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ÚLTIMA HORA: Según Associated Press, aviones de transporte rusos Ilyushin-76 han desembarcado  una brigada aerotransportada en una base aérea militar cerca de la capital de la región de Crimea, dijo un funcionario de alto nivel ucraniano este viernes, acusando a Moscú de una "invasión armada".

"Trece aviones rusos aterrizaron en el aeropuerto de Gvardeyskoye (cerca de Simferopol) con 150 soldados cada uno," dijo Sergiy Kunitsyn, representante especial del presidente de Ucrania en Crimea, al canal de televisión local de ATR, añadiendo que el espacio aéreo ha sido cerrado.

Varias decenas de soldados de uniforme, con armas y sin identificación alguna, se pasean por el aeropuerto de Simferópol (la capital de Crimea), evitando el contacto con los ciudadanos y periodistas que los interpelan. Disponen de camiones Kamaz (una marca de vehículos todoterreno, originaria de Tatarstán, pero muy extendida en los países post soviéticos) de los que también han sido eliminados todos los distintivos identificadores. Hombres armados, también han ocupado también el aeropuerto de Sebastopol, donde se encuentra la flota rusa en el Mar Negro.

El ministro de Interior de Ucrania, Arsén Avákov, ha denunciado que soldados rusos han rodeado el aeropuerto militar de Sebastópol, algo que Rusia niega. Avákov ha acusado a Moscú de "invasión militar y ocupación", según informa la agencia Reuters. Avákov ha descrito a los militares que han rodeado el aeródromo de Belbek, en Sebastópol, como fuerzas navales rusas, y a los que están en Simferópol como hombres al servicio de la Federación Rusa, y ha precisado que no ha habido choques ni derramamiento de sangre en ninguna de las dos acciones. "Considero que lo que ha ocurrido es una invasión armada y una ocupación que viola todos los acuerdos y normas internacionales", ha escrito en su página de Facebook.

Grupos de ucranianos prorusos oriundos de Crimea, en traje de paisano, han formado una cadena humana para proteger a los uniformados de la excesiva curiosidad del público. Aseguran no ser militares, sino simples ciudadanos y llevan la cinta de San Jorge (que se ha convertido en un símbolo del patriotismo ruso en los últimos años) prendida a la solapa. “No queremos que vengan aquí esos descerebrados que han provocado tanta violencia en Kiev”, dice uno de ellos.

Esta nueva presencia militar se produce en un ambiente de máxima tensión en Ucrania, con un creciente temor a que se produzca una fractura en el país tras el golpe de Estado contra Víctor Yanukóvich, que hoy ha dado su primera rueda de prensa tras su desaparición el pasado sábado.

Otro grupo de hombres armados, también sin identificar, ocupó el jueves el Parlamento y la sede del Primer Ministro. Los uniformados de Simferópol custodian a conciencia el edificio del restaurante del aeropuerto, una construcción de estilo neoclásico estalinista, por donde, según confirman fuentes locales, llegan los V.I.P. Da la impresión de que esperan a algún pasajero importante, quizá más importante que los que han llegado ya, por lo general diputados de la Duma Estatal de Rusia. Rumores imposibles de verificar apuntan hacia la posibilidad de que pueda ser el mismo Víctor Yanukóvich el que aterrice en Crimea argumentando que esta es la única parte de Ucrania donde existe un poder legítimo. Si esta actitud se diera y fuera avalada por Rusia, se produciría de hecho una secesión de Ucrania.

El aeropuerto funciona con normalidad y ha recibido aviones procedentes de Moscú y de Kiev, dice la cajera de unas líneas aéreas. “El único avión que no ha aterrizado es el de Estambul, que se acercó y no se posó, alegando niebla. "Tal vez se asustaron”, dice la funcionaria, que apoya la presencia de uniformados. “Son eslavos que nos protegen para que no nos pase lo que ha pasado en Kiev”, afirma ella también. “Todo funciona con regularidad”, afirma, y señala que “los chicos son muy amables y esta mañana me pidieron información”. El hecho de que hablen en ruso no significa en si mismo nada en Crimea, donde el ruso es la lengua materna del mayor contingente poblacional de la península.

Si los uniformados fueran rusos, a la funcionaria de las líneas aéreas no le importaría, sino todo lo contrario. “Queremos que Rusia nos proteja”, dice. En la Duma Estatal en Moscú, al mismo tiempo, se ha presentado un proyecto de ley que permitirá a Rusia aceptar a territorios que quieran incorporarse a ella, según una colega que llama desde la capital rusa. “Sería estupendo”, afirma la dependienta, cuando le cuento lo que se gesta en el parlamento en Moscú.


