Libros Recomendados

 

Por Rafael Halcón

Las consecuencias políticas del fin del bipartidismo que anuncian los sondeos electorales de España -el último de Metroscopia para El País ofrece, con vistas a las elecciones europeas de 2014, al PP un 24,5 % de de votos; al PSOE, un 21,5 %, a IU un 16, 8 % y a UPyD un 13,4 %- puede o debiera ser uno de los argumentos de las conversaciones recientes y secretas que ha mantenido Mariano Rajoy con Alfredo Pérez Rubalcaba, Felipe González y José María Aznar (quien este lunes regresa a la escena con un discurso en el Club Siglo XXI), y en las que, amén de la crisis económica, Cataluña y la reforma institucional, se habrá hablado de los problemas de la Corona y de la posible abdicación del Rey Juan Carlos I a favor del Príncipe de Asturias, don Felipe.

Todo ello sobre la base de que lo que haya que hacer y cambiar de urgencia en España y en estas circunstancias ha de hacerse ahora porque a partir de 2015, y con un parlamento fraccionado en seis u ocho grandes grupos (PP, PSOE, IU, UPyD, CiU, PNV, y veremos si Esquerra y Ciudadanos) será imposible de pactar. Al menos con la urgencia y facilidad que, por ejemplo, se reformó en el otoño de 2011 la Constitución para introducir a toda prisa la estabilidad presupuestaria, pactada entre Zapatero y Rajoy.

Y de manera especial, esto atañe a la Corona teniendo en cuenta el creciente deterioro de la institución monárquica, a la que han causado un daño incalculable los casos Nóos, de Iñaki Urdangarin y la Infanta Cristina, y de la llamada Princesa Corinna. Asuntos tras los que se proyecta la alargada sombra del Rey Juan Carlos I como la presunta última instancia favorecedora de negocios al amparo de la jefatura del Estado español (a la vista de ciertos negocios, viajes, los SMS de Nóos y las reuniones en los palacios de Marivent, La Zarzuela y en la casa La Angorilla del monte de El Pardo en Madrid). Asuntos todos ellos sobre los que aún pueden salir nuevas y sorprendentes informaciones, que en todo caso han dañado y mucho la fama, imagen y el prestigio de la Corona en España y fuera de nuestro país.

Los recientes abucheos a los Príncipes de Asturias en El Liceo de Barcelona (‘club’ de la burguesía catalana), y a la Reina Sofía en Murcia, dan una idea del estado de ánimo de ciertos sectores de la ciudadanía y de la preocupación creciente en torno al Rey y la Corona. Y por ello parece que han comenzado las reflexiones sobre la necesidad de preparar el ‘marco jurídico’ –sobre el que estaría cavilando el ministro de Justicia Gallardón- en el que podría desarrollarse la presunta abdicación del Rey Juan Carlos en el Príncipe Felipe con una ley orgánica de ‘aceptación de la abdicación’ en las Cortes Españolas y una reforma constitucional que contemple los derechos de sucesión al trono de las mujeres, pensando en las hijas de los Príncipes de Asturias, las infantas Leonor y Sofía. Y todo ello en un plazo no lejano y puede que incluso para antes de las elecciones europeas de junio 2014, fecha en la que se va a vislumbrar el horizonte político de las elecciones del año 2015.

Reformas urgentes que hoy podrían pactar con facilidad Rajoy y Rubalcaba antes de que, en 2015, lleguemos a un Parlamento fraccionado y difícil de gobernar. Antes de que aparezcan más escándalos o problemas en torno a la Familia Real. Antes incluso de que se abra en el PSOE una deriva republicana como tabla de salvación de su desastre electoral, y antes también de que estalle de mala manera el proceso soberanista de Cataluña.

Problemas todos ellos a los que se une el agravante de la crisis económica y del paro que soportan los ciudadanos y el imparable escándalo del gigantesco pantano de corrupción que inunda las ya muy dañadas primeras instituciones del Estado. Desde la Corona (Nóos/Corinna), al Gobierno (Mato), los partidos (PP -Matas, Camps, Barberá, Bárcenas, Correa-, PSOE -Blanco, Griñán- CiU -Oriol Puyol-, etc.), el Poder Judicial (Dívar), la cúpula empresarial de la CEOE (Díaz Ferrand); la Banca (Sáenz, Blesa, Rato, etc.), las Autonomías y los Ayuntamientos.

Corrupción de fin de Régimen que tiene su origen en la ausencia de una verdadera Democracia, sin controles democráticos y con la acumulación de los poderes del Estado (Rajoy acaba de invadir el Tribunal Constitucional, y pronto hará lo mismo con el Poder Judicial, y de ahí con los altos tribunales del Supremo y la Audiencia Nacional). Amén del enorme poder de su Ejecutivo –que gobierna por decreto- y del que tiene en 13 Comunidades Autónomas y miles de ayuntamientos y en casi todos los grandes medios audiovisuales de comunicación, y del control de la Banca y órganos reguladores de grandes empresas.

Unas carencias democráticas que empiezan en la propia ausencia democrática en el interior de los partidos políticos y en una ley electoral que no es ni proporcional ni representativa, ni permite que lleguen al Parlamento ni al Gobierno los mejores ciudadanos del país. Una ley fabricada para favorecer el bipartidismo y que la ciudadanía está a punto de dinamitar como consecuencia de todo lo ocurrido en España en los últimos años.

Y de lo que está por llegar. De ahí que PP y PSOE se vean ahora en la necesidad de grandes pactos si quieren salvar los restos de la Transición. Algo que no acaban de ver Rajoy y el PP, a los que solo se ve preocupados por la Corona, lo que no les va a ser fácil de aislar, como ahora pretenden aislar la revisión de las pensiones porque el PSOE se juega su supervivencia y por ello exige aquí y ahora un pacto global. En el que la posible abdicación del Rey (aduciendo motivos de salud y una segunda transición) puede que no se haga esperar.

Fuente: República.com

CANAL

 

elespiadigital.com
La información más inteligente

RECOMENDACIONES

El Tiempo por Meteoblue