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Ernest Milá

Las concepciones de la New Age, la filosofía de la UNESCO, el Neoliberalismo y el Trans-humanismo, son cuatro visiones diferentes sobre el destino de la modernidad. Estos nombres encarnan cuatro tendencias, cada una de ellas, aparecida en distintos momentos del último siglo, que auguran futuros relativamente diferentes entre sí, pero, en cualquier caso, en ruptura con la tradición y con todo lo que hemos visto hasta ahora. Vale la pena decirlo desde ahora: se trata en los cuatro casos de visiones extremas de una misma actitud ante la vida: el “progresismo”.

Vamos a resumir los tenidos, las tendencias y la realidad de cada una de estas corrientes:

1) NEW AGE

La teoría

Llevamos hablando de “nueva era” desde hace cuarenta años. El movimiento surgió en EEUU a partir de la descomposición de la “contracultura” de los sesenta y buena parte de sus impulsores procedían de este ambiente político. La obra que facilitó la cristalización del movimiento fue La conspiración de Acuario de Marilyn Fergusson. La idea básica es de procedencia ocultista: la humanidad está entrando en un nuevo período astrológico en el que la era de Piscis (correspondiente a los últimos 2.000 años de civilización) está siendo sustituida por la de Acuario (el signo astrológico posterior), lo que entraña un “cambio de paradigma” (es decir del núcleo duro de principios que rigen un momento histórico y que se manifiestan en todas sus actividades. Si hasta ahora ha estado presente el “paradigma mecanicista” que tuvo su origen en Newton y que ve todo, desde el Universo hasta el cuerpo humano como mecanismos compuestos por piezas que deben ser analizadas de manera aislada, el “nuevo paradigma” o “paradigma holístico” considera el mundo y al ser humano como “totalidad indivisible”.

La práctica

La ideología de la “new age” ha cristalizado en un “movimiento” (es decir, en un grupo de tendencias, organizaciones y familias ideológicas) con tendencia a revalorizar las doctrinas orientales, previamente “occidentalizadas” o adulteradas, con mejor o peor fortuna, especialmente por personalidades de la Sociedad Teosófica o inspirados en ella y que ya estaban presentes en algunas corrientes de la “contracultura” anterior. En general y, con el paso del tiempo, el movimiento ha terminado siendo un conjunto de técnicas terapéuticas y “espirituales” promovidas por distintos “institutos” y/o “gurús”, todos ellos autoconsiderados como “alternativos”. Existe toda una oferta variadísima de cursos, terapias, escuelas de meditación e, incluso, sectas destructivas que aluden, desde distintos puntos de partida a las mismas temáticas: autorrealización, vida feliz, superación de las enfermedades, escuelas de vida, interrelaciones del individuo con el Todo, vida natural, formas de vida alternativas y comunitarias, lo que podríamos llamar una “espiritualidad materializada”, etc.

Las tendencia


- Difusores de terapias, unas de carácter psicológico (psicología transpersonal y distintos derivados de las doctrinas de Carl Gustav Jung), otras procedentes de oriente (reiki, siatsu, etc.), algunas improvisadas (risoterapia o terapia de la risa).

- Sectas destructivas, todas ellas formadas en torno a un “gurú” y presentadas como “nuevos movimientos religiosos”. Aquí incluimos a los grupos de “chaneling” o “canalizaciones” que no son más que el viejo concepto teosófico de “escritura automática” readaptado.

- Grupos ufológicos, que consideran que los “extraterrestres” son los anunciadores de la “nueva era”. Unos opinan que vienen de planetas remotos y otros que son “seres transdimensionales” que proceden de otras dimensiones de nuestro propio universo.

- Movimientos neo-espiritualistas: derivados del viejo ocultismo decimonónico o bien que siguen en las mismas posiciones, muchos de ellos son formas occidentalizadas de budismo o de disidencias del hinduismo tradicional. Aquí puede incluirse el redescubrimiento del neo-chamanismo en Castaneda.

