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La Oficina Nacional de Hidrocarburos y Minas de Marruecos (ONHYM) firmó un acuerdo con una filial de la empresa israelí Ratio Petroleum Energy que le otorga la licencia en exclusiva de exploración de petróleo y gas en la costa de Dajla, ciudad del Sáhara Occidental.

La empresa israelí ha obtenido el 100% de los derechos de exploración a través de la filial Ratio Gibraltar, según informó el sitio especializado israelí Energia News tres días después de la firma, que aconteció el 24 de septiembre. El propósito es realizar actividades geológicas, geofísicas, e investigación y estudio geoquímico en la zona.

Un informe israelí de 14 páginas, al que ha tenido acceso EL ESPAÑOL, especifica los términos del acuerdo. Otorga el derecho a realizar exploraciones de petróleo y gas en un área de 109.000 kilómetros cuadrados (equivalente a más de 270 licencias de búsqueda marítima en Israel) en la costa atlántica.

La licencia incluye aguas poco profundas y profundas hasta aproximadamente los 3.000 metros, por un período de ocho años prorrogable hasta dos años más en caso de descubrimiento de hidrocarburos. Ratio Gibraltar tendrá el 75% de las participaciones y ONHYM el 25% restante.

Además, teniendo en cuenta la legislación marroquí, el Estado vecino recibirá un 7% del petróleo que se encuentre a más de 200 metros bajo el agua con una producción de más de 500.000 toneladas; y un 3,5% del gas natural, para una producción superior a los 500.000 metros cúbicos.

Igualmente, Ratio Petroleum se compromete a pagar a ONHYM una suscripción anual para programas de capacitación para gerentes y técnicos locales por una suma de 70.000 dólares por año.

Denuncia de los saharauis

El documento precisa que Ratio Gibraltar tiene “el 100% del derecho exclusivo de estudiar e investigar el bloque Dajla Atlántico, ubicado en la parte sur de Marruecos, a lo largo de las costas del océano Atlántico, que limita al norte con la ciudad costera de Dajla y al sur con la frontera con Mauritania”.

Sin embargo, se trata de una ciudad del Sáhara Occidental, territorio no autónomo pendiente de descolonización, según la Organización de Naciones Unidas (ONU). Y así se refleja en el documento: “Cabe señalar que parte del bloque se encuentra en un territorio donde existe una minoría étnica (la tribu saharaui), que exige el reconocimiento de la independencia de Marruecos. A la fecha del informe, algunos países del mundo, incluido Estados Unidos, reconocen la soberanía marroquí sobre dicho territorio, y otros países no lo reconocen”.

Para tener más detalles sobre las posibles implicaciones con respecto a “la situación en la disputa de fronteras que aún no ha sido resuelta definitiva y oficialmente”, añaden algunas informaciones publicadas en la prensa internacional.

De hecho, la Asociación para la Vigilancia de los Recursos y la Protección del Medio Ambiente en el Sáhara Occidental (AREN) ya ha denunciado este acuerdo “ilegal”, que “viola las leyes internacionales”.

“Esta empresa (Ratio Gibraltar), plenamente consciente de la situación jurídica del Sáhara Occidental, contribuye a la ocupación marroquí y a la privación del pueblo saharaui de ejercer su soberanía sobre sus tierras”, denuncia AREN en un comunicado de prensa. Así mismo, exige que la sociedad israelí cancele su acuerdo “ilegal”.

El interés mostrado por Israel en referencia al conflicto del Sáhara Occidental ha adquirido dimensiones políticas. David Govrin, recientemente nombrado embajador de Israel en Rabat, en una entrevista con la agencia EFE el 24 de octubre, afirmaba que el estado hebreo apoya “negociaciones directas” entre las partes en conflicto para llegar a una “solución pacífica”.

Al norte de las Islas Canarias

El grupo Ratio Petroleum posee el 15% del campo de exploración más grande de Israel, y está presente en otras dos cuencas en Guyana y Surinam, y Filipinas. Su área de derechos petroleros asciende actualmente a 22.330 km², recuerda el digital marroquí Le360.

La compañía israelí, conocedora del sector, destaca que “Marruecos tiene una extensa historia de exploración de hidrocarburos a lo largo de la costa del océano, pero en relación con la vasta área económica de aguas de Marruecos, todavía es una actividad preliminar”.

En el estudio, los israelíes señalan como interesante la zona más al sur y mantienen que “hay una serie de cuencas sedimentarias con potencial para sistemas petroleros activos a lo largo de las costas del Océano Atlántico. Las Provincias Geológicas 1 están divididas por una extensa cuenca salina que se ubica principalmente al norte de las Islas Canarias”.

