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Cada día, en Estados Unidos se registran más de 90.000 nuevos contagios de coronavirus. Es casi el triple que en abril, durante las semanas del confinamiento. Y las cifras no paran de crecer. A este ritmo, el país se verá obligado a adoptar restricciones más estrictas para frenar el virus. Sin embargo, ahora la atención política está en resolver el enorme lío de las elecciones, que podría acabar en el Tribunal Supremo, congelando así al Gobierno federal. El virus no esperará y aprovechará el caos para acelerar los contagios. En las dos últimas semanas de campaña electoral, se han disparado los casos más de un 40% y no frenarán mientras no se adopten medidas.

La economía de la primera potencia mundial tampoco será inmune al virus en esta segunda ola. El problema es que la parálisis política es un gran obstáculo para frenar el virus y para adoptar medidas de política económica que permitan salvar a las familias y el tejido productivo. Si se judicializa la elección del nuevo presidente, el Gobierno federal tendrá un margen de acción muy reducido para responder a la pandemia económica. Y cada día que pasa cuenta, bien lo saben los españoles.

En Europa, el impacto de los rebrotes sobre la actividad económica ha sido muy rápido, tanto que los PMI (encuesta de confianza a empresas) apuntan ya a una nueva contracción de la actividad. En apenas unos días, la situación pasa de estar bajo control a totalmente descontrolada. En España, por ejemplo, el mercado laboral sufrió un fuerte parón en octubre que frenó en seco su recuperación y volvió a sufrir el crecimiento de los ERTE como única solución para evitar la sangría del empleo.

En EEUU, la situación económica todavía es muy diferente. Los datos del PMI de octubre apuntan a una aceleración de la actividad. Sin embargo, la velocidad del virus podría cambiar el escenario rápidamente y obligar a adoptar decisiones rápidas. Una situación difícil si los resultados electorales están pendientes de la decisión de los tribunales.

Los países europeos que han puesto en marcha confinamientos estrictos han activado ya paquetes de ayudas públicas para contener la crisis que provocarán las restricciones a la actividad. No solo eso, EEUU es uno de los países del mundo que realizaron un mayor esfuerzo fiscal durante el confinamiento de la primera ola para salvar sus empresas y trabajadores. Su impulso presupuestario superó el 10% del PIB, pero logró evitar una gran caída de la actividad y permitió recuperar una buena parte del terreno perdido durante el verano. El PIB del tercer trimestre se situó 'solo' un 3,5% por debajo de los niveles previos a la crisis, un éxito que fue el resultado del diseño de las políticas de estímulo y la velocidad en su aplicación. Un escenario que ahora es irrepetible.

No solo eso, en las últimas semanas, EEUU se ha tomado unas 'vacaciones' del virus al centrar la atención en las elecciones. Sin duda, el argumento era poderoso: unas elecciones clave para el futuro del país. Pero el ritmo de la pandemia, con un incremento de los contagios de más del 40% en dos semanas, urge a que el coronavirus vuelva a ser la prioridad. Parar los contagios y salvar la economía. Pero todo eso tendrá que esperar hasta que se resuelva el lío electoral.

Un Congreso dividido

Estados Unidos necesita un segundo paquete fiscal anticovid, no solo por los rebrotes sino también por sentar las bases de la recuperación. El presidente Donald Trump optó por retrasar su paquete de estímulos hasta su reelección y el candidato demócrata, Joe Biden, está ansioso por ocupar el despacho oval para poner en marcha su plan económico. Para comprender la magnitud de las cifras, los analistas de Oxford Economics estiman un estímulo fiscal de 1,5 billones de dólares, esto es, superior al montante de toda la producción de España en un año completo.

Las previsiones ahora apuntan a un retraso de este programa hasta inicios de 2021, sea cual sea el vencedor final de las elecciones. “Nuestro escenario base actual asume que el estímulo de 1,5 billones de dólares se retrasará al inicio de 2021”, señala el equipo de análisis de Oxford Economics.