- Tendencia “ecologista” centrada en torno a los partidarios de la “teoría Gaia” (la tierra considerada como “ser vivo” que se protege de quienes la amenazan), que llega incluso a la creación de grupos de convivencia (la “comunidad de Findhorn”)

- Corrientes científicas: que aluden a que las ciencias de vanguardia, especialmente la física más avanzada, tiene concomitancias con las doctrinas espiritualistas y lejos de negarlas, las confirma (ideas de “resonancia mórfica” o de “espiritualidad quántica”.

Influencia

El momento álgido del movimiento coincidió con los años 90, a medida que nos aproximábamos al cambio de milenio. Sin embargo, los abusos, las tomaduras de pelo, la ineficacia de la mayor parte de las terapias (que no dejaban de ser placebos) y los cambios que se produjeron a partir de 1989 y la crisis económica de 2007, hicieron que el movimiento entrara en recesión, las ventas de libros de esta temática cayeran en picado y se disolvieran buena parte de las “escuelas” y asociaciones que vendían cursos de este tipo. Muchos de sus integrantes, migraron hacia el trans-humanismo.

2) IDEOLOGÍA UNESCO

Teoría

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, por sus siglas inglesas UNESCO, tiene como finalidad “contribuir a la paz y a la seguridad en el mundo mediante la educación, la ciencia, la cultura y las comunicaciones”. Pero estos principios son lo suficientemente ambiguos como para que sus intérpretes se creyeran en la obligación de universalizar sus propias concepciones. En 1945, la fundación de la Organización de las Naciones Unidas, de la que la UNESCO es una emanación, supuso la cristalización de las aspiraciones universalistas nacidas en el siglo XIX en distintos sectores de la masonería y del ocultismo: la idea que está en la base de las concepciones de la UNESCO es que la diversidad cultural, étnica y educativa, debe regirse por el principio de la “igualdad” y que lo importante es lograr una “unidad humana universal” en torno a los mismos valores de tolerancia, respeto y multiculturalidad. Así pues, el objetivo final de la UNESCO es favorecer una “gobierno universal”, unificar a la población terrestre en “una sola raza”, “una religión mundial” e igualar sobre todo el “primer mundo” con el “tercero”. El sufraguismo del siglo XIX, se amplia y concreta en las llamadas “ideologías de género”.

Práctica

Contrariamente a lo que se tiene tendencia a pensar la UNESCO no es una organización internacional formada por los 195 Estados miembros que la componen, sino una estructura burocrático-administrativa independiente de estos Estados, provista de una ideología propia que utiliza los recursos de que disponen (procedentes en parte de las cuotas que deben abonar los Estados miembros, pero también de las aportaciones entregadas por grandes consorcios financieros para desgravar impuestos) para difundirla. La UNESCO, a su vez, apoya a distintas ONGs y, sobre todo, financia y favorece determinadas producciones culturales que profundizan en la línea de su visión ideológica del mundo. El primer Director General de la UNESCO fue Aldous Huxley (cuyo nombre suele relacionarse con la New Age y con el Trans-humanismo) y su primer Secretario General, Robert Muller que estuvo al frente de la entidad durante 40 años y que militaba en el grupo neo-teosófico Buena Voluntad Mundial, fundado por Alice Ann Bailey (AAB). Las tres líneas de trabajo en la actualidad son: difusión de ideologías de género, promoción de la multiculturalidad y defensa de las migraciones de sur a norte y de Este a Oeste.

Tendencias

- Tendencia de “sostenibilidad mundial”: Las distintas “conferencias mundiales” para tratar los problemas del planeta han conducido a la visión de que el crecimiento energético debe ser “sostenible” (olvidando que no hay posibilidades de crecimiento, por sostenible que sea, en un planeta de recursos limitados).

- Tendencia humanista-universalista: Es su tendencia mística, derivada de la influencia que siempre han tenido los partidarios de AAB dentro de la institución, son los más interesados en “unificar el mundo”, las religiones, las razas, las lenguas y las culturas. Su templo está instalado en el edificio de Manhattan de la ONU: La Sala de la Meditación.