Precisamente, Marruecos amplió 200 millas su zona económica exclusiva y la plataforma continental en 350 millas, en marzo de 2020. En la práctica, supone asignarse las aguas del Sáhara Occidental y solapar las españolas, sobre todo las de las Islas Canarias. Un tema pendiente de tratar en las reuniones bilaterales con España, que reclama una parte de las mismas.

En todo caso, desde que ha restablecido las relaciones con Tel Aviv, Rabat ha firmado más acuerdos con empresas del país en otros dominios, como los fosfatos. Por su parte, también ha acordado la exploración de otros pozos de gas con compañías británicas.

Fuente: El Español

Alemania excluye a España de su fuerza militar rápida para la Unión Europea

Las lecciones aprendidas de Afganistán obligan a Europa y a España a repensar la forma en la que articula sus fuerzas militares ante situaciones de crisis que requieren una respuesta urgente. Los países de la Unión mueven ficha y debaten sobre el camino que se debe recorrer.

¿Dar pasos hacia una autonomía en cuestión de Defensa y proyectar misiones militares con una mayor asiduidad? ¿O potenciar las sinergias ya existentes con la OTAN o la ONU y crear una fuerza de reacción rápida entre países del Viejo Continente para desplegarse junto con estas organizaciones aliadas? Alemania aboga por la segunda opción y ha elaborado una lista de socios preferentes para caminar en este sentido. Entre ellos destaca la ausencia de España, firme defensora de la primera tesis.

Annegret Kramp-Karrenbauer, ministra de Defensa alemana -previsiblemente dejará de serlo en las próximas semanas ante la inminente creación de un nuevo gobierno en el país-, dio algunas pistas sobre su iniciativa en una entrevista radiofónica. A su juicio, Europa debe estudiar cómo "ser capaces de actuar dentro de la OTAN".

Para ello trabaja en la creación de los “grupos de batalla de la Unión Europea”, como denomina a esta fuerza de reacción rápida. El objetivo, señala AKK (como popularmente se le conoce en Alemania), es constituir una fuerza que pueda desplegarse inmediatamente, con “firmeza y rapidez”. La iniciativa ha sido impulsada por cinco países de la Unión Europea: Portugal, Países Bajos, Finlandia, Eslovenia y la propia Alemania.

La conjunción de fuerzas se basaría en la aplicación del artículo 44 del Tratado de la Unión, que hasta ahora no se ha aplicado, que permite al Consejo asignar una misión militar a un grupo de países miembro que lo deseen y que dispongan de capacidades para ello. Es decir, que participen de forma voluntaria en un despliegue, independientemente de que otros países se nieguen a aportar fuerzas, pero siempre bajo el paraguas del Consejo y en este caso en apoyo de la OTAN.

Un procedimiento más rápido que el que ha seguido la Unión Europea para establecer misiones en Mali, República Centroafricana, Somalia o en aguas del Índico, aún activas y en las que participa España de forma activa. Las diferencias internas entre los socios europeos ya frustró el despliegue naval en aguas del Mediterráneo. La ministra de Defensa de España, Margarita Robles, a favor de mantener los barcos de la Unión Europea, cargó duramente contra el ministro italiano Matteo Salvini, quien encabezaba el bloqueo a la iniciativa.

Los “grupos de batalla de la Unión Europea” fomentarán aún más la interoperabilidad entre sí para exprimir la eficacia de su acción conjunta, pero mantendrán su independencia absoluta respecto a las demás fuerzas armadas. La propuesta liderada por Alemania y apoyada por Portugal, Países Bajos, Finlandia y Eslovenia es opuesta a la creación de un programa común de Defensa, como abogan otros Estados miembro.

La tesis de España...

España, no obstante, considera que es “el momento de la Defensa europea”. Así lo destaca un artículo publicado en la Revista Española de Defensa, editada por el departamento que dirige Margarita Robles. En sus líneas recoge las palabras de Ursula Von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, en las que aboga por “pasar al siguiente nivel nivel” en la creación de una política común en este ámbito.

“Europa puede y, a todas luces, debe ser capaz y mostrarse dispuesta a hacer más y actuar por su cuenta”, destacó Von der Leyen. O lo que es lo mismo, con una mayor autonomía de los socios estratégicos -aunque en “colaboración y coordinación con ellos”-, principalmente la Alianza Atlántica o la ONU: “Habrá misiones en las que no participarán ni la OTAN ni las Naciones Unidas y en las que la UE sí que deberá estar presente”.

Temas, todos ellos, que se abordaron en la cumbre informal de los ministros de Defensa de la Unión Europea celebrada en Eslovenia a principios de septiembre. Josep Borrell, Alto Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, destacó la necesidad de crear una fuerza conjunta de al menos 5.000 efectivos para llevar a cabo acciones coordinadas de alto nivel estratégico para Europa.

