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El Ejército azerbaiyano continuó ayer su progresión en su ofensiva lanzada el domingo por la mañana contra los combatientes del enclave de Nagorno Karabaj, territorio perteneciente «de iure» a Azerbaiyán, pero controlado de hecho por Armenia desde hace ya 30 años. Y cada vez parece más evidente que esta vez, a juzgar por la envergadura de la operación y el carácter de las fuerzas empleadas, no se trata de escaramuzas esporádicas, sino de una acometida en toda regla para recuperar el disputado enclave.

En mitad del cruce habitual de acusaciones entre Ereván y Bakú, amenazas y cruentos combates sobre el terreno, en donde los muertos se cuentan ya por decenas en ambos bandos, Turquía, actor crucial en esta disputa, se ha pronunciado y de forma categórica. Lo ha hecho su presidente, Recep Tayyip Erdogan, llamando a acabar con la «ocupación» armenia de Nagorno Karabaj.

«Llegó la hora de que esta crisis que comenzó con la ocupación de Nagorno Karabaj llegue a su fin. Cuando Armenia haya abandonado el territorio que ocupa, la región recuperará la paz y la armonía», afirmó ayer Erdogan en Ankara en un discurso televisado, dejando claro cuál es el verdadero propósito en el momento actual del líder azerbaiyano, Ilham Alíev.

Para el presidente turco, que ha deplorado que el Grupo de Minsk, presidido por Rusia, Estados Unidos y Francia, no haya sido capaz de resolver el contencioso en 30 años, «cualquier otra demanda o iniciativa no solo sería injusta e ilegal, sino que significaría seguir mimando a Armenia». Según sus palabras Azerbaiyán «se ha visto forzado (...) a saldar cuentas y a resolver el problema por sus propios medios».

Armenia: Azerbaiyán no deja otra opción que usar armas de gran radio de destrucción

El Ministerio de Defensa de Armenia se reserva el derecho de usar armamento de aumentado radio de destrucción contra las Fuerzas Armadas de Azerbaiyán en el conflicto de Nagorno Karabaj, ha afirmado la portavoz del ministerio Shushán Stepanián.

"El Ministerio de Defensa advierte que las Fuerzas Armadas armenias se ven obligadas a usar armas de gran radio de destrucción contra el personal, bienes muebles y raíces, y material bélico en grandes áreas", escribió la vocera en su cuenta de Facebook.

Según la funcionaria, esta medida se debe a que el Ejército azerbaiyano utiliza sistemas de ataque pesados, artillería de gran calibre y lanzacohetes múltiples. "Esto está cambiando la lógica y escala de combates, elevándolos a un nivel nuevo", indicó.

Armenia: Turquía participa en los combates en Nagorno Karabaj

Turquía está directamente involucrada en las acciones militares en la zona del conflicto de Nagorno Karabaj y está enviando mercenarios extranjeros a Azerbaiyán, ha declarado el Ministerio de Asuntos Exteriores de Armenia.

"Durante la actual agresión de Azerbaiyán contra Karabaj, las actividades de Turquía se caracterizan por una presencia directa en el campo de batalla. Especialistas militares turcos que usan armas turcas, incluidos drones y aviones militares, están luchando con los azerbaiyanos", reza el comunicado emitido por la Cancillería armenia.

Citando fuentes internas, Ereván ha asegurado que Ankara "está reclutando combatientes terroristas extranjeros y está enviándolos a Azerbaiyán". Además, el ministerio armenio ha destacado que el Gobierno turco proporciona "completo apoyo político y propagandístico a Azerbaiyán".

"De hecho, ha surgido una situación cuando el pueblo de Artsaj [nombre armenio de Karabaj] está luchando contra la unión turco-azerbaiyana, que es una grave amenaza para los pueblos de la región", ha aseverado la Cancillería, agregando que Armenia y Nagorno Karabaj "están decididas a resistir y neutralizar las intenciones de esta unión".

En ese sentido, la Cancillería armenia ha expresado su confianza en que "la aventura militar de Azerbaiyán fracasará y Azerbaiyán se verá obligado a abandonar sus intenciones de resolver el problema por medios militares y hablar con la gente de Artsaj no en el idioma de los cañones, sino en una mesa de negociaciones pacífica".

Armenia amenaza con usar misiles rusos

Armenia advierte con responder con misiles rusos Iskander a los cazas F-16 de Turquía, que ayuda a Azerbaiyán en el conflicto por la región de Nagorno Karabaj.

El embajador armenio en Rusia, Vardan Toganyan, aseveró el lunes que Ereván “tiene todas las opciones sobre la mesa” para responder al posible uso de cazas F-16 –de fabricación estadounidense— por Turquía.

En una entrevista concedida el lunes a la agencia rusa de noticias Ria Novosti, Toganyan dejó claro además que Armenia no dudaría en utilizar los sistemas de misiles balísticos Iskander, proporcionados por Moscú, para responder a los F-16 turcos.

Según explicó el diplomático armenio, que los sistemas de defensa antiaérea actualmente desplegados cerca de la zona del conflicto en Nagorno Karabaj son suficientes para hacer frente a los drones que Azerbaiyán ha usado hasta el momento en sus ataques.

El portavoz del Ministerio de Defensa de Armenia, Artsrun Hovhannisyan, dijo la misma jornada que Ereván recurrirá a armamento pesado si “la lógica de la batalla” lo requería. Habló en este sentido del posible uso de los cazas Sujoi Su-25, de fabricación rusa si era necesario.

Sarkissian ha aseverado además que la intervención directa de Ankara en el conflicto con Azerbaiyán podría hacer que se repita el genocidio del pueblo armenio durante la Primera Guerra Mundial (1914–1919) por el Imperio otomano.

Presidente de Armenia: Turquía apoya a Azerbaiyán con cazas F-16 en Nagorno Karabaj

Turquía participa en los combates en Nagorno Karabaj apoyando a las fuerzas de Azerbaiyán con ayuda de mercenarios y cazas F-16, denunció este lunes el presidente de Armenia, Armén Sarkissian.

"El miembro de la OTAN, Turquía, le proporciona a Azerbaiyán una completa cooperación en forma de drones, ciberataques, consejeros, mercenarios e incluso cazas F-16", manifestó Sarkissian al inicio del foro internacional de seguridad en línea CYBERSEC2020, el cual se lleva a cabo en colaboración con el bloque militar.

El mandatario destacó el diálogo como una vía para resolver el conflicto en la disputada región fronteriza que, aunque reclamada por Azerbaiyán, funciona 'de facto' como un Estado independiente con fuertes vínculos con Armenia.

