Periodistas de BuzzFeed News han compartido este domingo los resultados de su análisis de documentos secretos del Gobierno estadounidense, los llamados Archivos FinCEN, que comprenden miles de "reportes sobre actividades sospechosas" y otros papeles proporcionados por los bancos a la Red de Control de Delitos Financieros del Departamento del Tesoro de EE.UU. (FinCEN).

La filtración "ofrece una visión sin precedentes de la corrupción financiera mundial, con los bancos haciéndola posible y las agencias gubernamentales viendo cómo florece", indican los reporteros, que denuncian el blanqueo de billones de dólares que facilita "el trabajo de terroristas, cleptócratas y capos del narcotráfico", indican los reporteros.

El medio compartió los materiales con el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, por sus siglas en inglés), que llegó a conclusiones similares tras su propia investigación, y más de 100 organizaciones mediáticas en 88 países.

Según el reporte, en las actividades financieras ilícitas están involucrados bancos como JPMorgan ChaseHSBCStandard CharteredDeutsche BankBNY Mellon, que siguieron moviendo dinero de los sospechosos criminales incluso después de ser procesados o multados.

Asimismo, la sucursal de HSBC en Hong Kong supuestamente permitió mover 15 millones de dólares de un esquema Ponzi, WCM777, que según las autoridades, robó al menos 80 millones de dólares de inversores que en su mayoría eran migrantes latinos o asiáticos. Standard Chartered, por su parte, tenía entre sus clientes la empresa Al Zarooni Exchange, basada en Dubái, que fue acusada del blanqueo de dinero de los talibanes.

También se menciona a CitibankBank of AmericaAmerican Express, que supuestamente procesaron "millones de dólares en transacciones" para la familia del alcalde kazajo Víktor Jrapunov incluso después de que Interpol emitiera la alerta roja para su arresto.

"Se permitió que los beneficios de las mortíferas guerras de las drogas, las fortunas malversadas de los países en desarrollo y los ahorros ganados duramente que fueron robados en un esquema Ponzi entraran y salieran de estas instituciones financieras, a pesar de las advertencias de los propios empleados de los bancos", señala BuzzFeed News.

Según detalla el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación, que tardó 16 meses en estudiar los archivos, los documentos evidenciaron las transacciones de más de 2 billones de dólares entre 1999 y 2017 que los propios bancos consideraban como sospechosas, y en la mitad de los reportes analizados los bancos no tenían información alguna sobre los que estaban detrás de aquellas transacciones.

El equipo de BuzzFeed agrega que "en las raras ocasiones" en las que el Gobierno de EE.UU. toma duras medidas contra los bancos, "a menudo se basa en tratos ventajistas llamados acuerdos de enjuiciamiento diferido, que incluyen multas pero no arrestos de alto nivel".

FinCEN: "La divulgación no autorizada de los informes es un delito"

La FinCEN, por su parte, emitió un comunicado el 1 de septiembre en el que denunció la filtración de los informes sobre actividades sospechosas a los medios, que recibieron aquellos documentos de forma ilegal: "[...] varios medios de comunicación tienen la intención de publicar una serie de artículos basados en los ilegalmente revelados informes sobre actividades sospechosas, así como en otros documentos gubernamentales sensibles de hace varios años", señaló.

"La divulgación no autorizada de los informes sobre actividades sospechosas es un delito que puede repercutir en la seguridad nacional de EE.UU., comprometer las investigaciones policiales y amenazar la seguridad de las instituciones y las personas que presentan esos informes", indicó la FinCEN, que agregó que remitió el caso al Departamento de Justicia y a la Oficina del Inspector General del Departamento del Tesoro.

Las entidades JP Morgan, HSBC o Deutsche Bank, implicados en flujo de dinero ilícito

De acuerdo con la investigación de 16 meses de duración, cuyos hallazgos principales publicó el ICIJ en su página, las agencias estadounidenses responsables de hacer cumplir las leyes de lavado de dinero "rara vez" procesan a los megabancos que infringen la ley.

También aseguran en su informe que las acciones que toman las autoridades apenas sí repercuten en la avalancha de dinero que fluye a través del sistema financiero internacional.

En algunos casos, -advierte el informe- los bancos siguieron moviendo fondos ilícitos incluso después de que funcionarios estadounidenses les advirtieran que enfrentarían procesos penales si no dejaban de hacer negocios con mafiosos, estafadores o regímenes corruptos.

JP Morgan, el más señalado

Asegura el análisis que JPMorgan, el banco más grande con sede en Estados Unidos, transfirió dinero para personas y empresas vinculadas al saqueo masivo de fondos públicos en Malasia, Venezuela y Ucrania, según los documentos filtrados del Gobierno, conocidos como los Archivos de FinCEN.

El análisis del consorcio de periodistas mostró además, según el artículo, que el banco también procesó más de 50 millones de dólares en pagos durante una década para Paul Manafort, el exgerente de campaña del presidente Donald Trump.

