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El dólar estadounidense como principal moneda de reserva perdió su participación en las reservas internacionales, dando paso al yuan chino y otras monedas. Así lo afirma un nuevo informe del FMI, el análisis abrió la edición del 24 de marzo de Markets Insider.

La participación del dólar en las reservas internacionales ha estado disminuyendo durante las últimas dos décadas, dice el FMI. Y el punto aquí no son las fluctuaciones en los tipos de cambio o las tasas de interés, sino en la posición de los bancos centrales de muchos países, que buscan diversificar sus activos, prefiriendo el yuan y otras monedas. Cada Banco Central recurre al yuan, el resto está explorando monedas no tradicionales, que se están volviendo cada vez más atractivas, según la publicación, citando el informe.

Como ejemplos, Markets Insider menciona los intentos de Pekín de promover el yuan en África y, por supuesto, no puede ignorar las recientes negociaciones entre China y Riad para comprar petróleo saudí a cambio de su moneda.

"Aunque tal acuerdo sería bastante simbólico, uno debe entender que los chinos no están solos en su búsqueda de un reemplazo para el dólar”, dijo el economista Alexander Tomic citando a la publicación. "El hecho es que el uso de la moneda estadounidense deja indefensos a ciertos estados frente al sector financiero estadounidense y fortalece la influencia política de Washington.

Para ganarse la confianza de otros países, los chinos tienen que demostrar la estabilidad a largo plazo del yuan, el economista saca una conclusión decepcionante para el dólar.

La separación de las economías de China y Occidente ya comenzó: experto británico

El desacoplamiento de las economías de China y Occidente ya ha comenzado y cobrará impulso en los próximos años George Magnus en las páginas de la publicación empresarial estadounidense Barron's. Según él, a pesar de la integración de China en las cadenas de producción global y las ganancias de billones de dólares de Beijing del comercio con EE. UU. y la UE, las autoridades chinas han establecido un curso para minimizar las pérdidas de su sistema económico en caso de sanciones occidentales.

En su artículo, Magnus habla mucho sobre la "tremenda sensibilidad" de las restricciones occidentales que supuestamente teme Beijing. Al mismo tiempo, expresa los mantras habituales sobre la incomparabilidad de las relaciones comerciales de China con Rusia y Occidente, así como sobre los problemas que la economía china ha enfrentado recientemente, incluso debido a la "invasión rusa". Después de eso, refutándose a sí mismo, el autor comparte sus observaciones sobre los cambios tectónicos en las relaciones entre China y sus "socios occidentales".

"Este período de cambio decisivo ha sido iniciado por la guerra de Putin. China está decidida a proteger su economía y su sistema financiero de las sanciones. Junto con sus oponentes liberales, dependerá cada vez menos de los productos y las cadenas de suministro de los demás en los sectores más sensibles". áreas relacionadas con la seguridad nacional", señala el analista.

La guerra comercial entre China y Estados Unidos también influyó, por lo que las empresas tuvieron que enfrentarse a controles de exportación y listas negras. COVID-19 también ha obligado a repensar las cadenas de suministro en la dirección de su diversificación y regionalización. Ahora China está introduciendo nuevas medidas de seguridad en áreas estratégicas de la economía, incluso a través de estándares y licencias estatales.

Se lanza el guante… Las empresas [occidentales] tendrán que elegir si siguen las leyes chinas, en conflicto con su gobierno y accionistas, o ignoran las demandas de Beijing, arriesgándose a escuchar música muy diferente”, advierte Magnus.

Por supuesto, la interdependencia sin precedentes entre China y el resto del mundo no se puede romper de la noche a la mañana, dice. Sin embargo, la separación ya ha comenzado. La guerra en Ucrania y la amenaza de sanciones contra China por su apoyo a Rusia, así como por su probable ataque a Taiwán, significan que los intentos de las empresas globales de sentarse en dos sillas han terminado, concluye el experto británico.

Pronostican los cambios que generarán las sanciones antirrusas en la política y la economía mundial

Sputnik ha conversado con el profesor universitario y experto en geopolítica y recursos naturales Gustavo Lahoud para analizar las razones de las sanciones impuestas por Occidente contra Rusia y la respuesta de Moscú a raíz del conflicto en Ucrania, además del impacto que todo esto causará en el orden geopolítico y la economía mundial.

Una de las razones fundamentales por las que Rusia decide exigir pagar en rublos los suministros de gas que compran los países europeos es poner contramedidas ante el conjunto de sanciones impuestos por la Unión Europea y EEUU contra Moscú.