"Existe un espacio [de discusión], el grupo de Minsk de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) con la participación de Rusia, EE.UU. y Francia", senaló. Y añadió:

Armenia se prepara para librar una larga guerra

RIGA (Sputnik) — Armenia se prepara para librar una larga guerra por Nagorno Karabaj, dijo al canal letón de YouTube grem-live el asesor jefe del primer ministro de Armenia y exministro de Defensa de esta república, Vagarshak Arutiunián.

"Nos estamos preparando para una larga guerra. ¿Por qué? Porque el actor clave no es Azerbaiyán, sino Turquía, que persigue sus intereses geopolíticos. La duración de la guerra dependerá de muchos factores, en particular, del desarrollo de las operaciones de combate y de la reacción de la comunidad internacional", afirmó.

Además reveló que ya hay decenas de muertos de ambas partes.

"Los abatidos se cuentan por decenas, por la parte azerbaiyana las pérdidas son más numerosas. Fueron derribados más de 20 drones, se destruyeron decenas de unidades de material bélico, murieron centenares de militares. Por nuestra parte también hay decenas de abatidos", informó.

Nagorno Karabaj afirma haber derribado un avión militar azerbaiyano

El Ejército de Defensa de Nagorno-Karabaj ha derribado un avión de la Fuerza Aérea de Azerbaiyán, ha anunciado Vagram Poghosián, portavoz del presidente de la república autoproclamada.

El vocero ha señalado que el hecho ocurrió cerca de la ciudad de Martuni, sin dar más detalles, reseña Interfax.

Por su parte, Ereván ha afirmado que las Fuerzas Armadas de Azerbaiyán han iniciado una operación militar a gran escala en Nagorno Karabaj. Pero las fuerzas de la región están repeliendo con éxito los ataques, infligiendo bajas al invasor, según destacaron desde el Ministerio de Defensa de Armenia.

Azerbaiyán afirma haber destruido 4 tanques en los combates por la ciudad de Fuzuli

BAKÚ (Sputnik) — Los militares azeríes afirman haber destruido cuatro carros de combate enemigos en una ofensiva para recuperar la ciudad de Fuzuli, hoy bajo el control de la autoproclamada república de Nagorno Karabaj (RNK).

"El Ejército de Azerbaiyán continúa su ofensiva para liberar la ciudad de Fuzuli. Entre las 7:00 y las 8:00 [GMT+4], nuestros soldados heroicos destruyeron cuatro carros de combate más de las fuerzas armenias", comunicó el Ministerio de Defensa azerí que no hace distinción entre las tropas de la RNK y las de Armenia.

Por su parte, el Gobierno de Armenia analiza firmar un pacto militar con la autoproclamada república de Nagorno Karabaj en medio de los combates con Azerbaiyán que no cesan desde el 27 de septiembre, aseguró el partido gobernante armenio Mi Paso.

"En la situación dada paralelamente a los sucesos que se registran, estamos estudiando medidas proporcionadas, en particular, sellar una alianza político militar con Artsaj [como se autodenomina Nagorno Karabaj]", señaló la presidenta del grupo parlamentario del partido Mi Paso, Lilit Makunts, en su cuenta de Facebook.

A su vez, el Ministerio de Defensa de Armenia no excluye que las hostilidades en Nagorno Karabaj se extiendan a otros sectores de la frontera con Azerbaiyán, particularmente a Najicheván.

"No descartamos absolutamente nada", dijo el portavoz del organismo, Artsrún Ovanisián, a la pregunta de si habrá operaciones bélicas a gran escala en la frontera armenio-azerí.

Ovanisián agregó que "las tropas de Armenia, particularmente, en la zona de Najicheván, mantienen capacidad combativa y están listas para cumplir las misiones asignadas".

La república autónoma de Najicheván es un exclave azerbaiyano que se encuentra entre Armenia, Irán y Turquía.

Azerbaiyán afirma haber destruido por completo el regimiento armenio de fusileros motorizados en Nagorno Karabaj

El Ministerio de Defensa de Azerbaiyán ha anunciado la "destrucción completa" del tercer regimiento de fusileros motorizados Martuni de las Fuerzas Armadas de Armenia desplegadas en Nagorno Karabaj.

"Como resultado, el enemigo sufrió grandes pérdidas, el equipo fue destruido, el regimiento fue completamente derrotado. El mando del ejército enemigo hizo un llamamiento a todos con una solicitud para entregar vehículos para la evacuación de los muertos y heridos", afirmó a RIA Novosti el coronel Vagif Dargajly, jefe del servicio de prensa del Ministerio de Defensa de Azerbaiyán.

Sin embargo, Artsrun Hovhannisián, portavoz del Ministerio de Defensa de Armenia, ha negado los reportes sobre la supuesta destrucción de una unidad militar en la ciudad de Martuni por las Fuerzas Armadas de Azerbaiyán.

"Esto no corresponde a la realidad. La misma presentación de información sobre la destrucción total de la unidad militar indica un bajo nivel de conocimiento. Esto no existe y no puede ser", aseveró el vocero. También negó la información difundida por Azerbaiyán sobre la muerte de un oficial armenio de alto rango.

Provocaciones fronterizas y cruce de acusaciones

Poco antes, el Ministerio de Defensa de Azerbaiyán denunció que la mañana de este martes las Fuerzas Armadas de Armenia comenzaron a atacar el territorio de la región azerbaiyana de Dashkensan con piezas de artillería. "La parte armenia continúa con las provocaciones contra Azerbaiyán", subrayó el ministerio, prometiendo que se tomarán las medidas de represalia adecuadas.

Asimismo, el organismo confirmó que el Ejército azerbaiyano ha continuado este jornada la ofensiva en dirección a la ciudad de Fizuli, ubicada en el territorio adyacente a Nagorno Karabaj.

Por su parte, Hovhannisián escribió en su página de Facebook que las Fuerzas Armadas de Azerbaiyán "han comenzado una fuerte preparación de artillería" y están preparando "otro ataque" en la autoproclamada República de Nagorno Karabaj.

Mientras tanto otro secretario de prensa del Ministerio de Defensa de Armenia, Shushán Stepaniá, señaló que las fuerzas armadas azerbaiyanas atacaron con el uso de la aviación una unidad militar cerca de la ciudad de Vardenis, en territorio armenio.

"Esta acción del enemigo fue precedida por la desinformación del Ministerio de Defensa de Azerbaiyán de que las Fuerzas Armadas de Armenia presuntamente dispararon misiles contra la región de Dashkesan de Azerbaiyán desde la región de Vardenis", detalló el vocero.

Nagorno Karabaj informa de la muerte de 84 de sus soldados en dos días en la zona del conflicto con Azerbaiyán

El Ministerio de Defensa de la autoproclamada República de Nagorno Karabaj ha informado este lunes que en los últimos dos días 84 de sus soldados han muerto en combate en la zona del conflicto con Azerbaiyán, recoge Interfax.

