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Kit Knightly (OffGuardian). Joe Biden entra a la Casa Blanca con un séquito de rostros muy familiares para OffGuardian, y muchos otros medios que han mantenido una visión alternativa desde el principio.

Jen Psaki, de ojos vidriosos, vuelve a dirigir las conferencias de prensa de la Casa Blanca. Victoria "Que se joda la UE" Nuland va a ser secretaria de Estado, y Samantha Power vuelve a subir a una plataforma desde la que puede reprender al resto del mundo por no seguir el "ejemplo moral" de Estados Unidos al bombardear Siria hasta dejarla en la edad de piedra. .

Fueron las maquinaciones de estas personas, junto con Biden como vicepresidente, John Kerry como secretario de Estado y, por supuesto, Barack Obama liderando la carga, las que llevaron al golpe en Ucrania y la guerra en Donbass. Porque fueron nuestros comentarios sobre The Guardian diciendo esta verdad los que hicieron que todos aquí fueran prohibidos.

Entonces, para nosotros, señalar la propaganda al estilo de la guerra fría es como volver a ponerse un par de zapatos cómodos.

Algo bueno también, porque con esta camarilla de belicistas de estilo neoconservador viene otro amigo familiar: la guerra de propaganda contra la Rusia de Putin. En los medios de comunicación y en todos los frentes, todo a pocas horas de la toma de posesión de Biden.

Aunque las tonterías anti-rusas no desaparecieron mientras Trump era presidente, se volvió loco hasta el punto de la locura literal en muchos momentos, pero definitivamente se calmó en los últimos 12 meses, con el estallido de la "pandemia".

Ahora volvemos a la vieja locura de la guerra fría. Los medios nos dicen que Rusia era un "espectro que se cernía sobre la presidencia de Trump" , que uno de los alborotadores del Capitolio tenía la intención de "vender la computadora portátil de Nancy Pelosi a Rusia" y otras histerias descaradas.

Por supuesto, debajo de la propaganda estándar de revolver la olla para mantener la "nueva guerra fría" en ebullición, está la narrativa de Navalny. Una obra de teatro político increíblemente ideada que incluso puede convertirse en un intento de cambio de régimen en Moscú.

Para empezar, tres días antes de la investidura de Biden, Alexei Navalny (habiendo supuestamente sobrevivido al veneno que el FSB colocó "en sus calzoncillos" ), regresó a Rusia, donde fue arrestado de inmediato por violar los términos de su libertad condicional .

Sabía que lo arrestarían si regresaba a Rusia, por lo que hacerlo fue puro teatro. Ese hecho solo lo subraya la reacción de los medios de comunicación a su condena de 30 días de cárcel.

Sí, son treinta DÍAS, no años. Saldrá antes de la primavera. Incluso si es declarado culpable de los numerosos cargos de malversación de fondos y fraude, enfrenta solo 3 años de prisión.

Sin embargo, los familiares hostigadores de Rusia en los medios lo están comparando con Nelson Mandela .

El mismo día de la toma de posesión de Biden, el Parlamento Europeo anunció que Rusia debería ser castigada por arrestar a Navalny cerrando el proyecto del oleoducto Nordstream 2 . (Cerrar este gasoducto abriría el mercado europeo para comprar gas estadounidense, en lugar de Rusia. Esta es una “completa coincidencia”).

Y luego, el día después de la toma de posesión de Biden, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos anunció que había encontrado a Rusia culpable de crímenes de guerra durante la guerra de cinco días en Osetia del Sur en 2008. El informe fue objeto de un artículo alegre (y terrible) por Luke Harding. (Por qué esperaron 13 años para hacer este anuncio sigue siendo un misterio)

No se detienen ahí, ya los expertos occidentales y las "celebridades" rusas están tratando de alentar las protestas callejeras en apoyo de Alexei Navalny. Un editorial anónimo de The Guardian afirma que la valentía de Navalny necesita respaldo , sea lo que sea que eso signifique.

Todo esto podría significar que Biden se ve "obligado" a "cambiar de opinión" y retirarse de la firma del tratado antinuclear . Vaya.

¿Pero hay objetivos más importantes detrás de esto? ¿Esperan poder crear otro Maidan… pero esta vez en Moscú? Eso sería una locura, pero no podemos descartarlo.

Sin embargo, una cosa es segura; funcionan rápido. Menos de dos días en la Casa Blanca, y ya comenzamos una nueva revolución de color. Trabajo rápido.

Lukashenko ordena cortar flujos financieros que buscan desestabilizar el país

MOSCÚ (Sputnik) — El presidente de Bielorrusia, Alexandr Lukashenko, declaró que el Comité de Control Estatal debe cortar los flujos financieros del exterior que busquen desestabilizar la situación en el país.

"Todo nuestro marco legislativo fue creado con el fin de reprimir cualquier intento de desestabilizar la situación en el país, y en lo que respecta al Comité de Control Estatal, se trata, sobre todo, del financiamiento desde el exterior, incluidas las actividades de las llamadas estructuras comerciales y empresas, empresarios individuales", dijo Lukashenko citado por la agencia Belta.

