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Por Marco Antonio Moreno

La caída estrepitosa del precio del petróleo a menos de 60 dólares el barril ha dejado al descubierto la burbuja del fracking y su apalancamiento de 550 mil millones de dólares como indicamos en el post anterior, aunque se estima que alcanza 1,1 billones de dólares. Esto confirma que la creación de dinero barato por la Reserva federal y el Banco Central Europeo han inflado los activos financieros a niveles insostenibles que ahora comienzan a implosionar.

Desde el estallido de la crisis el año 2008, muchos han manifestado su temor de que los abundantes torrentes de dinero dispararían la inflación. Como indicamos en varios post dedicados al tema, la inflación era un fenómeno imposible en Europa dados los históricamente altos niveles de desempleo. Nunca, en la historia de Europa, el desempleo había sido tan abultado. Esto ha sido posible por la aplicación de las políticas más nefastas de la historia moderna que han privilegiado la "estabilidad financiera" por sobre la estabilidad del empleo. A su vez, el empeño de los banqueros centrales en la estabilidad financiera ha significado la creación de enormes burbujas cuyos altos niveles de apalancamiento amenazan con provocar un nuevo tsunami financiero.

La caída del precio del petróleo en niveles cercanos al 45 por ciento desde el mes de junio confirma el estallido de la burbuja del fracking. La llamada "independencia energética" de Estados Unidos era una falacia, así como las bondades de un sistema de extracción de alto costo y también de alto riesgo por la contaminación de las napas subterráneas. Es cierto que para Estados Unidos el fracking significó mejorar los niveles de empleo y crecimiento. Pero esto resultó una copia exacta de la génesis de la burbuja subprime. El ejemplo de la burbuja inmobiliaria española es representativo de lo que ha ocurrido con el fracking: el descenso de las tasas de interés facilita el despliegue de portentosos niveles de inversión que permiten la mejora transitoria del empleo y el crecimiento económico. La aceleración de este proceso desata la burbuja y sólo cuando la burbuja estalla se detecta que esa situación era insostenible.

El cierre de las empresas de fracking en Estados Unidos volverá a elevar el desempleo y esta vez la Reserva Federal no podrá seguir inyectando dinero dado que ha sido justamente la irrupción del dinero barato la que ha impulsado la creación de las burbujas bursátiles. Aunque es posible que una vez la Fed caiga en la trampa y aplique nuevos planes de flexibilización cuantitativa que incubarían nuevas burbujas y el aumento de la volatilidad financiera

El fantasma de la deflación cobra vida

La ideología económica que afirmaba que las inyecciones de dinero en la economía se traducían de inmediato en inflación de precios, se ha demostrado completamente falsa. De ahí que hace seis años apuntáramos ¿Quien ganó con el control de la Inflación?, así como ¿Riesgos de inflación? No, por el contrario, en momentos en que se anunciaba una inminente escalada inflacionaria que nunca llegó.

Todos los tópicos referidos a la neutralidad del dinero, analizados aquí y aquí, nos indican que el dinero no es neutral en la Economía y que es la velocidad del dinero la que desempeña un rol clave en las crisis. La economía ortodoxa, sin embargo, ha definido siempre que la velocidad del dinero es constante y que se mantiene estable y sin variaciones en el tiempo. Este es otro de los grandes errores de la economía tradicional.

La historia reciente ha demostrado que las inyecciones de liquidez de los bancos centrales solo alientan las burbujas de los activos financieros, pero no la inflación en la economía real. Si las políticas monetarias generaran abundante nivel de empleo en el sector real y no especulativo, se podría generar inflación. Pero las políticas monetarias no han generado empleo, solo burbujas especulativos. La deflación de precios en Europa está en plena marcha, pese a las jugosas inyecciones de dinero de Mario Draghi. El estallido de la burbuja del fracking alentada por la Reserva Federal ver aquí, amenaza con un nuevo tsunami financiero que ya comienza a sentirse en las bolsas europeas.

El agravamiento de la deflación echará por tierra la débil recuperación económica europea acentuando la contracción y el estancamiento. La caída en el precio del petróleo (que se prolongará en forma inevitable hasta mediados del próximo año) significará el descenso de numerosos productos para los cuales el petróleo es su insumo clave. Todo esto acelerará el proceso deflacionario iniciado por los planes de austeridad y que fueron potenciados por las políticas que buscaron dar estabilidad al sistema financiero, y solo crearon nuevas burbujas.

Colapso del petróleo y del sistema financiero amenaza con expropiar los fondos de pensiones

 

Los precios del petróleo han caído un 40 por ciento desde junio al unísono del desplome de los bonos basura del sector energético de Estados Unidos, que apostó desmedidamente al auge del costoso fracking. Desde que el petróleo alcanzara en julio de 2008 los 145 dólares el barril, la industria del fracking estadounidense se disparó y la producción de petróleo pasó de 4 millones de barriles diarios (mbd) a 9 mbd compitiendo, en volumen de producción, con Arabia Saudita y Rusia (10 y 9 mbd, respectivamente). Esto se hizo por la vía de la especulación financiera que ahora será cubierta con la confiscación de los fondos de pensiones.