Armenia y Azerbaiyán: la guerra por Nagorno Karabaj

ROMA (Sputnik) — Los recientes enfrentamientos ponen al borde de la guerra a Armenia y Azerbaiyán que llevan 26 años sin encontrar una solución diplomática para el conflicto en la región montañosa de Nagorno Karabaj.

Con el inicio de los enfrentamientos armados en Nagorno Karabaj el 27 de septiembre, Armenia y Azerbaiyán se encuentran más cerca que nunca a una verdadera guerra. A los bombardeos se añade una guerra de palabras, en la cual ambas partes definen sus propias acciones como respuesta a la agresión. El primer ministro de Armenia Nikol Pashinián afirmó que Azerbaiyán de hecho declaró la guerra a todo el pueblo armenio, mientras las autoridades azeríes calificaron las hostilidades de "guerra patria".

Un conflicto de más de 30 años

El conflicto empezó en 1988, cuando los diputados de la región Nagorno Karabaj, la cual formaba parte de la República Socialista Soviética de Azerbaiyán, pero cuya la población era mayoritariamente armenia, solicitaron la unificación de su región con Armenia. En 1992, tras el desmantelamiento de la URSS, estalló una guerra que concluyó con la independencia de hecho de Nagorno Karabaj y la conquista de algunos distritos azeríes adyacentes por las fuerzas armenias. El 12 de mayo de 1994 fue firmado el cese al fuego, pero hasta ahora no se ha logrado llegar a una paz duradera.

Azerbaiyán, el cual, de hecho, perdió la guerra, no quiere conformarse con el estatus quo y supone que la única solución del conflicto consiste en la restitución de los territorios perdidos. Los armenios, por supuesto, no están de acuerdo, con lo cual las negociaciones llevan décadas en un punto muerto. Mientras tanto, Bakú y Ereván siguen la máxima romana si vis pacem, para bellum (si quieres la paz, prepara la guerra) y cada año gastan sumas ingentes en la adquisición de nuevas armas.

En el último cuarto de siglo en Karabaj se produjeron innumerables enfrentamientos. El más grave ocurrió en abril de 2016, cuando en cuatro días de combates perecieron decenas de militares de ambas partes, pero la línea de contacto entre los adversarios permaneció casi intacta.

Este julio la situación volvió a agravarse, esta vez no en Nagorno Karabaj, sino en la parte septentrional de la frontera entre Armenia y Azerbaiyán. Tras semanas de bombardeos las hostilidades cesaron para reanudarse ahora.

Esperanzas de paz frustradas

Los enfrentamientos de los últimos meses siguieron a un período de aparente calma, iniciado con el nombramiento de Nikol Pashinián como primer ministro de Armenia en 2018. A diferencia de sus dos predecesores, el nuevo jefe del Ejecutivo armenio no era oriundo de Karabaj y no había participado en la guerra de 1992-1994, con lo cual su llegada al poder fue percibida de manera positiva en Bakú.

Pashinián y el presidente azerí Iljam Alíev concordaron reducir la tensión en la línea de contacto y empezar a preparar a sus pueblos a la futura paz, en tanto que entre los comandantes de dos Ejércitos fue establecido un teléfono rojo. Como consecuencia, los incidentes de frontera casi desaparecieron.

Sin embargo, se trataba de cambios superficiales. Tanto Armenia, como Azerbaiyán siguen considerando Karabaj como su territorio y no están dispuestos a hacer serias concesiones. A pesar de no tener vínculos de sangre con Karabaj, Pashinián en 2019 participó en una manifestación en Karabaj, donde habló de la unificación de la región con Armenia, lo que causó mucha irritación en Bakú.

A su vez, Alíev afirmaba en 2018 que "la guerra no se acabó, terminó tan sólo su primera fase" y, tras los enfrentamientos de este julio, despidió al ministro de Exteriores Mamediárov, que insistía en la necesidad de mejorar las relaciones con Armenia.

El problema fundamental consiste en que en los últimos 30 años el conflicto entró en la conciencia colectiva de ambos pueblos, y cualquier líder político que admita la necesidad de hacer concesiones se condenará a la inmediata muerte política.

Juegos geopolíticos y perspectivas del conflicto

Otro factor importante son las circunstancias geopolíticas. Armenia es aliada de Rusia, pero con la llegada al poder de Pashinián, el cual se demostró más proclive al Occidente, por lo menos, en los primeros tiempos, las relaciones bilaterales se complicaron.

Además, en Karabaj no están presentes las tropas rusas, con lo cual es muy poco probable que Moscú decida prestar apoyo militar directo a Ereván, a menos que Azerbaiyán ataque directamente el territorio armenio. Este 28 de septiembre el Kremlin se declaró a favor de una solución diplomática e instó a los beligerantes a cesar inmediatamente las hostilidades y a volver a las negociaciones.

A su vez, Bakú cuenta con el apoyo incondicional de Ankara, para la cual los turcos y los azeríes son "un pueblo que vive en dos países". Este verano los representantes otomanos calificaron de ineficaz el proceso de paz en Karabaj, mientras el presidente Recep Tayyip Erdogan afirmó que Armenia es el principal obstáculo para la paz duradera en el Cáucaso del Sur, al ocupar el 20% del territorio azerí.

Una implicación seria en el conflicto de Rusia y Turquía podría provocar un conflicto directo o, como mínimo, un grave empeoramiento de las relaciones bilaterales, con lo cual es más probable que Moscú y Ankara prefieran actuar de manera indirecta.

Según los expertos militares rusos, ni Armenia, ni Azerbaiyán son capaces de alcanzar una victoria aplastante. Dado que Bakú tiene más motivos para estar insatisfecho con la situación actual, es probable que las fuerzas azeríes traten de organizar una ofensiva para recuperar los territorios perdidos.

Sin embargo, desde 1994 los armenios tuvieron tiempo suficiente para preparar una defensa eficaz, con lo cual la superioridad de Azerbaiyán en términos de armas y hombres podría no bastar para derrotar al adversario. Una guerra de gran envergadura degeneraría rápidamente en un baño de sangre, pero no permitiría a ninguna de las dos partes mejorar sus posiciones. Cuanto antes lo comprendan en Bakú y Ereván, mejor será para todos.

¿Por qué es importante Nagorno-Karabaj? ¿Cuál es el papel de Turquía?: las principales preguntas sobre el conflicto entre Armenia y Azerbaiyán

Nagorno Karabaj es una región montañosa, boscosa y sin salida al mar en el sur del Cáucaso, que se encuentra en el centro de una confrontación de décadas entre Armenia y Azerbaiyán. Es un Estado independiente 'de facto' que ocupa territorios reclamados por Azerbaiyán y tiene fuertes vínculos con Armenia.

El domingo pasado, acaparó los titulares de los medios internacionales después de que estallaran los enfrentamientos más fuertes entre ambas naciones desde 2016. La escalada de tensión provocó temores de una guerra real entre las dos exrepúblicas soviéticas.