El problema ahora ya no son los tiempos, sino la fragmentación resultante en el Congreso, que aparentemente quedará dividido a raíz de los resultados conocidos hasta ahora, ya que los republicanos mantendrían el Senado y los demócratas, la Cámara de Representantes. “El Congreso parece quedar dividido y apunta a dificultades para aprobar nuevos estímulos fiscales”, escribe el equipo de análisis de Bankia, y “la división del poder entre las dos cámaras del Congreso implicaría obstáculos para la ejecución de gran parte de las propuestas de políticas en las plataformas de cada partido”.

En la misma dirección se pronuncia Oxford Economics: “Un Senado dividido impedirá que cualquier agenda política sea implementada plenamente”. Este resultado ha provocado que la casa de análisis haya rebajado en una décima su previsión de crecimiento para 2021, del 3,7% al 3,6%. Evidentemente, en una situación económica tan compleja, una rebaja de una décima no tiene ninguna relevancia, pero sí lanza una señal sobre los problemas que tendrán los dos candidatos para activar sus planes de estímulo. La política fiscal tendrá que ser más prudente para convencer a la oposición, lo que dificultará la puesta en marcha de un paquete fiscal generoso que siente las bases de la recuperación.

¿Puede Trump resolver en la Corte Suprema el resultado de las elecciones presidenciales?

En EE.UU. continúa el recuento de votos y en algunos estados la brecha entre el republicano Donald Trump y el demócrata Joe Biden es tan pequeña que, aunque ya se han procesado casi todas las papeletas, aún no está claro quién se llevó la victoria.

Este miércoles, Trump declaró que hay "fraude" en las elecciones y señaló que está dispuesto a dirigirse a la Corte Suprema para que detenga "toda la votación" y prevenir que se hallen nuevas "papeletas a las cuatro de la mañana".

La campaña de Biden, por su parte, tachó de "indignante, sin precedentes e incorrecta" esta declaración de Trump y prometió oponerse a los intentos de frenar el conteo de votos.

Pero, ¿podría Trump realmente resolver el resultado de las elecciones en la Corte Suprema?

Qué tiene que ver la votación por correo con esto

La noche del martes se dio a conocer que Trump ganó en estados importantes como Florida y Ohio, así como en Iowa y Texas. Biden, por su parte ganó en Arizona, Míchigan y Wisconsin. No obstante, aún se esperan los resultados de otros estados clave como Carolina del Norte, Georgia y Pensilvania.

El conteo se ve dificultado por el hecho de que, debido a la pandemia de coronavirus, un número récord de estadounidenses votaron por correo y las papeletas enviadas el 3 de noviembre tardaron en llegar a las comisiones electorales. Con ello, se sabe que los demócratas eran mucho más propensos que los republicanos a enviar las papeletas por correo en lugar de votar presencialmente el día de las elecciones.

Previamente, los demócratas presionaron para que al menos 10 estados extendieran sus plazos para aceptar papeletas por correo mientras los expertos advertían que los votos enviados cerca del 3 de noviembre podrían llegar demasiado tarde para ser contabilizados, recoge Politico.

Los republicanos, por su parte, desafiaron estos cambios, argumentando que los funcionarios electorales y jueces locales estaban cambiando las reglas en el último momento, e insistieron en que no había forma de probar que todas las papeletas que llegaran tarde hubieran sido enviadas por correo antes de las elecciones. Como resultado, los republicanos lograron ganar estas demandas en algunos estados, pero en otros no consiguieron hacer prosperar sus quejas, especialmente en Pensilvania, que permite una extensión de tres días para recibir y contar los votos por correo.

El martes, el equipo de Trump estuvo trabajando en demandas para bloquear las papeletas que llegan después del día de las elecciones, a pesar de que ya pidieron sin éxito a la Corte Suprema que rechazara la extensión en Pensilvania. Mientras tanto, los demócratas presionan para que los estados esperen los votos pendientes.

Y en la Corte Suprema, ¿qué?

Trump declaró reiteradamente que los votos no deben contarse después del día de las elecciones. De hecho, durante varios meses el actual inquilino de la Casa Blanca trató de vincular la votación por correo con el fraude y predijo más de una vez que las elecciones terminarían en la Corte Suprema.

En septiembre, Trump nominó a la jueza conservadora Amy Coney Barrett para ocupar el puesto vacante en la Corte Suprema, tras la muerte de Ruth Bader Ginsburg. Entonces, el mandatario declaró que quería que la candidatura para reemplazar a Ginsburg fuera aprobada antes de las elecciones del 3 de noviembre.

