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Pedro Bustamante

"No olvides que es comedia nuestra vida

y teatro de farsa el mundo todo

que muda el aparato por instantes

y que todos en él somos farsantes;

acuérdate que Dios, de esta comedia

de argumento tan grande y tan difuso,

es autor que la hizo y la compuso,

al que dio papel breve,

solo le tocó hacerle como debe;

y al que se le dio largo,

solo el hacerle bien dejó a su cargo."

Francisco de Quevedo, Epicteto y Phocílides en español con consonantes (1635).

La pirámide masónica, en concreto la Illuminati, suele representarse desde el exterior, con los famosos 13 niveles que conforman la pirámide truncada propiamente dicha, y el "ojo que todo lo ve" en su cúspide, como una sección separada, inmaterial, marcadamente distinta de la sección material inferior. Pero es necesario cambiar la perspectiva y hacer el ejercicio de representar la pirámide desde el interior para comprender lo que está en juego en esta topología y en este símbolo. Siempre considerándola como una metáfora del poder que creemos reproduce con bastante fidelidad la realidad, al menos en un sentido topológico. Pues bien, si hacemos este ejercicio comprenderemos que el "ojo de todo lo ve" es también, visto desde el interior de la pirámide, el "ojo que todo lo enmascara".

En un artículo anterior (http://deliriousheterotopias.blogspot.de/2016/07/solve-et-coagula.html) hemos mostrado cómo el ejercicio del poderreligión consiste en buena medida en catalizar procesos de conjunción y disyunción alternativos, de solve y coagula. Que el sistema se controla, al más alto nivel, antes con una mecánica alquímica que con los métodos que se enseñan en las universidades. En el modo orden el sistema tiende y se fomenta que tienda al solve o a la "disolución", mientras que en el modo crisis el sistema tiende y se fomenta que tienda al coagula o a la coagulación. La disolución posibilita que todo el sistema opere como una entidad, que los flujos que lo atraviesan circulen por él de una manera integral. En el modo crisis, por el contrario, la coagulación hace posible concentrar y liberar los excedentes de energía libidinoso-agresiva, bien en forma de guerras o de sacrificios, destruir ciertas partes del sistema de manera que otras se consoliden y se refuercen.

El siguiente esquema, inspirado en el trabajo de Fritz Springmeier, muestra de una manera muy simplificada cómo esta mecánica del solve y el coagula tiende a ser más cercana a la coagulación en las bases de la pirámide y en los sillares extremos, aquellas posiciones más excéntricas respecto de la forma piramidal, mientras que a medida que nos acercamos al centro y a la cúspide más cerca estamos de la disolución.

Pues bien, si ahora cambiamos de perspectiva y observamos esta topología desde el interior, lo que vemos se parecería a una sala de cine, que coincide con la sección truncada de la pirámide, con una pantalla que coincide con el plano que la corta. Este pantalla es por lo tanto, no solo el plano que trunca la pirámide sino también el que enmascara el "ojo que todo lo ve". Dicho con otras palabras, vemos una y otra vez representadas pirámides y ojos aquí y allá, pero estos no son más que la perspectiva, por así decirlo, exterior, de la topología piramidal. Son en este sentido también una forma de enmascaramiento que nos impide comprender cómo observa la realidad el Verdedero Poder en la Sombra (VPeS).

La clave del poder está en que este pueda "ver todo" pero al mismo tiempo se enmascare a la vista de todos. Todas las teorías de la representación del poder son en este sentido también máscaras cuando no hablan de esta mecánica enmascaradora. La metáfora de la sala de cine no es arbitraria pues de hecho toda forma de poderreligión opera siempre en el marco de un aparato de representación que lo enmascara y al mismo tiempo escenifica una cara más amable de sí mismo. Si la pantalla de cine es una buena metáfora de este aparato de enmascaramiento es porque además en el régimen hollycapitalista es precisamente Hollywood, en el sentido más amplio del término, el que desempeña esta función. No solo Hollywood como sector concreto productor de películas de entretenimiento, sino lo hollywoodense en el sentido genérico, como algo que atraviesa todo este régimen, de los medios de masas a la publicidad, de la producción de conocimiento a la de dinero fiduciario.

La clave de todo lo que estamos diciendo es que el poderreligión es por definición ob-sceno. De ahí que necesite esconderse y escenificar otra imagen de sí mismo. Pero si este mecanismo de enmascaramiento y escenificación es eficaz es porque sirve al desvío, a la canalización, a la concentración, al almacenamiento, a la producción, etc., de flujos libidinoso-agresivos. En particular de aquellos que son excesivos en la medida en que amenazan el statu quo. Aquí es donde entra en juego la mecánica de disolución y coagulación.

