Por Ángel Liberal*

Foreign Office acaba de publicar un nuevo Libro Blanco sobre los catorce Territorios de Ultramar británicos. En él reafirma su compromiso de trabajar juntos para afrontar los retos comunes. Considera florecientes a sus comunidades, orgullosas de conservar aspectos de su identidad británica. Reconoce también que los Territorios son más vulnerables que el Reino Unido por lo que éste tiene que apoyarles y garantizar su seguridad y buen gobierno. El Libro se centra en los aspectos de seguridad, desarrollo económico y medio ambiente.

El primer compromiso que destaca es el de defender a los Territorios y proteger a sus poblaciones frente a las amenazas externas, asegurando su derecho a la autodeterminación. Señala que los Territorios proporcionan al Reino Unido y a sus aliados bases -militares, aunque no citen este término- situadas estratégicamente que sirven de apoyo en un amplio abanico de operaciones -militares- de seguridad. En cuanto a la economía dice que el éxito de muchos de ellos se debe a la entereza e ingenio de sus habitantes.

Es interesante la referencia que hace al Comité de Descolonización de Naciones Unidas. En efecto, diez de los catorce Territorios -incluido el Peñón de Gibraltar- figuran en la lista de los dieciséis territorios pendientes de descolonizar en todo el planeta; están en ella precisamente por una decisión británica de 1946. Como ahora no consiguen las bendiciones de Naciones Unidas para quitarles el enojoso título de colonia, la potencia colonizadora declara irrelevante a dicho comité; y se quedan tan satisfechos.

Cuatro de los Territorios son bases militares. Dos de ellos son la isla de Ascensión, en medio del Atlántico, y Gibraltar. Otros dos no figuran en la lista de colonias: Diego García con los islotes próximos en el Índico, y las dos bases de Akrotiri y Dhekelia arrancadas a los chipriotas antes de darles la independencia. De las cuatro se benefician también las fuerzas militares de los Estados Unidos.

Ocho de los catorce Territorios son paraísos fiscales. Así se explica lo de comunidades florecientes cuando apenas tienen recursos naturales -excepto los recursos marinos de las Malvinas, que no son un paraíso fiscal- porque doce de ellos son islas de pequeño tamaño; los restos del antiguo Imperio británico. Estos son los satélites de la City londinense que proporciona aproximadamente el 12% del PIB del Reino Unido. Podemos imaginarnos de dónde sale el dinero que nutre sus arcas.

Gibraltar es el único que está en Europa y que al mismo tiempo es una colonia, una base militar y un paraíso fiscal. Sin contar el Territorio en la Antártida, también es el único que no es una isla. Su población -pese a su acendrado victimismo- vive holgadamente gracias a los recursos que le facilita el territorio español al que está unido y en el que suele disponer de una primera o segunda vivienda. Es notorio que la población de Gibraltar, con la facilidad del tránsito por la verja, sus privilegios fiscales y el contrabando, ha sabido crear importantes servidumbres en las ciudades cercanas.

Gibraltar es también la única colonia dentro de la UE. Como dice el Libro Blanco, el Gobierno británico es el responsable último de que se aplique en Gibraltar la legislación comunitaria; sin embargo, se añade que las medidas de la UE se aplican en Gibraltar en la práctica por medio de leyes promulgadas por el Parlamento local. Una forma de ir configurando a Gibraltar como una especie de miniestado semi-independiente dentro de la UE, algo contrario al Tratado de Utrecht.

El texto tiene detalles interesantes. Por ejemplo, cuando se hace referencia al comienzo de la presencia británica en los Territorios, en lo que respecta a Gibraltar se señala el año 1713 y el Tratado mencionado por el que España se vio forzada a ceder el Peñón a los ingleses. Lo que no dice es que en 1704 lo ocuparon en nombre del Pretendiente al Trono de España y se lo quedaron para ellos. Tampoco menciona los términos de Utrecht pues el istmo -no incluido en dicho tratado- está ocupado ilegalmente.

Lo anterior no impide que incluyan una fotografía de la nueva terminal del aeródromo construido en el istmo usurpado. El pie no puede ser más expresivo: 'Gibraltar International Airport'. Saben perfectamente que ese título no tiene validez alguna. Se trata de una base militar aérea que nunca podrá ser un aeropuerto civil porque incumple las normas internacionales de seguridad.

Deben estar contentos por las peculiaridades tan favorables de Gibraltar, tantas que esta colonia militar les sale prácticamente gratis. El transporte rápido y las nuevas tecnologías -con sus facilidades para las comunicaciones y para el control remoto de toda clase de equipos militares- y la buena vecindad de que gozan, les permiten mantener la base militar de un extremo a otro del territorio ocupado, con un mínimo de personal. La población local, viviendo de España, se ocupa de mantener las infraestructuras básicas como si fuesen los guardas de una finca rural para que, cuando sea necesario, las fuerzas militares británicas se presenten y hagan uso de sus facilidades.

* Capitán de Navío

Fuente: LaVoz.es

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