- Tendencia humanista-neoliberal: Las únicas instituciones que la UNESCO nunca ha criticado son el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, así mismo, parte de los ingresos que percibe (y que luego redistribuye en parte entre las ONGs) procede de grandes corporaciones financieras, lo que genera una sorprenden identidad de criterios entre estas componentes: para la UNESCO, la “globalización” es un paso adelante en la “unificación del mundo”.

- Tendencia tercermundista: A medida que se fueron incorporando antiguas colonias a este organismo, él mismo resultó desequilibrado: lo que hace, las propuestas, recomendaciones y medidas favorezcan cambios en Europa, pero eviten críticas y alteraciones de las sociedades del tercer mundo. El principal instrumento de esta corriente es la multiculturalidad y el favorecimiento de las corrientes migratorias y luchar por la “igualdad cultural”.

Influencia

El hecho de presentarse como una organización que vela por la cultura, la educación y la civilización hace que la UNESCO goce todavía de extraordinario prestigio internacional. Sin embargo, el hecho de que grandes Estados (EEUU con Trump e Israel) se hayan retirado y que otros (Canadá y Alemania) hayan rebajado sus cuotas, han obligado a que el presupuesto de la UNESCO se redujera un 22%. Sin embargo, a partir del nombramiento de la exministra de cultura francesa (con Manuel Valls), Audrey Azoulay (de origen judío-marroquí), se han acelerado y convertido en omnipresentes las directivas “de género”, terreno en el que está centrada la organización, dando la sensación de haberse replegado en cuestiones de ecología y defensa del medio ambiente.

3) NEO-LIBERALISMO

Teoría

Es una teoría económica con repercusiones en el ámbito social. Recupera el viejo liberalismo de los orígenes y afirma que las crisis cíclicas del capitalismo se deben a que los Estados intervienen en política. La fórmula para evitar estas crisis y los choques entre naciones consiste en dejar libre curso a las fuerzas del mercado para que éste se ordene según las leyes de la oferta y de la demanda. Y esto a nivel mundial. El Estado, por tanto, debe de ser lo más débil posible, existir solamente para garantizar ciertas infraestructuras, nada más, por tanto, debía renunciar a la existencia de sector público y, allí donde exista, debe ser privatizado. La política, por tanto, debe estar sometida a la economía y esto a nivel global. La teoría nació de la “escuela austríaca de economía”, en especial de Ludwig von Mises y de su discípulo Friedrich Hayeck, para los que, cualquier cosa que no era “liberalismo”, pasaba a ser, automáticamente, “socialismo” y, por tanto, una amenaza a la “libertad del mercado”.

Práctica

En los años desde la postguerra hasta principios de los años 70, la economía mundial estaba bajo la influencia de John Maynard Keynes y de su escuela. Los criterios ultraliberales defendidos por Hayeck, eran considerados una locura. Sin embargo, la crisis económica de 1973, y la llegada al poder de los conservadores ingleses a finales de la década, supusieron un avance para esta escuela, por mucho que sus principios se habían puesto en práctica en Chile durante el período de Pinochet, hundiendo por completo la producción nacional y generando una crisis económica que comprometió la misma existencia del régimen. Pero la llegada al poder de Ronald Reagan en EEUU y de su equipo, armado con la misma doctrina económica, supuso un cambio de tendencia total en los criterios económicos del a postguerra. Tras la victoria sobre la URSS en la Guerra Fría, las doctrinas neoliberales se universalizaron: capitalismo y democracia parecían haber triunfado a nivel mundial y, por tanto, pudo anunciarse “el fin de la historia”. Los efectos inmediatos de esta doctrina han sido la desregularización económica internacional, la deslocalización empresarial, el aumento de los flujos migratorios, la decantación social entre una pequeña cúpula que domina la economía especulativa y una gran masa alejada de los centros de poder, junto a una compresión de las clases medias. Recientemente, el gobierno de Trump está intentando introducir medidas para reactivas la economía nacional extremadamente sensible a la penetración china. La práctica del neoliberalismo ha demostrado la imposibilidad de estabilizar la globalización.