 

Es en este marco teatral, mediático, espectacular, en el que se dan estas transformaciones, transmutaciones, producciones, etc., de flujos libidinoso-agresivos. Gracias a él en el modo orden el sistema funciona de manera integral y en el modo crisis se producen concentraciones destructivas locales que hacen posible regeneraciones del sistema.

Es en este marco escénico en el que el poderreligión, en función de las circunstancias, fomenta unas formas de coagulación u otras: civilizados y bárbaros, romanos y cristianos primitivos, fieles e infieles, cristianos y judíos, católicos y protestantes, republicanos y monárquicos, capitalistas y comunistas, conservadores y progresistas, globalistas y nacionalistas, blancos y negros, hombres y mujeres, machistas y feministas, etc... Lo importante es comprender que todos estos conflictos no son simplemente reales, sino que también en buena medida están instigados, son catalizados, en el marco de la mecánica de producción escénica, hollywoodense, que estamos esbozando. De manera que estos conflictos son en alguna medida reales, pero también en gran medida producidos. Y además operan como cortinas de humo para esconder otros conflictos más fundamentales, que en última instancia es el conflicto del poderreligión contra el pueblo, el del "ojo que todo lo ve" contra todos los que no pertenecemos a su reducido círculo. De ahí que se enmascare, que la mentira y la manipulación sean sus métodos fundamentales, porque sabe que si conociésemos verdaderamente cómo opera podríamos derrocarlo.

En función de las circunstancias al poderreligión le interesa mantener ciertos equilibrios, o bien desequilibrios entre unos u otros de estos pares de opuestos relativamente ficticios. En esto consiste la noción de desestabilización, que en el hollycapitalismo está cada vez más vinculada a la producción sintética de eventos con un alto impacto mediático, desde atentados terroristas de bandera falsa a nuevos casos de la llamada y manipulada "violencia de género".

En función de las circunstancias al poderreligión le interesa que se enfrenten partidos relativamente equiparables, que generen contrapesos, o por el contrario reforzar la diferenciación de minorías que canalicen de manera más eficaz los excedentes libidinoso-agresivos. El arte del poderreligión consiste en manejar al mismo tiempo los dos platillos de la balanza, en alternar su acción sobre uno y sobre otro, de manera que pueda sacar partido a las desestabilizaciones y a los golpes de mano. Apoyar a los bolcheviques rusos y a los nazis alemanes al mismo tiempo. Instigar la inmigración masiva en Europa y acto seguido movimientos nacionalistas y razistas. Como en las representaciones del Juicio de lo muertos en las que tanto los ángeles como los demonios empujan sus respectivos platillos, pero teniendo en cuenta que el poderreligión opera al mismo tiempo en ambos, más allá del bien y del mal, desde la

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amoralidad y alegalidad.


Tímpano del Juicio Final (detalle), s. XII, Catedral de Saint-Lazare, Autun (Francia).

En determinadas circunstancias, decíamos, generar un equilibrio de fuerzas que desgaste a ambas partes, que canalice la venta de armas y la concesión de créditos, como en la guerra de Irán-Irak. En otras circunstancias designar a minorías que sirvan como chivos expiatorios, como los judíos y otros en la Alemania nazi. Pero lo importante es comprender que estos conflictos son solo en parte reales, en la medida en que son instigados por el poderreligión. Que esta mecánica está siempre inscrita, sobre todo en el régimen hollycapitalista de hoy, en el aparato de escenificación, enmascaramiento  y producción espectacular que estamos tratando de describir. En este sentido el llamado "Holocausto" ocupa un papel protagonista en la medida en que supone un salto cualitativo en cuanto a esta mecánica de escenificación de la realidad. De ahí que para nosotros sea más acertado llamarlo Hollycausto, pues ha sido enormemente manipulado, falsificado, censurado, forzado, espectacularizado, hasta hacer de él más un espectáculo hollywoodense que una realidad histórica.

Que utilicemos la metáfora y la topología de la sala de cine no significa que esta mecánica no tenga una fuerte componente religiosa y ritual. Esta es la clave para entender el fuerte impacto que tienen determinados eventos y cómo el VPeS se sirve de ellos para acometer sus agendas. Esta  dimensión ritual y sacrificial no solo no ha dejado de ser central en el modus operandi del poderreligión sino que se ha intensificado significativamente en el hollycapitalismo con respecto al capitalismo.

El sistema sería por lo tanto, siguiendo nuestra metáfora, como uno de esos complejos multicines con numerosas salas de distintos tamaños en las que se proyectan distintas películas. Películas de "democracia" en las que actúan partidos de derechas y de izquierdas. Películas de "bloques ideológicos" en las que "telones de acero" separan a capitalistas de comunistas. Películas de "moros y cristianos" que causalmente comienzan un año "11". Películas de "violencia de género" en las que los hombres son malos malísimos y las mujeres son buenas buenísimas. Etc. Pero siempre películas que terminan dando forma a la realidad.