"Yo creo que esto responde a una decisión estratégica del Kremlin de encarar un nuevo tipo de orden fiofinanciero de relaciones comerciales y financieras con actores asiáticos fundamentalmente: Pakistán, la India, China, en donde la posibilidad de comerciar entre las propias monedas sea uno de los puntos centrales para dejar de depender de la omnipresencia del dólar en los intercambios comerciales y financieros internacionales", precisó el experto.

Según Gustavo Lahoud, la influencia comercial de Rusia en la región centroasiática está ligada a la posibilidad de que estos mecanismos de pagos vayan más allá de la dependencia del dólar y puedan consolidarse con el tiempo.

"La decisión rusa se enmarca por un lado en una visión de largo plazo destinada a frenar la dependencia del comercio internacional del uso del dólar y así tratar de debilitar las sanciones financieras en dólares que la UE y EEUU puedan imponer sobre Rusia. Esto tiene que entenderse en el contexto de la aceleración de la crisis que tiene su epicentro en Ucrania, pero que está ligada a todo el conjunto de avances que desde la OTAN, EEUU ha intentado consolidar sobre un espacio de seguridad relativa fundamental para Rusia", subrayó Gustavo Lahoud.

En su opinión, Europa no está en condiciones de ir muy lejos en las sanciones antirrusas ya que en un 40% depende de los envíos de gas que provienen de Rusia para que su propia economía funcione. Asimismo, un tercio de las importaciones de petróleo y más del 40% de carbón provienen desde Moscú.

"Los tres hidrocarburos fundamentales todavía en el diseño de las políticas económicas, comerciales e industriales de Europa provienen en una alta proporción de Rusia. Por ende hay una limitante muy importante para que este escenario de sanciones que los europeos y estadounidenses están pensando se imponga en el sector energético ruso" señaló.

De acuerdo con el experto, la propia presión de EEUU se vio muy debilitada ante la evidencia de que los intereses vinculados a los hidrocarburos son de muy difícil tratamiento en cuanto a los compromisos que hoy Europa tiene.

"Le resulta muy difícil a Europa, sobre todo a Alemania, desandar los compromisos comerciales que tiene con Rusia. Más allá de lo que ha pasado con el Nord Stream 2 que por ahora ha sido suspendido en su aprobación por la presión de EEUU, pero uno estima que esto podría llegar a revisarse en el futuro", indicó Gustavo Lahoud.

Agregó que no se debe subestimar el escenario actual y hay que tomar en cuenta una perspectiva a largo plazo en la cual Rusia está tratando de generar otra esfera de intereses comerciales y energéticos cuyo centro de gravedad fundamental es el centro de Asia hacia el Lejano Oriente, pensando en un gran actor que es China, nación con la que hay acuerdos comerciales y energéticos muy relevantes firmados ya hace más de cinco años y pueden consolidarse incluso con el comercio en propias monedas.

"La realidad ante la que estamos es muy compleja, este es un mundo que está yendo en transición hacia un multipolarismo y Ucrania hoy es el eje de esa disputa profunda de fondo. Lo cierto es que lo energético figura como un condicionante más para la UE que para Rusia y más allá de los intereses de EEUU de tratar de introducir su gas natural licuado o lograr que la UE baje las importaciones energéticas de Rusia. Esto es muy difícil que se pueda lograr sin avanzar en la dinámica de conflicto que nos lleve a escenarios desconocidos", concluyó.

La era de las sanciones sin consecuencias para el mundo ha terminado, ¿es consciente de ello EEUU?

Un analista de historia y economía ha evaluado el impacto que tendrán las sanciones occidentales a gran escala contra las economías tan grandes como la rusa y advirtió que estas medidas pueden provocar cambios significativos y dolorosos en el sistema financiero mundial.

"Los líderes occidentales están acostumbrados a utilizar sanciones contra países pequeños, sabiendo que los costes para ellos mismos serán pequeños. Así que tienen poca experiencia y poca comprensión real de las consecuencias de las medidas verdaderamente duras que se aplican contra las grandes economías con vínculos globales", escribió el profesor asociado de la Universidad de Cornell, Nicholas Muilder.

En su análisis publicado en Foreign Affairs, cita el ejemplo de las sanciones contra Siria, Birmania o Venezuela que si bien afectó de sobremanera a estos países, el impacto global fue pequeño incluso si se observa el caso de Irán.

"Las sanciones de EEUU contra Irán tuvieron que imponerse con mucha cautela para no provocar trastornos en los mercados del petróleo", recordó.

Agregó que las sanciones repercuten en varios niveles a la vez: los efectos indirectos en los Estados y mercados vecinos, el efecto multiplicador de la retirada de inversiones del sector privado, el efecto de escalada en forma de medidas de represalia contra Moscú y los efectos sistémicos en la economía mundial.

