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Jose Francisco Fernández-Bullón.

Conforme las oligarquías explotadoras y expoliadoras se consolidan en todo el mundo, sus representantes políticos o  la cara bonita que le ponen a los votantes superfluos los billonarios ocultos en la sombra (los políticos no son ya más que la máscara o mascarilla facial de fresa o de pepino con la que la banca privada embellece su jeta) se enredan en debates y rifirrafes sin sentido, abstrusos o ininteligibles, y los analistas políticos se dedican a desentrañar el sentido oculto de las maniobras maquiavélicas de los líderes o vuelven sus ojos adormilados al cielo o al mundo de los ideales platónico para elucubrar sobre las realidades superiores ¿acabarán especulando a la manera bizantina acerca del sexo de los ángeles?

Ahora se está poniendo de moda una visión sobrenatural del mundo, que yo comparto pero que no debe hacernos cerrar los ojos a las realidades terrenales o mundanas, por así decirlo, a las realidades concretas de  la vida, ni disuadirnos de defender con urgencia la causa de aquellos cuyo destino pende de un hilo, presos en la telaraña que tejen los poderosos con sus sórdidas intrigas.    El hecho de creer en la existencia del mas allá, de ángeles y demonios, de  una justicia divina, no es escusa para que no trabajemos o no nos desvelemos por que reine la justicia en la tierra, ya sea divina, ya sea humana.

Los tiranos son muy aficionados a explotar la dimensión espiritual del mundo para justificar su tiranía, santificada a menudo con el incienso de  los sumos sacerdotes que tienen la fea costumbre de ungir a quien no deben, o para apartar de ella los ojos de todo el mundo que, con frecuencia, cuando se arrodillan ante el cielo, se arrodillan en realidad ante ellos, igual que se arrodillan algunos infelices ante los predicadores evangelistas sionistas.  Los dictadores gustan de inducir a los intelectuales a que nos distraigan de la realidad de sus crímenes dirigiendo nuestra vista al cielo que no puede revolucionarse.   El que quiera ganarse el cielo tendrá que procurar acercarlo un poco a la tierra y no acercar la tierra al infierno que está ya demasiado cerca; el infierno está siempre a la vuelta de la esquina a no ser que hayas nacido en él porque eres un recién nacido en Yemen.

Otro de los recursos a los que acuden los déspotas para seguir expoliando los recursos de todos es falsear la realidad, enmascararla y vendernos gato por liebre o dictadura por democracia.   La democracia con la que nos bombardean -en todos los sentidos- los líderes estadounidenses no tiene de democracia sino el nombre.  De la misma forma podría decirse que China nos vende capitalismo clientelista que es el único que queda por comunismo. En realidad en el mundo ya no existen ni el comunismo, ni el capitalismo, tan solo la economía dirigida a gran escala por los ejecutivos de las grandes corporaciones para satisfacer sus propios y mezquinos intereses.  Todo es máscara y falseamiento de la realidad y burdo espejismo, como el espejismo que arrastra a los inmigrantes a cruzar el desierto de Sonora buscando una libertad que ya no existe en ninguna parte.

El auténtico gobierno en la sombra de Estados Unidos que  nadie elige es el CFR o Consejo de Relaciones Exteriores y la Comisión Trilateral, estas instituciones son las que dirigen con toda probabilidad la CIA que no rinde cuentas al gobierno electo de sus operaciones secretas sino que recibe sus instrucciones directamente de ciertos potentados en la sombra.  Si Estados Unidos fuera una verdadera democracia se acabarían los golpes de estado y las revoluciones de color que no son otra cosa que contrarrevoluciones en el mundo.   Los estados verdaderamente democráticos apoyan abiertamente a otros estados o los desautorizan abiertamente, no necesitan tramar golpes de estado en el secreto de los bufetes, ni disfrazar la tiranía que sólo beneficia a unos pocos de sublime filantropía.