Explican que el banco transfirió al menos 6,9 millones de dólares en transacciones de Manafort en los catorce meses posteriores a su renuncia a la campaña.

De acuerdo con el reportaje, en respuesta a las preguntas hechas al banco, el JP Morgan indicó que está legalmente prohibido hablar de clientes o transacciones, y en el mismo sentido contestó HSBC.

Lavado de dinero y otras actividades criminales

Los documentos filtrados incluyen más de 2.100 informes de actividades sospechosas presentados por bancos y otras firmas financieras en la Red de Ejecución de Delitos Financieros del Departamento del Tesoro de EEUU.

La agencia, conocida como FinCEN, es una unidad de inteligencia en el corazón del sistema global para combatir el lavado de dinero.

Explica que BuzzFeed News obtuvo los registros y los compartió con el Consorcio de Periodistas, que organizó un equipo de más de 400 reporteros de 110 organizaciones de noticias en 88 países para investigar el mundo de los bancos y el lavado de dinero.

"En total, los documentos identifican más de dos mil millones en transacciones entre 1999 y 2017 que fueron señaladas por oficiales de las instituciones financieras como posible lavado de dinero u otra actividad criminal, incluidos 514 mil millones de dólares en JPMorgan y 1,3 billones de dólares en Deutsche Bank.

Los informes de actividades sospechosas reflejan las preocupaciones de los organismos de control dentro de los bancos y no son necesariamente evidencia de conducta delictiva u otras infracciones destaca el artículo.

Los Archivos de FinCEN representan menos del 0.02 % de los más de 12 millones de informes de actividades sospechosas que las instituciones financieras presentaron ante esa agencia entre 2011 y 2017.

Las autoridades estadounidenses, que desempeñan un papel de liderazgo en la batalla global contra el lavado de dinero, han ordenado a los grandes bancos que reformen sus prácticas, los multó con cientos de millones e incluso miles de millones de dólares, y los amenazócon presentar cargos penales como parte de los denominados acuerdos de enjuiciamiento diferido, pero, según la investigación, esas tácticas "no han funcionado".

Igualmente indicó que el Departamento de Justicia se negó a responder preguntas específicas y que, a través de un comunicado, un portavoz de la división criminal indicó que "mantiene su compromiso de investigar y enjuiciar agresivamente los delitos financieros, incluido el lavado de dinero, donde sea que los encontremos".

La filtración

Una filtración masiva de archivos de la Administración de Estados Unidos conocida este domingo revela que la gran banca se saltó las regulaciones internacionales sobre lavado de dinero y favoreció, a través de movimientos millonarios, a cuestionados magnates del este de Europa, redes criminales y operadores políticos acusados de corrupción. De oligarcas ucranianos a la red del empresario colombo-venezolano Álex Saab, presunto testaferro de Nicolás Maduro detenido en Cabo Verde y reclamado por Washington, narcotraficantes buscados por la justicia estadounidense, las transacciones de fondos ilícitos dieron la vuelta al mundo e involucran a entidades como JP Morgan o HSBC.

La investigación se inició con una filtración de documentos secretos a BuzzFeed News, que compartió los archivos con el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, por sus siglas en inglés). Se trata de miles de informes que las entidades bancarias estadounidenses remiten ante cualquier sospecha a la oficina de Control de Crímenes Financieros (FinCEN), que depende del departamento del tesoro. Los registros demuestran, según el trabajo, que “cinco bancos globales (JP Morgan, HSBC, Standard Chartered Bank, Deutsche Bank y Bank of New York Mellon) siguieron beneficiándose” de esos clientes incluso después de haber sido sancionadas por las autoridades estadounidenses.

“En algunos casos”, señala el ICIJ, “los bancos siguieron moviendo fondos ilícitos incluso después de que funcionarios estadounidenses les advirtieron que enfrentarían procesos penales si no dejaban de hacer negocios con mafiosos, estafadores o regímenes corruptos”. JPMorgan, por ejemplo “movió dinero para personas y empresas vinculadas al saqueo masivo de fondos públicos en Malasia, Venezuela y Ucrania”. Concretamente, las transacciones de esa entidad suman 1.000 millones de dólares para un magnate, prófugo de la justicia, vinculado con el desfalco de miles de millones de fondo soberano 1 Malaysia Development Berhard (1MDB). Los documentos también contienen rastros, como señala el portal venezolano Armando.info, de los negocios de Álex Saab, acusado de ser uno de los testaferros de Nicolás Maduro, actualmente detenido en Cabo Verde y a la espera de extradición a Estados Unidos.