Mientras que ambas partes se acusan mutuamente de iniciar la violencia, diferentes países y organizaciones instan a Ereván y Bakú a detener los enfrentamientos y evitar una catástrofe. ¿Por qué esa pequeña región mantiene en vilo a la comunidad internacional?

La manzana de discordia

Poblado históricamente por armenios, durante la época de la Unión Soviética este territorio estaba administrativamente sujeto a Azerbaiyán bajo el nombre de Provincia Autónoma de Nagorno Karabaj, aunque gozaba de cierto nivel de autonomía.

A finales de los años 80, las relaciones entre los armenios y los azerbaiyanos empeoraron hasta producirse enfrentamientos entre las dos etnias. Cuando en 1991 Azerbaiyán anunció su independencia, la provincia —que en 1989 tenía 189.000 de habitantes, un 77 % de los cuales eran armenios— también se proclamó independiente.

Con la escalada de hostilidades entre 1992 y 1994, la República de Nagorno Karabaj —apoyada por Armenia y voluntarios de otros países— logró contrarrestar la ofensiva de Azerbaiyán e incluso anexó varios distritos vecinos, asegurándose una frontera común con Armenia.

En 1994 se puso fin a la guerra con la firma de acuerdos sobre un alto al fuego. Para controlar la tregua se creó el llamado Grupo de Minsk, supeditado a la OSCE y presidido por Rusia, Francia y EE.UU. Desde entonces, sin embargo, la tregua se ha violado en numerosas ocasiones, y las últimas escaladas más notables tuvieron lugar en abril de 2016 y en julio de este año.

¿Por qué esta pequeña región tiene tanta importancia internacional?

La comunidad internacional está preocupada por la perspectiva de una guerra porque Nagorno Karabaj sirve como corredor para los oleoductos que llevan petróleo y gas a los mercados mundiales, según sugiere Al Jazeera.

"Es una región de importancia internacional, que de hecho se ha vuelto más importante en los últimos 25 años debido a los oleoductos y gasoductos que la atraviesan", explicó al medio Thomas de Waal, especialista de Carnegie Europe en Europa del Este y la región del Cáucaso.

Por su parte, el periodista Robin Forestier-Walker, también subrayó la importancia estratégica de Nagorno Karabaj. "Tenemos a Turquía al oeste, Irán al sur, Rusia al norte y enormes cantidades de reservas de hidrocarburos del Caspio al este, que transita por el Cáucaso, muy cerca de donde se están llevando a cabo los combates en este momento", destacó el experto.

¿Quién atacó primero?

El 27 de septiembre, ambos países informaron sobre una nueva escalada en el conflicto, aunque discreparon sobre su causa exacta.

Desde Bakú, aseveraron que el primer golpe fue asestado por el Ejército armenio, que a las seis de la mañana de la hora local atacó posiciones militares y poblaciones azerbaiyanas con "armas de gran calibre, morteros y artillería". En respuesta, las Fuerzas Armadas de Azerbaiyán lanzaron una contraofensiva "en toda la línea del frente" con el país vecino, afirma un comunicado oficial.

Por su parte, el primer ministro de Armenia, Nikol Pashinián, declaró que fue Azerbaiyán quien atacó primero, detallando que los militares azerbaiyanos utilizaron sistemas múltiples de lanzamiento de cohetes y aeronaves.

Desde el Ministerio de Defensa armenio señalaron que los azerbaiyanos bombardearon objetos a lo largo de la línea de contacto en Nagorno Karabaj, además de la capital de la región, Stepanakert, y acusaron a Bakú de haber planeado el operativo de antemano.

Reacciones internacionales

Como era de esperar, la reacción internacional a la reanudación del conflicto armado fue negativa. En una conversación telefónica con su homólogo armenio Pashinián, el presidente ruso, Vladímir Putin, afirmó que es necesario evitar una mayor escalada del enfrentamiento y, lo que es más importante, detener las operaciones militares en Karabaj.

El ministro de Relaciones Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, habló con sus homólogos de Azerbaiyán y Armenia y "pidió influir en la situación para poner fin a la violencia".

Otro vecino de los dos Estados involucrados en el conflicto, Irán, pidió terminar las hostilidades sin demora y ofreció su ayuda para "que comiencen las conversaciones entre las dos partes".

Los copresidentes del Grupo de Minsk de la OSCE expresaron "una seria preocupación por las violaciones generalizadas del régimen de alto el fuego". La OTAN también se pronunció a favor del cese del conflicto.

La mayoría de los funcionarios evitaron culpar a cualquiera de las partes, excepto el secretario de prensa de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC), Vladímir Zainetdinov, que culpó a Bakú de las hostilidades.

Turquía apoya a Azerbaiyán

El único país en expresar abiertamente su respaldo a Azerbaiyán fue Turquía quien el mismo domingo acusó a Armenia de iniciar el conflicto. "Condenamos enérgicamente el ataque armenio, que es una clara violación del derecho internacional y causó víctimas civiles", afirmó la Cancillería turca en una declaración y agregó que apoyará a Bakú "por todos los medios".

El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, instó al pueblo de Armenia a "defender su futuro" e hizo un llamamiento "al mundo entero" para que brinden su apoyo a Azerbaiyán "en su lucha contra la ocupación y la opresión".

Este lunes, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Armenia acusó a Turquía de estar directamente involucrada en las acciones militares en la zona del conflicto. "Especialistas militares turcos que usan armas turcas, incluidos drones y aviones militares, están luchando con los azerbaiyanos", reza el comunicado emitido por la Cancillería armenia.

Citando fuentes internas, Ereván ha asegurado que Ankara "está reclutando combatientes terroristas extranjeros y está enviándolos a Azerbaiyán". Además, el ministerio armenio ha destacado que el Gobierno turco proporciona "completo apoyo político y propagandístico a Azerbaiyán".

El presidente de Armenia, Armén Sarkissian, denunció que Turquía participa en los combates en Nagorno Karabaj apoyando a las fuerzas de Azerbaiyán con ayuda de mercenarios y cazas F-16.

El 'Terminator' regional

El principal asesor del primer ministro armenio, Vagharshak Arutiunián, declaró que se está produciendo una guerra a gran escala en Nagorno-Karabaj con la participación de Azerbaiyán y Armenia, y Turquía está influyendo directamente en esta situación.

"Nos estamos preparando para una guerra a largo plazo. ¿Por qué? Porque vuelvo a decir que el jugador principal aquí no es Azerbaiyán, sino Turquía. Y persigue sus objetivos geopolíticos", dijo Arutiunián en una entrevista a un canal de YouTube.

Según el funcionario, Ankara busca conseguir una conexión terrestre con Azerbaiyán, por lo que Nagorno Karabaj y Armenia son un obstáculo en este camino.