La Unión Europea  por supuesto, tampoco es una democracia, sino un subterfugio por medio del cual el Norte ha colonizado al Sur de Europa y pretende colonizar el Este, un proyecto siniestro que hay que abortar a cualquier precio.  La Unión Europea tiene el mérito de ser la única potencia colonizadora que se ha colonizado a sí misma; las colonias de la Unión Europea son Grecia, Italia, España…. y luego están los estados aspirantes a colonias como Macedonia, Islandia, Montenegro, Turquía… seducidos por lo visto por ese encanto de mujer fatal que tienen los economistas marrulleros como Christine Lagarde que no se ha sometido a ningún referéndum y que va saltando de banco en banco o de una institución financiera a otra como la que salta a la comba y ha acabado por aterrizar en el Banco Central de Europa por su cara bonita; uno diría que se elige siempre a sí misma porque sabe que se encuentra en su momento histórico, que es la hora de los cínicos.  Pero su reinado ininterrumpido sólo significa una cosa que los bancos van a seguir recurriendo a todo tipo de argucias para quedarse con el dinero de los contribuyentes y con parte del dinero que las mafias recaudan traficando con drogas, seres humanos, órganos o lo que se presente, que es la que más contribuye a su enriquecimiento y a nuestro sometimiento.    El grave inconveniente del euro  aparte de que se le ha concedido a la banca privada que no responde ante nadie el poder de imprimir el dinero que quiera para regalárselo a quién mejor le parezca, básicamente a sí misma y algún que otro rentista, es que abarata las exportaciones de los países del Norte que consisten en productos industriales o tecnológicos de alta gama y aborta el desarrollo tecnológico de los países más pobres convertidos en meros suministradores de plátanos, tomates de invernadero o trabajadores poco cualificados a los que además se roba poco a poco su salario que mengua como mengua nuestro sentido de la justicia.

Pero los países colonizadores no viven sólo de sus exportaciones de productos tecnológicos, viven de la explotación de los trabajadores esclavos de las colonias y de la ingeniería financiera que dirige el flujo de capitales hacia unas pocas manos avarientas.  Viven del trabajo esclavo de Grecia, por ejemplo, a la que se camelaron con el cuento de Jauja de la Unión Europea.  Fue un cuento que nos tragamos todos, pero unos más que otros. Los ingenieros de Europa del Norte ya no construyen puentes y caminos (eso lo hacen los chinos que todavía se sienten obligados a hacer méritos a fin reclamar su papel en el mundo) el ingenio europeo ya sólo concibe productos financieros, timos y fraudes de todo tipo, y sagaces ardides para evadir los impuestos de unos e inflar ilimitadamente los de otros.

Y es que la realidad del mundo presente no es otra que la supervivencia del colonialismo salvaje practicado por parte de unas cuantas potencias, los países Latino Americanos siguen siendo colonias de Norte América; en realidad lo son ahora más que nunca; aunque puede que se conviertan en colonias de China si no se aplican el cuento.

México, por ejemplo, no tendría porqué preocuparse de la emigración ilegal a Estados Unidos,  las migraciones ilegales son un problema exclusivamente estadounidense porque  son los agentes secretos de la CIA y el respaldo incondicional del Pentágono los que mantienen en el poder a los dictadores que han convertido Centro América en un espacio inhabitable. Si el gobierno de México fuera soberano verdaderamente debería limitarse a dejarlos pasar para que defiendan la dignidad y la independencia de sus países en Washington.

El narco tráfico, o mejor dicho los narcotraficantes sanguinarios  son, sin embargo, un problema muy pero que muy mexicano, aunque provocado también por la CIA que los defiende y mantiene en el poder en México que se ha convertido en un narco estado ensordecido con narco corridos gracias a los diligentes servicios de los servicios secretos estadounidenses, algunos piensan que la solución reside en legalizar las drogas y que se vendan en los mercados junto al maíz transgénico norteamericano, cosa que ya se hace sólo que ilegalmente.   Si las drogas se legalizaran su consumo se reduciría de forma drástica y eso no le interesa a la CIA que probablemente optaría por volverlas obligatorias como ya lo son algunas vacunas tóxicas producidas por las farmacéuticas mafiosas y nos las meterían a todos a la fuerza, probablemente por el culo que es donde se las meten con frecuencia las mulas humanas.    En realidad las drogas son ilegales y obligatorias en todo el mundo.  Salvo en Arabia Saudita donde sólo las consumen algunos jeques árabes.

