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El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ha reiterado la acusación dirigida contra el vicepresidente estadounidense, Joseph Biden, de estar realizando una campaña para alentar el derrocamiento del Gobierno venezolano. Así, se ha dirigido a los presidentes y primeros ministros de los países latinoamericanos y caribeños para alertar de este hecho.

"El poder imperial del norte ha entrado en una fase peligrosa de desesperación y han ido a hablar con gobiernos del continente para anunciar el derrocamiento de mi Gobierno. Acuso al vicepresidente de EE.UU., Joe Biden, de haber hablado personalmente con presidentes y primer ministros", afirmó Nicolás Maduro el pasado domingo durante el acto conmemorativo del 198 aniversario del natalicio del general Ezequiel Zamora, informa el diario 'El Universal'.

"Máxima alerta. Se ha puesto en marcha un plan para un golpe de Estado cruento y debemos unir las fuerzas populares y militares para derrotar en cualquier escenario ese golpe de Estado", prosiguió Maduro, haciendo hincapié en que "tenemos que cuidar la unión cívico-militar que construyó Bolívar. El pueblo tiene que estar preparado para rescatar la democracia".

Asimismo, el mandatario venezolano señaló que los ataques a las Fuerzas Armadas Nacionales y al presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, son parte de este plan.

Las Fuerzas Armadas Bolivarianas respaldan a Diosdado Cabello ante acusaciones infundadas

La entidad que agrupa a los distintos componentes militares en Venezuela, expresó su respaldo al presidente de la Asamblea Nacional de ese país suramericano, Diosdado Cabello, quien fue acusado por un exmilitar venezolano de supuestamente realizar actividades ligadas al narcotráfico.

La Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) emitió este viernes un comunicado en respaldo al presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, a raíz de las acusasiones que hiciera un exjefe de seguridad del Comandante Chávez, quien lo vincula a actividades supuestamente de narcotráfico.

Aquí el texto íntegro:

Caracas, 29 de enero del 2015

La Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) expresó a través de un comunicado "su absoluta e irrestricta solidaridad y apoyo institucional" al presidente de la Asamblea Nacional Diosdado Cabello, quien -según la institución armada- "en días recientes ha sido sometido a una injusta, nada ética y despreciable campaña mediática".

El comunicado señala que la intención de la referida campaña es  "mancillar su honorabilidad y desprestigiar su imagen como líder popular, representante legítimo de uno de los Poderes del Estado".

La FANB asegura que el Capitán Diosdado Cabello Rondón, "ha batallado con abnegación y sacrificio a lo largo del proceso revolucionario, en aras de los más altos intereses de la nación, entregando su vida en pro de las reivindicaciones sociales de los más desposeídos".

Asegira que Cabello "Es y seguirá siendo un digno representante de la institución castrense en la cual se formó, y desde donde ha emprendido con estoicismo, valentía moral y elevadísimo amor patrio, la lucha incansable por la conquista del sueño de Bolívar y Chávez, una Venezuela libre, independiente y soberana".

Para la Fuerza Armada "los enemigos del pueblo actuando con vileza, cobardía y de forma subrepticia, intentan relacionarlo con actividades ilícitas sin ningún tipo de pruebas, haciendo uso de la intriga, el vilipendio y la desinformación, en una actitud carente de elementales principios éticos y morales, como el respeto a la dignidad de las personas y a las instituciones democráticas de la nación".

Sin embargo, asegura, que "tenemos la certeza que su condición de soldado, su altura moral, su valentía espiritual y física le permitirán vencer esta batalla contra la malignidad de la oligarquía y mostrarse victorioso ante su mejor y verdadero juez; el pueblo venezolano".

"Los hombres y mujeres que orgullosamente conformamos la gran familia de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, reiteramos al Diputado Diosdado Cabello Rondón y su honorable grupo familiar, nuestro apoyo incondicional a su persona y al Poder del Estado que dignamente representa, cerramos filas en torno a su condición de ser humano e insigne ciudadano, indomable combatiente social para quien la Patria es primero", cierra el comunicado.

