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El grupo terrorista takfirí EIIL (Daesh, en árabe) se apoderó el viernes del cuartel general de las tropas kurdas en la ciudad siria de Kobani (Ain al-Arab, en árabe), cerca de la frontera turca. La toma del cuartel, que custodiaban tropas kurdas inferiores en número y equipamiento a los asaltantes, fue notificada por el denominado Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), cuya sede se encuentra en el Reino Unido, y marca un hito en el deplorado avance de los terroristas dentro de Kobani, pues ahora estos cuentan con el armamento que había en el interior del emplazamiento militar.

El avance del EIIL fue acompañado el viernes por bombardeos aéreos a cargo de la llamada coalición internacional que, encabezados por Estados Unidos, pretenden frenar la extensión de esta banda terrorista, aunque los propios responsables estadounidenses han reconocido la insuficiencia de dichos bombardeos.

Los terroristas entraron a Kobani el pasado lunes y buscan en la actualidad apoderarse del puesto fronterizo con Turquía, al norte de la ciudad -a tan solo 1 kilómetro de su periferia-, para completar el asedio a la ciudad.

Según informaciones de milicianos entrevistados por la agencia francesa de noticias AFP en Turquía, las fuerzas kurdas se hallan en una situación desesperada, disponen cada vez de menos municiones y reclaman ayuda en forma de ataques contra la organización terrorista.

En este sentido, el enviado especial de las Naciones Unidas para Siria, Staffan De Mistura, ha reclamado a Ankara que “autorice el paso de voluntarios a la ciudad para apoyar la acción de autodefensa” y ha alertado de que si el EIIL se apodera de Kobani, perpetrará “muy probablemente” una gran masacre.
Entre 10 mil y 13 mil personas se encuentran en un área fronteriza fuera de dicha urbe, y varios cientos de personas permanecen en el centro de la ciudad.

También el dirigente kurdo Salih Muslim, presidente del Partido de la Unión Democrática, ha reclamado a Ankara “que abra lo antes posible su frontera al paso de armas”, en declaraciones a AFP.

Pero el ministro turco de Asuntos Exteriores, Mevlut Cavusoglu, justificó el bloqueo de los voluntarios afirmando a la cadena de televisión France 24 que sería “un crimen” enviarlos a la guerra.

Turquía condiciona su participación contra el EIIL a la obtención de una zona tampón en el norte de Siria en la que crearía un santuario para otras bandas armadas en guerra contra el Gobierno sirio, presentadas como “moderadas” y patrocinadas por Ankara y más países de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

El propio Muslim se ha opuesto, sin embargo, en una entrevista concedida a la televisión libanesa 'Al-Mayadeen', a una entrada del ejército kurdo en Kobani, eventualidad que sería una “ocupación”.

La organización terrorista takfirí EIIL, fortalecida durante el conflicto iniciado en Siria, en marzo de 2011, gracias al apoyo de distintos países encabezados por Estados Unidos, Arabia Saudí, Turquía y Catar, ocupa de manera extremadamente violenta grandes porciones de territorio de Siria y del vecino Irak, donde ejecutaron el viernes a 13 personas, incluido un periodista iraquí.

"Nos decapitan, asesinan y violan": Civiles kurdos huyen del asedio del EI sobre Kobani

El sitio que mantiene el Estado Islámico sobre el enclave kurdo de Kobani, en Siria, se traduce en terribles padecimientos de la población, que denuncia decapitaciones y violaciones de niñas.

Kobani vive desde el pasado lunes la pesadilla del asedio del Estado Islámico (EI), cuyos terribles efectos han sufrido en primera persona miles de refugiados que han logrado huir de las masacres hacia la frontera con Turquía y que relatan su terrible experiencia, informa 'Mirror'.

Quienes no logran llegar a la frontera con Turquía, que se encuentra a solo 200 metros, quedan atrapados en una 'tierra de nadie' donde los extremistas cometen violaciones masivas de los derechos humanos sin que los bombardeos emprendidos por EE.UU. los disuadan.