Y estos movimientos, según destaca el Consocio de Periodistas, llegaron a salpicar a la campaña del propio mandatario estadounidense, Donald Trump. “JP Morgan también procesó más de 50 millones [de dólares] en pagos durante una década, según muestran los registros, para Paul Manafort, el exjefe de campaña del presidente Donald Trump. El banco transfirió al menos 6,9 millones en transacciones de Manafort en los 14 meses posteriores a su renuncia a la campaña en medio de un torbellino de acusaciones de lavado de dinero y corrupción que surgieron de su trabajo con un partido político prorruso en Ucrania”.

Los archivos, que abarcan 17 años, de 2000 a 2017, demuestran que las transacciones sospechosas “continuaron aumentando a través de las cuentas de JP Morgan a pesar de las promesas del banco de mejorar sus controles de lavado de dinero como parte de los acuerdos que alcanzó con las autoridades estadounidenses en 2011, 2013 y 2014”, asegura la investigación. El banco, sin embargo, se escudó en que estaba legalmente prohibido hablar de clientes o transacciones. Dijo que ha asumido un “papel de liderazgo” en la búsqueda de “investigaciones proactivas dirigidas por inteligencia” y el desarrollo de “técnicas innovadoras para ayudar a combatir los delitos financieros”.

Ni la agencia encargada del control de crímenes financieros ni el Departamento del Tesoro respondieron las preguntas remitidas en agosto por el ICIJ y sus aliados en esta investigación. “FinCEN le dijo a BuzzFeed News que no comenta sobre la existencia o no existencia de informes específicos de actividades sospechosas, a veces conocidas como SAR. Días antes de la publicación de la investigación por parte de ICIJ y sus socios, FinCEN anunció que estaba buscando comentarios públicos sobre formas de mejorar el sistema contra el lavado de dinero de EE UU”.

El trabajo abarca 17.600 registros de personas con información privilegiada y denunciantes, archivos judiciales, solicitudes de libertad de información y otras fuentes. La filtración, cuyos detalles se conocerán en los próximos días, amenaza con desatar una tormenta política en varios países, incluido probablemente Estados Unidos.

De Estados Unidos a Wuhan

Los documentos del trabajo del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación son una suerte de vuelta al mundo a través de transacciones ilícitas de fondos millonarios. Según contó el ICIJ a la BBC, partir de los archivos secretos, los periodistas rastrearon el dinero “de un traficante de drogas de Rhode Island, en Estados Unidos, hasta un laboratorio químico en Wuhan, China”. O “exploraron escándalos que paralizaron las economías de África y Europa del Este; identificaron a saqueadores de tumbas con reliquias budistas que se vendieron a las galerías de Nueva York; y siguieron a magnates venezolanos que desviaron dinero de viviendas públicas y hospitales”.

El reportaje original: Los archivos de FinCEN

Jason Leopold, Anthony Cormier, John Templon, Tom Warren y otros

Un enorme tesoro de documentos secretos del gobierno revela por primera vez cómo los gigantes de la banca occidental mueven billones de dólares en transacciones sospechosas, enriqueciéndose a sí mismos y a sus accionistas mientras facilitan el trabajo de terroristas, cleptócratas y capos de la droga.

Y el gobierno de Estados Unidos, a pesar de sus vastos poderes, no logra detenerlo.

En la actualidad, los archivos de FinCEN, miles de “informes de actividades sospechosas” y otros documentos del gobierno de EE. UU., ofrecen una visión sin precedentes de la corrupción financiera global, los bancos que la habilitan y las agencias gubernamentales que observan su florecimiento. BuzzFeed News ha compartido estos informes con el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación y más de 100 organizaciones de noticias en 88 países.

Estos documentos, recopilados por los bancos, compartidos con el gobierno, pero ocultos a la vista del público, exponen el vacío de las salvaguardias bancarias y la facilidad con que los delincuentes las han explotado. Las ganancias de las mortales guerras contra las drogas, las fortunas malversadas de los países en desarrollo y los ahorros ganados con esfuerzo robados en un esquema Ponzi pudieron entrar y salir de estas instituciones financieras, a pesar de las advertencias de los propios empleados de los bancos.

El blanqueo de capitales es un delito que posibilita otros delitos. Puede acelerar la desigualdad económica, drenar fondos públicos, socavar la democracia y desestabilizar naciones, y los bancos desempeñan un papel clave. “Algunas de estas personas con esas camisas blancas impecables y sus trajes elegantes se están alimentando de la tragedia de las personas que mueren en todo el mundo”, dijo Martin Woods, ex investigador de transacciones sospechosas de Wachovia .

En cambio, las leyes que estaban destinadas a detener el crimen financiero le han permitido florecer. Siempre que un banco presente un aviso de que puede estar facilitando la actividad delictiva, prácticamente se inmuniza a sí mismo y a sus ejecutivos de la persecución penal. La alerta de actividad sospechosa efectivamente les da un pase gratuito para seguir moviendo el dinero y cobrando las tarifas.