Trump amenaza con subir las tarifas de las exportaciones mexicanas si los mexicanos no le hacen el trabajo sucio y le resuelven el problema de las migraciones ilegales que es exclusivamente suyo, pero ¿para qué quiere México exportar sus productos a Estados Unidos? ¿Para importar a continuación el maíz transgénico y envenenado de Estados Unidos, o el pollo transgénico, o el cerdo transgénico? ¿Para sustentar a las corporaciones del complejo agro alimentario que están instigando el asesinato de los campesinos en Centro América u obligándolos a cultivar soja transgénica con que envenenarnos a todos? ¿O es para importar la gasolina que no tendría que importar si se decidiera a refinar su propio petróleo? ¿O se trata más bien de importar los móviles de EEUU cuando podría importar los móviles chinos de Huawei  que no nos espían más que los primeros, (aquí todos espiamos a todos) y que sin duda son mejores.  A México no le interesa exportar nada a los Estados Unidos, ni es esa la razón que motiva las concesiones de López Obrador al vecino del Norte, lo que teme AMLO es que le roben sus activos como han hecho con el oro de los venezolanos, que obstaculicen sus transacciones financieras bloqueando su acceso al sistema SWIFT o que lo amenacen con sus armas que se irán volviendo menos efectivas conforme desaparecen por arte de magia los billones asignados al Pentágono.  La riqueza de un país no se traduce en sus exportaciones, eso son bienes que salen del país; sino en las importaciones, los bienes que entran, y de Estados Unidos hace mucho que no llega ningún bien.  Solo llegan bombas.

La inmigración ilegal proveyó al imperio durante mucho tiempo de mano de obra barata que mantenía a la baja los salarios,  pero quizás ahora que están ya por los suelos no necesiten abaratarlos y sólo precisen de mano de trabajo esclava para la corporaciones de Centro América y  ratas de laboratorio, que es lo que somos todos, en las que ensayar sus productos transgénicos y sumamente tóxicos.

los evangélicos, que no sirven para nada, deberían al menos llamar la atención sobre el componente sacrílego de la ciencia moderna con su manipulación del material genético y sus engendros de laboratorio.  Está claro que pretenden enmendarle la plana a Dios, aunque sólo consigan producir monstruos en serie, centrales nucleares que se averían y lo llenan todo de basura radiactiva y alimentos y vacunas tóxicas.  Algunos evangélicos, es cierto, predican contra los científicos sacrílegamente locos,  pero nunca se meten con las grandes corporaciones que financian por igual a evangélicos y científicos y dirigen sus investigaciones así como mantienen la investigación científica secuestrada, y no lo hacen quizás porque saben que los cañones de los ejércitos imperialistas apuntan directamente a su trasero.

Todos recibimos con alborozo la recuperación de Rusia de la inmensa resaca producida por las colosales borracheras de Yeltsin y la plena incorporación de China al enrevesado tablero de la alta o baja política, es preferible que los oligarcas se peleen y se neutralicen unos con otros y que los líderes de Oriente sirvan de muro de contención a los obscenos afanes de dominación global de los líderes de Occidente.  Pero no sabemos si ese juego siniestro por medio del cual las grandes potencias parecen jugarse la suerte de las naciones y los pueblos a las cartas, se traducirá o no en un menor número de muertes.

Los rusos parecen haber impedido la destrucción total de Siria, pero los yemeníes, por ejemplo, siguen cayendo como  moscas, lo que demuestra que Yemen se ha convertido en una especie de estado fronterizo donde los seres humanos pueden ser masacrados impunemente ante la indiferencia de casi todo el mundo; la gente debería tener en cuenta que  el estado central de hoy puede ser el estado fronterizo de mañana y el masacrado puedes ser tú por muy tranquilo que te sientas en tu despacho u oficina de París, por ejemplo; de hecho la frontera bélica de los colosos en conflicto llego a estar muy cerca de París durante la Segunda Guerra Mundial y los franceses fueron convenientemente masacrados por millares.