"Turquía se está comportando hoy como el 'Terminator' regional", aseveró el experto. "Erdogan usará esto para sus juegos, como en el Mediterráneo, y también lo usará para fortalecerse en la arena internacional".

Análisis: Escalada en Nagorno-Karabaj: un punto de vista eurasiático

El 27 de septiembre comenzó una nueva escalada en el conflicto de Nagorno-Karabaj. Según el Ministerio de Defensa de Azerbaiyán, en respuesta a los bombardeos de artillería y morteros de las aldeas azerbaiyanas, el ejército de este país lanzó una "operación de contraofensiva... a lo largo de todo el frente". Se informa sobre el avance de las tropas azerbaiyanas hacia las profundidades de los territorios controlados por formaciones armenias y la toma de varios asentamientos.

Se ha introducido la ley marcial en Armenia y se ha declarado la movilización general. La parte armenia acusa al ejército azerbaiyano de bombardear zonas pobladas. A su vez, Bakú dice que las autoridades de Armenia y la desconocida RNK (República de Nagorno-Karabaj) están poniendo en peligro a la población civil.

El presidente de Azerbaiyán, Ilham Aliyev, hizo un llamamiento a la población del país y expresó su disposición a terminar definitivamente con el problema de Nagorno-Karabaj.

El actual agravamiento del conflicto militar en Nagorno-Karabaj es el más grave desde la "guerra de los cuatro días" en abril de 2016, cuando Azerbaiyán logró recuperar hasta 20 kilómetros cuadrados de territorio a lo largo de la línea de contacto con las tropas armenias.

Las raíces del conflicto

El conflicto en Nagorno-Karabaj se ha prolongado desde finales de los años ochenta. Tradicionalmente, durante al menos los últimos 100 años, las relaciones entre las comunidades armenia y azerbaiyana en el Transcáucaso se han visto agravadas durante períodos de debilitamiento de las fuerzas geopolíticas externas que tenía el control de la región. El conflicto estaba allí tanto durante la masacre armenio-tártara de 1905-1906 como durante la Guerra Civil Rusa.

La Perestroika condujo a la reanudación de las tendencias centrífugas y al florecimiento de los nacionalismos azerbaiyano (turco) y armenio.

La mera idea de construir Estados-nación en una región donde históricamente ambos pueblos vivieron como parte de imperios no podía sino conducir a una guerra acompañada de limpiezas étnicas.

Específicamente en Nagorno-Karabaj, la comunidad armenia proclamó la creación de su propio Estado con la perspectiva de unirse a Armenia. Como resultado, estalló una guerra que terminó con la firma de un alto el fuego en 1994.

Ahora, el único formato diplomático para resolver el conflicto es el Grupo de Minsk de la OSCE, que está copresidido por Rusia, Estados Unidos y Francia.

Durante los últimos 10 años, los expertos han debatido la llamada "Fórmula de Kazán" y desde 2016 el denominado "Plan de Lavrov": que son las propuestas de Rusia para comenzar a reducir la escalada del conflicto.

La "fórmula de Kazán" se refería al intercambio por parte de Armenia de las siete regiones ocupadas de Azerbaiyán alrededor de Nagorno-Karabaj por el fin del bloqueo económico de Bakú. Estas siete regiones conforman el llamado Cinturón de Seguridad de Nagorno-Karabaj, donde prácticamente no hay población. La segunda iniciativa afectaba ya a cinco de las siete regiones, dejando atrás a la no reconocida NKR como un corredor terrestre para la comunicación con Armenia.

Sin embargo, la parte armenia, después de llegar al poder en Ereván como resultado de la "revolución de color" del político pro-occidental Nikol Pashinián, rechazó este compromiso.

El factor Pashinián

En 2018, el político liberal Nikol Pashinián llegó al poder en Armenia. Anteriormente, fue miembro del parlamento del bloque Yelk que abogaba por la retirada de Armenia de las estructuras de integración económica euroasiática.

Con respecto a Nagorno-Karabaj, el nuevo Primer Ministro de Armenia adoptó una posición doble. Por un lado, provocó a Azerbaiyán, propugnando negociaciones directas entre Stepanakert y Bakú, a las que las autoridades azerbaiyanas no pudieron acceder. Por otro lado, entró en un conflicto político con el liderazgo de la RNK, relacionado con el líder armenio Serj Sargsyan, derrocado como resultado de las protestas en Ereván en 2018.

Pashinián también entró en conflicto con la diáspora armenia en Rusia, iniciando el procesamiento penal de sus oponentes políticos. Uno de ellos fue el expresidente de Armenia y primer presidente de la no reconocida RNK, Robert Kocharian, quien, cuando era líder del país, estableció buenos lazos personales con Vladimir Putin. Al mismo tiempo, representantes de fundaciones liberales occidentales y ONG llegaron a las estructuras de gobierno de Armenia bajo Pashinián.

Es posible que este factor también haya jugado un papel en la decisión de Azerbaiyán de resolver el problema de Nagorno-Karabaj por la fuerza: Pashinián rechazó un compromiso, mientras complicaba las relaciones con Rusia. En Bakú, bien podrían haber considerado que Moscú no defendería a Pashinián, sobre quien se habrían acumulado muchos interrogantes.

El factor turco

Durante mucho tiempo, el conflicto de Nagorno-Karabaj siguió siendo una bomba de tiempo que podía hacer estallar la región. La razón por la que el conflicto en Nagorno-Karabaj es tan importante es que las grandes potencias regionales, principalmente Rusia (del lado de Armenia como aliado en la OTSC) y Turquía (como aliado tradicional de Azerbaiyán) pueden verse involucradas.

Turquía, representada por el presidente Recep Tayyip Erdogan y numerosos funcionarios, ya ha declarado su pleno apoyo a Azerbaiyán por todos los medios posibles. Después de los enfrentamientos en la frontera entre Armenia y Azerbaiyán en julio de 2020, Ankara y Bakú realizaron una serie de ejercicios conjuntos, incluso cerca de la frontera con Armenia.

Los medios de comunicación extranjeros y rusos informaron sobre el posible traslado de militantes pro turcos de Siria a Azerbaiyán ("División del Sultán Murad"). Además de otros desde Siria propiamente dicha, la compañía militar privada turca SADAT está utilizando este contingente en la campaña libia. El embajador de Armenia en Rusia, Vardan Toganyan, también acusó a Ankara de transferir 4.000 militantes a Azerbaiyán.

Si los informes sobre los militantes sirios son al menos parcialmente correctos, la activación de Ankara en la dirección de Karabaj puede estar detrás no solo del deseo de ayudar a los "hermanos" azerbaiyanos, sino también de presionar a Rusia cerca de sus fronteras para forzar concesiones tanto con respecto a Siria como a Libia.

