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Por Juan E. Pflüger

Son muchas las voces que se alzan en defensa del antiguo general al mando de la Legión Extranjera detenido cuando protestaba contra la entrada indiscriminada de refugiados en Francia.

El pasado sábado una veintena de activistas de la asociación Pégida en Francia fue detenida cuando participaban en una concentración contra la inseguridad que la llegada de refugiados provoca en Calais. Entre los detenidos se encuentra el que fuera general jefe de la Legión Extranjera durante los años 90, el general Christian Piquemal, de 75 años de edad.

Su detención ha sido considerada en el estamento militar francés como un intento de coacción para que el Ejército no se pronuncie ante la crisis migratoria que, como al resto de países europeos, amenaza la estabilidad en Francia. El general Tauzin ha explicado las implicaciones que tiene la detención de su compañero de armas: “sabía que su presencia en esa manifestación era ilegal por una prohibición de la prefectura dictada por el ministro Cazeneuve (ministro del Interior francés). Estaba preparado para pagar el precio por razones de mayor importancia que la legalidad: el servicio a Francia y la defensa de los franceses ante las masas migratorias”.

La detención del veterano militar ha sido descrita por el general Tauzin como “una grosera tentativa de intimidación, un sistema típico de regímenes agónicos. Y ha asegurado que el actual Gobierno de Francia está perdiendo legitimidad, sobre todo cuando se dedica a “dejar tranquilos a quienes prenden el fuego y persigue a quienes intentan apagarlo”.

“Un héroe de Francia”

No solamente los militares franceses empiezan a condenar la detención del viejo militar. Muchos ciudadanos le consideran un héroe de Francia y es que su trayectoria militar así lo muestra. Militar en activo desde 1964, tuvo su primer destino en el Primer Regimiento Extranjero de Infantería, de donde pasó a la unidad de paracaidistas del mismo cuerpo, donde sirvió durante muchos años llegando a dirigir la unidad de Choque del Cuerpo de Paracaidistas. Tras pasar por diversos cargos de asesoría militar en gabinetes de varios ministros de defensa, en 1994 fue nombrado jefe máximo de la Legión Extranjera, cargo que ocupó hasta 1999.

En 2004 pasó a la reserva y ese año fue nombrado, por su prestigio, presidente de la Unión Nacional de Paracaidistas. Desde su jubilación ha colaborado con varias asociaciones dedicadas a la construcción de colegios en Ruanda, un país en el que vivió el genocidio tutsi a manos de los hutus. Entre sus misiones como miembro del ejército francés destacan las que protagonizó en territorio africano, donde se mostró siempre como partidario de la interposición de fuerzas europeas para frenar la creciente conflictividad racial en las antiguas colonias francesas.

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