Libros Recomendados

(Alfonso Lafarga-elespiadigital.com) “Se puede perdonar, pero no olvidar”. Esta frase resume el sentir del teniente general Antonio Ramos-Yzquierdo, presidente de la Hermandad de Veteranos Tropas Nómadas del Sahara, al hablar sobre el Frente Polisario, el movimiento independentista que hace cuarenta años fundó un grupo de jóvenes saharauis  para luchar por la independencia del Sahara Occidental,  la entonces 53 provincia española.

El presidente de los veteranos de la Agrupación de Tropas Nómadas,  los militares que patrullaron el desierto con voluntarios saharauis en sus filas y que mejor conocían el territorio y a sus habitantes, sigue viendo al Polisario como el enemigo que fue de España, culpable en parte de la forma en que se produjo el abandono del Sahara.

En su memoria permanece la entrega ilegal del Sahara Occidental a Marruecos, con la indignación de los militares. Ahora reprueba la postura favorable a las tesis marroquíes que mantiene el Gobierno de España, que no respaldó la propuesta de los EE.UU para que la misión de Naciones Unidas vigile el cumplimiento de los Derechos Humanos.

En una entrevista con elespiadigital.com, el teniente general Ramos-Yzquierdo lamenta que nadie obligue a Marruecos a celebrar el referéndum de autodeterminación para que el pueblo saharaui decida su futuro, un futuro de independencia.

- Hace 40 años del nacimiento del Frente Polisario para luchar contra  España  ¿Cómo ve al movimiento saharaui después de tanto tiempo?

- Yo no soy simpatizante del Frente Polisario. El tiempo pasa y las cosas se pueden perdonar, pero no olvidar. Sigo viendo al Polisario como el enemigo de España en su momento. Ahora resulta que tiene pisos en Madrid pagados por el Gobierno español que, de vez en cuando, les da palmadas en la espalda, nada más que palmadas. Se ha cambiado, pero los que nos acordamos de que nos retaron traicionando a dos patrullas y que maltrataron a los oficiales y suboficiales, a los que tuvieron en cautiverio casi un año decimos… bueno. Pero de ahí a darnos la mano…

- ¿No hay lugar a un encuentro formal, una reconciliación,  entre los veteranos de las Tropas Nómadas y el Frente Polisario?

- No veo la utilidad, nosotros ya no representamos nada, somos los restos de una unidad que se extinguió. Sí, hay nostalgia, hay recuerdos. A nivel personal, si alguno quiere reunirse con el Polisario es cosa suya, de hecho  gente nuestra va todos los años a los campamentos. Y entre los militares, actualmente, hay unos que están a favor del Polisario y otros no.

- ¿Tampoco se verían con los saharauis que formaron parte de las Tropas Nómadas?

- Eso es diferente. Muchos de nuestros antiguos soldados saharauis vienen por aquí; cada uno tiene sus conocidos y amigos de aquella época, es la lealtad personal. Les dejamos abandonados y se fueron al Polisario por indignación natural, no tenían otra salida.

- ¿Fue muy difícil para los militares marcharse del Sáhara?

- A nadie le gusta salir sin motivo militar fuerte.  A los altos mandos la única satisfacción que les quedaba era no tener ningún muerto por algo que  los políticos iban a obligar a dejar. Fue lo único positivo. Yo entonces era capitán,  aunque ya no estaba destinado allí, y de capitán para abajo estábamos todos indignados.

- ¿Cómo recuerda lo que pasó?

- En aquellos momentos había una gran incertidumbre sobre el futuro político de España y eso hizo que no nos apoyaran los países aliados, Francia y EE.UU, y favorecieron a Marruecos, que les ofrecía más garantías de que el Sáhara seguiría siendo occidental. La ideología del  Polisario, respaldado por Argelia y Libia, era antioccidental, aunque ahora son totalmente distintos. En España, además, había un gran lobby que defendía los intereses de Marruecos y, al final, se entregó el Sahara de mala manera. No teníamos derecho a hacer lo que hicimos. Todas las actuaciones, como el acuerdo tripartito de Madrid, son ilegales y seguimos siendo de iure la potencia administradora del Sáhara para la ONU,

- ¿Quién movía el lobby?

- Se dice que el ministro José Solís era el abogado de la familia real marroquí, que tiene muchísimo dinero, para sus asuntos en España. Se dice que los ministros Antonio Carro y Gregorio López Bravo también apoyaban los intereses marroquíes. Franco estaba totalmente inoperante, ya no se podía pretender que hiciera nada, y estos se llevaron el gato al agua.

- En las manifestaciones prosaharauis se grita “Marruecos culpable, España responsable.