“Chávez Vive… la Patria Sigue”

“Independencia y Patria Socialista… Viviremos y Venceremos”

Vladimir Padrino López, General en Jefe.

En contexto

La cadena ABC publicó este martes un supuesto testimonio de Leamsy Salazar, exjefe de seguridad del líder de la Revolución Bolivariana, Hugo Chávez; quien acusó a Diosdado Cabello de ser “el cabecilla del cártel de los Soles” y por tanto que está vinculado con tráfico de drogas.

Tales acusaciones fueron desmentidas por Cabello, quien aseguró que “siempre hemos dicho: que presenten pruebas. Ellos atacan en este momento por la situación política interna, pero también con la política externa (...) son los mismos de siempre, con la ayuda de un personaje nefasto, Jorge Noriega, operador de la DEA, comprobado, eso no necesita ninguna presentación con un periodista español”, adelantó Cabello.

Análisis: Venezuela. Golpe en tiempo real

Por Eva Golinger

Hay un golpe de Estado en marcha en Venezuela. Las piezas están cayendo en su lugar como una mala película de la CIA. A cada paso un nuevo traidor se revela, una traición nace, llena de promesas para entregar la papa caliente que justifique lo injustificable. Las infiltraciones aumentan, los rumores circulan como reguero de pólvora, y la mentalidad de pánico amenaza con superar la lógica. Titulares en los medios gritan peligro, crisis y derrota inminente, mientras que los sospechosos de siempre declaran la guerra encubierta contra un pueblo cuyo único delito es ser guardián de la mayor mina de oro negro en el mundo.

Esta semana, mientras el ‘The New York Times’ publicó una editorial desacreditando y ridiculizando el presidente venezolano Nicolás Maduro, calificándolo "errático y despótico" ("El señor Maduro en su laberinto", NYT 26 de enero 2015), un periódico en el otro lado del Atlántico acusó al presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Diosdado Cabello, la figura política más destacada del país después de Maduro, de ser un capo del narcotráfico ("El jefe de seguridad del número dos chavista deserta a EE.UU. y le acusa de narcotráfico", ABC.es 27 de enero 2015). Las acusaciones vienen de un ex oficial de la Guardia de Honor presidencial de Venezuela, Leasmy Salazar, quien sirvió bajo el presidente Chávez y fue captado por la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA), ahora convirtiéndose en el nuevo "niño de oro" en la guerra de Washington contra Venezuela.

Dos días después, ‘The New York Times’ publicó un artículo de primera plana atacando a la economía y la industria petrolera venezolana, y prediciendo su caída ("Escasez y largas filas en Venezuela tras caída del petróleo", 29 de enero de 2015, ‘The New York Times’). Obvias omisiones del artículo incluyeron mención de los cientos de toneladas de alimentos y otros productos de consumo que han sido acaparados o vendidos como contrabando por los distribuidores privados y empresas, con el fin de crear escasez, pánico, descontento con el Gobierno y de justificar la especulación de los precios inflados. Además, el artículo se niega a mencionar las medidas e iniciativas en curso implementadas por el Gobierno para superar las dificultades económicas.

Al mismo tiempo, un titular sensacionalista, absurdo y engañoso fue publicado en varios diarios estadounidenses, en forma impresa y en línea, que vincula a Venezuela a las armas nucleares y un plan para bombardear la ciudad de Nueva York ("Encarcelado científico en Estados Unidos por tratar de ayudar a Venezuela a construir bombas", 30 de enero, 2015, NPR). Mientras que el titular hace a los lectores creer que Venezuela estuvo directamente involucrada en un plan terrorista contra EE.UU., el texto del artículo deja claro que no hay ninguna participación venezolana en el suceso. Toda la farsa era una trampa creada por el FBI, cuyos agentes pretendieron ser funcionarios venezolanos para capturar a un científico nuclear que una vez trabajó en el laboratorio de Los Álamos y no tenía ninguna conexión con Venezuela.

