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Orgías, amantes, una hija secreta y una violación en la que "miró y rió". El líder negro está en entredicho. Quien ha desvelado sus secretos, también

Hace más de 50 años que Martin Luther King falleció asesinado a tiros por James Earl Ray en el balcón de una habitación del motel Lorraine de Memphis, en el estado de Tennessee, donde el líder negro había viajado para apoyar a los basureros locales negros, en huelga desde unos días antes. Hace más de 50 años y el nombre del pastor de Atlanta está, otra vez, más vivo que nunca. Algo que no es de extrañar si se tienen en cuenta los ingredientes del nuevo capítulo de la vida del Nobel de la Paz que ha salido a la luz recientemente: orgías, delitos, espionaje, violaciones, intereses políticos, dioses caídos...

La historia de la que hablamos comienza en 1961, cuando el entonces director del FBI, J. Edgar Hoover, respaldado por el secretario de justicia, Robert Francis Kennedy, establece una trama de espionaje sobre King para socavar su poder, ante las sospechas de su posible vinculación con el partido comunista. Se pincharon entonces los teléfonos del activista y se colocaron micrófonos no sólo en su domicilio, sino también en todos los hoteles y locales que visitó durante sus años de lucha por los derechos civiles.

De esas escuchas, que finalizaron con su muerte en 1968, resultaron decenas de grabaciones e informes que fueron sellados y guardados en una bóveda del Archivo Nacional de Estados Unidos, en Washington. Y allí debían de haber permanecido hasta 2027, como estableció una orden judicial extraordinaria firmada en 1977 por el juez John Lewis Smith. Pero el historiador David Garrow, autor de la biografía de Luther King por la que ganó el Pulitzer en 1987, ha compartido en un artículo en la revista británica Standpoint algunas de las conclusiones de los resúmenes de esas cintas a los que él ha tenido acceso durante la investigación sobre el líder negro que se trae entre manos desde hace tiempo y que han generado que la casi inmaculada imagen del pastor esté ahora en entredicho.

Martin Luther King no sólo habría participado en una orgía junto a su amigo, el también pastor Logan Kearse, y con varias feligresas de su comunidad en la que acometieron "actos de degeneración y depravación"; no sólo habría tenido "entre 40 y 50 relaciones extramatrimoniales" sino que, además, fue testigo de una violación cometida por Kearse, ante la que permaneció impasible.

Todo habría ocurrido en enero de 1964 (el mismo en el que recibió el Nobel de la Paz), según Garrow, en la habitación del hotel Willard de Washington alquilada por King, la misma donde escribió un año antes su célebre discurso I Have a Dream (Yo tengo un sueño). Los dos pastores evaluaron a las señoras por las que estaban acompañados y discutieron sobre cuáles de ellas "serían adecuadas para actos sexuales naturales y no naturales". Una las mujeres protestó y Kearse "la violó de inmediato y con fuerza" ante la pasividad de King, quien "miró, rio y ofreció consejos" durante el acto.

En ese momento el líder era un hombre casado. Él y su esposa, Coretta, eran padres de cuatro de los cinco hijos que tuvo el pastor: Yolanda (fallecida en 2007), Martin Luther (62), Dexter Scott (58) y Bernice (56). Porque en el mismo artículo en el que se recuerda que su esposa se quejaba de que King pasaba en casa "menos de 10 horas al mes", se desvela que el líder negro tuvo una hija fruto de una de sus relaciones extraconyugales, nacida en Los Ángeles, a la que ha localizado el historiador, aunque ha rechazado hablar. En las revelaciones de Garrow se identifica a tres amantes que King habría tenido a la vez, a finales de 1963: Lizzie Bell, de Atlanta, Dolores Evans, de Los Ángeles, y Barbara Meredith, de Nueva York. Todas fueron investigadas por el FBI.

LOC ha podido hablar con el Premio Pulitzer y autor del artículo, quien asegura entender la polémica generada porque habla del "lado oscuro" de un personaje icónico y a pesar de la controversia actual, cree que es importante hacerlo porque "los hombres tienen que hacerse responsables de sus actos".

El escritor ha tenido que hacer frente a una ola de críticas tras sus revelaciones, ya que, al parecer, según desvela The Washington Post, Garrow ni siquiera habría oído esas grabaciones donde se señala al activista como un "libertino sexual" ni visto las transcripciones de dichas cintas que permanecerán en secreto hasta 2027, año en el que, según el escritor, "nos tocará hacer una reinterpretación de la figura pública" de King, aunque sea "una experiencia dolorosa". Garrow, por cierto, fue quien aseguró hace unos años al citado medio que "solo porque ves algo en un documento de alto secreto, simplemente porque alguien se lo dijo al FBI, no significa que sea exacto" en referencia a unos archivos de la agencia estatal sobre las prácticas sexuales de King que vieron la luz en 2017.

En la misma línea de descrédito del biógrafo son las palabras de Clarence Jones, asesor personal y amigo íntimo de Luther King, con el que ha podido hablar LOC: "No entiendo por qué Garrow ha puesto en peligro su integridad académica dando alas a las mentiras fabricadas por Hoover. Creo que es una tragedia personal para él y solo espero que su artículo no logre sus objetivos porque sería una tragedia para todos nosotros".

Fuente: El Mundo

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