- Jurídicamente España es responsable, nos fuimos sin atenernos a la legalidad, aunque nadie piense que vamos a hacer una guerra para echar a Marruecos. Pero el Polisario también tiene su parte de responsabilidad. Cuando fue la comisión de la ONU (mayo de 1975) salieron todos diciendo `España vete’, ‘ejercito español fuera’, nos secuestraron a patrullas de nómadas, una serie de acciones que dieron pie a que el lobby marroquí actuara y dijera que nos íbamos. El Polisario tiene mucha culpa de cómo nos fuimos, aunque  España, repito, lo hizo muy mal.

- Y hoy ¿cómo lo esta haciendo?

- Hay rachas. Desde declaraciones a favor del Polisario, como las de Felipe González cuando, todavía en la oposición, dijo en los campamentos de Tinduf ´no os abandonaremos nunca´, hasta actuaciones que favorecen de manera descarada a Marruecos, pasando por el apoyo a las resoluciones de la ONU, que es la línea que se debe seguir.

- Los partidos políticos apoyan la causa saharaui en la oposición y cuando llegan al Gobierno son más ambiguos. ¿A que cree que se debe?

- Los políticos ponen la conveniencia de España por delante del Derecho Internacional. El Gobierno secunda las resoluciones de la ONU con la boca pequeña y, mientras, sigue favoreciendo a Marruecos en cuestiones tan esenciales como los tratados con la UE, que muchas veces son perjudiciales para los productos agrícolas españoles. También apoyamos a los marroquíes a cambio de que regulen la inmigración ilegal y, aunque colaboran, normalmente hacen la vista gorda y el problema nos cae a nosotros.  El pueblo español es en general favorable a los saharauis y los políticos andan con componendas.

-¿Marruecos chantajea a España con el tema del Sáhara?

-Completamente. Nos chantajea con Ceuta y Melilla.

- ¿Cuál es el quid de este conflicto, al que no llega una solución?

- No hay nadie que le ponga el cascabel al gato, que Marruecos se retire. La ONU tiene muchas resoluciones, casi una por año, en las que dice que es un territorio a descolonizar y que hay que hacer un referéndum, pero Marruecos se lo salta a la torera, apoyado como está por Francia y EEUU.  Desgraciadamente para los saharauis hay otros acontecimientos, como los sucesos revolucionarios en África del norte, que han quitado protagonismo a su pequeña reclamación,  porque a fin de cuentas son 200.000.

- ¿Qué papel juega Estados Unidos?

- EE.UU parecía que estaba cambiando su política sobre el Sahara justo antes de las revoluciones árabes del Magreb, política que España debía haber apoyado con fuerza. Propuso que la MINURSO tuviese competencia en materia de Derechos Humanos, como tienen todas las misiones de la ONU menos esta, pero Francia y nosotros nos opusimos. Gaza, Siria,  Afganistán… centran ahora la atención de EE.UU. Son grandes problemas, mientras que el del Sahara es relativamente sencillo. Se trata de presionar a Marruecos para  que se celebre un referéndum con garantía. Para Barack Obama sería un gran éxito diplomático.

-  ¿Hasta cuándo cree que pueden aguantar los saharauis?

- Marruecos juega con el tiempo, piensa que está a su favor. Nos horrorizamos de la vida de los saharauis en los campamentos de refugiados, pero mirando a como estaban antes de nosotros se encuentran mejor: están reunidos, tienen mejor sanidad, mejor alimentación y mejor educación. Y tienen su zona liberada. Pueden resistir. El problema es si puede aguantar el Frente Polisario, que tiene contestación en sus filas. Son los mismos siempre, como el presidente Abdelaziz, y aunque viven mejor en los campamentos en comparación con su antigua vida, siempre se está mejor en Madrid, en Paris o en Nueva York de representante del Polisario, que copa esos puestos con sus simpatizantes antiguos. Pero hay una juventud educada en España y en Cuba, fundamentalmente, que tienen organizada una pequeña contestación política al dominio del Polisario, que por ahora esta dominada.

- ¿Qué futuro desea para los saharauis?

- Un futuro de independencia, por descontado. Un estado saharaui en frente de Canarias nos favorecería. Hay opiniones contrarias como la del Embajador  Javier Rupérez, que dijo en un artículo (ABC, 26-03-210) que era mucho mejor que aquello fuera marroquí. Yo creo que no, incluso teniendo en cuenta las posibilidades de infiltración del terrorismo de Al Qaeda por una razón, los saharauis nunca han sido fanáticos religiosos, sus practicas del Corán son bastante suavizadas.  La zona natural de desenvolvimiento del Sahara es Canarias. Y eso nos favorecería mucho, sin  hablar de las posibilidades del petróleo.

- ¿Un estado saharaui sería una contención para el islamismo más efectiva que Marruecos?

- Desde luego, porque Marruecos tiene en su interior esa carga de islamismo que los saharauis, que son bastantes menos, no tendrían.

CANAL

 

elespiadigital.com
La información más inteligente

RECOMENDAMOS

elmundofinanciero

El Tiempo por Meteoblue