Ese mismo día, la portavoz del Departamento de Estado, Jan Psaki, condenó la supuesta "criminalización de la disidencia política" en Venezuela, al ser consultado por un periodista acerca de la llegada del fugitivo general venezolano Antonio Rivero a Nueva York para pedir el apoyo del Comité de Trabajo de Naciones Unidas sobre la detención arbitraria. Rivero huyó de una orden de arresto en Venezuela después de su participación en protestas antigubernamentales violentas que causaron la muerte de más de 40 personas, en su mayoría partidarios del Gobierno y las fuerzas de seguridad del Estado, en febrero pasado. Su llegada a EE.UU. coincidió con Salazar, evidenciando un esfuerzo coordinado para debilitar a las Fuerzas Armadas de Venezuela, exponiendo públicamente a dos oficiales militares de alto perfil –ambos vinculados a Chávez- que se han volteado en contra de su Gobierno y están buscando activamente la intervención extranjera contra su propio país.

Estos ejemplos son sólo una parte de la creciente y sistemática cobertura negativa y distorsionada de la situación en Venezuela en los medios de comunicación estadounidenses, pintando una imagen exageradamente sombría de la situación actual del país y retratando al Gobierno como incompetente, dictatorial y criminal. Si bien este tipo de campaña mediática coordinada contra Venezuela no es nueva -los medios de comunicación constantemente proyectaron al presidente Hugo Chávez, elegido cuatro veces por una mayoría abrumadora, como un dictador tiránico que destruía al país– sin duda evidencia que se está intensificando claramente a un ritmo acelerado.

‘The New York Times’ tiene una historia vergonzosa cuando se trata de Venezuela. El Consejo Editorial aplaudió felizmente el violento golpe de Estado en abril de 2002 que derrocó al presidente Chávez y resultó en la muerte de más de 100 personas. Cuando Chávez regresó al poder dos días después, gracias a sus millones de seguidores y las Fuerzas Armadas leales, el ‘Times’ no se retractó por su error anterior, sino que con arrogancia imploró a Chávez a "gobernar responsablemente", alegando que él era el responsable por el golpe. Pero el hecho de que el ‘Times’ ha comenzado una persistente campaña directa contra el actual Gobierno de Venezuela, con artículos distorsionados y claramente agresivos -editoriales, blogs, opinión y noticias- indica que Washington ha colocado a Venezuela en la vía rápida del “cambio de régimen”.

El momento de la llegada de Leamsy Salazar en Washington como un presunto colaborador de la DEA, y su exposición pública, no es casual. Este mes de febrero se cumple un año desde que las protestas antigubernamentales violentamente trataron de forzar la renuncia del presidente Maduro, y grupos de la oposición están actualmente tratando de ganar impulso para volver a encender las manifestaciones. Los líderes de las protestas, Leopoldo López y María Corina Machado, han sido elogiados por el ‘The New York Times’ como "luchadores por la libertad", "verdaderos demócratas", y el ‘Times’ se refirió recientemente a Machado como "una inspiración". Incluso el presidente Obama pidió la liberación de López (fue detenido y está siendo juzgado por su papel en los levantamientos violentos) durante un discurso el pasado septiembre en un evento en las Naciones Unidas. Estas voces influyentes deliberadamente omiten la participación de López y Machado en actos violentos, antidemocráticos e incluso criminales. Ambos participaron en el golpe de 2002 contra Chávez. Ambos han recibido ilegalmente fondos extranjeros para actividades políticas para derrocar a su Gobierno, y ambos lideraron las protestas mortales contra Maduro el año pasado, pidiendo públicamente su derrocamiento por vías ilegales.

La utilización de una figura como Salazar, que era conocido como alguien cercano a Chávez y uno de sus leales guardias, como una fuerza para desacreditar y atacar al Gobierno y sus líderes es una táctica de inteligencia de escuela vieja, y muy eficaz. Infiltrar, reclutar, y neutralizar al adversario desde dentro o a través de uno de los suyos -una dolorosa, chocante traición, que crea desconfianza y miedo entre las filas-. Aunque no ha surgido evidencia para respaldar las acusaciones escandalosas de Salazar contra Diosdado Cabello, el titular en los medios sirve para hacer una historia sensacional y crea otra mancha contra Venezuela en la opinión pública. También causa un gran revuelo entre los militares venezolanos y puede dar lugar a nuevas traiciones de oficiales que podrían apoyar un golpe de Estado contra el Gobierno. Las acusaciones infundadas de Salazar también apuntan a neutralizar una de las más poderosas figuras políticas del chavismo, y tratan de crear divisiones internas, intriga y desconfianza.

