Libros Recomendados

Portada - Últimas noticias

Ni el realismo de «Lo que el viento se llevó» ni la imaginación de «Dumbo» pueden con la corriente de infantil revisionismo que recorre las plataformas que tienen clásicos en su catálogo. «Este programa incluye representaciones negativas y/o un mal tratamiento de personas o culturas», se lee, entre otras disculpas, antes de poder ver «Dumbo» (1941), «Peter Pan» (1953), «El libro de la selva» (1967) o «Los aristogatos» (1970) en Disney Plus.

En esa plataforma antes solo aparecía una advertencia de «representaciones culturales obsoletas» en la sinopsis. Ahora obligan a un tener durante diez segundos un texto blanco sobre negro en el que «informan» de obviedades como que «esos estereotipos estaban mal antes y lo están ahora». Un peaje obligatorio como aquel anuncio contra la piratería insertado en los DVD que solo veían los que pasaban por caja y se evitaban los que iban al top manta.

«El deseo de proteger a quien puede sentirse ofendido es una patología de las sociedades ricas», apuntó el profesor Manuel Arias Maldonado, de la Universidad de Málaga, en «Letras Libres» (Feb. 2018). En Disney Plus, un consejo asesor formado por miembros de la Asociación de críticos de cine afroamericanos, la Coalición de asiáticos en el entretenimiento y La alianza de gays y lesbianas contra la difamación está detrás de la decisión de estigmatizar sin contextualizar algunos de los clásicos.

Pese a la actitud «infantilizadora» de la plataforma – Rosa Belmonte dice en su columna que «a la vista de la sociedad niñata y lerda que tenemos, Disney hace como lo de poner en el libro de instrucciones del microondas que el gato no se puede secar ahí»– y la presión del «consejo asesor», en Estados Unidos todavía hay gente que debate si la «advertencia» sobre este tipo de contenido es suficiente o si hay que ir más allá y hacer como con «Canción del sur» y borrarla de la faz de la «streaming». «Hablamos de una gente que no acepta que un inglés se ponga en una fiesta un sombrero mexicano porque es apropiación cultural», remata la columnista.

Disney lleva décadas sin editar nada de «Canción del sur», ocultada como un pecado que mancilla su historia. Otros apuntan a que lo han hecho porque es una película «poco rentable». En HBO Max retiraron de su catálogo «Lo que el viento se llevó», pero apenas tardaron unos días en volverla a subir con una «explicación» de su contexto social. Se olvidaron de recordar que ya en el estreno hubo protestas de afroamericanos en las puertas de algunos cines. «Deberías ser amable también bajo el látigo», rezaba una pancarta sostenida por una joven negra el 9 de marzo de 1940, frente al Lincoln Theater de la capital, donde se apostaron docenas de piquetes (todos negros) pidiendo a los espectadores que no vieran la película de Clark Gable y Olivia de Havilland.

El «blackface» y la censura social

«En lugar de eliminar este contenido, queremos reconocer su impacto dañino, aprender de él y generar conversaciones para crear juntos un futuro más inclusivo», presume Disney. Pero el episodio de «blackface» (blancos haciendo de negros) de Dumbo debe ser de menos grave, a ojos de la plataforma, que el del capítulo de «Las chicas de oro» que eliminaron en el que Rose y Blance se pintan de negro la cara. Netflix hizo lo propio con la serie «W/ Bob David», estrenada en 2015, donde un personaje blanco provoca a un policía pintándose la cara de negro. Pasó también con capítulos de «30 rock», «Scrubs» o «The Office». Las cinco son comedias recientes, pero parece que el hecho de que sean programas de humor facilita la censura de las plataformas.

«El macartismo que casi acaba con el cine americano no era censura política, era la censura del estudio a causa de las fuerzas sociales, los periódicos, la opinión pública... Esa es la que censuraba. Era la autoncesura de la industria, que es de las peores», reflexionó Manuel Gutiérrez Aragón en páginas de ABC en una entrevista reciente. «Ahora, por lo políticamente correcto, los creadores sufren una presión que antes no existía», apostilló. Y no se refería solo a Estados Unidos, también a España, aunque por otros motivos diferentes al racismo. «Ahora hay presión social. Ahora "Furtivos" [escrita por él y dirigida por José Luis Borau en 1975] no se podría hacer porque el público no aceptaría lo que ve, y sin embargo en aquella época fue una película de éxito y de referencia. Ahora, solo el hecho de pasarla por televisión sería conflictivo. La presión social no es censura, pero coarta la libertad de creación».

Los ejemplos del racismo de Diney

Disney es la propia que señala el racismo dentro de las películas de su catálogo. En «Los aristogatos» uno de ellos aparece representado «como una caricatura racista de los pueblos de Asia con rasgos estereotipados exagerados, como ojos rasgados y dientes de conejo». En «Dumbo», «los cuervos y el número musical rinden homenaje a espectáculos racistas donde los artistas blancos con rostros ennegrecidos y ropa hecha jirones imitaban y ridiculizaban a los esclavos de las plantaciones del sur», advierte la propia plataforma.

En «Peter Pan» Disney señala que el clásico animado utiliza estereotipos para representar a los pueblos indígenas: «se los ve hablando en un idioma ininteligible y se refiere repetidamente a ellos como 'pieles rojas', un término ofensivo. En Peter Pan también hay apropiación de la cultura y las imágenes de los pueblos indígenas».

En «Los robinsones de los mares del sur» hay piratas representados como una «amenaza extranjera estereotipada», ya que tienen «cara amarilla» o «cara marrón» y disfraces que enfatizan su «barbarie».

Fuente: ABC

CANAL

 

elespiadigital.com
La información más inteligente