"Los combatientes del EI son unos animales, están dementes, no son humanos. Tienen una sed de ver correr sangre nunca vista, pues gozan cuando decapitan a las personas, es su rasgo, y justifican sus masacres en el nombre de Alá", relata Ekram Ahmet, un refugiado kurdo de 40 años.

Las escenas de horror se intensifican ya que, según Ahment "todo el tiempo los fundamentalistas están agitados y exaltados". "Buscan castigar a los niños por cualquier cosa. Mi hijo de 11 años fue sacado a rastras a un camión del EI. Le encontraron en el bolsillo un corán que mi esposa le había dado para que lo protegiera. Los extremistas, cuando se percataron de que era kurdo, destrozaron el corán y mandaron al niño a una línea donde iban a decapitarlo. Sin embargo, en ese instante estalló un combate por lo cual los extremistas se distrajeron y mi hijo logró escapar".

Al cruzar la frontera con Turquía la situación de los refugiados kurdos no mejora, ya que también son víctimas de discriminación por parte de los oficiales gubernamentales. "Mientras cruzábamos la frontera, los soldados turcos nos insultaban llamándonos 'gente estúpida' y 'monos'. Parece ser que nos odian más que los extremistas del EI, pero deben tener cuidado si desean tener de vecinos a los yihadistas del EI", prosigue Ahment.   

También abundan testimonios sobre las violaciones de niñas que cometen los combatientes del EI. La reportera Vanessa Altin describe cómo el pasado lunes, cuando el EI inició el asalto contra Kobani, capturaron a un niño y a su hermana, que se encontraban en los suburbios de la ciudad. La niña no sobrevivió, ya que fue asesinada después de haber sido violada. Los pequeños que logran cruzar la frontera son internados en los campos de refugiados, desde donde hacen un llamado a la comunidad internacional para que acudan a su auxilio. Duvan, de 13 años, dice estar "orgulloso" de que su padre esté en Kobani combatiendo al EI. "Rezo todos los días por él", confiesa.

El reportero kurdo Murat Cifctci considera que "mientras los kurdos defienden de forma heroica la ciudad y celebran los bombardeos de la coalición internacional",  los "aviones árabes están menos inclinados a combatir al enemigo, ya que su involucramiento es simplemente una cortina de humo". Así que, "para evitar un genocidio, los kurdos necesitan un verdadero apoyo contra el EI", concluye.

Nueva advertencia de Irán a Turquía sobre Siria

En un momento en el que Turquía se esfuerza por convencer a EEUU y la OTAN de que aprueben la instauración de una zona colchón en el norte de Siria, Teherán ha prevenido de nuevo contra tal medida a su vecino turco.

El viceministro de Exteriores Hossein Amir-Abdollahian advirtió a EEUU y a la coalición internacional contra “todo acto hipócrita que busque un cambio de gobierno en Siria, bajo el pretexto de la lucha contra el EI”. “Una medida semejante tendría repercusiones nefastas para la coalición, EEUU y los sionistas”, dijo Abdollahian.

Él indicó, en este contexto, que su país ha discutido con el gobierno turco medios capaces de resolver la crisis en la ciudad de Ain al Arab (Kobané) y añadió: “Teherán ha puesto en guardia al gobierno turco contra una intervención militar terrestre en Siria”. “En el marco del apoyo al gobierno sirio en su lucha contra el terrorismo, Irán hará todo lo posible para ayudar a los kurdos en Kobané”, continuó.

Él dijo igualmente que Irán continuaría las negociaciones “con nuestros amigos turcos, que podrán jugar un papel más importante en el retorno de los refugiados sirios a su patria”. “En nuestras primeras discusiones con Turquía, hemos visto que este país no está a favor de una agravación de la crisis en la región y esperamos que mantenga esta actitud y juegue un papel positivo”, afirmó. “No permitiremos que el gobierno sirio sea derrocado mediante el empleo de la fuerza, incluyendo por medio de terroristas”.