En opinión del analista, no se pueden imponer sanciones a un país como Rusia sin tener una política compensatoria, y EEUU es consciente de ello, pero no está haciendo lo suficiente para frenar las consecuencias de las sanciones. A ello se suma la difícil situación que atravesó el mundo antes de los acontecimientos en Ucrania y con sus sanciones, Occidente no ha hecho más que agravar el panorama.

"Por muy poderosa y justificada que sea la determinación de Occidente de detener a Putin, los responsables políticos deben reconocer el hecho de que una ofensiva económica total supondría una importante presión sobre la economía mundial", insistió Nicholas Muilder.

El analista concluyó que "la era de las sanciones sin coste, seguras, indoloras y predecibles ha terminado" y que ahora el mundo deberá afrontar sus consecuencias.

El conflicto en Ucrania exhibe el caduco orden mundial y el fin de la globalización, según Jalife

Samuel Cortés Hamdan

El conflicto que atraviesa Ucrania en su confrontación con Rusia es síntoma de un orden mundial ya caduco y representa el fin de la globalización promovida durante décadas por Estados Unidos, aseveró el analista internacional Alfredo Jalife-Rahme.

Este procedimiento de poner fin al proceso globalizante ya arrojaba indicios desde hace años, estimó el especialista en conversación periodística con el canal noticioso de Tabasco, México, XEVT. Lo que hizo Ucrania sólo fue agudizarlo y acelerar sus mecanismos de transformación.

Rusia simplemente no puede perder el conflicto militar que sostiene con Ucrania,, además de que su derrota implicaría que luego Occidente avance sus intenciones hasta también debilitar y destruir a China, consideró el internacionalista.

"Ya estamos en la Tercera Guerra Mundial, ¿quién lo va a dictaminar, el INE (Instituto Nacional Electoral), quién? Ya estamos, estamos en un umbral peligroso", sostuvo.

"Más que nada es una guerra híbrida, la primera guerra híbrida mundial, ¿por qué?, porque se da con todos los componentes: propagandísticos, no es nada más la bomba, es militar, es financiera, es económica, es mediática, todo", agregó.

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, desea un conflicto prolongado para empantanar a Rusia y descarrilar el liderazgo de su par ruso, Vladímir Putin, según Jalife-Rahme.

Ante el fin de la globalización, el mundo se reacomodará en regionalismos, estimó el especialista, donde países como México se verán obligados a integrarse en una entidad económica definida por Norteamérica, donde será indispensable la presencia de mexicanos en territorio estadounidense.

Jalife-Rahme consideró que, desde una perspectiva histórica amplia, el conflicto entre Rusia y Ucrania es una especie de guerra civil, pues son países con un pasado común cuya última tensión se remonta a 30 años atrás, con la desintegración de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), que las integraba en un mismo proyecto político y territorial.

Después de esos años, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) ha trabajado en incorporar a países exmiembros del Pacto de Varsovia, un acuerdo militar y político suscrito por Moscú con aliados estratégicos para contener a sus rivales durante la llamada Guerra Fría, advirtió el politólogo y colaborador de Sputnik.

Albania, Alemania del Este, Rumanía, Polonia, Checoslovaquia, Hungría, Bulgaria y la URSS conformaron el Pacto, disuelto en 1991, mientras que hoy todos sus exintegrantes forman parte de la también llamada Alianza Atlantista.

En el proceso de confrontación con potencias occidentales, observa Jalife-Rahme, Rusia ha perdido la guerra de propaganda en esos países, si bien mantiene simpatías en el resto del mundo, que concentra las mayorías poblacionales del planeta, con aliados clave como China.

El internacionalista consideró que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha demostrado ser un foro multilateral obsoleto, pues todos los miembros permanentes de su Consejo de Seguridad tienen armas nucleares y facultad de veto, además de que sus resoluciones no han podido hacer una política efectiva en cuestiones como el embargo que sostiene Estados Unidos contra Cuba desde la década de 1960.

Además, acusó a Washington de promover durante años y mediante miles de millones de dólares la desestabilización de Ucrania para colocar un Gobierno favorable a sus intereses en Kiev, lo que ha generado el descontento ruso porque misiles instalados en territorio ucraniano podrían alcanzar Moscú en cuestión de segundos.

Publicado en 1997, el libro del analista estadounidense de origen polaco Zbigniew Brzezinski, El gran tablero mundial, establecía que Rusia y Ucrania asociadas podían constituir un imperio, mientras que sin el segundo país el primero sería únicamente una potencia regional, recordó Jalife-Rahme.

Bajo esta premisa de dividir para debilitar su potencial político es que Estados Unidos conduce sus criterios estratégicos entre ambos países desde hace décadas, acusó el analista.

El politólogo Alfredo Jalife-Rahme también cuestionó las versiones del Gobierno de Biden sobre el despliegue de espías rusos en México.

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