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(David G. Bolaños ) La Agencia de Seguridad Nacional estadounidense, tan de actualidad desde las filtraciones de Wikileaks, no sólo espía y monitoriza las conversaciones y los movimientos de ciudadanos de todo el mundo, como ha reconocido ya en más de una ocasión sin ningún pudor, sino que cuenta desde 2010 con el consentimiento expreso de 193 países para la interceptación de las comunicaciones de sus usuarios.

Sólo hay cinco países en todo el mundo que no aparecen en la lista: Reino Unido, Nueva Zelanda, Canadá y Australia, conocidos como los "Five Eyes" y principales miembros de la Commonwealth, no aparecen, ya que estos tienen una relación especial con Estados Unidos tras la segunda guerra mundial.

El documento, publicado por The Washington Post, señala que no sólo los gobiernos habrían dado su consentimiento a la actuación de la NSA, otros importantes organismos como la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional (FMI) o el Organismo Internacional de Energía Atómica también consintieron la entromisión de la agencia de seguridad norteamericana en sus comunicaciones.

Con consentimiento o sin él, las agencias de inteligencia actúan sin problemas

Esta revelación, por otra parte, no es sino una más que muestra que los tentáculos de la NSA y de otras agencias de inteligencia son largos y, en la práctica, imposibles de detener. Vodafone, sin ir más lejos, publicaba a comienzos del mes de junio su primer “Law Enforcement Disclosure Report”, un informe en el que reconocía que las agencias de espionaje tienen pinchadas, físicamente, los cables de sus redes y de las del resto de operadoras. Esto les permite escuchar y grabar conversaciones en directo y hasta localizar a los usuarios triangulando su posición gracias a los nodos de comunicaciones. Hasta en seis de los países en los que opera Vodafone, la empresa indica que están obligados por ley a instalar estas derivaciones de su red o permitir que el gobierno lo haga, llegando a existir salas en los propios centros de control de los operadores de acceso restringido al personal gubernamental.

Por su parte, Edwar Snowden, también en The Washington Post, comentaba en una de sus últimas filtraciones al diario norteamericano cómo la NSA no sólo monitoriza la conversación, sino la posición de los dispositivos móviles de los sospechosos de ser terroristas, al mismo tiempo que de todo el que se cruce con ellos en la calle.

Lejos de esconderse, la agencia de inteligencia americana ha admitido el espionaje masivo a nivel mundial, escudándose siempre en que es la única manera preventiva de atajar las amenazas al país antes de que ocurran.