Tanto el Soviet Supremo de Crimea, en Simferópol, como el acceso a la península desde el continente por el paso de Chengar, están controlados por los BERKUT (las fuerzas de intervención especial) de la ciudad de Sebastópol. Los BERKUT acaban de ser suspendidos de sus funciones por las nuevas autoproclamadas autoridades de Ucrania y los miembros de estas unidades especiales de élite tendrán que pasar por una comisión de investigación antes de ser readmitidos, si es que lo son. Los agentes tienen miedo a que todas las responsabilidades por la violencia que se desató en Kiev, tanto las propias como las ajenas, caigan sobre sus espaldas. No se fían de las nuevas autoproclamadas autoridades y no creen que éstas puedan llevar a cabo una investigación imparcial. Tampoco creen que los nuevos dirigentes tengan la capacidad y la voluntad política de investigar los excesos que puedan haber sido cometidos por los radicales que les han llevado al poder y que han usado también la violencia y armas.

“Lo más fácil ahora es hacer recaer la culpa de todo sobre nosotros”, señala uno de los oficiales que vigila el paso de Chengar. El oficial, el máximo responsable del puesto, que se presenta como Alec afirma que las BERKUT de Sebastópol fueron enviadas a Kiev para ayudar a mantener el orden público en torno a los edificios de la jefatura del Estado y que no tuvieron víctimas mortales. “No nos dedicamos a reprimir a la población, sino a vigilar los edificios estatales, cumplíamos órdenes”, señaló el oficial, que llevaba el rostro descubierto. Los BERKUT “forman todavía parte del Ministerio del Interior, tenemos acreditaciones vigentes, no nos han despedido, sino que nos han apartado del trabajo de momento”, afirma. Alec cuenta que los BERKUT se someten al “presidente” y que el “presidente” es “Víctor Fiódorovich Yanukóvich”, al que “nadie ha liberado de las competencias de presidente, y por eso sigue teniendo este cargo y nosotros hemos jurado lealtad al presidente, al pueblo y a la constitución”. “Somos militares”, prosigue, “No hemos traicionado a nadie, cumplimos exactamente nuestras funciones”. Afirma también que todos los hombres (una veintena) en el puesto son del BERKUT de Sebastópol” y todos ellos “ciudadanos de Ucrania”, niega que haya entre ellos BERKUT de otras regiones del país. Y ahora, ¿Qué van a hacer?”, le pregunto.

“Depende de cómo vengan dadas las cartas”, afirma el oficial. “Lucharemos hasta el final porque no nos han dejado otro camino. Pueden decir lo que quieran, pero nosotros no hemos violado la ley”, señala. Junto a él, en el puesto, situado en el estrecho istmo que une el continente a la península, le acompañan decenas de ciudadanos de paisano y grupos de cosacos de Crimea.

El Parlamento ucraniano ha aprobado un llamamiento a Moscú para que cese cualquier movimiento que pueda comprometer la "soberanía nacional y la integridad territorial" y que "rechace apoyar cualquier forma de separatismo en Ucrania". También ha pedido que se discuta la crisis de Crimea en el Consejo de Seguridad de la ONU.

Cortadas las comunicaciones electrónicas con el resto de Ucrania

Las últimas informaciones apuntan a que un grupo de autodefensas ha bloqueado el edificio de la compañía de telecomunicaciones 'Ukrtelekom'. Según han declarado representantes de la compañía, 'Ukrtelekom' ya no se puede proveer comunicación entre la península de Crimea y el resto de Ucrania después de que "alguien" dañara el cable fibra óptica. 

  Helicópteros de combate rusos sobre Crimea

 

Unos 10 helicópteros Mi-24 Hind rusos habrían sido filmados entrando al espacio aéreo de Ucrania sobre Crimea. Varios vídeos amateur subidos en Youtube muestran a once helicópteros militares rusos Mi-24 volando hacia el aeropuerto militar de Sebastopol temprano en la mañana del 28 de febrero. Según algunos medios de comunicación regionales, las noticias de los helicópteros de combate fue confirmada por guardia de fronteras ucranianos.

El video grabado muestra a helicópteros de combate y de transporte de tropas Mi-24 Hind acompañados por algunos helicópteros Mi-8 Hip dentro del espacio aéreo de Ucrania sobre Crimea.