De lo que se trata sistemáticamente es de enmascarar que en la mecánica real participan siempre como mínimo tres partes, de que parezca que esta mecánica es simplemente dicotómica, de asociar esta dicotomía a la de buenos y malos, amigos y enemigos. Esto es lo que representan, entre otras cosas, las columnas masónicas. Pero también el umbral que separa el ámbito profano del sagrado, la pantalla que separa la sala de cine del ámbito secreto en el que se oculta en VPeS.

Creemos que la metáfora del complejo multicines se acerca a la realidad, en la medida en que en el sistema real existen numerosas de estas escenificaciones, con distintas particiones, a distintos niveles. Cuanto más cerca de la cúspide se encuentran las salas los contenidos van siendo cada más obscenos, más sádicos, lascivos y perversos. Son salas "solo para adultos", esto es, solo para iniciados. Cuanto más se asciende en la pirámide más reina la transgresión, la amoralidad, la inhumanidad, la ambición desmedida, la psicopatía. Solo así se accede a los escalones superiores de manera que, por definición, los que están en estos niveles más altos son por necesidad seres despiadados e inhumanos que nos observan al resto de los mortales con superioridad y desprecio, como pertenecientes a otra especie que puede ser explotada y sacrificada como el ganado. Hasta que no se comprenda esto cualquier debate sobre el poder estará vacío de sustancia, como ocurre en el 99% de las universidades y de los ámbitos y medios oficiales.

A medida que se asciende en la pirámide el público es cada vez más reducido. También este debe en ocasiones participar en el ritual, formar parte del escenario. Este es el mecanismo que posibilita el ascenso en la escala de poder. Participar en los rituales. A un lado o a otro en función de las circunstancias. Cada sala es un ritual iniciático que puede o no superarse, que habilita al adepto para acceder a salas superiores en las que los grados de sadismo, lascivia y perversión van en aumento. Pero también la frialdad, la falta de empatía, la deshumanización, la psicopatía. Cuanto más arriba en la pirámide del poder con más frialdad, con más sadismo, con más inhumanidad se puede y se debe actuar.

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Solo así el VPeS controla el sistema. Solo así una minoría de altos iniciados controla toda la sociedad. Solo así se pueden planear atentados de bandera falsa, golpes de estado, pandemias de laboratorio, catástrofes "naturales" provocadas por geoingeniería, transgénicos que asesinan a las poblaciones y a los ecosistemas. De ahí que los rituales de sangre desempeñen un papel central en el sistema de poderreligión. Porque son de hecho el filtro iniciático más eficaz para confirmar si los niveles superiores en la pirámide pueden confiar en los niveles inmediatamente inferiores.

En resumen, el "ojo que todo lo ve" es al mismo tiempo el ojo que todo lo enmascara. La misma mecánica opera con distintas reparticiones, a distintas escalas. Nos vigilan las autoridades, las redes sociales, las fuerzas de seguridad, las agencias de inteligencia, etc. Pero a cualquier escala se trata siempre de una estructura asimétrica, en la que el ojo que nos ve no se deja ver. Este mecanismo de enmascaramiento y al mismo tiempo de escenificación nos presenta conflictos más ficticios que enmascaran otros conflictos más reales. Y a medida que vamos ascendiendo a la cúspide de la pirámide los conflictos se reducen a algo mucho más simple: apoyar la Agenda o no apoyarla. Entonces aquellos que se oponen o que la revelan, da igual de que partido, nación, raza, religión sean, son sacrificados. De Kennedy al Che Guevara, de Isaac Rabin a Lady Di, de Marylin Monroe a John Lenon. Y se hace de ello un espectáculo que forma parte del ritual.

Y en la cumbre de la pirámide, en el lugar que ocupa el ojo que todo lo ve, lo que encontramos es el ritual satánico en su máxima expresión, la violación y el sacrificio de vírgenes, de adolescentes, de niños, el desmembramiento, la ingesta de su carne cruda, la bebida de su sangre. En esto el sistema no ha cambiado en esencia en los últimos milenios. Solo pensar lo impensable permite comprender el mundo en el que vivimos hoy.

Pedro Bustamante es investigador independiente, arquitecto y artista. Su obra El imperio de la ficción: Capitalismo y sacrificios hollywoodenses ha sido publicada recientemente en Ediciones Libertarias. Colabora habitualmente en diversos medios alternativos como El Robot Pescador, El Espía Digital, Katehon y Página Transversal, así como en la serie de videoprogramas "Hollycapitalismo" en La Caja de Pandora.

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