El comité, agregó, "ha aprendido a trabajar en esta materia, y debemos seguir actuando así".

La discriminación del idioma ruso en Ucrania "se maneja desde EEUU"

MOSCÚ (Sputnik) — La aprobación por Kiev de una ley discriminatoria contra el idioma ruso es la continuación de la actividad rusófoba de los políticos locales manejados desde EEUU, declaró el secretario del Consejo de Seguridad de la Federación de Rusia, Nikolái Pátrushev.

"Lo que ocurre en Ucrania es la continuación de la actividad rusófoba de los políticos miopes que llegaron al poder tras el golpe de Estado de 2014 y son manejados por EEUU. Al plasmar con esmero el plan washingtoniano de dividir el pueblo único de Rusia y Ucrania, ellos ya han convertido su país, antaño próspero, en una atrasada reserva de materias primas de Occidente, y ahora están destruyendo su fundamento cultural", dijo en una entrevista con el periódico Argumenti y Fakti.

El secretario del Consejo de Seguridad de Rusia señaló, asimismo, que Kiev menosprecia su propia Constitución, la que garantiza el libre desarrollo y uso de los idiomas, así como su protección, y al proclamar la aspiración a integrarse en Europa aprueba unas leyes que contradicen los compromisos jurídicos que Ucrania asumió en el ámbito internacional.

La "ucranización" forzosa fue una de las causas del surgimiento del conflicto interno en Donbás, señaló en su tiempo el Senado ruso.

El 16 de enero de 2021 en Ucrania entró en vigor una ley según la cual todos los servicios deben ofrecerse exclusivamente en la lengua ucraniana, independientemente de la propiedad de la empresa.

Pátrushev recordó que con eso empezó la 19ª etapa de discriminación lingüística en Ucrania, pero antes Kiev implantó el uso exclusivo de la lengua ucraniana en la ciencia, la cultura, el transporte, los centros docentes y las relaciones laborales.

"Eso se hace mientras el ruso sigue siendo el idioma que habla y en que piensa el multinacional pueblo de Ucrania, igual que el de Rusia, lo que se debe a la convivencia durante siglos de centenares de etnias, a la existencia de familias mixtas y al respeto al rico patrimonio cultural común", señaló.

También dijo que al aprobar semejantes leyes, las actuales autoridades ucranianas se contraponen a la mayoría de la población de Ucrania, provocan tensión en la sociedad y contribuyen a la propagación de los ánimos separatistas.

Análisis: Más OTAN con Biden, y más lejos de la autonomía

Luis Rivas

El Viejo Continente desempolva las alfombras rojas para recibir a su 'nuevo amigo' en la Casa Blanca. Europa espera ansiosa que Joe Biden saque a la OTAN de la parálisis cerebral que sufre la Alianza.

Desde la sede de la OTAN en Bruselas, también capital de la Unión Europea, llueven loas y felicitaciones al nuevo presidente norteamericano. Algunas podrían ruborizar hasta al más proatlantista de los europeos, pero la desaparición política de Donald Trump ha tenido tal efecto entre algunos de sus líderes que sus reacciones se acercan más a una declaración de asumido vasallaje que a la protocolaria bienvenida diplomática.

La alemana Ursula von der Leyen, presidenta de la Comision Europea, anunciaba tras la toma de posesión de Biden: "La UE tiene un nuevo amigo en la Casa Blanca tras cuatro largos años. Los Estados Unidos están de vuelta en Europa". Su colega y presidente del Consejo europeo, el belga Charles Michel, se sumaba a la fiesta de la hipérbole: "Hago hoy un llamamiento para un pacto fundador, nuevo, por una Europa más fuerte, por unos Estados Unidos más fuertes, por un mundo mejor".

Por un momento, parecían frases calcadas de las declaraciones de aspirantes a Miss Europa. Por otra, es cierto, contrastaban con el calificativo de "asesino" que el primer ministro de Luxemburgo dedicó a Trump.

Para Von der Leyen y sus compatriotas alemanes, el retorno de EEUU —según Biden, "para guiar de nuevo al mundo"— es también un alivio. Donald Trump había planeado reducir el número de tropas norteamericanas estacionadas en suelo alemán (12.000), algo que provocó el pánico en Berlín, que nunca ha ocultado preferir la protección norteamericana antes que confiar en la "autonomía estratégica" europea defendida por el presidente Emmanuel Macron.

Desacuerdo París-Berlín

París y Berlín, supuesto motor del continente, difieren en cuanto al grado de autonomía que la UE debe tener dentro de la OTAN. Macron, que sacudió la atención de sus colegas de la alianza militar con su declaración de "muerte cerebral de la organización", protagonizó también un enfrentamiento verbal a través de la prensa con la ministra alemana de Defensa, Annegret Kramp-Karrenbauer, conocida como AKK. El mandatario galo ha manifestado en varias ocasiones que Europa no será respetada por EEUU si no es soberana en materia de defensa. AKK considera "ilusoria" la idea de una autonomía estratégica europea.

