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Magda Gibelli

CARACAS (Sputnik) — Hace ocho meses comenzó una de las mayores crisis políticas de la gestión del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y en medio de hiperinflación, sanciones, y pugnas políticas, habitantes de Caracas aseguraron a Sputnik que mientras pasa la ola, la población sigue en la lucha por mantenerse en pie.

"Esto parece una ola interminable, todos los días el país está apunto de desmoronarse un poco más, sancionan al Gobierno, meten presos a opositores, pero nadie termina de decir cómo van a solucionar este entuerto, ya la gente que está en la calle dando la pela no quiere saber más de política barata", expresó Bárbara Maldonado de 43 años, residente del este de la ciudad.

Los consultados por esta agencia en la capital venezolana manifestaron su preocupación por el impacto que las sanciones de EEUU puedan tener en su cotidianidad.

Miriam Díaz, residente del sureste de la ciudad, dijo que "primero decían que las sanciones eran a los funcionarios del Gobierno, pero después se metieron con PDVSA [Petróleos de Venezuela S.A, principal industria del país], después con el oro, yo no sé si con eso van a sacar al Gobierno o nos van a matar primero a nosotros".

Las últimas sanciones que firmó el presidente de EEUU, Donald Trump, el 5 de este mes prohíben a cualquier empresa o individuo utilizar el sistema financiero de ese país para hacer negocios con el Estado venezolano.

Trump respalda al diputado opositor Juan Guaidó como presidente encargado del país, y asegura que el mandatario Nicolás Maduro fue reelecto en unos comicios fraudulentos en mayo de 2018.

En esta postura, 53 países respaldan al mandatario de EEUU y han resuelto cercar a Maduro para provocar su salida.

Mientras, el ingreso de divisas a Venezuela ha mermado principalmente porque la mayor fuente de ingresos, que es el petróleo, ya no es capaz de abastecer al país de dólares para la importación, en medio de sanciones y caídas de producción de crudo desde finales de 2014, con el desplome de los precios.

El economista y doctor en gerencia de la Universidad Central de Venezuela, Andrés Giuseppe, destacó que estas sanciones apuntan a afectar el Producto Interno Bruto del país, lo que en una economía que depende de la importación y de la renta petrolera para generar divisas trae repercusiones negativas en la población.

El también coordinador nacional de los trabajadores y técnicos de los trabajadores del Partido Socialista Unido de Venezuela agregó que "las sanciones buscan afectar la economía en términos productivos y afectando el Producto Interno Bruto y eso inmediatamente tiene repercusiones: la gente mal pagada, desempleada, producto de la inflación, se genera la caída del poder adquisitivo e insatisfacción en la población".

Y eso, añadió, "para generar una implosión social o la salida masiva de venezolanos hacia el exterior".

Hasta 2017 el dólar no era una moneda de libre circulación en Venezuela debido a un control cambiario que regía desde 2003, y que se ha ido liberando casi por completo; sin embargo, desde marzo se ha convertido en medio de pago en la mayoría de los establecimientos del país.

Algo que el economista consultado por esta agencia consideró ocurre como una medida de respaldo del capital por parte de los empresarios.

"Eso ocurre porque los empresarios consiguieron un mecanismo para resguardar su capital a través de la venta de dólares y compra de dólares", añadió el también profesor de la Universidad Simón Bolívar.

Los consultados por esta agencia repudiaron que los precios en la mayoría de los comercios se fijen y se aumenten de acuerdo al valor del dólar que varía a diario, pero el salario no.

Roberto Fuentes, de 54 años, encargado de un comercio en el este de la ciudad, dijo que le "pagan cuatro salarios mínimos al mes, por ocho horas de trabajo, y gano bien con relación a otros, pero con eso no logro comprar la comida del mes, siempre estoy pidiendo prestado a familiares que están en el extranjero, de 50 dólares a uno, 50 dólares a otro y así voy".

El salario mínimo en Venezuela es de 40.000 bolívares (moneda local) o 2,5 dólares por mes, teniendo en cuenta que el precio de un dólar, fijado por el Banco Central, equivale a 15.684 bolívares, mientras el paralelo es igual a 16.000 bolívares.

Mientras que un kilo de tomates equivale este 22 de agosto a 15.000 en algunos comercios y el medio cartón de huevos 20.000 bolívares.

El analista económico repudió que una economía que ataca el manejo del dólar paralelo esté constantemente intentando alcanzarlo.

"Hemos visto cómo el Gobierno comenzó a seguirle el juego y ¿quién fija la política monetaria en el país el Banco Central o el mercado paralelo?, el que está marcando el mercado paralelo es un mercado bien intencionado que lleva a la gente a ganar dos dólares ¿quién permitió eso?, el Estado tiene un problema que resolver", opinó.

Rómulo Bermúdez, del este de Caracas, dijo a esta agencia que en Venezuela el pago de la mayoría de los servicios como luz, agua o surtir el tanque de gasolina de un vehículo cuesta por debajo de un dólar, "lo difícil es comer".

"Sí, los servicios son casi gratis, pero aquí lo que cuesta es comer, pero lo que debe hacer es fijar el salario mínimo a dólar y que así como las empresas están ganando en dólares paguen a sus empleados, nadie puede cobrar menos de cinco dólares por día porque no come, esa es la realidad", añadió.

Devaluación más bolívares

Para el economista consultado es necesario que el Gobierno se ocupe de elevar el poder adquisitivo de los venezolanos de manera urgente.

"Evidentemente hay que aumentar el poder adquisitivo de los venezolanos, la gente está renunciando a los trabajos, están quebrando porque no tienen ventas, la gente no está trabajando y se está yendo del país y entonces no tienes quien consuma, y el empresario no tiene a quien vender y lo que viene es la quiebra", apuntó.

Guissepe explica que la economía se encuentra en el mismo punto del 30 de agosto de 2018, cuando el Gobierno lanzó un programa de recuperación, algo en lo que asegura han incidido factores externos.

En ese punto, la devaluación de la moneda, sostuvo el experto, solo golpea a los trabajadores.

"¿Qué hace el Estado cuando devalúa la moneda?, lo que hace es cambiar los dólares que tiene por más bolívares y puede pagar más nómina y resuelve su problema de bono y subsidios porque tiene más bolívares que distribuir con los pocos dólares que le están ingresando, ganan los especuladores cambiarios, empresarios, pero el gran afectado aquí es el pueblo el trabajador", apuntó.

Su propuesta es que el Gobierno establezca un salario mínimo indexado semanalmente a base del dólar oficial y que el trabajador siga ganando su salario mínimo.

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