La Financial Crimes Enforcement Network, o FinCEN, es la agencia dentro del Departamento del Tesoro encargada de combatir el lavado de dinero, el financiamiento del terrorismo y otros delitos financieros. Recopila millones de estos informes de actividades sospechosas, conocidos como SAR. Los pone a disposición de las agencias de aplicación de la ley de Estados Unidos y las operaciones de inteligencia financiera de otras naciones. Incluso compila un informe llamado "Kleptocracy Weekly" que resume “las transacciones de líderes extranjeros como el presidente ruso Vladimir Putin”, pero lo que no hace es obligar a los bancos a cerrar el blanqueo de capitales.

En los raros casos en que el gobierno de EE. UU. toma medidas enérgicas contra los bancos, a menudo se basa en acuerdos amables llamados acuerdos de procesamiento diferido, que incluyen multas pero no arrestos de alto nivel. La administración Trump ha hecho que sea aún más difícil responsabilizar personalmente a los ejecutivos, bajo la guía del ex vicefiscal general Rod Rosenstein, que advirtió a las agencias gubernamentales contra el "amontonamiento".

Pero la investigación de FinCEN Files muestra que incluso después de que fueron procesados ​​o multados por mala conducta financiera, bancos como JPMorgan ChaseHSBCStandard CharteredDeutsche BankBank of New York Mellon continuaron moviendo dinero para presuntos delincuentes.

Los pagos sospechosos fluyen en todo el mundo y en innumerables industrias, desde deportes internacionales hasta el entretenimiento de Hollywood, bienes raíces de lujo y restaurantes de sushi Nobu. Se filtran en las empresas que fabrican artículos familiares en la vida de las personas, desde la gasolina en su automóvil hasta los granos de cereal en su desayuno.

Los archivos de FinCEN exponen una verdad subyacente de la era moderna: las redes a través de las cuales el dinero sucio atraviesa el mundo se han convertido en arterias vitales de la economía global. Permiten un sistema financiero en la sombra tan amplio y tan desenfrenado que se ha vuelto inseparable de la llamada economía legítima. Los bancos con nombres muy conocidos han contribuido a que así sea.

La investigación de BuzzFeed News muestra que:

  • Standard Chartered movió dinero en nombre de Al Zarooni Exchange, una empresa con sede en Dubai que luego fue acusada de lavar dinero en efectivo en nombre de los talibanes. Durante los años en que Al Zarooni fue cliente de Standard Chartered, los militantes talibanes protagonizaron ataques violentos que mataron a civiles y soldados.
  • La sucursal de HSBC en Hong Kong permitió que WCM777 , un esquema Ponzi, moviera más de $ 15 millones incluso cuando la empresa no podía operar en tres estados. Las autoridades dicen que la estafa robó al menos $ 80 millones a inversionistas, principalmente inmigrantes latinos y asiáticos, y el dueño de la compañía usó los fondos saqueados para comprar dos campos de golf, una mansión de 7,000 pies cuadrados, un diamante de 39.8 quilates y derechos mineros en Sierra Leona.
  • Bank of AmericaCitibankJPMorgan ChaseAmerican Express y otros procesaron colectivamente millones de dólares en transacciones para la familia de Viktor Khrapunov, el exalcalde de la ciudad más poblada de Kazajstán, incluso después de que Interpol emitió una Notificación Roja por su arresto. Khrapunov, que ya había huido a Suiza y afirma que las acusaciones tienen motivaciones políticas , fue posteriormente condenado en rebeldía por cargos que incluían sobornos y defraudación de la ciudad mediante la venta de propiedad pública.

Los bancos mencionados en esta historia dijeron que no podían comentar sobre transacciones específicas debido a las leyes de secreto bancario. Sus declaraciones se pueden encontrar aquí .

Por ley, los bancos deben presentar informes de actividades sospechosas cuando detectan transacciones que tienen el sello de lavado de dinero u otra mala conducta financiera, como transacciones grandes de números redondos o pagos entre compañías sin una relación comercial discernible. Los SAR no son por sí mismos evidencia de un delito, pero el director de FinCEN, Kenneth Blanco, los ha calificado de “vitales para las investigaciones policiales”.

La información de millones de estos documentos se alimenta en una sola base de datos, a través de la cual los agentes del orden pueden obtener información financiera detallada con unas pocas teclas. Los archivos de FinCEN abren una ventana poco común a este vasto sistema de inteligencia financiera, incomparable en el mundo, pero casi desconocido para el público. Los propios RAS se mantienen tan de cerca que el público no puede obtenerlos a través de solicitudes de registros o citaciones, y los bancos no pueden ni siquiera confirmar su existencia.

Antes de este informe, se habían revelado muy pocos SAR. Los archivos de FinCEN abarcan más de 2100.

Durante más de un año, BuzzFeed News y sus organizaciones de noticias asociadas en todo el mundo extrajeron la información de estas decenas de miles de páginas para mapear más de 200.000 transacciones. ( Aquí hay una explicación de cómo lo hicimos ). En total, los informes de actividades sospechosas en los archivos de FinCEN marcaron más de $ 2 billones en transacciones entre 1999 y 2017. Los bancos occidentales podrían haber bloqueado casi cualquiera de ellos, pero en la mayoría de los casos mantuvieron el dinero en movimiento y siguió cobrando sus tarifas.

