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Las autoridades en Kiev se negaron hoy a suspender la operación especial en las regiones del este del país y afirmaron que los acuerdos logrados la víspera en la reunión de Ginebra sobre Ucrania no obligan a los radicales del Maidán a deponer las armas y abandonar las plazas y edificios públicos que controlan desde diciembre pasado.

“La operación continúa y su intensidad dependerá de la puesta en práctica de los acuerdos (de Ginebra), el desalojo de los edificios ocupados y la entrega de armas”, dijo el ministro de Exteriores en funciones ucraniano, Andréi Deschitsa, en una rueda de prensa.

La reunión a cuatro bandas que se celebró la víspera en Ginebra con participación de Rusia, EEUU, la Unión Europea y Ucrania especificó entre las medidas a tomar para reducir la tensión el desarme de todas las milicias y el desalojo de los edificios, plazas y calles ocupados por los manifestantes.

Las autoridades de Ucrania, según el ministro, confían en que los partidarios de la federalización en el este del país aprovechen la oportunidad que “les da el Gobierno” para desalojar los edificios oficiales en el este del país que ocuparon hace varios días.

LOS INTOCABLES DEL MAIDÁN

No obstante, Deschitsa dejó claro que, en opinión de Kiev, los acuerdos de Ginebra no afectan a la acampada en el centro de Kiev.

“Si ustedes leen con atención esos acuerdos, se darán cuenta de que se trata solo de liberar las calles y plazas ocupadas ilegalmente. Que yo sepa, los activistas se encuentran en el Maidán legalmente”, dijo Deschitsa.

Rusia declaró hoy que rechaza semejante interpretación de los resultados de la reunión cuatripartita.

“Cuando hablamos del desarme, tenemos en cuenta ante todo quitar las armas a los combatientes de Pravy Sektor y otros grupos pronazis que participaron” en el golpe de estado del pasado 22 de febrero, dijo un comunicado del Ministerio de Exteriores ruso.

El documento aclara que los partidarios del Maidán "deben ser los primeros en abandonar los edificios gubernamentales (...) en Kiev y las regiones occidentales de Ucrania".

El comunicado emitido a raíz de la reunión de Ginebra prevé una serie de pasos para la desescalada en Ucrania, en particular, el desarme de las milicias, el desalojo de los edificios ocupados y la amnistía para protagonistas de las protestas a menos que hayan cometido delitos de gravedad.

También insta a impulsar un diálogo inclusivo en el marco de la reforma constitucional que debe garantizar los derechos de todas las regiones, grupos étnicos y minorías lingüísticas.

CAMPAÑA EN PELIGRO

Moscú duda que en semejante situación pueda celebrarse una campaña libre de cara a las elecciones presidenciales anticipadas previstas para el 25 de mayo. Exteriores ruso denunció hoy que candidatos a la presidencia sufren ataques por parte de extremistas en diferentes zonas de Ucrania.

Un comentario publicado en la web de Exteriores resaltó que los ataques contra dos pretendientes a la jefatura del Estado, Oleg Tsariov y Mijaíl Dobkin, “demuestran claramente (…) que en Ucrania no hay libertad de expresión”.

“¿De qué garantías de elecciones libres y limpias cabe hablar si candidatos a la presidencia no tienen la oportunidad de exponer su postura y sufren ataques de extremistas?”, preguntó la cancillería.

Moscú calificó de “escandaloso” el silencio de la Oficina para las Instituciones Democráticas y los Derechos Humanos (ODIHR) de la OSCE ante las invectivas de ultrarradicales ucranianos contra Tsariov y Dobkin, así como ante la recién anunciada restricción de entrada en Ucrania para ciudadanos rusos de género masculino de entre 16 y 60 años.

Timoshenko se reúne en Donetsk con los rebeldes

Yulia Timoshenko, candidata a la presidencia y ex primera ministra de Ucrania, se trasladó el viernes a Donetsk para reunirse con los líderes de la denominada “República Popular de Donetsk” (RPD), el movimiento que coordina las protestas federalistas prorrusas de esta importante región industrial y minera que desafía a los líderes golpistas de Kiev.

Antes, los representantes de la RPD habían rechazado el acuerdo logrado la víspera en Ginebra por los jefes de la diplomacia de Ucrania, Rusia, la Unión Europea y EEUU. Comentando el acuerdo, Denís Pushilin, uno de los miembros del gobierno de la RPD manifestó que, para desalojar los edificios ocupados, es necesario que previamente las autoridades provisionales centrales en Kiev hagan lo propio con la sede de la presidencia y la sede del Gobierno, que ocuparon después del “golpe de Estado” de febrero.

Los miembros de la RPD no consideran legítimos al presidente en funciones Olexandr Turchínov ni al primer ministro Arseni Yatseniuk, ni tampoco aceptan las elecciones presidenciales del 25 de mayo, ya que insisten en que debe celebrarse antes un referéndum de autodeterminación, que está previsto para el 11 de mayo.

De momento, tal como está concebida, la consulta consta de una sola pregunta sobre el estatus de la región de Donetsk. Hasta ahora no han dado resultado los intentos de la RPD de extender la convocatoria a otras regiones, como Járkov y Lugansk. Los representantes de la RPD manifestaron que el desalojo de los edificios debe hacerse también después de una reforma constitucional que asegure el federalismo y la posición de la lengua rusa en Ucrania. En cuanto al desarme, afirmaron que este debe ser generalizado y que no se puede tratar de “terroristas” a los que protestan en el Este y como héroes a los que protestaron en el Maidán de Kiev. Pushilin acusó a Occidente de doble moral y Alexandr Jriakov, otro de los miembros de la directiva de la RPD, negó que Rusia estuviera ayudando militarmente a la RPD. “El oso ruso somos nosotros”,dijo.