Ucrania gatilla juegos geopolíticos

Por Piotr Iskendérov

El memorando de Budapest fue firmado el 5 de diciembre de 1994 por Ucrania, Gran Bretaña, Rusia y EEUU y se refería al afianzamiento del estatus desnuclearizado de Ucrania. En particular, Washington, Londres y Moscú asumían el compromiso de ofrecer a ese país las garantías de su soberanía y seguridad. Raras veces ha sido recordado, en los últimos veinte años, la existencia de este documento. Ahora la situación cambió: el desenfreno del nacionalismo en las regiones occidentales del país generó en justicia la inquietud en los representantes de grupos étnicos que residen allí, en particular de polacos, húngaros y rumanos. Mientras que la situación en Crimea ha escapado ya, en los hechos, a todo control de las autoridades centrales de Ucrania, lo que ha hecho de la península un “punto neurálgico” real. La desestabilización amenaza sobre todo a las regiones occidentales limítrofes de Transcarpatia, un enclave de húngaros, y de Bukovina, de rumanos.

Los húngaros de Transcarpatia están actualmente mucho más integrados a la vida política, económica y etno-cultural de Hungría que los rumanos de Bukovina a la vida de Rumanía. Su papel desempeñó la política activa de las actuales autoridades de Hungría de promoción de la idea del espacio cultural y nacional húngaro único, de la entrega de pasaportes a los húngaros de sangre y de la realización de los programas humanitarios correspondientes. Tal situación induce al mismo tiempo, objetivamente, a los húngaros ucranianos a distanciarse de las pasiones desatadas en Kiev, pero por otra parte, hace las regiones de su residencia aspirantes principales para el “divorcio” de Ucrania, si la confrontación va a alcanzar los contramuros de los Cárpatos.

Las circunstancias del ingreso de Bukovina en Ucrania, en 1940, la hacen inevitablemente rehén de procesos regionales geopolíticos más amplios, relacionados con la suerte de la solución de Cisdniestría y de la vecina Moldavia. En Bucarest se alzan voces cada más altas a favor de la renuncia a Cisdniestría, en aras de la unificación acelerada de Moldavia con Rumanía o, por lo menos, del ingreso de la primera en la UE. En cuanto al potencial estabilizador de la UE, del que forman parte Hungría y Rumanía, no merece ser sobrevalorado. Pues ambos países, desde el comienzo que no responden del todo a los principios y exigencias de la política europea, recordaba a La Voz de Rusia Borís Shmeliov, del Instituto de Economía de la Academia Nacional de Ciencias:

El ingreso de los países de Europa del Este en la UE no fue bien preparado. Esos países, ni por su nivel de desarrollo económico ni por el estado de los sistemas políticos en general se ajustaban a los criterios existentes en la UE. Además que tampoco se correspondían con los criterios de desarrollo que la UE planteaba antes a sus viejos Estados miembros.

Al margen del reformateo de Ucrania occidental y suroeste no podrá permanecer tampoco un grupo étnico más de su población: el de los tártaros de Crimea. Y justamente ahora salta a la vista la activación brusca en la región del factor turco, provocado también por los problemas políticos internos del actual Gobierno de Turquía del primer ministro Recep Tayyip Erdoğan. Este último se empeña de esa manera, a todas luces, de distraer la atención de la sociedad del escándalo de corrupción protagonizado por sus acólitos. Además, Ankara, sobre la base ideológica de un neo-otomanismo, se afana en restablecer el legado religioso, cultural y político otomano, a fin de asegurarse el papel de un factor global de los más importantes.

Stanislav Tarasov, director del centro de investigaciones Próximo Oriente-Cáucaso, del Instituto internacional de Estados modernos en Moscú señalaba:

Dentro de unos diez años puede crearse una situación tal, en que la denominada “Nueva Europa” vuelva a quedar reducida en la “Vieja Europa”. En este sentido, la situación actual en Europa recuerda en realidad la que existía en el continente en la víspera de la II Guerra Mundial. Mientras que hacia el Este del espacio de la Unión Europea, por el contrario, cobran fuerza los procesos integracionistas.

En tanto, el ministro de Exteriores Ajmet Davutoglu, animado a todas luces por las ideas neo-otomanistas, formula declaraciones bastante ambiguas con respecto a Ucrania y, en particular, sobre la situación en Crimea. Según informaciones de medios de difusión de Turquía, el diplomático definió Crimea de lugar de residencia de los tártaros de Crimea, a la vez que de “las puertas a Ucrania”.