Yo no vislumbro otra solución que esta y la veo de momento lejana. Como diría un castizo “anda que menudo negocio hemos hecho incorporándonos a una organización con aliados como estos”.

Bueno, al menos algo ha cambiado en los últimos tiempos. Cuando escribo estas líneas parece ser que una flota de la “Royal Navy” al hilo de unas maniobras navales pretende fondear o atracar algunos barcos en Gibraltar. Algo lícito, aunque no hubiera estado de más el evitarlo como signo de buena amistad. Digo que algo ha cambiado pues causa risa ver el cascajo de portaaviones, el “Ilustrious” con el que ” pretenden ” amedrentarnos.

Sin ánimo de nada, tan sólo de cortesía, no estaría mal recibirles en el estrecho con nuestro JCI y unas cuantas F100 para acompañarles y auxiliarles por sí lo necesitan.

Fuente: República.com

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