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Pedro Bustamante

La profanación de la iglesia de Saint-Étienne-du-Rouvray, que tuvo lugar el pasado 26 de julio en la periferia de Ruan, en la que dos jóvenes musulmanes han degollado a un cura católico, hay que leerla sobre todo en clave simbólica. De nuevo muchos indicios apuntan a que se trata de otra operación organizada por las agencias de inteligencia occidentales, por células infiltradas que trabajan al servicio de las élites atlantistas-globalistas, con el objetivo de instigar una guerra religiosa contra la comunidad musulmana, implementar mayores medidas policiales para hacer frente al colpaso controlado del euro, intensificar las guerras de conquista capitalistas, y en fin avanzar en la agenda globalista que pretende llevarnos al Nuevo Orden Mundial.

Hay que leer lo sucedido en Ruan a un nivel más profundo, más allá de las cortinas de humo generadas por las autoridades y por los medios de propaganda del sistema, que buscan justamente aterrorizar a la población y hacerla sumisa a estas políticas. Sin esta interpretación simbólica, sin comprender cómo se imbrica en el contexto histórico, geográfico, patronímico, religioso, mítico, etc., es difícil comprender lo que está en juego, y es fácil que lo minusvaloremos si atendemos únicamente al número de sus víctimas, en comparación con otras masacres mucho más espectaculares.

Si algo caracteriza a Ruan es haber sido una ciudad con una historia muy agitada, disputada a menudo por distintos pueblos o reinos, por vikingos, normandos, franceses, ingleses. También es una ciudad en la que los conflictos religiosos han estado muy presentes. En 1096 los judíos de Rouen, entonces una de sus comunidades más importantes en Europa, fueron masacrados, justamente otro día 26. Y de nuevo en 1306 entorno a 5000 judíos fueron expulsados de la ciudad. A partir del siglo XVI entre la cuarta y la tercera parte de la población se convirtió al protestantismo y a raíz de ello tuvieron lugar importantes conflictos entre estos y los católicos, en los que intervinieron los ingleses. También Ruan fue escenario en el siglo XV de uno de los episodios más simbólicos de la historia de Francia: el juicio y la quema en la hoguera de Santa Juana de Arco, otra representante central de las guerras de religión, de la vinculación sublimada de violencia, castidad, androginia y religiosidad, y en fin de la catalización e instrumentalización de movimientos nacionalistas patrióticos por el poder en la sombra

Lo que está en el trasfondo de todos estos conflictos es el de dos filosofías de la vida y dos formas de actividad económica, la tierra y el mar, la ley natural y la ley mercantil. En efecto, Ruan fue una ciudad comercial y portuaria muy importante desde finales de la Edad Media, gracias a su situación estratégica en el río Sena, a medio camino entre París y El Havre, vinculada a las redes internacionales mercantiles precapitalistas. En este sentido hay que entender también los conflictos religiosos a los que nos hemos referido, que son parte de una guerra milenaria entre estas dos formas de entender la vida, y que hoy encarnan las élites globalistas, por un lado, y los pueblos tradicionales trabajadores, por otro.

Sin duda todo esto está en el trasfondo de la profanación de Saint-Étienne, como vamos a intentar mostrar. Los autores intelectuales no han elegido Ruan, como el resto de detalles del ritual, por causalidad. Lo que está en el fondo de esta guerra no es un conflicto entre judeocristianos y musulmanes, como nos quieren hacer creer, sino entre las élites globalistas, en buena medida aunque no totalmente judeoprotestantes, y los pueblos tradicionales nacionalistas en  general. Si han elegido Ruan como trasfondo es porque aquí están latentes estas tensiones, aunque otras más superficiales son las que son fomentadas por las élites. Así, en un primer plano, están instigando la violencia contra las minorías musulmanas. Pero al mismo tiempo, en un nivel de lectura más profundo, lo que subyace es el conflicto milenario entre judíos y cristianos, entre protestantes y católicos, entre globalistas y nacionalistas, entre financieros y trabajadores, entre la ley del mar y la ley de la tierra.

Por eso tampoco es una casualidad que hayan elegido a San Esteban para este ritual profanatorio. Los apóstoles designaron a Esteban para luchar por los derechos de la comunidad griega en Jerusalén, cuyas viudas no recibían la misma atención que las de los judíos. El caso es que Esteban se distinguió por su elocuencia y su determinación en criticar a los judíos y estos, según los Hechos de los Apóstoles, urdieron una conspiración para acusarlo de blasfemo y juzgarlo:

"Entonces sobornaron a unos para que dijesen que le habían oído hablar palabras blasfemas contra Moisés y contra Dios. Y soliviantaron al pueblo, a los ancianos y a los escribas; y arremetiendo, le arrebataron, y le trajeron al concilio. Y pusieron testigos falsos que decían: Este hombre no cesa de hablar palabras blasfemas contra este lugar santo y contra la ley; pues le hemos oído decir que ese Jesús de Nazaret destruirá este lugar, y cambiará las costumbres que nos dio Moisés" (Hechos de los Apóstoles 6.11-14).

Se refieren al Templo de Jerusalén, donde tuvo lugar el juicio de Esteban ante el Sanedrín. El cristiano criticaba duramente a los judíos y decía

"[q]ue su descendencia sería extranjera en tierra ajena, y que los reducirían a servidumbre y los maltratarían, por cuatrocientos años" (Hechos 7.6).