El camino que seguirá la Unión Europea en cuestiones de defensa común es todavía una incógnita, si bien se celebrará una cumbre en el primer semestre de 2022 para abordar el asunto, en la llamada Brújula Estratégica de la UE, programa base para abordar el futuro a medio y largo plazo de los países miembro. La convocatoria de la cumbre, junto a Von der Leyen, fue anunciada por el presidente francés, Emmanuel Macron, también al margen de la iniciativa para crear una fuerza de reacción inmediata propulsada por Alemania y con el apoyo de Portugal, Países Bajos, Finlandia y Eslovenia.

Crisis diplomática: el futuro de las relaciones entre Turquía y los países occidentales

¿Qué les espera a las relaciones entre Turquía y los países occidentales después de que el país otomano declarara —y luego diera marcha atrás— 'persona non grata' a 10 embajadores?

El pasado 23 de octubre, el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, ordenó declarar persona non grata a una decena de embajadores. Los funcionarios lideran las misiones diplomáticas de Estados Unidos, Alemania, Francia, Canadá, Dinamarca, Finlandia, Noruega, Nueva Zelanda, Países Bajos y Suecia en Turquía.

La decisión se tomó en respuesta a una petición conjunta de los diplomáticos de liberar al político opositor turco Osman Kavala, encarcelado por su presunta implicación en el intento de golpe de Estado de 2016.

Sin embargo, Turquía anuló la medida después de que los embajadores emitieran, el 25 de octubre, una declaración de su compromiso con el principio de no injerencia en los asuntos internos de otros países bajo la Convención de Viena.

"No pretendemos crear una crisis, pero queremos proteger los derechos, los intereses y el orgullo de nuestro país. Y hoy, con las declaraciones de la Embajada, la situación ha vuelto atrás", dijo Erdogan tras una reunión con sus ministros.

El presidente turco agregó que cree que de ahora en adelante los diplomáticos "serán más atentos y más cuidadosos en sus declaraciones sobre Turquía".

Para Sencer Imer, director del Departamento de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Universidad de Ufuk, en Ankara (Turquía), el incidente reciente ilustra el estado actual de las relaciones de Turquía con Estados Unidos y con los países occidentales.

"Si los países occidentales quisieran expresar su punto de vista sobre el incumplimiento de la decisión del TEDH, podrían convocar a los embajadores turcos en sus países al Ministerio de Relaciones Exteriores y señalarles esta opinión. En este caso, tal crisis no habría ocurrido", expresó el académico.

Sin embargo, por una iniciativa de EEUU, los países publicaron una declaración conjunta en la que "básicamente interfieren en los asuntos internos de Turquía", detalló Imer.

"Ningún país permitirá injerencias en sus asuntos internos. Esto contradice directamente el principio de soberanía, y los embajadores presentes en el país no tienen derecho a hacerlo. El presidente Erdogan reaccionó de inmediato de la única manera correcta", sostuvo el profesor.

Para Imer, la acción de los países occidentales se llevó a cabo para "comprobar si Turquía permitiría tal cosa y cuál sería su reacción. Al final, sin embargo, "ellos mismos tuvieron que retroceder" y encontrar una solución de compromiso para resolver la crisis.

El académico considera que el incidente deja ver las intenciones de Estados Unidos con relación no solo a Turquía, sino también a Rusia.

"¿Qué quiere Estados Unidos? Actualmente está tratando de rodear a Rusia a lo largo de una línea que va del Báltico a Grecia. Al mismo tiempo, también rodean a Turquía. Washington busca imponer sus propias reglas del juego en Ankara, exigiendo apoyo en acciones contra Rusia", consideró el experto.

Imer apunta que esta no es la primera vez que EEUU se porta de esta manera. El país norteamericano ya exigió, anteriormente, que Turquía suspendiera la implementación del proyecto Turk Stream y de la planta de energía nuclear de Akkuyu, y que desistiera de la compra del sistema S-400 y de aviones militares rusos. El académico sostiene que Estados Unidos lleva a cabo acciones similares con respecto a China.

"A pesar de esto, Ankara debe seguir cooperando con Rusia, demostrando que no sucumbirá a los ataques diplomáticos. Si es necesario, Turquía puede pensar en cerrar las bases estadounidenses en el país", subrayó el especialista.

El presidente turco y su homólogo estadounidense, Joe Biden, deben reunirse en breve, en la cumbre del G-20 en Roma (Italia), que tendrá lugar el próximo 30 y 31 de octubre. Imer no cree, sin embargo, que el encuentro de los líderes afecte positivamente la relación entre los países.

"La verdad es que no espero ningún avance de la reunión de Erdogan con Biden en la cumbre del G-20. Estados Unidos seguirá actuando a su manera tradicional con respecto a Ankara", concluyó el profesor.

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