En su conferencia de prensa, Timoshenko calificó las elecciones presidenciales del 25 de mayo como un “factor de estabilización”. Siguió con su habitual monserga sobre la “invasión rusa” y demás lindezas de la títere proOTAN.

Con todo el cinismo del que es capaz de acumular la corrupta expresidenta Timoshenko, afirmó que “los líderes de Rusia solo entienden el lenguaje de la fuerza”, pero opinó que existen posibilidades de desbloquear la situación utilizando para ello los acuerdos de Ginebra. Las autoridades centrales en Kiev no reconocen el referéndum, ya que la legislación ucrania no contempla consultas locales.

La carta de Barroso a Putin es continuación de la política de doble rasero

El mensaje del jefe de la Comisión Europea, Manuel Barroso, al presidente ruso, Vladímir Putin, sobre los suministros de gas es una continuación de la política de doble rasero que la UE aplica a Rusia, dijo hoy el senador ruso Yuri Shmákov. En realidad, es una desvergüenza más de los burócratas de Bruselas.

Este jueves, Barroso contestó en nombre de los 28 Estados de la Unión Europea a la carta de Putin sobre la deuda de gas contraída por Kiev, instando a Moscú a no interrumpir el trasiego de gas a Ucrania por impago, para no provocar dudas sobre la fiabilidad de Rusia como suministradora.

A juicio de la UE, la garantía de los suministros de gas a Europa es la responsabilidad de la compañía rusa Gazprom.

Putin señaló en respuesta que la empresa rusa responde por los suministros de gas a Europa, pero el tránsito es una responsabilidad de Ucrania. Dijo que Rusia está dispuesta a esperar los pagos un mes más, y si la situación no cambia exigirá el pago anticipado.

Según Shmákov, vicepresidente de la Comisión para la Política Económica del Senado, la Unión Europea propone a Rusia hacer concesiones sin precedentes, mientras la propia UE no quiere transigir ni lo más mínimo.

Dijo que se trata de una “continuación de la política de doble rasero que la UE aplica a Rusia”.

Señaló que el problema de los suministros no existiría de no contribuir Occidente al cambio del poder en Kiev, que tuvo por resultado impagos y la actual situación económica en Ucrania.

Al mismo tiempo indicó que Rusia no debe rechazar las consultas sobre la seguridad de los suministros de gas vía Ucrania, propuestas por Barroso. “Todo diálogo es útil”, dijo.

Shell está orgullosa de trabajar con Rusia y aumenta su presencia en Sajalín

A pesar de las amenazas de Occidente para imponer sanciones contra Rusia, sus mayores empresas están ampliando su cooperación con Moscú. Shell ha informado al presidente Vladímir Putin de la intención de ampliar su presencia en el Oriente Lejano.

El director general de la anglo-holandesa Shell, Ben van Beurden, explicó a Putin los planes de la empresa para el proyecto de gas Sajalín-2, que realizan conjuntamente Shell y compañías de Rusia y Japón, principal comprador del gas de este yacimiento en la isla rusa de Sajalín.

"Estamos orgullosos tanto del proyecto Sajalín-2 como de nuestra cooperación con Rusia en su conjunto", dijo Van Beurden, quien explicó que durante su última reunión con el jefe de la empresa rusa Gazprom, Alexéi Miller, acordó que ambas partes seguirían trabajando en el proyecto.

Putin prometió a Shell soporte en su trabajo en el mercado local. "Estoy muy contento de que su compañía tenga planes para expandir su trabajo en Rusia", dijo el presidente, citado por Itar-Tass. "En virtud de los acuerdos con sus socios o durante la realización de sus propios proyectos en Rusia, por supuesto, proporcionaremos toda la ayuda administrativa o de cualquier otro tipo que sea necesaria", dijo Putin.

Entre tanto, Van Beurden recordó al presidente que Shell empezó a trabajar en Rusia hace más de un siglo. 

El politólogo Carlos Martínez subrayó a RT que el ejemplo de Shell demuestra que las sanciones de Occidente contra Rusia son solo fuegos artificiales. "Estas sanciones no le interesan al mercado, ni le interesan tampoco al mundo capitalista occidental", dijo Martínez.

Los nacionalistas holandeses culpan a la Unión Europea de la crisis de Ucrania

El líder nacionalista de los Países Bajos, Geert Wilders, culpó de crisis en Ucrania a la Unión Europea, a la que acusó de haber incitado a la violencia en este país y haber puesto ante Ucrania la 'zanahoria' de su integración en la UE.

Semanas antes de las elecciones que podrían aportar un gran número de votos a la extrema derecha en el Parlamento Europeo, Wilders, que representa la segunda fuerza política de su país, señaló con referencia a la crisis en Ucrania: "Europa es responsable de una gran parte del caos que pasa allí". "Yo no les habría dado la zanahoria de la esperanza para que desearan formar parte de Europa [UE]. Todos saben que el país está dividido", dijo el político, citado por la agencia Reuters.

"Los políticos europeos (...) fueron a hablar con la gente [políticos] de Kiev, la mitad de los cuales son fascistas, para decirles: 'Vamos a ayudarlos, los apoyaremos'", dijo Wilders. "Eso fue casi un discurso del odio. Realmente esto no ayudó".

Sus comentarios se hacen eco de las declaraciones de la más prominente fuerza política francesa, la líder del Frente Nacional, Marine Le Pen, quien dijo durante una reciente visita a Moscú que la Unión Europea había declarado una nueva guerra fría contra Rusia.

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