Tendencias

- Neoliberalismo fundamentalista: en general, agrupa a los círculos formados en torno a la economía especulativa. El propio Hayeck podía encuadrarse en esta corriente. El capital inversor debe migrar continuamente allí a donde existan posibilidades de obtener más beneficios a despecho de cualquier otra consideración.

- Neoliberalismo moderado: suele formar en torno a círculos formados a partir de lo que se llamó “dinero viejo” en los primeros tiempos del reaganismo y que, en la actualidad, apoyan a Donald Trump en EEUU. Globalización sí, pero limitada y siempre con unos EEUU que se reserven el derecho a estar presentes en otras economías, pero pongan barreras a penetrar en la suya.

- Libertarianismo: a no confundir con anarquismo. Es partidario de la existencia del Estado, pero insiste en que se reduzca a la mínima expresión: están a favor de las reformas políticas, siempre y cuando vayan en detrimento del Estado. Sus rostros más conocidos son Ron Paul y otros congresistas de los EEUU. En España actúan a través del Instituto Juan de Mariana.- Objetivismo: teoría filosófico-económico-existencial sostenida por “Ayn Rand”, judía laicizada de origen ruso establecida en EEUU y autora de distintas novelas de éxito en las que insistía en promover tres líneas de acción: 1) Ateísmo, 2) Liberalismo, 3) Egoísmo. Sus partidarios están organizados en una especie de logia con cierta influencia en los medios económicos. Alan Greenspan, ex presidente de la Reserva Federal entre 1987 y 2006 pertenecía a estos círculos.

Influencia

Este es el criterio que hoy domina el mundo. Su período áureo empezó con la caída de la URSS. Pero su éxito no se debió tanto a sus posiciones o resultados, sino a la política de Reagan en materia de “guerra de las galaxias” y a lo insoportable del gasto militar soviético. En el período 1989-2007, se produjeron dos grandes crisis económicas que indicaron que el mundo era demasiado grande, diverso y desigual como para poder aplicarse un neoliberalismo globalizador. La llegada de Trump al poder y la guerra comercial iniciada con China, indican la inviabilidad a medio plazo de esta concepción que, sin embargo, está apoyada todavía por la mayor parte de clases políticas occidentales que intentan evitar un choque frontal contra el poder del capital especulativo y han renunciado a cualquier forma de reformas sociales, optando por promover técnicas de “entertaintment” y demás formas de narcosis social, por una parte, y por otra, han introducido falsos señuelos para movilizar a sectores inquietos de la población (ideologías de género, aplicando en Occidente temáticas creadas en el laboratorio ideológico de la UNESCO.

4) TRANS-HUMANISMO

Teoría

Es una forma extrema de optimismo científico-filosófico. La idea básica es que la evolución de la humanidad todavía no ha terminado y que sigue adelante: el ser humano puede superar su condición mediante las técnicas introducidas por la “cuarta revolución industrial” y las ciencias de vanguardia que la acompañan: nanotecnología, criogenia, inteligencia artificial, ingeniería genética, robótica, etc. La doctrina transhumanista establece que la revolución tecnológica en ciernes, supondrá un salto cualitativo de la humanidad en la escala evolutiva y necesitará, por tanto, una redefinición de conceptos y valores, adaptados a la nueva época: nada de los valores de los que hemos vivido hasta ahora, servirán en los próximos años. Todo, incluida la “vida”, deberá ser reexaminado en la medida en que existe la posibilidad de vida “trans-biológica”. En todos los sectores transhumanistas se piensa que la inmortalidad está al alcance de la mano y que el ser humano del futuro podrá prolongar su vida más allá de los límites biológicos actuales mediante prótesis e implantes (conformando cyborgs: organismos cibernéticos), realizar volcados de su mente en la “nube”, interconexión entre el cerebro y las redes informáticas, máquinas pensantes que superarán al ser humano, gestación in vitro con modificación de genes bajo demanda, etc.