Berlín respira tras la salida de Trump de la Casa Blanca. El expresidente no solo amenazaba el poderío de las exportaciones alemanas, sino que exigía a Angela Merkel una implicación financiera mayor en el presupuesto de la OTAN. Ese 2% del Producto Nacional Bruto, que Trump reclamaba a los miembros de la OTAN, no será alcanzado por Alemania hasta 2031. Lo que no es seguro es que el nuevo mandatario norteamericano no siga pidiendo lo mismo, aunque, eso seguro, con palabras menos abruptas.

OTAN: "la UE, incapaz de defenderse en europa"

Al rechazo de una mayor autonomía europea en asuntos militares, se ha sumado siempre —como sin duda le exige su puesto— el Secretario General de la OTAN, Jens Stoltenberg, para quien "la unidad europea no puede reemplazar a la unidad transatlántica". O más claramente, según sus propias palabras, "la UE no puede defender a Europa", y para explicarlo, aclara que el 80% de los gastos de la organización militar provienen de países ajenos a la UE: Estados Unidos, Canadá, Islandia, Noruega, el Reino Unido, tras el Brexit, y Turquía.

El noruego Stoltenberg espera que Joe Biden acabe con las disputas internas dentro de la organización, calme a los franceses, exija de nuevo una mayor aportación económica a sus miembros y, como comandante de hecho de la alianza militar, imparta las órdenes a seguir en el futuro.

Los medios de prensa franceses no dejan de subrayar la francofilia del huevo secretario de estado norteamericano, Anthony Blinken, que estudió de joven en París y habla perfectamente la lengua de Flaubert. Pero lo cierto es que el desenganche de Trump de Europa, sus exigencias y su, a veces, desprecio, propiciaba un tímido camino para una cierta autonomía militar y política con la que sueña Macron, no solo por seguir en parte la senda marcada por Charles De Gaulle, sino por intereses particulares que París considera hoy primordiales.

Turquía y new start

Cuando el jefe del Estado francés habló de la muerte cerebral de la OTAN, pretendía sacudir la flojera de sus aliados ante la expansión militar de Turquía. La guerra verbal entre Macron y Racep Tayyip Erdogan desbordó los límites de lo esperado entre socios militares. El relevo en la Casa Blanca quiere ser aprovechado por Ankara para calmar los ánimos, pero el papel de Turquía y, especialmente, la compra de los misiles S-400 rusos, volverá a la mesa de discusión entre los 30 aliados transatlánticos.

Mientras tanto, Grecia, el enemigo número uno de Turquía en el Mediterráneo y dentro de la OTAN, espera ya los 18 cazas Rafale franceses y los nuevos F-16 norteamericanos. En otro reflejo de la discordancia entre miembros de la alianza, Atenas multiplica sus acuerdos con terceros países.

Tras la firma de pactos estratégicos con Emiratos Árabes Unidos, India y Egipto, Grecia acaba de firmar otro con Israel para crear y explotar una escuela de pilotos en la isla de Kalamata, uno de los escenarios de las disputas con Ankara. El acuerdo se ha cifrado en 1.800 millones de dólares, durará 20 años e incluye diez aviones de entrenamiento M-346, un derivado del Yakovlev Yak-130, desarrollado en cooperación ruso-italiana.

La OTAN espera que Biden ayude a suavizar las disensiones entre sus miembros, pero el nuevo mandatario norteamericano tiene antes que tomar una decisión sobre otro punto que atañe directamente a sus aliados, como es la renovación del acuerdo New START que limita los arsenales nucleares de EEUU y Rusia a 1.500 ojivas cada uno. Biden parece partidario de renovar por cinco años el pacto, que expira el 5 de febrero. Algunos de sus asesores prefieren extenderlo solo por uno o dos años, para poder negociar otras concesiones con Moscú.

El 'affaire Navalni' como elemento de presión a Rusia

Rusia es, según lo escrito en el informe 2030 de la OTAN, y según lo declarado por Joe Biden, el enemigo principal de Estados Unidos y de la organización militar. El affaire Navalni sirve de palanca para utilizar la cancelación del proyecto gasístico Nord Stream 2 como arma de presión y sanción a Moscú.

Angela Merkel se opone, de momento. París, también. El ministro francés de Asuntos Exteriores, Jean-Yves Le Drian, ha denunciado una "deriva autoritaria" de Rusia, tras las detenciones de los manifestantes en apoyo de Alexéi Navalni. El asunto propicia un elemento de consenso dentro de la OTAN y de la UE, pero difícilmente Francia y otros países europeos parecen dispuestos a dejarse arrastrar más allá de obligadas declaraciones de censura y sanciones menores. La celebración por la victoria de Joe Biden en Estados Unidos no puede acompañarse de cesiones políticas que determinen las futuras relaciones de Europa con Rusia.