Como afirmamos en julio del año pasado la manipulación del precio del petróleo llevó al oro negro a un nivel artificialmente alto y ahí apuntábamos que debía sincerarse en torno a los 80-60 dólares el barril. El precio del petróleo fue claramente manipulado por los intereses financieros que buscaban impulsar la industria del fracking. El exceso de oferta de la industria petrolera está llevando ahora a liquidar en 80 centavos de dólar las apalancadas posiciones de estas compañías, instalando nuevamente el epicentro de la crisis en el sistema financiero por sus facilidades para especular con los precios. Esta vez, sin embargo, y gracias a Jean Claude Juncker, será el dinero de los contribuyentes el que salvará a estas compañías.

La burbuja del fracking

Si bien se tiende a pensar que la caída de los precios es sinónimo de que los costos de producción están cayendo y que el temido "pico del petróleo" se está alejando, lo cierto es que muchos recursos básicos están disminuyendo de precio al mismo tiempo por la caída de la demanda global. Los commodities se deslizan en picada acentuando con ello los problemas deflacionarios que darán una nueva estocada a esta crisis en su séptimo año de desarrollo.

Los precios del petróleo fueron manipulados largamente para dar holgura y permitir el auge del fracking hasta que esta burbuja reventó. Mientras el costo de la extracción de petróleo "normal" es de 30 dólares el barril, el costo del barril de petróleo obtenido vía fracturación hidráulica es de 60 dólares. El estallido de la burbuja del fracking confirma la falacia de que la fracturación hidráulica constituye una fuente energética para 100 años, como declaró el presidente Obama el año 2012. Un artículo publicado la semana pasada en la revista Nature pone en duda el desmedido optimismo de esta industria.

El optimismo del fracking y la ilusión de un precio del petróleo en 110 dólares el barril, movilizó ingentes recursos financieros para la producción de crudo que terminaron por saturar el mercado. El fracking no hizo más que crear una nueva burbuja especulativa que terminó desplomándose a la luz de la debilidad de la demanda. El desplome del precio del petróleo ha llevado su valor al nivel más bajo de los últimos cinco años y en un descenso que puede arrastrarlo a los 50 dólares el barril e incluso a los 40 dólares el barril, obligando al cierre de las extracciones vía fracking que operan con costos de 60 dólares.

 

El nuevo riesgo para el sistema financiero

Los apalancados préstamos sembrados en el período de la euforia del fracking provocan ahora nuevos miedos en los mercados financieros por los impagos de deuda que pueden afectar a todo el comercio internacional. Los bajos precios que se obtienen hoy por cada barril de petróleo hacen difícil a las compañías petroleras pagar los intereses de los préstamos financieros solicitados en el período del auge. Y como los flujos de caja se han reducido, esta situación también pone en apuros a la banca, que comienza a sufrir un estrangulamiento financiero y se verá obligada a elevar los tipos de interés de estos préstamos por el incremento del riesgo, acelerando el impago de la deuda. De esta forma, la enorme cantidad de deuda que las compañías petroleras adquirieron para incursionar en la costosa tecnología del fracking, se ha convertido así en el nuevo riesgo del sistema financiero en su conjunto.

Sin embargo, lo que está en riesgo ahora no es solo el fraudulento sistema financiero sino los ahorros y los fondos de pensiones de millones de contribuyentes en todo el mundo. Desde los rescates bancarios del año 2008 ha habido un profuso debate sobre la necesidad de cambiar el sistema y evitar esos monstruos bancarios "demasiado grandes para caer" que debían ser rescatados por los gobiernos. Ahora se quiere obligar a que sean los depositantes y el dinero de los fondos de pensiones los que cubran las pérdidas del sistema financiero tal como se hizo en Chipre. Como advertimos en su momento, lo de Chipre fue el laboratorio para poner a prueba la confiscación de los depósitos de los ahorrantes y de los fondos de pensiones.

Esta nueva regla fue aprobada en la cumbre del G-20 realizada en Australia el pasado mes de noviembre y puede ponerse en práctica en cualquier momento. Por eso no debemos descartar que el violento descenso en el precio del petróleo sea una estrategia destinada a apropiarse cuanto antes de dichos recursos. Si el precio fue manipulado con astucia y precisión al alza, también puede ser manipulado a la baja para hacer uso cuanto antes de la nueva disposición de Angela Merkel y Jean Claude Junker. Las cuentas bancarias y los fondos de pensiones están en riesgo de ser confiscadas por este nuevo dolor del sistema financiero ocasionado esta vez por la excesiva codicia de las empresas petroleras.