Sin embargo, la participación a gran escala de Turquía en el conflicto va en contra de los intereses geopolíticos objetivos de Ankara.

La perspectiva de un choque con Rusia derriba todo el complejo sistema de negociaciones y equilibrios de poder que Moscú y Ankara han estado construyendo en los últimos años. A pesar de las contradicciones tácticas y el apoyo de varias partes en conflictos específicos en Siria y Libia, este sistema permitió aislar efectivamente a otros actores, principalmente a los países occidentales, liderados por Estados Unidos. Según los propios think tanks occidentales, Turquía y Rusia se han convertido en las principales fuerzas en Siria y Libia.

Los proyectos económicos y energéticos, principalmente el Turkish Stream, también son mutuamente beneficiosos para Rusia y Turquía. Por el contrario, es importante que Washington socave este proyecto, así como el Nord Stream.

Si Ankara se ve arrastrada a un conflicto abierto con Moscú por Nagorno-Karabaj, Turquía estará en una posición similar a la que estaba después de la destrucción del Su-24 ruso en noviembre de 2015. Perderá un socio importante, pero tampoco ganará el favor de Occidente (especialmente dada la actividad del lobby armenio en Estados Unidos y los países europeos).

La trampa atlantista

Rusia mantiene relaciones aliadas con Armenia, y en Armenia, en Gyumri, ahora se encuentra la única base militar rusa en Transcaucásica. Sin embargo, Azerbaiyán es un importante socio geopolítico y económico de nuestro país. Moscú es el menos interesado en un conflicto a gran escala en la región.

Además, no importa qué posición adopte en caso de que el conflicto se convierta en una guerra a gran escala, Rusia se encuentra en la posición de ser un perdedor.

Si Moscú apoya a Ereván en el conflicto, perderá Azerbaiyán, el proyecto del corredor Norte-Sur, que supuestamente conectará Rusia con Irán e India, colapsará. Y las bases de la OTAN pueden aparecer en el Caspio.

La negativa a apoyar a Ereván amenaza con la retirada de Armenia de las estructuras de integración euroasiática. En este caso, los militares rusos tendrán que salir de Armenia, los estadounidenses ocuparán su lugar. La vecindad de Armenia con Irán es un factor de motivación adicional.

No se contabilizan las posibles protestas de Turquía, pues ya hay experiencia de los estadounidenses en Siria, donde apoyan a los grupos que Ankara considera terroristas.

Finalmente, no se puede excluir la posibilidad de la aparición de "pacificadores" estadounidenses o europeos en la zona de conflicto.

De las fuerzas extrarregionales, es el polo atlantista el que se beneficia de una guerra a gran escala en la región. Juega con Rusia y Turquía en interés de los Estados Unidos. Los estadounidenses están interesados ​​en el hecho de que las dos fuerzas que desafían el orden mundial unipolar no luchen con él, sino entre sí. Desviar la atención de los rusos y los turcos hacia Nagorno-Karabaj permitirá a los estadounidenses aumentar drásticamente su influencia en Siria, Libia, el Mediterráneo oriental en general y otras regiones donde la influencia de Moscú y Ankara se ha vuelto notable.

Es indicativo que la intensificación del conflicto en Nagorno-Karabaj coincidió con otras protestas de los atlantistas en la “gran guerra de los continentes” (1): los disturbios en Bielorrusia y la presión sobre Alemania para que abandonara el “Nord Stream-2” (“el envenenamiento de Navalny”).

Al polo geopolítico euroasiático le interesa hacer todo lo posible para que el escenario de la venganza atlantista no se haga realidad y el conflicto termine lo antes posible.

Al mismo tiempo, debe fijarse el objetivo de eliminar todas las redes de influencia atlantista en la región, tanto en Armenia y Azerbaiyán, como en Rusia y Turquía. Hay que poner fin a la intervención de fuerzas extrarregionales en el conflicto.

El Grupo de Minsk de la OSCE ha demostrado su total incompetencia. Sirve como una herramienta para legitimar la intervención estadounidense y europea en los asuntos de la región. La elección de los copresidentes del grupo sobre el principio de representación de las diásporas armenias más grandes del mundo también es dudosa. Esto provoca desconfianza en Azerbaiyán.

Además de Armenia y Azerbaiyán, el conflicto afecta directamente a potencias como Rusia, Irán y Turquía. En Siria, estas tres potencias pudieron implementar de manera más eficiente el mecanismo de negociación, el formato de Astana, que redujo significativamente a la influencia destructiva de Occidente y los países del Golfo. Es hora de que hablen sobre el formato de Astana para Nagorno-Karabaj.

El objetivo del proyecto euroasiático en la Transcaucásica debería ser la construcción de un espacio de seguridad continental común, que incluya a Ereván, Bakú, Ankara, Moscú y Teherán.

Notas:

1. http://arcto.ru/article/171

Análisis: El “impasse” de Karabaj y sus enemigos

Alexander Dugin

Comenzaron intensas hostilidades en Nagorno-Karabaj. La situación en cualquier momento puede convertirse en un conflicto total entre Azerbaiyán y Armenia. Pongamos esta situación en un contexto geopolítico e histórico.

El problema de Karabaj tras el colapso de la URSS

Los orígenes del actual conflicto de Karabaj están asociados con el colapso de la URSS. Con el debilitamiento del poder central en la periferia de la URSS, los movimientos y tendencias nacionales y nacionalistas comenzaron a intensificarse, lo que resultó en el surgimiento de nuevos países. Sin embargo, prácticamente todas las repúblicas de la Unión Soviética (con la excepción de Armenia propiamente dicha) eran estructuras multiétnicas; sí, un cierto número de rusos, azerbaiyanos y kurdos vivían en Armenia. En otras repúblicas unidas, la situación era aún más multidimensional desde el punto de vista étnico. En el pleno sentido de la palabra, ninguno de los Estados que surgieron durante el colapso de la URSS existía solo dentro de sus fronteras, y dentro de la URSS las fronteras tenían un valor nominal, y los factores nacionales y étnicos se tuvieron en cuenta solo en la estrategia general de avanzar hacia una nueva comunidad post-nacional de "pueblos soviéticos". Stalin, que era muy sensible a esto en virtud de su origen, incluyó deliberadamente elementos étnicos heterogéneos en las repúblicas nacionales debido a las cuestiones étnicas para reprimir por completo cualquier intento en algún momento de separarse de la URSS. Es decir, la heterogeneidad étnica y la inclusión de varios enclaves étnicos en las repúblicas nacionales fue al principio una estrategia estalinista deliberada, y luego, cuando se perdió su visión geopolítica, se convirtió en una especie de inercia.

