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6.200 empresas alemanas comercian con Rusia o han realizado inversiones en el país y 300.000 puestos de trabajo alemanes dependen del negocio ruso. La inversión germana en Rusia se cifra en 20.000 millones, por eso la aplicación de sanciones contra Moscú tendría consecuencias desastrosas para la primera economía europea.

Como es habitual antes de la celebración de un Consejo Europeo, Merkel ha comparecido ante el Bundestag para dar cuenta de las negociaciones que se llevarán a cabo en Bruselas. Pasados los peores batacazos de una crisis económica que Alemania todavía no da por superada y con una Unión Bancaria en ciernes, el grueso de las conversaciones de la cumbre de marzo se centrará en la gestión de la crisis abierta en Ucrania.

Los socios europeos encaran este encuentro dispuestos a aplicar la tercera fase de las sanciones contra Rusia, que se extenderían al ámbito económico. Este es un paso que Berlín observa con preocupación y que Merkel ha intentado evitar por todos los medios insistiendo en sus últimas apariciones públicas en que, de forma paralela a las sanciones impuestas, debe permanecer abierta la vía del diálogo. Sin embargo, en su última intervención, este jueves en el Bundestag, la canciller ha abandonado el discurso tibio de los últimos días, llegando incluso a dar por suspendido temporalmente la celebración del G-8.

En la crisis ucraniana Angela Merkel está jugando un papel principal, actuando como mediadora ante Moscú para evitar un agravamiento de las relaciones entre este y oeste. Sus constantes comunicaciones vía telefónica con Vladimir Putin también habrían servido para templar los ánimos del sector empresarial, preocupado por las consecuencias económicas que podrían derivarse de un aislamiento de Rusia.

En Berlín, la crisis abierta en Ucrania preocupa no solo por la dependencia energética de Moscú -Alemania importa de Rusia el 35% del gas que consume- sino también por sus enormes intereses empresariales en el país. Alemania tiene mucho que perder si se materializa una espiral de sanciones económicas contra Rusia.

6.200 empresas alemanas comercian con Rusia o han realizado inversiones en el país y 300.000 puestos de trabajo alemanes dependen del negocio ruso. El volumen comercial bilateral se sitúa en los 76.400 millones de euros, con exportaciones valoradas en 36.000 millones e importaciones en 40.400 millones. En total, los alemanes han invertido en Rusia 20.000 millones de euros, según ha confirmado recientemente Anton F. Börner, presidente de la Asociación Federal Alemana de Comercio Exterior y Al Por Mayor (BGA), en un encuentro con medios extranjeros en Berlín, entre ellos, la Cadena Ser.

Rusia es el undécimo socio comercial de Alemania, un país al que la locomotora europea exporta, sobre todo, bienes de consumo de alto valor, maquinaria, productos electrónicos y coches. De aplicarse sanciones contra Moscú, la economía alemana podría resentirse en 2014. "Calculamos que las exportaciones alemanas aumentarán un 3% y las importaciones un 2% este año, por lo que se daría una balanza comercial con un superávit de 215.000 millones de euros, unos planes que se podrían ir al traste en caso de la crisis en Ucrania continúe escalando", señala Börner.

En su opinión, la crisis abierta no debe solucionarse a favor o en contra de Rusia, sino "con Rusia" y teniendo en cuenta que el recrudecimiento de las relaciones también afecta a los intereses económicos rusos en Europa. No en vano, Alemania es el tercer socio comercial de Rusia y las exportaciones de energía de Rusia suponen más de la mitad de los ingresos públicos del país y un 25% su PIB. "Más de un 80% de las exportaciones de energía rusas van a parar al oeste, el volumen comercial de entre Europa y Rusia es de un 1% del PIB de la UE mientras que supone el 15% del PIB ruso", recuerda el presidente de la BGA.

Fuente: Cadena SER