Como se ve lo que Esteban representa sigue siendo un tema de plena actualidad. En su juicio en ante al Sanedrín, recordamos, reunido en el Templo de Salomón, Esteban pronunció un discurso muy contundente, defendiendo el carácter divino de Cristo y su resurrección, que indignó a los judíos, que debieron considerarlo una suerte de profanación, hasta el punto de que acto seguido lo lapidaron, convirtiéndose en el primer mártir cristiano:

"He aquí —dijo Esteban—, veo los cielos abiertos, y al Hijo del Hombre que está a la diestra de Dios. Entonces ellos [los judíos], dando grandes voces, se taparon los oídos, y arremetieron a una contra él. Y echándole fuera de la ciudad, le apedrearon..." (Hechos 7.56-58).

En este sentido hay que interpretar el ritual profanatorio de Saint-Étienne del pasado 26 de julio. Ya en abril de 2015 fue detenido en Francia un joven de origen argelino que planeaba atentar contra iglesias, precisamente en la localidad de Villejuif ('ciudad judía'). Otra vez todos los detalles son significativos y se pueden interpretar a varios niveles.

También hemos mostrado en otro artículo que en noviembre de 2015, tras los atentados del día 13 en la Sala Bataclan, se celebró un ritual profanatorio en la Basílica de Saint-Denis, que de hecho conmemoraba el 222 aniversario de otro ritual mucho más relevante que profanó también las tumbas de una setentena de monarcas franceses (http://deliriousheterotopias.blogspot.de/2016/07/1793-2015-222-aniversario-de-la.html).

El reciente ritual de Saint-Étienne supone un salto cualitativo, en la medida en que a la profanación material se suma el sacrificio humano, en concreto el de un sacerdote católico. De ahí que la referencia al martirio de San Esteban cobre todo su sentido, como primer mártir cristiano. Así, si no nos equivocamos, lo sucedido este 26 de julio en Saint-Étienne puede ser también el "primero mártir" de una serie que podría seguirle. Por cierto que la festividad de San Esteban también es un día 26. Otro indicio de que nada es casual, de que muchos de los detalles de estos rituales están pensados con mucho cuidado y nos muestran que los perpetradores son simples patsies manipulados con ténicas de control mental por las agencias de inteligencia occidentales.

De manera que la elección de Ruan y la Iglesia de San Esteban no parecen casualidades. Todo lo que estos lugares y figuras míticas simbolizan parece encajar a la perfección con las intenciones de los globalistas de instigar conflictos entre cristianos y musulmanes. Pero también de ofrecer, a otro nivel, una lectura más profunda que de alguna manera revela quién está detrás. Esta interpretación a un nivel más profundo pone de manifiesto que el verdadero conflicto es en esencia el mismo que el que lleva tiniendo lugar desde hace milenios, aunque haya ido encarnándose en distintos rostros. Un conflicto milenario que hoy es el del capitalismo global usurario, en cierta medida de adscripción judeoprotestante, contra los pueblos trabajadores de todas las naciones. O en otras palabras, el plan satánico para implantar un orden global dictatorial.

En el mismo marco de interpretación es muy posible que el nombre del párroco sacrificado tampoco sea casual. Es muy probable que se haya querido que Jacques Hamel aluda al apóstol Santiago. Los atacantes yihadistas de Saint-Étienne supuestamente obligaron al cura a arrodillarse ante el altar y lo degollaron con una espada. Pues bien, así aparece Santiago representado en la iconografía religiosa. También fue decapitado por el rey de Judea Herodes Agripa I (Hechos 12.2). Santiago se vincula también a la guerra santa, particularmente en la figura de Santiago Matamoros. Por cierto que tanto Juana de Arco como Santiago Matamoros aparecen sobre caballos blancos. ¿Otra casualidad? También el camión de Niza era blanco...

Para terminar, es también posible que no sea una casualidad que Jacques Hamel aluda al flautista de Hamelín (Hameln en alemán). Que también un día 26, pero de junio de 1284 hipnotizó a los niños de esta población con el sonido de su flauta, que murieron ahogados en el río o bien en el fondo de una cueva, según las versiones. Por cierto que en el 2016 se cumplen 732 años desde el suceso de Hamelín, y en el 732 tuvo lugar la Batalla de Poitiers en la que Carlos Martel frenó el avance de los árabes en Europa. ¿Otra casualidad?

La leyenda cuenta que el flautista fue contratado por los habitantes de Hamelín para acabar con una plaga de ratas que infectaba la localidad. El flautista atrajo con sus canciones a las ratas y estas murieron ahogadas en el río Weser. Pero no le pagaron lo prometido y fue entonces cuando, mientras los adultos estaban en la iglesia, volvió al pueblo y se llevó a los niños.

Esta última nos parece la interpretación más negra de todas, la más conspiranoica. Pero quizás tampoco esté desencaminada, conociendo cómo funciona el mundo, sabiendo cuál es el modus operandi del verdadero poder satánico que gobierna en la sombra. Quizás con la referencia a Hamelín las élites globalistas judeomasónicas nos están diciendo:

"No os preocupéis, podemos volver a instigar persecuciones de minorías, como hemos hecho siempre, para resolver las crisis, con nuestras flautas mágicas —los medios de manipulación de masas, con Hollywood—. Pero siempre que paguéis, que aceptéis el chantaje del dinero fiduciario y la dictadura de la deuda. Si no lo hacéis, seguiremos secuestrando a vuestros niños, para traficar con ellos, para vender sus órganos, para utilizarlos como coballas en nuestros laboratorios, como esclavos MkUltra en nuestras bases militares secretas, para comérnoslos en rituales satánicos."

http://www.elmundo.es/internacional/2016/01/31/56addb6f268e3ea1318b459e.html

Pedro Bustamante es investigador independiente, arquitecto y artista. Su obra El imperio de la ficción: Capitalismo y sacrificios hollywoodenses ha sido publicada recientemente en Ediciones Libertarias. http://deliriousheterotopias.blogspot.com/

 

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