La burbuja del fracking y el dinero barato de la Fed

 

Ninguna imagen puede graficar mejor la burbuja del fracking como ésta en la que relacionamos el precio del petróleo y los planes de flexibilización cuantitativa de la Reserva Federal. La ventanilla del dinero barato permitió a las instituciones financieras especular con el precio del petróleo y dar rienda suelta al fracking. Como apuntábamos en julio del año pasado, mientras el precio del petróleo debía estar en torno a los 80 - 60 dólares el barril, lo hacía a 115 dólares el barril... Ahora que se confirma que el valor del petróleo ha estado inflado por la especulación, también se va confirmando que las maravillas del shale oil no eran tales, y que el fracking puede ser la causa de una nueva crisis mundial de niveles insospechados.

Se dijo que el fracking estaba llevando a Estados Unidos a una independencia energética, y en verdad es todo lo contrario. El fracking ya ha comenzado a hundir a Estados Unidos y el tsunami hacia el resto del mundo se ha puesto en marcha. La caída en el precio del petróleo en 45 por ciento en cinco meses está permitiendo corregir todo lo que se especuló en torno al fracking. Un precio del petróleo por debajo de los 60 dólares (ayer llegó a los 59 dólares el barril) saca del mercado a todas las empresas de fracking dado que su costo de producción es de 60 dólares, y el petróleo puede llegar a 40 dólares el barril a mediados del próximo año.

Las compañías petroleras de Estados Unidos que incursionaron con el fracking hoy están en la quiebra y a las que se mantienen en pié se les cerró el crédito financiero esta semana. Como señala Bloomberg, con una deuda de 570 mil millones de dólares las malas inversiones en el sector energético están ejerciendo una enorme presión sobre la banca. Las empresas de petróleo y gas han sido excluidas del sistema financiero y tendrán que liquidar sus activos en las próximas semanas.

Crédito, burbuja, morosidad

Como apuntábamos en el post anterior, la burbuja del fracking tiene todos los ingredientes de la burbuja inmobiliaria española: grandes torrentes de dinero para impulsar el negocio en sus inicios; abundante generación de empleo e importantes flujos monetarios desde el núcleo central hacia los brazos alimentadores. Ahora Estados Unidos, al igual que España, comienza a sufrir la situación en reversa que puede duplicar o triplicar la morosidad el próximo año, para llevarla al 10 y 12 por ciento, tal como en España... Hasta los grandes bancos, aquellos "demasiado grandes para caer" recibirán el impacto del tsunami de esta ola negra y aceitosa. Por eso no quedará otro recurso que echar mano a los depósitos y a los fondos de pensiones... porque ahora no habrá gobiernos ni bancos centrales que puedan salir al rescate. Es la diferencia con el colapso del sistema financiero del año 2008, cuando se pensaba que todo era un fenómeno transitorio y una falta de liquidez del momento, y que todo se resolvería en un par de meses...

Uno de los hechos emblemáticos de la crisis que estalló en 2008 es que las bajas tasas de interés que promovieron los bancos centrales como respuesta animó la especulación y las inversiones nefastas, incluyendo la del fracking. Todo gracias a las tasas de interés artificialmente bajas para mantener artificialmente a flote al sistema financiero y las inversiones especulativas.

Como indica Baker Hugues, índice que tiene más de 70 años en las estadísticas de perforación petrolera en Estados Unidos, la perforación horizontal se quintuplicó en 5 años al pasar de 300 plataformas en 2009 a las 1400 de principios de 2014. El número de equipos de perforación horizontal se disparó. Esta técnica de perforación horizontal se utiliza en gran parte del Medio Oeste de Estados Unidos, desde Texas hasta Dakota del Norte. Y a diferencia de los pozos verticales convencionales, donde más pozos no siempre significan más petróleo, la estrategia en un campo de esquisto obliga a perforar en el mayor número posible de puntos para desbloquear el petróleo atrapado en las formaciones rocosas. Por otra parte, a medida que el número de equipos de perforación horizontal se ha disparado, el número de plataformas verticales en los Estados Unidos ha ido en la dirección opuesta, cayendo en un 75 por ciento en los últimos siete años. Es decir que todo el auge de la producción de petróleo que tuvo tanto que ver en la recuperación económica de Estados Unidos ha comenzado a hundirse sin misericordia. El fracking y la independencia energética de Estados Unidos no fue más que una fantasía patrocinada por el dinero barato de la Reserva Federal. La caída en dominó de las empresas de fracking está en pleno desarrollo y el petróleo seguirá su descenso hacia los 50 y los 40 dólares el barril durante el próximo año echando por tierra otro sueño americano tal como hace siete año fue con la burbuja inmobiliaria. Y esto, por cierto que provocará un profundo impacto en todo el sistema financiero.

Fuente: Elblogsalmon.es

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