La semana pasada, el Senado de EE.UU. confirmó a Barrett como jueza asociada de la Corte Suprema, asegurando así una mayoría conservadora de 6-3 que puede ayudar a Trump en cualquier caso relacionado con las elecciones.

No obstante, la presencia de Barrett en la Corte Suprema no puede garantizarle nada a Trump, ya que la jueza podría abstenerse de escuchar cualquier caso relacionado con las elecciones debido a un conflicto percibido.

Además, la Corte Suprema es el tribunal de apelación de última instancia en EE.UU. y tiene discreción sobre los casos que debe resolver, en gran parte relacionados con las impugnaciones de casos que se escuchan en tribunales inferiores sobre puntos de la ley federal y la Constitución. Por lo tanto, inicialmente se tomarán muchas medidas en los tribunales estatales.

Cabe destacar que las impugnaciones electorales en los tribunales estatales no son nada nuevo y a menudo tienen poco impacto en el resultado final. Sin embargo, existen excepciones, como el caso de las presidenciales del año 2000, cuando una serie de impugnaciones legales por procedimientos de votación defectuosos en Florida entregó la victoria a George W. Bush a pesar de que inicialmente los medios habían proclamado a Al Gore como ganador en ese estado clave.

Despliegue policial en una oficina electoral de Arizona por una protesta de seguidores de Trump en sus inmediaciones

En EE.UU., varios grupos de policías fueron desplegados este 4 de noviembre alrededor de la oficina del conteo de votos del condado de Maricopa (Arizona) debido a una movilización de protesta en sus inmediaciones.

De acuerdo con The New York Times, más de 150 seguidores del presidente Donald Trump se congregaron junto al Departamento Electoral del condado coreando consignas como: "Cuenten los votos".

Aproximadamente a las 22:30 (hora local), el edificio fue cerrado debido a la protesta. Sin embargo, el Departamento Electoral de Maricopa declaró a través de Twitter que sus empleados continuarían con el conteo, mientras agradecía a la oficina del sheriff del condado por "hacer su trabajo".

Arizona otorga 11 votos electorales en las presidenciales de EE.UU. Según las proyecciones de AP, el candidato demócrata, Joe Biden, habría ganado los comicios en este estado tras reunir un 50,5 % de los votos, mientras que Trump tendría un 48,1 %, con un 88 % del escrutinio completado.

Activan la Guardia Nacional en Portland en medio de "violencia generalizada" durante las protestas por el recuento de votos

Cientos de personas salieron la tarde de este miércoles a las calles de Portland (Oregón) para protestar contra las demandas de la campaña de Donald Trump, que busca parar el recuento de papeletas en estados péndulo, recoge AP.

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Pronto la conducta de los manifestantes se volvió más agresiva, y algunos empezaron a romper ventanas de negocios. Cerca de las 19:00 (hora local) la Oficina del Sheriff declaró que en la ciudad se estaban produciendo disturbios.

Poco antes, la gobernadora de Oregón, Kate Brown, firmó una orden ejecutiva que entregó el "mando unificado" de la Policía y la Guardia Nacional al 'sheriff', Michael Reese. En una declaración en video, el portavoz de la Policía, Tim Fox, explicó la medida por la "violencia generalizada" por parte de los manifestantes.

En las grabaciones obtenidas en el lugar se puede ver como agentes con uniforme antidisturbios realizan varios arrestos en las calles de Portland.

En cuanto al uso de la Guardia Nacional, no se sabe cuándo entrarán en la ciudad sus unidades. El lunes la gobernadora ordenó a las tropas mantenerse en espera en vísperas de las elecciones y de posibles enfrentamientos.

En Oregón, un estado que otorga 7 votos electorales, se ha escrutado el 82,3 % de las papeletas. Joe Biden, con un 57 % de los votos, supera a Donald Trump, que ha obtenido un 40 %.

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Enfrentamientos en Nueva York entre la Policía y manifestantes que exigen un recuento completo de votos

Una manifestación en Nueva York por el recuento completo de papeletas de las elecciones presidenciales en EE.UU. acabó en enfrentamientos entre los activistas y la Policía.

