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La miseria en la que viven muchos parados en Bosnia y Herzegovina ha provocado una revuelta ciudadana en este país, que se independizó de Yugoslavia en 1992 y vivió después una cruenta guerra interétnica durante tres años. Miles de desempleados bosnios bajaron ayer a las calles de diversas ciudades por tercer día consecutivo para expresar su descontento por la situación en la que viven. Y aunque el epicentro de las protestas ha sido hasta ahora la localidad de Tuzla, ayer los disturbios llegaron a Sarajevo, donde la sede de la Presidencia fue atacada con piedras y una bengala que provocó el incendio parcial del edificio. Horas antes, la Policía había cargado con cañones de agua, balas de goma y granadas aturdidoras para dispersar a los cientos de manifestantes antigubernamentales que se habían congregado en la capital.

El presidente de turno de Bosnia y Herzegovina, el croata Zeljko Komsic, reconoció en declaraciones a una televisión local recogidas por la agencia Efe que las protestas en el país se están produciendo por problemas que se acumulan desde hace años, y admitió la responsabilidad de la clase política. «Es todo nuestra culpa. No sé si el poder estatal podrá funcionar, pero deberá hacerlo», dijo el líder croata-bosnio, que comparte la terna presidencial con un serbio y un musulmán. «El pueblo no ha llegado a esto por odio o por política, sino por la miseria e injusticia que les oprime», agregó Komsic.

El paro afecta al 44% de la población activa de un país económicamente destrozado, que vive en parte de la ayuda internacional y donde el sueldo medio no supera los 420 euros. El pasado jueves, unas 130 personas, la mayoría policías, resultaron heridas durante una violenta manifestación de 6.000 ciudadanos en Tuzla, una ciudad industrial donde el sector químico y maderero están en crisis, situada en la Federación de Bosnia y Herzegovina, la parte del país que reúne a croatas y musulmanes en un mismo territorio. La otra parte del país es la denominada República Srpska, que representa a la minoría serbia.

Tuzla, con un desempleo que supera el 30%, ha concentrado las protestas, que han acabado extendiéndose a numerosas localidades del país, incluida la capital. Los manifestantes piden la dimisión del Gobierno y denuncian la privatización fraudulenta de muchas empresas y la corrupción. El país balcánico vive además esta rebelión en un contexto de crisis política, un mes después de que el presidente de la Federación, Zivko Budimir, decidiera destituir al ministro de Finanzas, Ante Krajina, porque desde hace meses los veteranos de guerra de origen croata no cobran sus pensiones. Esta destitución desequilibró la composición del Gobierno, porque según la Constitución, ocho ministros deben pertenecer a la comunidad musulmana, cinco a la croata y tres a la serbia.

«El grito de la cólera»

Las redes sociales están desempeñando un papel muy activo en esta revuelta ciudadana, que escapa al control de los sindicatos y ocupa las portadas de los diarios. Bosnia y Herzegovina, que aspira a ser miembro de la Unión Europea, vive una auténtica «revuelta ciudadana», afirma en primera plana el influyente 'Dnevni Avaz'. El periódico 'Oslobodjenje' considera que el pequeño país balcánico, con una población de 3,8 millones de habitantes, vive «una primavera» parecida a las revueltas que experimentaron hace pocos años varios países árabes.

Según el politólogo Vehid Sehic, «cada vez hay más gente que vive en la miseria y la pobreza y tiene hambre. El pueblo ha perdido toda esperanza en una mejora de la situación. Manifestarse es el único instrumento» que le queda a la población. En las protestas de Tuzla muchos manifestantes gritaron que su enfado callejero «es la respuesta del pueblo. Es la revolución». «Es el grito de la cólera y del hambre», señaló en su editorial el rotativo 'Dnevni Avaz'.

Cientos de heridos y el palacio presidencial quemado

Al menos doscientas personas resultaron heridas durante las manifestaciones antigubernamentales realizadas en veinte ciudades de Bosnia y Herzegovina, según informes de prensa.

La víspera miles de manifestantes salieron a las calles de la capital, Sarajevo. Los descontentos arrojaron piedras a la policía, prendieron fuego al palacio presidencial, autos y viviendas fueron quemadas.

Los uniformados utilizaron gases lacrimógenos, balas de goma y cañones de agua contra los manifestantes.

Las protestas continúan en el país durante varios días debido a la insatisfacción de la población con la política económica del Gobierno, la corrupción y el desempleo.

Disminuye la tensión

Las manifestaciones duraron tres días. Los obreros de los servicios urbanísticos salieron a las calles con el fin de liquidar las consecuencias de los disturbios. El acceso a la sede del Gobierno de Bosnia y Herzegovina está cerrado después de que grupos de manifestantes la víspera prendieron fuego al edificio. El incendio aniquiló una parte de los archivos federales.

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