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Por Jelena Jelisavčić

Cuando se analiza la confrontación de dos principios geopolíticos y geoestratégicos en Serbia (el área serbia étnica en general), podemos ver rumbo continuo y sin obstáculos de Serbia hacia el espacio geopolítico atlantista, y la disonancia en relación a la integración euroasiática. El rumbo corrosivo, que empezó hace 15 años siguiendo a los cambios de octubre, durante el gobierno de explícita orientación pro-europea, de Boris Tadic y el partido democrático, no detuvo o al menos se ralentizó durante el reinado de Alexandar Vucic y el SNS, sino, por el contrario, se intensificó. Alexandar Vucic, aunque llegó al poder con retórica nacionalista moderada, en términos de acciones concretas, hizo más en aproximarse a la zona geopolítica atlantista que lo realizado por el gobierno del Partido democrático de Boris Tadic. Alexandar Vucic representa un fenómeno político muy específico y único en toda la historia política moderna de Serbia.

Este político es, desde el establecimiento del estado moderno serbio en 1815, ciertamente una formulación de la contradicción más grande entre retórica y acción: Entre lo que dice (“intereses nacionales serbios”, “bienestar de Serbia”, “política equilibrada entre este y oeste”, y retórica nacionalista similar…) y lo que hace en sentido político (firma del acuerdo con Bruselas, orientación neoliberal y anti-nacionalista en conexión con la estrategia económica nacional, apoyo activo a la abolición gradual de las instituciones serbias en Kosovo, la ratificación del acuerdo con la OTAN en 2016, ignorar completamente los procesos de integración en términos de cooperación política, militar y económica, etc.).

Alexandar Vucic, en términos de contradicción entre retórica y acción, esto es, entre palabras y obras, aplica la forma establecida de estrategia mediática y propaganda que se usa en los Estados Unidos. Durante e inmediatamente después de llevar a cabo acciones militares y políticas (normalmente alguna agresión a escala internacional), relacionada con la retórica que sigue a la acción, los EEUU niegan haber hecho todo lo que han hecho. Por ejemplo, mientras los Estados Unidos llevaban a cabo agresiones militares y crímenes de guerra tras 1945, la retórica oficial apoyaba estas acciones que eran catalogadas como: “Llevar la libertad”, “implementar la democracia”, estar “contra el líder” pero al mismo tiempo “simpatía por la población”, y tópicos hipócritas similares que, además de mentiras habilidosas, representan una falta desesperada de buen gusto… Alexandar Vucic, un perfecto estudiante americano.

Vamos a dedicar atención a las manifestaciones políticas de los procesos de integración euroasiática dentro del actual espacio político de Serbia.

Los partidarios activos del Eurasianismo en Serbia en este tiempo pueden dividirse en dos campos; el primer campo consta de rusófilos honestos que, desgraciadamente, tienen falta de personal, recursos, así como una estrategia política seria y a largo plazo. En este campo podemos ubicar varios “partidos minoritarios rusos”, y movimientos políticos que algunas veces, en diferentes niveles, toman parte en las elecciones; en otros campos están aquellas opciones políticas que están oficialmente orientadas hacia Eurasia pero son corruptas (en términos políticos), y tienen algún tipo de sinergia de intereses con el partido gobernante SNS.

La política exterior del SNS es claramente atlantista (integración en la UE como uno de los elementos más importantes, y aproximación gradual y benevolente a la OTAN). En este campo, podemos ubicar al SRS, DSS, Dveri, y el SNP del señor Nenad Popovic. Este campo es el de los “políticos profesionales” (en el sentido negativo de la comprensión de esta noción), con el criterio de que el término “política” en un contexto liberal democrático, se define como la simple lucha, si es posible exitosa, para llegar al poder para controlar los recursos y finanzas, y no como una auténtica creencia y fe en alguna idea, ideología, u orientación geopolítica. Tales políticos, en consecuencia, deben ser corruptos, para evitar que estén en contradicción con la noción de “política” en el contexto neoliberal (que es “apolítica” en sí misma, vista desde la perspectiva tradicionalista). El foco de tales profesionales nunca está en la idea, sino en las matemáticas pre y post electorales así como en los intereses. El maestro de marionetas, en este momento, del teatro político serbio es el SNS y Vucic (y en nombre de los centros atlantistas de poder).

La situación geopolítica en que esta Serbia en este momento, es extremadamente crítica. Y es muy importante a este respecto que entendamos que solamente una maniobra política diferente y radical comparada con lo que se está haciendo hasta ahora, puede redirigir a Serbia desde su dirección atlantista.

