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Por Ramón Martínez

La secta Opus Dei, como la mayoría de las sectas, profesa un enorme desprecio hacia las leyes, y  de hecho, un alto cargo de confianza del PP (el partido del Opus Dei) resumió con una frase lo que el Opus Dei lleva demostrando mediante sus actos que es lo que realmente piensa sobre las leyes: “las leyes son como las mujeres, están para violarlas“.

La  palabra violación es la palabra clave para comprender el modus operandi de esta secta. Violación de niños, violación de la intimidad, violación de las propiedades tanto privadas como públicas, violación de los valores superiores de la Constitución Española,  etc., etc.,  la lista sería muy larga si hubiese que enumerar todas y cada una de sus “violaciones”.  Por esta razón, ya desde tiempos de Franco, el fundador de esta secta mostraba un descarado interés en captar hacia la secta jueces y especialmente fiscales (Fuente: Revista Tiempo). El objetivo era evidente, conseguir la impunidad de la secta mediante la violación de las leyes por parte de los funcionarios que tienen, precisamente, como misión velar por la inviolabilidad de la ley. En este sentido la secta ha conseguido sus objetivos, ya que a pesar de ser una organización secreta, al menos un tercio de los jueces españoles se sabe que pertenecen a esta secta, lo que es completamente ilegal porque atenta contra la imparcialidad del Poder Judicial. Los resultados se están viendo hasta el punto de que se atreven a perseguir y castigar a jueces que cumplen con su deber y que a todas luces no pertenecen a esta secta como ha ocurrido con los jueces Garzón y Elpidio. Su desfachatez ha llegado incluso a defender la fiscalía a imputados por corrupción.

Pero por si no les bastara su control sobre el Poder Judicial y la Fiscalía, también abusan mediante una ley que data del siglo XIX y que mediante una reforma que hizo el Gobierno de Felipe González, les permite indultar, sin dar explicaciones a nadie, a cualquier delincuente condenado que a ellos les plazca. La peligrosidad de esta Ley de Indulto es mayor de lo que parece. No solo se trata de conseguir de forma sistemática la impunidad de los “suyos”,  sino que también, cabe la  sospecha de que pueden captar delincuentes comunes en sus filas a cambio de la libertad. Esta sospecha se funda no solo en los consabidos indultos con pretexto religioso, promovidos por “cofradías”, sino que también mi propia experiencia me permite dar testimonio sobre la forma de actuar de  sus “sicarios” descrita en el artículo sobre “Acosos”.

Desgraciadamente la sociedad española, en general, no parece tener muy claro que significa tener “beatos” en el Poder Judicial y el Ministerio Fiscal. Aunque no hace mucho se demostró la “honestidad” del que fué Presidente del C.G.P.J. propuesto por el PSOE y que decía que “los católicos obedeciendo al Papa nunca nos equivocamos” , este beato a pesar de demostrarse que malversó fondos públicos para propio provecho, no solo no fue procesado sino que además se le propuso una idemnización.

Es difícil poder entender como la sociedad puede aceptar como gente “seria” a “beatos” que defienden como sagrado a un libro que explica cómo se creó la Tierra y el Universo, contado en tercera persona (luego no era Dios quien lo escribió) y que dice que al principio no había nada, por lo tanto, el que escribió la Biblia tampoco estaba para ser testigo de cómo se creó el Universo y luego poder contarlo.  No hace falta ser muy inteligente para comprender que la Biblia es un cuento, pero quien pretende defender que la Biblia es la “verdad” se puede pensar que tiene una gran afición por la mentira, y si ojeamos un poco las hemerotecas nos sobrarán ejemplos para comprender hasta que punto el Opus Dei y su partido el PP son mentirosos. Y la justicia de España está en sus manos. Además existen numerosas razones para dudar sobre la honestidad y transparencia de las elecciones y si no han hecho trampas en los recuentos electorales. Estas dudas están basadas no solo en su conocida afición por mentir, también por sus trampas y juegos sucios manejando la información. (Ver manipulación de encuestas).

La seriedad de la Iglesia Católica es una bofetada a la inteligencia de los ciudadanos. Pretenden justificarse “legalmente” alegando el “derecho religioso”. Es muy legítimo que cada cual crea en lo que le apetezca, pero usar la religión para abusar de los ciudadanos es algo ilegítimo y eso es justo lo que hace el Opus imponiendo privilegios a la Iglesia, y su falta de escrúpulos llega hasta el punto de robarle el dinero de los libros a los niños de familias sin recursos. Pero como sabemos, robar dinero destinado a niños sin recursos no es nada si se compara con las enormes fortunas afanadas a los bienes públicos españoles mediante la Ley Hipotecaria de 1998 del opusino Gobierno de Aznar, etc.etc.

Es típico de esa secta violadora y despreciadora de las leyes apelar a las leyes cuando les conviene. Como sabemos, el PP, una vez conseguido el Gobierno mediante una descomunal estafa, al prometer justo lo contrario de lo que han hecho al llegar el Gobierno, intenta poner una “mordaza” por “ley” (una ley violadora de la Ley de Leyes) a las protestas ante sus crímenes que entre otras graves consecuencias están asolando a España.

Por todo lo expuesto en este artículo se podría concluir que el Opus Dei se permite el lujo de violar continuadamente la leyes con total impunidad gracias a los miembros de la secta que usurpan la administración de justicia tanto en el Poder Judicial como en el Ministerio Fiscal, y su “santa desvergüenza” llega al límite de “legislar” violando la Constitución Española. La esperanza es que la sociedad española sea capaz de conseguir ajustar a derecho a esta secta violadora, que utiliza los bienes e instituciones públicas pagadas por todos como una propiedad privada e instrumento de lucro.

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