Las tácticas más eficaces que el FBI usó contra el Partido de las Panteras Negras y otros movimientos radicales que luchaban por cambios profundos en Estados Unidos, fueron la infiltración, la coerción y la guerra psicológica. Infiltrar agentes en esas organizaciones, o captarlas desde adentro, que luego fueron capaces de obtener acceso y confianza a los más altos niveles, ayudó a destruir esos movimientos desde adentro, desglosándolos psicológicamente y neutralizándolos políticamente. Estas tácticas y estrategias encubiertas fueron exhaustivamente documentadas y evidenciadas en documentos del Gobierno estadounidense obtenidos a través de la Ley de Acceso a la Información (FOIA) y publicados en el excelente libro de Ward Churchill y Jim Vander Wall ‘Agentes de Represión: las guerras secretas del FBI contra las Panteras Negras y el Movimiento indio Americano’ (South End Press, 1990).

Venezuela está sufriendo de la caída repentina y dramática de los precios del petróleo. Su economía dependiente del petróleo ha sido afectada fuertemente y el Gobierno está tomando medidas para reorganizar el presupuesto y garantizar el acceso a bienes y servicios básicos, pero la gente todavía está experimentando dificultades. A diferencia de la representación triste en ‘The New York Times’, los venezolanos no se mueren de hambre, no están sin hogar o sufriendo del desempleo masivo, como Grecia y España han experimentado bajo las políticas de austeridad. A pesar de ciertas carencias -algunas causadas por los controles de divisas y otras por acaparamiento, sabotaje o contrabando- 95% de los venezolanos consumen tres comidas al día, una cantidad que se ha duplicado desde la década de los noventa. La tasa de desempleo no llega al 6% y la vivienda está subvencionada por el Estado.

Sin embargo, hacer a la economía venezolana “gritar” es sin duda una estrategia ejecutada por intereses extranjeros y sus contrapartes venezolanos, y es muy eficaz. Mientras la escasez continúa y el acceso a los dólares se vuelve cada vez más difícil, el caos y el pánico aumentan. Este descontento social está capitalizado por agencias de Estados Unidos y las fuerzas antigubernamentales en Venezuela que presionan por un cambio de régimen. Una estrategia muy similar fue utilizada en Chile para derrocar al presidente socialista Salvador Allende. Primero destruyeron la economía, produciendo descontento social, y luego los militares se activaron para derrocar a Allende, apoyados por Washington en cada etapa. Para que no olvidemos el resultado: una brutal dictadura encabezada por el general Augusto Pinochet que torturó, asesinó, desapareció y obligó al exilio a decenas de miles de personas. No es exactamente un modelo para replicar.

Este año, el presidente Obama aprobó un fondo especial del Departamento de Estado de 5 millones de dólares para apoyar a los grupos antigubernamentales en Venezuela. Además, la Fundación Nacional para la Democracia (NED) financia grupos de la oposición venezolana con más de 1,2 millones de dólares y apoya a los esfuerzos para socavar el Gobierno de Maduro. No hay duda de que millones de dólares más para el cambio de régimen en Venezuela están siendo canalizados a través de otros mecanismos que no están sujetos al escrutinio público.

El presidente Maduro ha denunciado estos continuos ataques contra su Gobierno y ha pedido directamente al presidente Obama que cese los esfuerzos para hacer daño a Venezuela. Recientemente, los 33 países de América Latina y el Caribe, miembros de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), expresaron públicamente su apoyo a Maduro y condenaron la injerencia norteamericana en curso en Venezuela. América Latina rechaza firmemente cualquier intento de erosionar la democracia en la región y no avalará otro golpe de Estado en la región. Es hora de que Washington escuche al hemisferio y deje de emplear las mismas tácticas sucias contra sus vecinos.

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