Y así, traerla de nuevo a su propia identidad nacional, y en consecuencia, a sus propios intereses nacionales. A saber, cualquier continuación de la integración de Serbia en la zona geopolítica atlantista representa una acción destructiva directa, dirigida contra los intereses de Serbia a largo plazo en tanto a geopolítica, geoestrategia, economía, cultura, espíritu e historia. Estamos presenciando una situación en que el país y la nación como su base, debido a la corrupción de los gobiernos pro-atlantistas en la pasada década y media, han puesto a Serbia en una peligrosa situación histórica.  En una situación donde, si una hipotética acción política radical fracasa, este barco con su patrón destructivo y autochauvinista, dirigido por la corriente fuerte e invisible, que obviamente chocará y se hundirá, como dijo Alexander Dugin, cerca de los acantilados de la “tierra verde muerta” en algún lugar al oeste. La tierra del mal que nosotros hemos de acercarnos por todos los medios, como “nuestro deber religioso”.

La cuestión clave es quien de los políticos serbios actuales tiene una conciencia y una auténtica actitud negativa hacia la “tierra verde muerta” mientras tiene un sentido positivo hacia Eurasia, en el nivel del “deber religioso”, o al menos su posición “ideológica” o “intelectual” articulada y definida. Pocas… muy pocas personas tienen la profunda comprensión y conocimiento para llevar y explicar la idea eurasianista a los votantes serbios. Desgraciadamente, los “rusófilos” en la política serbia no tienen suficiente educación y formación en la idea del Eurasianismo, y también su “rusofilia” política se basa en un simple sentimiento emocional positivo hacia Rusia (por ejemplo, el primer campo de aficionados políticos antes mencionado) o, por otro lado el uso de la “rusofilia” (en el segundo campo antes mencionado de opciones políticas corruptas) como una vía para neutralizar las auténticas iniciativas euroasiáticas en la política serbia, y son usadas por el partido gobernante, SNS, que mantiene firmemente su rumbo atlantista (integración en la UE y tarde o temprano en la OTAN).

Una hipotética opción eficiente y posible en este momento sería, en una comprensión condicional de esta noción, la subversión de la política pro-atlantista serbia, y contraponer a esto, los intereses estatales y nacionales serbios.

La idea y tarea final de esta subversión sería una homogeneización de la zona política rusa y serbia. La metodología sería el encuadramiento de los partidos políticos ya existentes desde Rusia en las elecciones en Serbia. La situación es similar entre Serbia y la República Sprska en la segunda parte de la década de 1990 cuando los partidos de Serbia participaban en las elecciones de la República Sprska. En esta situación, lo que en una primera mirada parecería una pérdida de soberanía, sería esencialmente la estrategia de restaurar la soberanía que ha sido entregada de hecho a occidente, esto es, a Bruselas y la UE, por los últimos dos gobiernos serbios (encabezados por el DS y el SNS).

El punto crítico en esta idea de la subversión política, o la acción en el nivel de las “raíces” que está basada la posición emocional indudable hacia Rusia entre los serbios, es una conexión entre los auténticos “eurasianistas” en Serbia, que están enraizados firmemente en la idea del Eurasianismo y con suficiente experiencia política en un lado, y los auténticos eurasianistas en la escena política o gobierno ruso. De la misma manera que en Serbia, el espacio político ruso también tiene el contexto de confrontación entre varios grupos – los auténticos eurasianistas, los liberales, los viejos e inertes cuadros del periodo histórico anterior, los diferentes centros de poder que están luchando por su parte de la tarta política, etc. Esta conexión entre los elementos necesarios rusos y serbios con el mismo objetivo pueden ser esenciales para la creación de una nueva constelación geopolítica en el sureste de Europa y más allá.

Métodos: La puesta en escena frente a nosotros de las contradicciones entre la estrategia geopolítica tradicional rusa que puede definirse con el término de “estrategia imperial”, y como contraparte, la estrategia “en red” atlantista.

Rusia siempre ha actuado transparentemente y a través de formas oficiales, diplomáticas y políticas de comunicación con otros países. Los EEUU y otras potencias occidentales a menudo han actuado a través de la aplicación de diferentes formas de guerra híbrida o especial, así como a través de diferentes “ataques en red” (o apoyo) en otros estados a muchos niveles; y cual metáfora – en diferentes capas. En relación al contexto del análisis previo, sería necesario para Rusia que emergiera algo que hasta cierto punto se pareciera a un ataque “en red”. En este contexto, un ataque en red sobre el gobierno de orientación atlantista en Serbia. En particular, a través de la comunicación y a  través del apoyo del auténtico elemento eurasianista, o dicho de forma diferente, del “instrumento” en Serbia (registro y participación en elecciones de los partidos políticos ya existentes en Rusia). El objetivo final sería reemplazar al patrón del barco, y traer de vuelta a Serbia hasta las orillas seguras de oriente.

Fuente: Katehon

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