No existe ningún estado ni ningún partido en el gobierno que represente los intereses del 99 por ciento de la población desplumada por el otro uno por ciento (salvo quizás el de Venezuela, nación oprimida), todos representan los intereses de los oligarcas; necesitamos una nueva Internacional que represente a todos los que viven de su trabajo, no sólo a los obreros demasiado idealizados en otro tiempo, sino a obreros, enfermeras, profesores, abogados…  A todos aquellos, en suma, que no han tenido la suerte o la desgracia de convertirse en los lacayos de los nuevos príncipes negros de las finanzas.  La condición para que un partido o una camarilla cualquiera forme gobierno o entre a formar parte de un gobierno es que representen los intereses de los oligarcas.  De lo contrario serían automáticamente eliminados por los gobiernos en la sombra. No hay ninguno que defienda la jornada de siete u ocho horas, se está imponiendo la de doce o más en todas partes, por lo visto también en China donde supuestamente es ilegal, con lo que se demuestra que en China también imperan las oligarquías explotadoras y que es más capitalista que USA o más papista que el Papa.  No hay ninguno que se proponga en serio frenar la especulación inmobiliaria fomentada por los bancos centrales de todo el mundo y que nos está convirtiendo a todos en sin techo.

El problema de la inmigración ilegal se solucionaría de golpe si a los globalistas en el poder se les ocurriera abrir de par en par a todos las fronteras, medida globalizadora que yo aprobaría, pero  los globalistas sólo se las abren a los terroristas a  su sueldo porque lo suyo es el gobierno del terror en la sombra. O el gobierno o desgobierno de Satanás de quien son todos diáconos incluyendo a la mitad de los cardenales de Roma.

Las fronteras se han cerrado a cal y canto a los trabajadores honestos, a los artistas comprometidos, a los profesionales de todo tipo (salvo quizás a los ingenieros de telecomunicaciones para que sigan tejiendo su red digital de telaraña que está convirtiendo el mundo en una ficción fantasmagórica o en una laberinto en el centro del cual nos aguarda agazapada la bestia). Se han cerrado a los que quieren vivir honestamente de su trabajo, pero se han abierto a los terroristas y los mafiosos de la misma forma que se abre de piernas una puta, que es lo que son todos los estados donde una oligarquía avarienta gobierna sobre una población sumisa, adoctrinada y gregaria.

Se ha impuesto el cinismo y el pesimismo y la ausencia total de un horizonte esperanzador para todos.  Nos hemos rendido ante Leviatán.   Todos piensan como Hobbes que mientras los hombres vivan sin ser controlados por un poder común que los mantenga aterrorizados a todos, estarán en esa condición de guerra permanente o guerra total de todos contra todos.  Pero yo pienso lo contrario, es la sensación de impotencia ante los abusos de un poder ilegítimo que se considera inamovible los que nos empuja a esa guerra general despiadada.

A los que se rinden ante la inevitabilidad del imperio del mal en el mundo y por tanto eligen lo que consideran el mal menor hay que recordarles como ya hizo Hannah Arendt que ya sea mayor o menor han elegido el mal.

Nunca estuvo de más actualidad la siguiente cita de Maquiavelo que afirmaba que nunca decía lo que creía, ni creía en lo que decía y si se le escapaba alguna verdad de vez en cuando la escondía entre tantas mentiras que reconocerla resultaba tarea imposible.

“Todos estos príncipes nuestros tienen un propósito y puesto que nos es imposible conocer sus secretos, nos vemos obligados en parte a inferirlo de sus palabras y los actos que cumplen, y en parte a imaginarlo”.

Vivimos tiempos terribles en que los gobernantes ya no se consideran servidores públicos que es lo propio de un régimen democrático, sino señores que exigen ser servidos; muy pronto empezarán a considerarse tales por derecho divino si no se lo impedimos.

Es muy desolador pero lo cierto es que en el mundo de hoy muchas de las  mejores mentes, que han pasado a ser las peores, han caído secuestradas o seducidas  por el poder indiscutido de las élites y da lo mismo que se trate de ateos o de creyentes, ambas facciones nos sustraen la realidad de este mundo y del otro, mientras los expertos en altas finanzas o prestidigitación contable nos dan gato por liebre.    La sacan de la chistera como los magos de feria. Y si no que le pregunten a Lagarde.

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