Karabaj en la era soviética

En el curso del debilitamiento del poder central, se agravaron simultáneamente las contradicciones tanto nacionales como étnicas. A nivel de las repúblicas, esto llevó a la creación de los Estados postsoviéticos, al nivel de los grupos étnicos dio lugar a una serie de conflictos graves. Karabaj es uno de ellos. Los azerbaiyanos y los armenios tienen una larga disputa: ¿de quién es Karabaj, es azerbaiyano o es armenio?

Sin profundizar demasiado en la historia, se debería responder a esta pregunta de la siguiente manera: Karabaj era soviético.

En el curso del acercamiento de Lenin con Kemal Atatürk, este territorio fue anexado administrativamente a Azerbaiyán, pero era principalmente soviético, y su composición étnica, donde azerbaiyanos y armenios formaban aproximadamente dos mitades iguales, no fue decisiva: tanto los armenios como los azeríes se convertirían simplemente en individuos soviéticos.

El debilitamiento de la ideología comunista en la URSS durante la Perestroika llevó a que el proyecto internacionalista se pospusiera y las identidades nacionales y étnicas se reafirmaran saliéndose de su matriz ideológica. En territorios étnicamente mixtos, esto dio lugar a conflictos (Transnistria, Abjasia, Osetia del Sur, los turcos de Meskhetian, etc.). En Karabaj, el conflicto fue especialmente sangriento y feroz.

¿Cómo se convirtió Karabaj en armenio?

La posición del poder central federal se debilitó rápidamente, especialmente porque el mismo estaba inicialmente del lado de Azerbaiyán. El Bakú de Mutallibov defendía una línea más centralista, mientras que Ereván se convirtió en una de las principales fuerzas impulsoras del colapso de la URSS. El nacionalismo en Armenia comenzó a crecer rápidamente y esto afectó a los armenios de Karabaj. Entre los azeríes, fue en Karabaj donde comenzaron a desarrollarse los sentimientos nacionalistas, en los que el Frente Popular liberal y prooccidental intentó apoyarse.

Los armenios actuaron con decisión, y a pesar de las tropas soviéticas, tras trágicas masacres, se apoderaron de Nagorno-Karabaj, expulsando de allí a las tropas soviéticas, que se encontraban en completa indecisión por falta de órdenes inteligibles venidas de Moscú.

Paralelamente, se llevó a cabo una limpieza étnica y los azeríes fueron expulsados ​​casi por completo de Karabaj. Inspirados por los éxitos militares, los armenios tomaron siete regiones más de Azerbaiyán adyacentes a Karabaj, con la esperanza de intercambiarlas más tarde por el reconocimiento de su independencia.

Paralelamente, se produjo el colapso de la URSS en todas direcciones. Azerbaiyán también abandonó la URSS.

En este momento, los liberales pro-occidentales llegaron al poder en la Federación Rusa, liderados por Yeltsin, quien en las etapas anteriores participó activamente en el colapso de la URSS y estableció estrechos vínculos con los movimientos nacionalistas y separatistas en las repúblicas soviéticas. Los armenios usaron esto a su favor, apresurándose a concluir una alianza con los liberales rusos, contra el vacilante Azerbaiyán, presa de sus problemas internos debido al caótico gobierno de los demócratas liberales del Frente Popular, que terminó solo con la llegada de la política realista verdaderamente adecuada y sobria de Geydar Aliyev. Pero también le tomó mucho tiempo superar, al menos parcialmente, las consecuencias de los desastres anteriores.

Así, se formó una alianza entre los liberales rusos y los liberales nacionalistas armenios, que brindó su apoyo a los armenios en Karabaj.

El mismo movimiento arrojó a Bakú al campo de la coalición anti-rusa GUUAM: Georgia, Ucrania, Uzbekistán, Azerbaiyán, Moldavia. Tras la salida de Uzbekistán, la organización perdió una U (GUAM), pero retuvo la A de Azerbaiyán. A pesar de la cercanía entre los demócratas de Yeltsin de Moscú y los nacionalistas liberales de Ereván, fue importante que Moscú no llegó hasta el final y no reconoció la independencia de Nagorno-Karabaj, después de lo cual podría haber sido anexado legalmente por Armenia.

El impasse de Karabaj se adaptaba a todos

Así es como se desarrollaron los requisitos previos para la situación actual en el sentido legal y geopolítico.

Karabaj está controlada étnicamente por los armenios y Armenia no la considera solo parte, sino propiamente como su propio territorio. Moscú, por defecto, reconoció el statu quo, es decir, el control armenio de facto, pero a nivel administrativo, de jure, apoyó la preservación de Nagorno-Karabaj y las siete regiones ocupadas como parte de Azerbaiyán.

Ereván esperaba obtener más de Moscú, pero Moscú no hizo más concesiones. Quizás esto se deba a la política de Yevgeny Primakov, un realista bastante duro y sobrio.

Esto dio lugar a una situación de estancamiento en Karabaj. Los azeríes por la fuerza no pudieron cambiar la situación a su favor, ya que del lado de Armenia había tropas rusas. Las bases militares fueron retiradas del territorio de Azerbaiyán y, al mismo tiempo, Geydar Aliyev entendió perfectamente que, al dejar entrar a las tropas de la OTAN, no solo perdería Karabaj para siempre, sino que también perdería cualquier soberanía e independencia frente a Occidente.

Los armenios tampoco pudieron obtener apoyo legal en Occidente, a pesar de sus influyentes grupos de presión en Estados Unidos y Europa. Todo se estrellaba contra las tropas rusas, y era demasiado arriesgado retirarlas, así como romper relaciones con Moscú. En Moscú, todo se congeló.

Al final, este estado de cosas, en cierto sentido, se adaptaba a los intereses de todos:

  • Moscú podría mejorar gradualmente sus relaciones con Bakú sin sacrificar a Ereván.
  • Occidente no profundizó en esta situación, evitando el enfrentamiento directo con la Federación Rusa.
  • El control armenio generalmente satisfacía a los propios armenios.
  • Y Azerbaiyán mantuvo sus esperanzas debido al hecho de que tanto Moscú como Occidente reconocieron los derechos legales a la integridad territorial.

Al mismo tiempo, cualquier cambio en el equilibrio de ese impasse de Karabaj conduciría inevitablemente a un empeoramiento de la situación para todos. Ya que perdían todo:

  • Los armenios no tenían ninguna posibilidad de reconocer la independencia de Karabaj de todos modos, y ya habían agotado todo lo que podían hacer por sí mismos;
  • Azerbaiyán no podía permitirse oponerse enérgicamente a Moscú, y el lobby armenio en Occidente también bloqueó los intentos de los diplomáticos azeríes de acercarse a la OTAN (lo que, por cierto, el propio Geydar Aliyev y su sucesor Ilham Aliyev evitaron).