Medios iraníes han señalado también que cualquier ataque a la soberanía de Siria, mediante el establecimiento de zonas de prohibición de vuelo o zonas colchón, irá seguido por una respuesta dura, firme e inmediata de Irán.

Con el ataque a Kobani buscan justificar una intervención en Siria

Un comandante militar iraní de alto rango precisa este sábado que las recientes ofensivas del grupo terrorista EIIL (Daesh, en árabe) contra la ciudad siria de Kobani (Ain al-Arab, en árabe), cerca de la frontera turca, tienen como objetivo justificar la presencia militar extranjera en Siria.

"Existe un complot para victimizar al pueblo de Kobani con el fin de allanar el camino para la presencia militar de la denominada coalición anti-EIIL (liderada por EE.UU.) en Siria", advierte el jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Irán, el general de división Hasan Firuzabadi.

Los ataques aéreos "selectivos" de Estados Unidos y sus aliados contra las posiciones del EIIL en Siria no han logrado frenar los avances de esta banda terrorista, ha señalado Firuzabadi.

Además, ha expresado su profunda preocupación por una posible masacre de la población kurda de Kobani a manos de los integrantes de Daesh, que actualmente tienen bajo su control casi la mitad de la ciudad.

Tras insistir en la necesidad de ayudar al pueblo de Kobani en sus combates contra los terroristas, el comandante persa ha criticado al Gobierno de Turquía por impedir a los combatientes kurdos cruzar la frontera con Siria y unirse a la lucha contra el EIIL.

Esta ciudad, uno de los tres principales enclaves kurdos en el norte de Siria, sufre la brutal ofensiva del EIIL desde mediados de septiembre. Su posible caída pondría bajo el control de Daesh unos 400 de los 900 kilómetros de frontera entre Siria y Turquía.

El viernes, el enviado especial de las Naciones Unidas para Siria, Staffan De Mistura, urgió a Ankara a que “autorice el paso de voluntarios a la ciudad para apoyar la acción de autodefensa” y alertó de que, si el EIIL se apodera de Kobani, perpetrará “muy probablemente” una terrible masacre.

Análisis: Los kurdos, solos ante el asedio islamista en el norte de Siria

 

“No pasarán”, el grito de la resistencia del Madrid asediado durante la Guerra Civil, ha sido tuiteado las últimas semanas por kurdos y simpatizantes del mundo entero, y también se ha podido escuchar en las manifestaciones en solidaridad con los kurdos de Siria, asediados por el Estado Islámico (EI). Al cierre de esta edición, Kobane, ter­cera ciudad del Kur­distán de Siria, justo en la fron­tera con Tur­quía, resistía todavía al asedio del grupo yihadista.

La población que sigue en Ko­bane (el 90% ha huido, la mayor parte hacia Tur­quía) se defiende, calle por calle, desde hace más de tres semanas. La batalla vital que se libra en estos momentos en Roja­va (el Kurdistán de Siria) no es una guerra entre dos ejércitos. Es una lucha de­sigual entre una población civil mal armada (“los kurdos están sólo armados de su coraje y de viejos ka­lash­nikov”, expresaba a medios kurdos el doctor francés de Médicos Sin Fronte­ras Jacques Bières después de salir de Kobane) y un auténtico grupo militar (de más de 10.000 hombres) que combate con armamento pesado: la brutal máquina de guerra del Estado Is­lámico, surgido en Iraq antes de implantarse en Siria durante la guerra actual, en la que ha combatido contra Ba­char al-Assad.