Práctica

Su distintivo es: “H+”. La ideología estaba en su germen en el entorno que rodeó a Darwin (junto con los Galton y los Huxley) y su primera concreción fueron las concepciones eugenésicas que nacieron en Inglaterra. Aparecieron en Rusia defensores de ideas similares (el movimiento cosmista de Fëdorov, y su derivación, los “constructores de dios”), que influyeron en la cultura rusa del primer novecientos y luego durante el período leninista posterior a la revolución. En Alemania esta misma influencia se nota en el movimiento estético-cinematográfico expresionista (en películas como Metrópolis o Una mujer en la Luna). El padre Teilhard de Chardin extrajo de los cosmistas la idea de la “noósfera” o “esfera del pensamiento” y describió en términos católico el destino de la evolución: alcanzar el Punto Omega en el que la totalidad de la especie humana se identifica con Cristo. Pero fue en los años 90 en los que, después de los relatos cyberpunk, algunos especialistas en “prospectiva” empezaron a definir cómo sería el mundo cuando la “cuarta revolución industrial” logre sus realizaciones. El desarrollo de las “ciencias de vanguardia” permite pensar que hacia el 2030 se habrá conseguido conectar el cerebro humano con las redes informáticas. En el 2050, la Ley de Moore (que establece que desde los años 60 la capacidad de memoria, entonces de los transistores y hoy de los microprocesadores, se duplicada cada dos año), permite pensar que la Inteligencia Artificial habrá creado ordenadores capaces de programarse a sí mismos y tener conciencia de sí (lo que esos medios conocen como “la singularidad”).

Tendencias

- Transhumanismo filosófico: es la tendencia que aspira a generar los valores de la nueva era tecnológica para que respondan a sus logros. Pretende responder a la cuestión de cuál será la postura correcta cuando entre 2030 y 2050 el mundo haya sufrido un cambio radical con la introducción de la robótica, los organismos cibernéticos, la prolongación de la vida, etc. Se concentra en torno a la Asociación Transhumanista Mundial

- Transhumanismo extremo: es la forma extrema de optimismo científico tecnológico. Augura que el futuro es de las máquinas, pero que nosotros mismos podemos volcar nuestra mente (y por tanto, toda nuestra personalidad) en la “nube” y subsistir allí a voluntad, generando vivencias y pensamientos gracias a la IA.

- Transhumanismo científico: sostiene que la evolución de la humanidad está en manos de la ciencia y que la sociedad debe aceptar cualquier nuevo avance científico y adaptarse a ellos. A los científicos transhumanistas no les preocupan las repercusiones de sus investigaciones y logros, o su impacto social, están convencidos de que toda forma de progreso es saludable.

- Transhumanismo artístico-literario: desde expresiones del manga y del anime japonés, hasta películas de ciencia ficción e, incluso, hasta cierto punto, el movimiento literario cyber-punk, exploran este terreno y, de hecho, muchos de sus temas (robótica, cyborgs, interconexiones cerebro-red, etc.) han sido tratados en muchas ocasiones y desde distintos puntos de vista.

Influencia

En el mundo del entertaintment esta tendencia, sin duda, es la más pujante. Pero, sobre todo, el transhumanismo tiene mayor influencia en las grandes fortunas creadas al calor de Silycon Valley que suelen invertir sus excedentes de capital en proyectos -en ocasiones quiméricos- presentados por científicos transhumanistas (anualmente se invierten 60.000 millones de dólares procedentes de estos medios, para estudiar la posibilidad de prolongar la vida humana). Sin embargo, es precisamente en el mundo de la cultura pop en donde el transhumanismo es objeto de una viva crítica y ha dado lugar a distintas distopías. La componente científica es, desde luego, la que más énfasis pone en sus trabajos y la que está obteniendo éxitos más notables que se plasmarán en la próxima década (especialmente en el terreno de la robótica, la nanotecnología y de la ingeniería genética). En la actualidad, la clase política permanece de espaldas al fenómeno trans-humanista, no termina de entenderlo, ni percibe en la posibilidad de que cambie los pilares del parlamentarismo o de la democracia tal como se la entiende hoy.