Esta línea fue presionada activamente por los israelíes, descontentos con la asociación entre Ereván y Teherán. En caso de una escalada del conflicto, Moscú demostraba su incapacidad para controlar el Sur del Cáucaso. Solo Occidente podría estar interesado en la reactivación de la situación en Karabaj, pero no para salir del impasse, sino para crear un nuevo impasse, más ventajoso para el propio Occidente y menos ventajoso para Rusia. Sin embargo, Occidente podría haber hecho esto solo como último recurso, ya que conduciría de una forma u otra a una nueva ronda de dañar sus relaciones con Moscú. En otras palabras, no era un callejón sin salida.

El "eje Moscú-Bakú" bajo Putin e Ilham Aliyev

Aunque geopolíticamente, el estancamiento de Karabaj que se desarrolló a principios de la década de 1990 ha existido hasta la actualidad, predeterminando los principales parámetros de la situación, en la última década la relación de los principales factores ha cambiado algo, sin alterar el equilibrio general.

Primero, ha surgido un acercamiento entre Putin y el heredero de Geydar Aliyev, Ilham Aliyev. Putin estaba restaurando la soberanía de Rusia, perdida casi por completo debido a los liberales en los años 90, y esto lo obligó a reconsiderar la estrategia de Moscú en el espacio postsoviético en una perspectiva euroasiática. Y esto, a su vez, requería tener en cuenta a todos los actores para evitar su excesivo acercamiento con Occidente. Ilham Aliyev no corrió hacia Occidente, actuó con delicadeza y se ganó la confianza de Putin.

Así fue como empezó a tomar forma el eje Moscú-Bakú, en el que sólo existía el problema de Karabaj.

En segundo lugar, el régimen de Ilham Aliyev resultó ser estable y eficaz, lo que provocó un aumento de la influencia de Bakú en la geopolítica, una recuperación económica y una política social exitosa. Luego del vaivén de los 90, la sociedad se estabilizó, lo que también influyó en el crecimiento del potencial militar-estratégico, que anteriormente se encontraba en un estado triste. Bakú se preparó gradualmente para una solución militar. Y esto hizo que su posición fuera cada vez más fuerte.

Sin embargo, lo que fortaleció a Ilham Aliyev, el factor Putin, al mismo tiempo lo limitó. La voluntad de usar la fuerza es una cosa, pero si vamos de las palabras a los hechos, choca con los intereses de Moscú. Y luego toda la situación cambió drásticamente.

El congelamiento de la guerra y el plan de los cinco distritos

Con el fortalecimiento del eje Moscú-Bakú y el crecimiento del potencial estratégico del ejército azerí, Ilham Aliyev en algún momento formuló claramente la tesis: dejemos que Moscú ayude a resolver la situación con Karabaj, y luego el siguiente paso será la finalización de la alianza ruso-azerí. Putin pensó en cómo hacerlo sin perder a su aliado armenio. Y esta no fue una tarea trivial.

En la primavera de 2016, Ilham Aliyev, cansado de esperar, decidió demostrar que la espera no puede durar para siempre. Esto condujo a una escalada y al comienzo de la ofensiva azerí. En el transcurso de ella, Bakú logró conquistar varias zonas pequeñas en las regiones adyacentes a Karabaj. La ofensiva, sin embargo, se detuvo.

Analistas políticos y militares azeríes dicen que la razón fue una llamada de Putin. Se desconoce su contenido. Pero lógicamente, si se llevó a cabo tal llamada, Putin debería haber ofrecido a Aliyev un escenario alternativo.

En cualquier caso, este escenario no se hizo esperar. Consideró la transferencia de cinco de las siete regiones de Azerbaiyán ocupadas por los armenios como el primer paso para calmar la situación.

Putin logró coordinar este proyecto con Aliyev y Serzh Sargsián. Sargsián, sin embargo, más tarde comenzó a retrasar la implementación del proyecto, citando la necesidad de una reforma política. Sin embargo, en el momento decisivo, cuando todo estaba casi listo, fue derrocado por Nikola Pashinián, que estaba más orientado hacia Occidente y comenzó a sabotear drásticamente el proyecto de los cinco distritos diciendo, "esto es todo del liderazgo anterior, pregúntale a ellos, pero yo no tengo nada que ver con eso". Aislando prudentemente al propio Sargsián.

Esto volvió a poner a Moscú en una situación desagradable, pero era lo que se pretendía.

Para Occidente, el plan de los cinco distritos, que conservaba el statu quo y abría el camino para un mayor acercamiento entre Moscú y Bakú, era completamente inaceptable.

Esto creó las condiciones previas para lo que está sucediendo hoy en Karabaj. El fracaso del proyecto de las 5 regiones se convirtió en una condición geopolítica previa para el estallido de las hostilidades, que se desarrolló en la mañana del 27 de septiembre de 2020.

Un golpe para Rusia. ¿Pero por qué ahora?

Lo que está sucediendo hoy en Karabaj está a punto de convertirse en una guerra en todos los sentidos entre Azerbaiyán y Armenia. Este será un golpe colosal para Rusia, ya que derribará el equilibrio de poder con el que Rusia está contenta actualmente. La revisión de este equilibrio mediante la acción militar en cualquier dirección traerá solo consecuencias negativas para Rusia. Armenia difícilmente puede ganar algo (ni siquiera teóricamente) en tal situación. Ella ya tiene un máximo de victorias. Bakú, que se ha vuelto mucho más fuerte, tiene ciertas posibilidades de lograr cierto éxito, pero difícilmente puede contar con una victoria en todo sentido:

  • En primer lugar, los armenios, y especialmente en Karabaj, son excelentes y brutales en la guerra.
  • En segundo lugar, Armenia está vinculada por una alianza militar con Rusia.
  • En tercer lugar, si la situación de los armenios se vuelve completamente deplorable y Rusia está inactiva (lo que simplemente no puede permitir más allá de un cierto límite), Occidente defenderá a los armenios (especialmente si Azerbaiyán cuenta con el apoyo de Turquía, que Erdogan ya ha expresado en voz alta).

No estoy hablando de sacrificios humanos, que serán inevitables. La guerra mata a la gente y siempre ha sido y siempre será así mientras se libren guerras. Pero desde un punto de vista geopolítico, es probable que todos los participantes en este conflicto militar sufran pérdidas muy importantes.

Quizás no estoy tomando en cuenta algo, pero hasta ahora me parece que la escalada militar en Karabaj solo trae pérdidas y desventajas muy serias para todos sus participantes y todas las partes involucradas activamente.

Sin embargo, si el beneficiario definitivamente no es Armenia, si Rusia incurre en costos muy serios en el sentido geopolítico y los beneficios de Azerbaiyán son muy dudosos y problemáticos (incluso si se conquistan algunos territorios, Aliyev empeorará drásticamente sus relaciones no solo con Moscú, sino también con Occidente, no importa lo que le prometan los oficiales correspondientes en los centros estratégicos occidentales), ¿quién se beneficia hoy de tal conflicto? ