Mohsen Khalif Zade

Casi todo el pueblo libanés está esperando el resultado de la investigación de la explosión acaecida en el puerto de Beirut para juzgar a los responsables.

Décadas de corrupción que habían provocado una gran desigualdad entre los libaneses llevaron a cientos de miles de ellos a las calles en octubre pasado.

La vida desde entonces ha empeorado exponencialmente. La gente ha enfrentado casi un colapso económico, una pandemia y la tercera explosión no nuclear más grande del mundo, que mató a casi 160 personas.

Por este motivo, el sábado, miles de libaneses salieron a las calles de Beirut, la capital de El Líbano, para pedir castigos ejemplares a los responsables de la deflagración ocurrida el pasado martes.

Los manifestantes, que se contabilizaban en miles, marcharon por las áreas destruidas de la ciudad. El acto liderado por jóvenes, recibió el apoyo de ancianos, niños, mujeres y hombres.

Durante las protestas, varias decenas de personas que marchaban por la capital irrumpieron en los ministerios de Asuntos Exteriores, Economía y Medio Ambiente.

Estas violentas manifestaciones demostraron que algunas partes están tratando deliberadamente de entorpecer las investigaciones judiciales e intimidar a los funcionarios que persiguen este delicado caso, que se ha convertido en un asunto mundial.

Desestabilizar la capital y atacar varios ministerios y tomarlos por asalto, así como destruir la propiedad pública, demostró que un grupo está tratando de generar caos para salvar a los verdaderos culpables.

Se puede analizar estos comportamientos sospechosos con la intención de algunos grupos políticos y ciertos países que buscan utilizar a estos manifestantes para destruir los documentos que existían en las sedes de los ministerios.

Desde otro ángulo, las protestas del sábado y el comportamiento violento de los manifestantes pueden definirse como una pieza del rompecabezas que comenzó con los disturbios en Beirut en los últimos meses, continuando con consignas como desarmar al Movimiento de Resistencia Islámica de El Líbano (Hezbolá), y ahora pretende completarse con internacionalizar el caso de la explosión y finalmente derrocar al Gobierno del primer ministro, Hasan Diab.

Los lacayos de ciertos países, como Arabia Saudí, Estados Unidos y Francia, se infiltraron en las filas de los manifestantes con una nueva misión enfocada en destruir los documentos en estos ministerios con el fin de ocultar los casos de corrupción y apoyar a sus aliados corruptos en el Gobierno libanés.

Atacar los ministerios de El Líbano, acto premeditado

“La mayoría de los manifestantes que asaltaron la sede del Ministerio de Relaciones Exteriores son saboteadores”, afirmó Charles Abi Nader, coronel retirado del Ejército libanés, aclarando que los atacantes tienen vínculos con países extranjeros.

El sábado, un grupo de manifestantes irrumpió en los edificios de los Ministerios de Economía, Comercio y Medio Ambiente en el centro de Beirut y destruyeron documentos archivados.

La Asociación Bancaria, a la que los manifestantes culpan por el empeoramiento de la crisis bancaria del país, también fue tomada por los manifestantes e incendiada.

El régimen de Israel, EE.UU. y Arabia Saudí, agitan la ventolera de una guerra  civil para empobrecer a El Líbano y sembrar discordia entre su pueblo.

Objetivos fracasados

Los que protestaban levantaron horcas simulando ahorcar a los políticos del país. Las efigies de prominentes líderes políticos, incluido el ex primer ministro Saad Hariri fueron colgadas de lazos, en algunas de las señales más explícitas de indignación pública que el país ha visto en años.

Pero estas medidas buscan los siguientes fines:

El ministro de Industria libanés, Emad Habulá, también habló sobre la acción de los manifestantes que atacaron las sedes de los ministerios en Beirut. “Los lacayos de los corruptos se infiltraron entre los manifestantes y atacaron los ministerios libaneses para destruir los documentos que pueden acabar con las autoridades corruptas”, afirmó Habulá.

Algunas partes, están tratando de evitar que el Gobierno libanés complete la investigación y anuncie los primarios resultados, la próxima semana, que sin duda apuntará a personas corruptas y criminales, ha declarado.

Los libaneses planean nuevas protestas

Los manifestantes libaneses enfurecidos por la negligencia de las autoridades que resultó en la explosión en el puerto de Beirut, han prometido volver a manifestarse, algo que ciertos países pueden aprovechar para hundir el país en caos.

“Preparen la horca porque nuestra ira no se termina en un día”, advirtió un mensaje que circuló en las redes sociales.

Cómo la explosión de Beirut está provocando una caída económica en El Líbano

La catastrófica explosión en el puerto de Beirut afectará profundamente a la economía libanesa que ya se ha estado hundiendo por la acumulación de la deuda internacional.

“La reciente explosión masiva de Beirut ha profundizado la crisis económica de El Líbano”, estimó Garbis Iradian, jefe del Instituto de Finanzas Internacionales (IIF), que es un grupo o asociación de comercio global de instituciones financieras.

“La tasa de desempleo ha aumentado a más del 30 por ciento y el nivel de pobreza supera el 40 por ciento de la población”, añadió.

Los daños se estiman en miles de millones de dólares, señaló por su parte el gobernador de Beirut.

Raul Nehme, ministro de Economía de El Líbano, dijo que sin ayuda extranjera, el Estado y el Banco Central tienen una capacidad muy limitada para hacer frente al impacto de la explosión que pulverizó gran parte de Beirut.

El Líbano suspendió un pago de eurobonos de 1200 millones de dólares y está conversando con los acreedores para reestructurar toda su deuda de 90 000 millones de dólares.

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