Los informes de actividades sospechosas son redactados por los supervisores de delitos financieros de los bancos, o los oficiales de cumplimiento, que a menudo están estacionados en oficinas remotas y se les deja para dar sentido a una gran cantidad de transacciones con muy pocos recursos, escribiendo SAR con poca investigación o verificación. La investigación de BuzzFeed News fue mucho más allá, incluyendo montones de datos bancarios internos, miles de páginas de registros públicos, cientos de entrevistas con fuentes en todo el mundo, docenas de presentaciones de la Ley de Libertad de Información, cinco demandas por registros públicos y solicitudes para tres tribunales federales para abrir registros, todo para reconstruir las complejidades de un sistema financiero que está en gran parte oculto.

BuzzFeed News no publica los SAR en su totalidad porque contienen información sobre personas o empresas que no están bajo sospecha, pero que fueron arrastradas por las búsquedas de los bancos. Se está publicando un subconjunto de los documentos, con redacciones, para respaldar la presentación de informes en historias específicas.

Después de que el Departamento del Tesoro recibió preguntas detalladas sobre la investigación de FinCEN Files, la agencia emitió un comunicado diciendo que estaba "al tanto de que varios medios de comunicación tienen la intención de publicar una serie de artículos basados ​​en informes de actividades sospechosas (SAR) divulgados ilegalmente". Continuó, "la divulgación no autorizada de RAS es un delito que puede afectar la seguridad nacional de los Estados Unidos, comprometer las investigaciones policiales y amenazar la seguridad de las instituciones y las personas que presentan tales informes". La agencia anunció que remitía el asunto al Departamento de Justicia y a la Oficina del Inspector General del Departamento del Tesoro.

En una carta posterior, el abogado general de FinCEN dijo que la divulgación de los RAS puede hacer que los bancos estén menos dispuestos a presentarlos, lo que “podría significar que la aplicación de la ley tiene menos pistas potenciales para detener delitos como la trata de personas, la explotación infantil, el fraude, la corrupción, el terrorismo, la ciberdelincuencia y el crimen organizado".

FinCEN no respondió a las repetidas invitaciones para discutir preocupaciones de seguridad.

El senador Ron Wyden, miembro del Comité de Inteligencia del Senado, que solicitó algunos de estos SAR, dijo que la investigación de los Archivos de FinCEN "refuerza el hecho de que ahora tenemos dos sistemas de aplicación de la ley y justicia en el país". Los carteles de la droga mueven millones a través de los bancos estadounidenses; los pobres van a la cárcel por posesión. "Si eres rico y estás bien conectado, puedes descubrir cómo causar una enorme cantidad de daño a la sociedad en general y asegurarte de que se acumule un enorme beneficio financiero para todos".

Robert Mazur, un ex agente especial federal y experto en lavado de dinero, dijo que hacer público este material "podría mejorar la seguridad nacional, ayudar a futuras investigaciones y alentar a las instituciones a adherirse de manera más consistente a los requisitos de presentación de SAR" y "con suerte hará que la gente que están en una posición de poder puedan corregir una aparente falla sistémica ".

Una oportunidad histórica

Con sede en los Emiratos Árabes Unidos, Mazaka General Trading se presentó al mundo como mayorista.

Pero entre marzo de 2013 y abril de 2014, la empresa recibió casi 50 millones de dólares de cinco empresas involucradas en una red rusa de lavado de dinero que manipulaba las operaciones bursátiles internacionales . En mayo y junio de 2014, recibió más de $ 4 millones de una empresa de Singapur que apenas parece existir. También enviaba y recibía dinero de empresas británicas ubicadas en 175 Darkes Lane, una de las direcciones más notorias del mundo para empresas fantasmas, que son una herramienta común para ocultar la propiedad.

Estas transacciones de Mazaka General Trading, que luego el Departamento del Tesoro declaró que era parte de la red de lavado de dinero Khanani, un grupo que ha financiado el terrorismo y los cárteles de la droga en todo el mundo, involucraron a empresas y personas lejos de las costas de los Estados Unidos. Pero a medida que el dinero pasaba de un banco a otro, todo estaba siendo rastreado y todo sería informado al Departamento del Tesoro.

Debido a que el dólar estadounidense es el elemento vital de las finanzas internacionales, el denominador común entre las distintas monedas del mundo, los clientes bancarios de todo el mundo necesitan acceder a él. Pero solo los bancos seleccionados tienen licencia para realizar transacciones en dólares. Por eso, los bancos más pequeños de otros países se asocian con instituciones más grandes, que cambian los pesos, yuanes o dirham de sus clientes por billetes verdes. Por una tarifa, el acuerdo, conocido como banca corresponsal, ayuda a que la economía mundial siga funcionando.

A medida que pasan por los bancos estadounidenses, estas transferencias le dan al Departamento del Tesoro una ventaja que ningún otro país tiene.

Comparte parte de esa información a través del Grupo Egmont , una coalición poco conocida de unidades de inteligencia financiera de más de 150 países y territorios. Los SAR han proporcionado a los miembros de Egmont detalles financieros que de otro modo serían inalcanzables, como los relacionados con el ex miembro del Comité Olímpico Lamine Diack, que ha sido condenado a prisión por delitos relacionados con el escándalo de dopaje ruso, y el oligarca ruso Oleg Deripaska , que fue sancionado. por Estados Unidos hace dos años (Deripaska ha demandado al gobierno de los Estados Unidos, sosteniendo que es una víctima inocente de la política).

Pero si la base de datos es un activo poderoso para las investigaciones policiales, para los defensores de la privacidad, es una pesadilla de extralimitación.

El Congreso creó el actual programa SAR en 1992, convirtiendo a los bancos en la primera línea en la lucha contra el lavado de dinero. Pero Michael German, un ex agente especial del FBI que es un experto en seguridad nacional y privacidad, dijo que después del 11 de septiembre, "el programa SAR se centró más en la vigilancia masiva que en la identificación de transacciones discretas para interrumpir a los lavadores de dinero".

Hoy, dijo, "los datos se utilizan como los datos de otros programas de vigilancia masiva. Encuentre a alguien que quiera conseguir por cualquier motivo y luego escudriñe los vastos tesoros de datos recopilados para encontrar algo con lo que pueda colgarlos".

En 2017, cuando los comités del Congreso de EE. UU. comenzaron a investigar las últimas elecciones presidenciales y otros asuntos, también recurrieron a la base de datos del Departamento del Tesoro.

Solicitaron SAR sobre Deutsche Bank , que le había prestado dinero a Trump; Christopher Steeleel exagente del MI6 que redactó el llamado dossier de Trump; una serie de oligarcas rusos; El ex presidente de campaña de Trump, Paul Manafort; e incluso un pequeño casino en el Pacífico dirigido por un ex empleado de Trump. En total, buscaban información sobre más de 200 entidades.

FinCEN desenterró decenas de miles de páginas de documentos. Esos documentos, junto con algunos SAR adicionales solicitados por las autoridades policiales federales, constituyen la mayoría de los archivos de FinCEN. Algunos nunca fueron entregados a los comités que los solicitaron. Una persona familiarizada con el asunto hizo sonar el silbato a varios miembros del Congreso.

La colección no incluye ningún SAR sobre las finanzas de Trump. (Una fuente familiarizada con el asunto le dijo a BuzzFeed News que la base de datos de FinCEN no contenía SAR ni de Trump ni de la Organización Trump). Y aunque los documentos muestran pagos sospechosos a personas en la órbita de Trump antes y después de momentos clave de la campaña presidencial de 2016, no proporcione información directa sobre ninguna interferencia electoral.

Sin embargo, debido a que las búsquedas fueron tan amplias, revelaron algo que la mayoría en el Congreso ni siquiera había estado buscando: evidencia de que los bancos más grandes del mundo seguían haciendo negocios con clientes que ellos mismos sospechaban que estaban facilitando el terrorismo y la corrupción.

La información se dispuso transacción por transacción. Y había estado ahí todo el tiempo.

Otra oportunidad. Y luego otra.

FinCEN recibió más de 2 millones de SAR el año pasado. Ese número casi se ha duplicado durante la última década, ya que las instituciones financieras se han enfrentado a una creciente presión para presentar solicitudes y el volumen de transacciones internacionales ha crecido. Durante el mismo período, el personal de FinCEN se redujo en más del 10%Las fuentes dicen que la mayoría de los SAR nunca se leen, y mucho menos se actúa sobre ellos.

Mientras tanto, dicen los expertos, algunos bancos tratan los SAR como una especie de tarjeta para salir libre de la cárcel, que envían alertas sobre una gran variedad de transacciones sin tomar medidas para detenerlas. En algunos casos, los bancos presentaron numerosos informes sobre los mismos clientes, detallando sus presuntos delitos a lo largo de los años mientras continuaban dando la bienvenida a sus negocios.

Para diciembre de 2013, JPMorgan Chase había presentado al menos ocho SAR en cuentas y empresas controladas por Manafort, marcando más de $ 10 millones, según un informe de investigación de FinCEN. Manafort, quien se convirtió en el presidente de la campaña de Trump, fue condenado por fraude bancario y fiscal en 2018.

Paul Pelletier, un ex abogado senior del Departamento de Justicia que una vez dirigió la unidad de fraude de la agencia, dijo que ese enfoque es una burla del sistema. “No se puede simplemente presentar un SAR tras otro sin violar eventualmente las leyes de lavado de dinero”, dijo. “Los corta y los deja como clientes. Pero no sigues aceptando su dinero ".