La protesta se inició en la tarde de este miércoles y se desarrolló en las principales avenidas de Manhattan. Los manifestantes apoyaban la iniciativa 'Count Every Vote' ('Cuenten cada voto') y querían hacer un llamado a "la justicia, la equidad y la democracia".

Inicialmente, la acción se desarrollaba pacíficamente, pero cuando los centenares de manifestantes convergieron en el parque Washington State algunos de ellos empezaron a protestar contra la mala praxis policial, recoge AP.

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En una grabación se ve como una mujer grita varias veces "¡Vete a la mierda, fascista!" a un oficial y le escupe en la cara. Inmediatamente, el agente —que hasta el momento estaba tranquilo— da un paso adelante, agarra a la mujer y la detiene.

Más de 20 personas fueron detenidas en los enfrentamientos que siguieron, informó la Policía neoyorquina a través de su cuenta de Twitter. Asimismo, el cuerpo publicó fotografías de basura en llamas, afirmando que fue incendiada por los participantes de la protesta.

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En otra publicación, los agentes divulgaron imágenes de armas incautadas a los manifestantes. "Llevar armas a protestas pacíficas no puede ser ni será tolerado. [...] Cualquiera que sea sorprendido con un arma será arrestado", escribieron.

Previamente esta jornada, el jefe de la Policía de Nueva York, Terrance Monahan, advirtió que sus agentes vigilarán las manifestaciones.

"Buscaremos a los anarquistas que están tratando de secuestrar estas marchas pacíficas. También hemos pedido a los organizadores que nos ayuden a identificar a estas personas externas", cita al oficial New York Post.

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Una multitud de manifestantes corea "paren el recuento" y trata de entrar en un lugar de escrutinio de votos en Míchigan

Una multitud de manifestantes se congregó en la tarde de este jueves cerca del centro de convenciones Cobo Center de Detroit (Míchigan), donde se está realizando el recuento de votos anticipados de las elecciones estadounidenses.

En grabaciones hechas en el lugar se puede ver que los manifestantes trataron de irrumpir en el lugar de escrutinio, aunque la Policía lo impidió. Los protestantes gritaban la consigna "¡Paren el recuento!".

Ya después del inicio de la protesta se divulgó un video en el que se ve a los trabajadores electorales cubriendo las ventanas del centro con papel, impidiendo ver lo que está pasando dentro.

En el video también se aprecia que al lugar de los hechos acudieron también partidarios de la postura contraria. En imágenes obtenidas fuera del edificio se puede ver a varias personas con impermeables amarillos con el logotipo del movimiento 'Election defenders' ('Defensores de las elecciones'). Asimismo, se ven pancartas con lemas como "Cuenten todos los votos".

Unas horas antes, la campaña de Trump presentó una demanda para detener el recuento electoral en el estado por no tener "acceso significativo a numerosos lugares de escrutinio para observar la apertura de las papeletas y el proceso de escrutinio".

Míchigan otorga 16 votos electorales. El conteo de votos en este estado clave todavía continúa y de momento las proyecciones auguran la victoria al demócrata Joe Biden.

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La campaña de Trump presentará una demanda en Pensilvania para evitar que los funcionarios demócratas "oculten" el recuento de votos

La campaña de Donald Trump ha anunciado este miércoles que presentará una demanda en Pensilvania, un estado clave que supone 20 votos electorales, para detener el recuento electoral.

De acuerdo con la campaña, el objetivo de la demanda es evitar que los funcionarios demócratas "oculten" el recuento y el procesamiento de boletas a los observadores republicanos, recoge Reuters.

Además, señalaron que han pedido detener el recuento hasta que haya una "transparencia significativa".

Previamente, la campaña de Trump presentó una demanda similar en Míchigan, donde aún no se ha definido el ganador, y también exige un recuento de papeletas en Wisconsin, un estado en el cual, según proyecciones de Fox News y AP, consiguió la victoria Biden.

Para ganar las elecciones, un candidato debe reunir al menos 270 votos electorales y Biden lidera momentáneamente en su conteo. De acuerdo con las proyecciones de Fox News el candidato demócrata tiene 248 votos frente a los 214 de Trump, mientras que la CNN indica un margen más pequeño de 237 frente a 213 y The New York Times: 237 frente a 214.