LOS PUNTOS COMUNES

Sería un error pensar que todas estas corrientes están perfectamente definidas y que tienen unos contornos nítidos. Si hemos incluido las tendencias más representativas de cada corriente es para poder plantear que cada rama tiene fronteras comunes con las otras:

- El pensamiento de Teilhard de Chardin, por ejemplo, está presente en la ideología de la “new age”, pero también es una de las bases del trans-humanismo.- Existen objetivos comunes entre el neoliberalismo que aspira a una desregularización total de la economía y los científicos transhumanistas que quieren libertad de investigación sin cortapisas éticas ni morales.- La ideología de la UNESCO se superpone en muchos puntos con la del neoliberalismo: no en vano, nunca ha cuestionado los fundamentos del Fondo Monetario Internacional, uno de los arietes de las de éste.- Algunas sugestiones de la “new age” se encuentran presentes en el transhumanismo y en las bases de la UNESCO: la sensación de que estamos ante una nueva fase de la humanidad, una especie de mutación global y ninguno de los valores tradicionales sobrevivirá.- Los “libertarianos” están cerca del “objetivismo” y éste contiene fronteras comunes con criterios “transhumanistas” (de hecho, en estos medios de los EEUU se repite la frase: “si el dinero es tu meta, el transhumanismo es tu ideología”).

En cualquier caso, podemos establecer cinco pautas comunes a estas cuatro ramas y a sus subdivisiones internas:

1) Visión ultraprogresista del mundo: una idea se ha afirmado a partir de la “ideología de las luces” del siglo XVIII: la de que la humanidad sigue un progreso indefinido. La nueva trinidad que comparten estas cuatro corrientes es que el “progresismo” es el Padre, el “evolucionismo” el Hijo y el Espíritu Santo está por llegar (será el transhumanista para unos, la economía mundial globalizada para otros, la “unificación mundial” o la utopía humanista-universalista). Hasta ahora, este progreso ha sido lineal, pero, a partir de ahora, adoptará la forma de una curva asindótica. En cualquier caso, el progreso tiene como inevitable y siempre positivo. Cabría definirlas como distintas formas de “titanismo”

2) Percepción extremadamente optimista del futuro: Lo anterior implica una visión optimista del futuro. Todas estas corrientes nos dicen que la Utopía es posible y que estamos por alcanzarla. Ninguna de ellas cuestiona, en ningún caso la idea del progreso, ni las posibilidades ilimitadas de la ciencia.

3) Formas extremas de humanismo universalista: Estas ideas no son nuevas, sino solamente suponen distintas aplicaciones de ideas ya existentes desde el siglo XVIII. Ninguna de ellas ataca directamente ninguno de los valores establecidos desde la Revolución Francesa: de hecho, lo que hacen es garantizar que serán ellas las que llevarán a la práctica los ideales de libertad, igualdad y fraternidad. No hay ningún elemento ideológico nuevo. Sino la afirmación de que lo fracasado en las revoluciones liberales, lo que fracasó en las revoluciones marxistas, lo que ha fracasado en la “nueva izquierda” reiteradamente desde mayo del 68, hasta el “movimiento de los indignados”, ellos lo harán triunfar.

4) Decepción e incomprensión por la naturaleza humana: En estas cuatro tendencias se respira la misma decepción por lo humano que no logra realizar completamente la idea de progreso y de igualdad. El ser humano es algo que debe ser superado (trans-humanismo), rectificado (UNESCO), sanado (new age), o simplemente satisfecho en sus necesidades básicas y adormecido (neoliberalismo).