A pesar de los amplios poderes de los bancos para investigar a los titulares de cuentas, la investigación de FinCEN Files revela que las principales instituciones financieras a menudo no realizan los controles más básicos de sus clientes, como verificar dónde se encuentra una empresa cuando alguien abre una nueva cuenta. Los lapsos permiten a los grupos criminales esconderse detrás de corporaciones fantasma, registradas sin detalles de identificación sobre su propiedad, y deslizar el producto de sus crímenes en el sistema financiero global.

En muchos casos, los bancos parecen no tener ni idea de qué dinero están moviendo.

Cuando los investigadores de las operaciones estadounidenses de HSBC preguntaron a sus colegas en Hong Kong el nombre de la persona propietaria de Trade Leader, una empresa que había movido más de 500 millones de dólares a través del banco en menos de dos años, la respuesta fue "Ninguna disponible." Según se informa, la compañía emergería como un centro importante en la llamada lavandería rusa , un esquema en expansión en el que los rusos ricos, facilitados por los bancos, movían secretamente su dinero a Occidente.

Después de escándalos como el de la lavandería rusa, los fiscales federales han hecho grandes pronunciamientos sobre forzar un cambio significativo.

Al dirigirse a una conferencia contra el lavado de dinero en 2015, Leslie Caldwell, entonces jefa de la división criminal del Departamento de Justicia, dijo que cuando se trataba de lograr que los bancos limpiaran sus actos, acuerdos de procesamiento diferido, que generalmente implican una multa y un período de prueba. , "A menudo podemos lograr mucho, y a veces incluso más de lo que podríamos con una condena penal".

Pero la investigación de FinCEN Files muestra algo muy diferente. Los bancos suelen llegar al final de su acuerdo sin realmente solucionar los problemas. Entonces, en lugar de obtener la acusación con la que habían sido amenazados, simplemente tienen otra oportunidad. Y a veces otra.

En 2012, HSBC enfrentó una crisis histórica. Después de permitir a los narcotraficantes lavar dinero y realizar negocios en países prohibidos como Sudán y Myanmar, el banco fue multado con 1.900 millones de dólares. Prometió cambiar sus formas y, para cumplir esa promesa, el gobierno instaló un monitor independiente para vigilar de cerca. Pero la investigación de FinCEN Files muestra que HSBC continuó realizando operaciones bancarias y beneficiándose de los mismos tipos de clientes que lo metieron en problemas en primer lugar, como una empresa de importación y exportación panameña que el Departamento del Tesoro dijo más tarde estaba lavando dinero para los capos de la droga.

JPMorgan Chase obtuvo su propio acuerdo de procesamiento diferido. Durante años, fue el banco principal del mayor intrigante Ponzi del mundo, Bernie Madoff. A pesar de las múltiples advertencias de sus propios empleados, el banco nunca presentó un informe de actividad sospechosa sobre él y supuestamente recaudó $ 500 millones en tarifas. Como castigo, se requirió que el banco pagara una multa de $ 1.7 mil millones y prometiera mejorar sus defensas contra el lavado de dinero. Pero después de que resolvió el caso Madoff, los propios investigadores del banco dijeron que sospechaban que había abierto sus cuentas a una presunta figura del crimen organizado que es conocido por el tráfico de drogas y asesinatos por contrato, así como a empresas vinculadas al represivo régimen norcoreano, que Estados Unidos ha puesto fuera de los límites.

También sucedió en Standard Chartered. El año pasado, el gobierno enmendó su acuerdo de enjuiciamiento diferido de 2012 después de que se descubrió que el banco había continuado compensando transacciones para individuos y empresas en países fuera de los límites, principalmente Irán. El banco pagó multas por un total de 1.100 millones de dólares a las autoridades estadounidenses y británicas, y extendió los términos del acuerdo de enjuiciamiento diferido por sexta vez en el espacio de siete años. El banco se disculpó por sus "violaciones y deficiencias de control", pero prometió que no había ocurrido ninguna después de 2014.

Los documentos de FinCEN Files muestran que Standard Chartered procesó cientos de millones de dólares para empresas que sospechaba que estaban eludiendo las sanciones contra Irán hasta al menos 2017.

Desde 2010, al menos 18 instituciones financieras han recibido acuerdos de enjuiciamiento diferido por violaciones contra el lavado de dinero o sanciones, según un análisis de BuzzFeed News. De ellos, al menos cuatro volvieron a infringir la ley y fueron multados. En dos ocasiones, el gobierno respondió a este tipo de reincidencia renovando el acuerdo de enjuiciamiento diferido, la misma herramienta que falló la primera vez.

¿Se puede arreglar?

Si el gobierno quisiera, dicen los expertos en delitos financieros, podría detener el dinero sucio que circula por los grandes bancos, así como la amplia gama de actividades delictivas que financia.