Más indicios de una crisis económica en Estados Unidos

La economía de Estados Unidos sumó hoy más indicios de su marcada crisis económica sin precedentes causada por la pandemia de la Covid-19, en medio de una controvertida contienda electoral por la presidencia del país.

En medio de los comicios, la Reserva Federal comenzó este miércoles su reunión de política monetaria, con el propósito de valorar un posible nuevo paquete de estímulos que ayude a reactivar la economía con impulsos a la inversión y el consumo.

Para lograr ese objetivo algunos expertos estiman que el banco central podría decidir comprar deuda estatal para apoyar a estados que perdieron recaudación fiscal.

Entre las señales negativas que acompañaron la jornada electoral, está que la creación de puestos de trabajo en el sector privado perdió fuerza en octubre y cayó por debajo de las expectativas del mercado, según la consultora ADP de servicios a las empresas.

Al respecto, mostró que las empresas del sector privado crearon 365 mil nuevos empleos, cuando los analistas esperaban 600 mil contrataciones en octubre tras 753 mil en setiembre, números que indican que a pesar de crearse nuevos puestos laborales, el ritmo es menor.

Para el viernes se conocerán las cifras oficiales de desempleo en octubre, las cuales deben mostrar una tasa de 7,7 por ciento contra la de 7,9 registrada en setiembre, con un saldo positivo de 600 mil nuevos trabajos en el mercado.

Otro indicador negativo publicado este miércoles fue el del sector de los servicios, el cual representa dos tercios de la economía, pero con una fuerte debilidad frente a la recuperación, a pesar de que creció en octubre por quinto mes consecutivo por debajo de lo esperado.

En tal sentido, analistas de Oxford Economics, líder en análisis cuantitativo y pronóstico global, indicaron que los riesgos de una nueva recesión son elevados en momentos en que la Covid-19 se expande y el apoyo fiscal adicional es incierto en el corto plazo, en particular con el resultado electoral todavía sin definirse.

Tales cifras a la baja se acompañaron con una señal positiva relacionada con la reducción del déficit comercial en 4,7 por ciento en setiembre sobre agosto, gracias a un alza de las exportaciones, principalmente de alimentos, de acuerdo con el Departamento de Comercio.

Análisis: resultados preliminares de las elecciones en Estados Unidos: aumenta el enfrentamiento

Las elecciones presidenciales se llevaron a cabo en los Estados Unidos el 3 de noviembre. Como era de esperar, debido al factor de la votación por correo, el anuncio de los resultados se retrasó. Los gobernadores de tres Estados clave (Wisconsin, Michigan y Pensilvania), de los que, según los analistas, depende en gran medida el resultado de las elecciones, debido a la gran cantidad de votantes por correo, anunciarán los resultados electorales solo en los días siguientes.

Las elecciones demuestran el alto grado de polarización de la sociedad estadounidense: el actual presidente Donald Trump y su rival, el demócrata Joe Biden, están casi a la par en el conteo en términos de número de electores. Entonces, según Associated Press, en este momento (13:00 hora de Moscú) Joe Biden tiene 238 votos electorales en su bolsillo, mientras que Donald Trump tiene 213. Estos son los votos de los Estados donde el conteo de votos ya se ha completado, o donde la brecha en favor de uno de los candidatos frente a el otro es demasiado grande. Para ganar se necesita obtener 270 votos electorales.

Recordemos que las elecciones presidenciales de Estados Unidos no son directas. El presidente es elegido por el colegio electoral estatal. Cada Estado tiene un cierto número de electores: desde 55 en California, hasta 3 en Montana, Alaska, Vermont, Delaware, Wyoming, Dakota del Sur y Dakota del Norte. El candidato por el que voten más residentes del Estado recibirá los votos electorales. Las excepciones son los Estados de Maine y Nebraska. Allí, el ganador del voto estatal recibe dos votos electorales. Los electores restantes se distribuyen en proporción a los resultados de las votaciones en las circunscripciones en las que se celebran las elecciones al Congreso.