Si bien la ofensiva islamista contra Koba­ne se recrudeció este verano –por el rearme del Estado Islámico tras la toma de Mosul en Iraq y luego por sus derrotas militares en ese país–, los ataques yihadistas contra los kurdos de Siria no son nuevos. Em­pe­zaron hace ya dos años ante la indiferencia internacional a pesar de las masacres perpetradas contra la población kurda y las numerosas peticiones de ayuda por parte de los responsables kurdos. Así lo pedía, por ejemplo, Sahlem Muslim, copresidente del Partido de la Unión Democrática (principal partido kurdo en Siria), en una entrevista que concedió a quien esto escribe hace justo diez meses en París.
Después de meses de asedio islamista, la intervención internacional ha llegado en octubre a Kobane después de que la coalición dirigida por Estados Unidos decidiera intervenir en Siria, tras hacerlo en Iraq este verano, con bombar­deos aéreos y armamento propor­cio­nado al Kur­dis­tán iraquí, aliado de Occidente. Pero en Siria, los bombardeos no han servido para salvar a Kobane de su agonía. Los portavoces de las YPG, las milicias popu­lares kurdas que combaten en Koba­ne, con una fuerte presencia de mujeres (como la que se autoinmoló a primeros de octubre para evitar el avance de un tanque islamista en la ciudad), los consideran insuficientes.

En Rojava no hay empresas petroleras extranjeras como en el Kur­distán de Iraq; y mientras los kurdos de este país son socios de potencias como EE UU y practican una real­politik a golpe de petróleo gestionando una región autónoma (tras la invasión extranjera en Iraq iniciada en 2003), los kurdos de Siria se inspiran en la propuesta del confederalismo democrático (un proyecto político para Oriente Medio basado en la democracia participativa, elaborado por Abdulah Ocalan, el líder kurdo en prisión en Turquía) y tienen un solo aliado: el PKK (Parti­do de los Trabajadores del Kurdis­tán), la guerrilla kurda de Turquía, declarada “organización terrorista” por EE UU, la UE y Turquía, entre otros.

Seguramente por ello, la situación que se vive en Rojava no ha merecido una atención relevante de los mass media ni de la comunidad internacional. De momento, las protestas organizadas en todo el mundo (en ciudades como Londres, Pa­rís, Estambul o Berlín) han sido protagonizadas por kurdos.

El rol opaco de Turquía

Mientras tanto, los kurdos siguen acusando a Turquía de apoyar ­directamente a las “fuerzas oscurantistas” que atacan a su población, como califica a los islamistas Sah­lem Muslim. Son numerosos los indicios que circulan por las redes sociales y que apuntan a la probable implicación de Turquía: transporte de armamento hacia los grupos islamistas en Siria, imágenes de yihadistas heridos en Siria aten­didos en hospitales de Tur­quía, ­fotos de militares turcos con combatientes del EI, o declaraciones oficiales, como las del presidente turco, el islamista conservador Recep Taryp Erdogan, para quien “el PKK y el EI son lo mismo para Turquía”. Parece estar claro que Turquía no quiere, justo al otro lado de su frontera, un Kur­dis­tán autónomo (los kurdos de Siria se proclamaron autónomos de facto en 2013).

El 2 de octubre, el Parla­men­to de Ankara aprobó sumarse a la intervención en Iraq y Siria para frenar el avance islamista. Pero los kurdos ven en ello un chantaje y un afán para controlar a sus hermanos del otro lado de la fron­tera. Desde hace meses Tur­quía mantenía la frontera cerrada, impidiendo que llegara la ayuda humanitaria y militar a los kurdos de Siria. Final­mente la abrió hace unos días ante la avalancha de refugiados kurdos (160.000 la habrían atravesado ya), pero la mantenía cerrada, con frecuentes cargas con gases y carros de agua, para los centenares de kurdos que intentan atravesarla en sentido contrario para combatir a los islamistas en Kobane. Abdulah Oca­lan, por su parte, ha advertido a Tur­quía de que la caída de la ciudad supondrá el punto y final del proceso de paz iniciado por el PKK y Ankara en 2013. Mientras, Ko­bane apuraba su resistencia agónica al grito de “no pasarán”.

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