Un paso sería exigir a las empresas que revelen a sus propietarios al Departamento del Tesoro, en lugar de permitir que las personas se escondan detrás de una empresa fantasma. Los legisladores están debatiendo un proyecto de ley bipartidista que podría abordar eso para las pequeñas empresas. La Federación Nacional de Empresas Independientes se ha opuesto, diciendo que plantea problemas de privacidad y aumentaría los costos. El senador Sherrod Brown, quien copatrocinó el proyecto de ley, dijo a BuzzFeed News: "El Congreso debe actuar pronto porque los delincuentes han estado revisando, ajustando y enmendando durante mucho tiempo sus tácticas para eludir nuestras leyes".

Una mayor responsabilidad pública también podría marcar la diferencia. HSBC ha luchado por mantener en secreto el informe final del monitor que instaló el gobierno para velar por el banco durante los años de su acuerdo de procesamiento diferido. Incluso dio el paso inusual de intervenir en una demanda de la Ley de Libertad de Información, cuando BuzzFeed News demandó al Departamento de Justicia para publicar el informe. El conocimiento de que los informes negativos podrían hacerse públicos y potencialmente dañar los precios de las acciones, podría impulsar a los bancos rebeldes a limpiar sus actos.

Otros dicen que los propios SAR son parte del problema. German, el ex agente especial del FBI, calificó la idea detrás de ellos como "ingenua" porque "las operaciones de lavado de dinero más grandes ocurren con la cooperación de las instituciones financieras, o al menos de algunos oficiales dentro de esas instituciones. La falta de aplicación del lavado de dinero no tiene nada que ver con la ver con la falta de evidencia de transacciones sospechosas, sino con la falta de interés de los líderes políticos y policiales ''.

La forma más poderosa de solucionar el problema podría ser la más simple: arrestar a los ejecutivos cuyos bancos violan la ley. "Los banqueros nunca aprenderán hasta que empieces a poner grilletes de plata en la gente", dijo Pelletier. "Piense en el mensaje que está enviando a los reincidentes".

"Estos muchachos saben lo que están haciendo", dijo Thomas Nollner, un ex regulador de la Oficina del Contralor de Moneda. "Si violas la ley, deberías ir a la cárcel, punto".

Ese enfoque fue una vez la norma. “En las décadas de 1980 y 1990 e incluso principios de la de 2000, el gobierno perseguía a los directores ejecutivos todo el tiempo”, dijo el juez de distrito Jed Rakoff, quien ha sido un crítico abierto de las débiles penas para los delincuentes de cuello blanco. En el pasado, los directores ejecutivos de Enron, WorldCom y Tyco fueron enviados a la cárcel por lo que hicieron, señaló. "Eso es disuasión".

Rakoff fue más allá: "Según la ley de EE. UU., un banco que se dedica al lavado de dinero puede literalmente ser obligado a cerrar por el gobierno, y es un poco sorprendente que el gobierno no haya dado ese paso, dado el obvio efecto disuasorio que tendría."

En última instancia, el poder de evitar que las ganancias delictivas sean blanqueadas a través del sistema financiero de los EE. UU. puede no residir en las acciones de la oficina de cumplimiento de un banco o sus sistemas informáticos o incluso su nivel ejecutivo. No puede residir con reguladores bancarios o fiscales federales o FinCEN. Puede que ni siquiera sea una cuestión de política nacional únicamente. El cierre de los bancos rebeldes podría tener un impacto en toda la economía, para Estados Unidos, sus principales socios comerciales y más allá. Cuando otros países encuentran sus bancos bajo el escrutinio de Estados Unidos, intervienen.

En 2012, Standard Chartered y HSBC enfrentaban un proceso penal. George Osborne, en ese momento el ministro de Hacienda del Reino Unido, escribió al presidente de la Reserva Federal de los Estados Unidos, Ben Bernanke , y al secretario del Tesoro, Timothy Geithner, para discutir sus "preocupaciones" de que una respuesta dura podría tener "consecuencias no deseadas". Advirtió de un "contagio". La implicación: cerrar un banco y toda la economía podría sufrir.

Los fiscales se retiraron.

Mazur, ex agente especial federal y experto en lavado de dinero, dice que hay un “mosaico” de razones por las que las autoridades estadounidenses dejan que el dinero siga moviéndose, pero una de ellas puede ser simplemente que llega a demasiados bolsillos.

Incluso si es dinero ilegal, compra edificios”, dijo. “Pon dinero en cuentas bancarias. Enriquece a la nación”.

Sophie Comeau, Waylon Cunningham, Sam Feehan, Nancy Guan, Kristy Hutchings, Kylie Storm, Felicia Tapia, Karen Wang, Abby Washer y Ashley Zhang de la Escuela de Comunicación y Periodismo de la USC Annenberg contribuyeron con el reportaje.

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