Geopolítica nacional: tierra contra mar

Un examen detenido del mapa electoral estadounidense confirma la conclusión anterior: los residentes de los centros cosmopolitas de las costas atlántica occidental, pacífica y oriental de los Estados Unidos votan por los demócratas, Biden y su agenda liberal-globalista. Al mismo tiempo, las posiciones de Biden son más fuertes en el norte de la costa atlántica, mientras que, al sur de Virginia, en el sur tradicionalmente considerado patriarcal, Trump y Biden están casi a la par.

Por el contrario, los Estados del Heartland estadounidense apoyaron principalmente a Trump, como en 2016. El Estado más "Trumpista" en este momento es Virginia Occidental. Más del 68% de los votantes votaron por Trump, mientras que solo el 29% de los votantes de la antigua región minera de los Apalaches, que ha estado deprimida durante mucho tiempo, votaron por Biden. En contraste, en California, con sus playas, Silicon Valley, Hollywood, los migrantes mexicanos y el San Francisco gay, Trump solo tiene el 32%. La única excepción es el Vermont liberal, que está representado en el Senado por el notorio Bernie Sanders y el área metropolitana de Columbia.

El "pantano de Washington" de funcionarios federales, clérigos del Congreso y del Senado; y la población común predominantemente negra de la ciudad de Washington le dio a Joe Biden una ventaja fenomenal: 93% del voto popular y tres votos electorales. En 2016, Hillary Clinton mostró resultados similares en la capital.

Como en 2016, el enfrentamiento se repite: la América continental tradicionalista versus la cosmopolita América de las costas. El enfrentamiento geopolítico entre Tierra y Mar se está produciendo dentro de los Estados Unidos.

Aritmética postelectoral

En general, de momento el mapa electoral de 2020 casi coincide con el mapa de 2016, cuando ganó Donald Trump. La excepción es Arizona, tradicionalmente republicana. Esta vez el Estado es para Joe Biden.

De aquellos Estados donde aún no se ha completado el recuento de votos, Joe Biden tiene la oportunidad de obtener votos electorales a expensas de Nevada - 6 votos, a expensas de Hawaii - 4 votos. Hasta ahora, Trump lidera la cuenta en Georgia, Carolina del Norte, Michigan, Alaska y Pensilvania. En Wisconsin, solo existe un pequeño margen de 10,000 votos para Biden.

Si esta distribución estatal continúa, entonces Biden eventualmente obtendrá 258 votos electorales, y Trump - 283. Sin embargo, si Biden está por delante de Trump en uno de los cuatro Estados no contados, donde Trump todavía está a la cabeza, el candidato demócrata ganará las elecciones. Por otro lado, Trump también tiene la oportunidad de recuperar el liderazgo, al menos en Wisconsin.

Juego sucio

Al mismo tiempo, los medios estadounidenses, en su mayoría simpatizantes de los demócratas, están haciendo todo lo posible para crear la impresión de que Biden está ganando las elecciones. Por ejemplo, Google, según datos de Associated Press, "otorgó" los votos electorales de Arizona a Biden con solo el 80% de los votos y una ventaja del 5% sobre Trump. Aunque los electores de Georgia, al contar el 94% de los votos y el liderazgo de Trump del 2%, no cuentan como titular.

La decisión de los gobernadores de Wisconsin, Michigan y Pensilvania de extender el conteo de votos por varios días también tiene como objetivo dar al público la impresión de la victoria de Joe Biden.

En estos tres Estados, Trump estuvo a la cabeza en el conteo de votos hasta hace poco. En Wisconsin, después de calcular el 95%, Biden se adelantó ligeramente (en un 0,3%), aunque Trump estaba anteriormente a la cabeza. En Pensilvania, Trump está un 10% por delante de Biden al contar el 64% de los votos. Trump ganó en estos Estados en 2016 y tiene muchas posibilidades de repetir este resultado en 2020. Además, en 2016, Trump ganó cada uno de estos Estados con un margen de menos del 1%. Ahora su liderazgo parece más seguro.

Sin embargo, los gobernadores de los tres Estados son demócratas. Dos de ellos, Gretchen Whitmer (Michigan) y Tony Evers (Wisconsin), se unieron a una coalición de 11 gobernadores liberales en vísperas de las elecciones, que declararon a Trump una amenaza para la democracia (1). Es posible que intenten utilizar todas las herramientas posibles, incluida la manipulación y la votación por correo directo, para evitar que Trump gane.