5) El aspecto “problemático” está presente en todas ellas: En todas estas corrientes está presente lo que podríamos llamar “el elemento problemático”. Ya ocurrió en el viejo marxismo autopresentado como una forma de racionalidad extrema pero que terminaba apelando a los impulsos irracionales y a los instintos más bajos de “venganza social”, “resentimiento de clase”, desembocando -como antes había hecho el positivismo de Compte- en una forma de “contra-religión”, una especie de religión invertida, que contenía elementos seudomísticos (el culto al libro sagrado -el Manifiesto Comunista-, su clase sacerdotal -los funcionarios del Komintern o los “aparatchiks”- los símbolos rituales -hoz y martillo, estrella y bandera roja, los rostros de los fundadores- que, junto con los cánticos -la Internacional- estaban presentes en los rituales colectivos de masas desarrolladas en fechas concretas y celebraciones (1º de mayo, la Fiesta del partido, el Día de la República, la celebración de la revolución de octubre, etc.), con sus letanías y sus catecismos simplistas, todo lo cual eran recursos muy alejados del racionalismo proclamado. Así mismo, también en estas cuatro corrientes de la postmodernidad, detrás de un afán de racionalidad, vemos los innegables despuntes de la irracionalidad en la presencia de antiguas tesis ocultistas (el neo-teosofismo en la ideología de la UNESCO, la presencia del misticismo más bastardizado procedente de Oriente, pero también de componentes propiamente ocultistas y de la vieja masonería crepuscular, que están igualmente presentes en los orígenes del transhumanismo y toman la forma de “grupos de presión” y “sociedades discretas” en el neocapitalismo (Bilderberg, Trilateral, etc.).

HETEROTELIA Y FUTURO

De algo podemos estar seguros: el futuro no será como lo define ninguna de estas corrientes.

Guillaume Faye ha establecido la llamada “ley de las consecuencias no deseadas” que, en su enunciado originario, procede de la filosofía clásica y remite al concepto de “heterotelia”. Este vocablo procede de “hétero” (diferente) y “telos” (fin) e indica que, en la historia de las ideas, todo proyecto que partía con la intención de hacer triunfar determinadas ideas, en el curso de su realización, jamás llega a realizar los fines iniciales: la revolución francesa, con sus “nobles ideales” se convirtió en una simple carnicería, la revolución bolchevique, en lugar de liberar a los proletarios generó una dictadura burocrática… elementos que no estaban inicialmente presentes en las intenciones originarias de sus impulsores, ni en los proyectos originarios. Han llegado a un fin muy distinto al que se proponían. Si esto ha ocurrido así en toda la historia de las grandes ideas, no hay absolutamente ningún motivo para pensar que esto va a variar en los cuatro planteamientos de la modernidad que hemos analizado hasta aquí.

Esto mismo resta cualquier verosimilitud a las tesis conspiranoicas: ¿puede pensarse que judíos o masones lleven conspirando sistemáticamente desde hace siglos? Ni siquiera las grandes acumulaciones capitalistas están en condiciones de controlar el sistema económico creado por ellas mismas y esquivar las amenazas que van apareciendo.

- La aplicación de las tesis multiculturalistas de la UNESCO generará, inevitablemente, en Europa, a la vuelta de pocas décadas y antes que las técnicas de narcosis social puedan imponerse por completo, llevará a la guerra étnica de la que ya estamos viviendo los primeros despuntes.

- El neoliberalismo generará una polarización social y la desaparición de las clases medias, no como intención deliberada, sino como efecto inevitable y la economía mundial corre el riesgo de colapsar por el simple agotamiento de recursos o por la elevación de los precios del petróleo.

- Las aplicaciones descontroladas de la técnica, propuestas por el transhumanismo pueden generar una sociedad mucho más próxima a los oscuros horizontes del cyberpunk (máximo desarrollo tecnológico, en un marco social degradado) que a la utopía descrita por Aldous Huxley en Un mundo feliz.

- La “new age” nació como un gran proyecto movilizador de la juventud y con vocación de crear una “nueva sociedad”, nada que ver con lo que se ha quedado: una serie de vendedores de cursos y de terapias-placebo, y de sectas destructivas de escasa influencia.

Nada de todo esto, se encuentra entre las intenciones originarias de los promotores de estas cuatro corrientes, pero, en algún momento, descarrilarán y emprenderán rumbos no previstos.

Una vez más, el sueño de la razón y del progreso, generarán nuevos monstruos. Quizás entonces sea la hora de empezar a elaborar un pensamiento que entre en ruptura con las concepciones progresistas. Porque, a fin de cuentas, el progresismo, ese es el enemigo: tomar cualquier forma de progreso como un “avance social”, cuando, lo más frecuente es que sea un paso al frente en el camino al precipicio. En el fondo, cualquiera de estas cuatro corrientes nos está situando en el filo del precipicio, donde el próximo paso implica saltar…

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