Revolución de color

Después de la aparición de los primeros resultados electorales, tanto Donald Trump como Joe Biden declararon su victoria. Cada uno acusa al otro de intentar falsificar elecciones. Entonces, en su "Twitter", Trump escribió que los demócratas pretenden "robarse las elecciones".

Posteriormente, durante un discurso en la Casa Blanca, Trump reiteró su victoria en las elecciones. Acusó a los demócratas de retrasar artificialmente el anuncio de los resultados e intentar plantar papeletas. El presidente de Estados Unidos también anunció que tiene la intención de resolver el tema a través de la Corte Suprema:

“Esta es una gran estafa en nuestro país. Queremos que la ley se utilice correctamente. Entonces iremos a la Corte Suprema de Estados Unidos. Queremos que termine toda la votación. No queremos que los demócratas encuentren nuevas boletas a las 4 am y las agreguen a la lista”, dijo Trump.

La sede de Biden, a su vez, acusó a Trump de intentar interferir con el conteo de todas las papeletas. Representantes del candidato demócrata también anunciaron su intención de defender sus intereses en los tribunales. Así, la situación en el país se desarrolla de acuerdo al escenario de duro enfrentamiento y el uso de mecanismos de guerra.

Al mismo tiempo, es muy probable que los demócratas también intenten iniciar disturbios, utilizando las protestas callejeras como mecanismo de presión. Exigirán reconocer la victoria de Biden y crear una imagen de "descontento general" frente a Trump. Los medios convencerán a la audiencia de que Trump está robando la victoria de Biden y se está entrometiendo ilegalmente en el proceso electoral.

Los grupos de Black Lives Matter y Antifa, financiados por Soros, en los Estados costeros y Washington, donde una abrumadora mayoría votó en contra de Trump, jugarán un papel activo. Se debe esperar una presión física directa sobre la Corte Suprema si se trata de Trump.

Los resultados de la votación de Washington también muestran que el Estado profundo estadounidense, la mayoría de los funcionarios federales que residen en la capital estadounidense, es anti-Trump. Es muy probable que los demócratas intenten utilizar este recurso para fomentar una "revolución de color" en los Estados.

Si Trump logra defender la victoria a la que ahora se encamina, los demócratas usarán las protestas y sus posiciones en el Congreso para deslegitimarlo durante la próxima legislatura.

Si la estrategia de la "revolución del color", la manipulación de la opinión pública y las falsificaciones llevan a la victoria de Biden, entonces los partidarios de Trump enfrentarán al menos la condena pública y, como máximo, represalias: despidos, casos criminales y linchamientos por parte de las multitudes.

En cualquier caso, la mitad de la sociedad estadounidense considerará los resultados electorales injustos y el presidente electo un usurpador. El ganador no podrá restaurar la unidad de la sociedad estadounidense.

Implicaciones geopolíticas

Si la suerte resulta estar del lado de Trump, para Estados Unidos significará el triunfo final de una visión nacionalista y realista de Estados Unidos y su lugar en el mundo. Estados Unidos continuará su estrategia de dura competencia con otros centros de poder (principalmente China y Rusia) por el liderazgo mundial.

La victoria de Biden significaría un regreso a la agenda globalista. Biden también buscará mantener el liderazgo estadounidense, pero como la vanguardia de la globalización, que apunta a acabar con cualquier alternativa a un orden mundial unipolar.

Como señaló Alexander Dugin anteriormente, “esto conduce a una nueva diferencia en la actitud de Trump y Biden hacia los polos alternativos de la multipolaridad. Para Trump, son rivales y enemigos relativos (que, en determinadas circunstancias, pueden convertirse en potencias neutrales o incluso en aliados y "amigos". Para Biden, son enemigos absolutos, “enemigos de una sociedad abierta” (K. Popper), que deben ser destruidos, porque de lo contrario destruirán el globalismo y la hegemonía liberal, “relativizándolo en el espacio y el tiempo”. Trump puede iniciar guerras regionales (aunque aún no ha iniciado una). La victoria de Biden amenaza con un conflicto global (2).

Notas:

1. https://katehon.com/ru/article/shtaty-soedinennye-gosudarstva-i-ih-ideologii

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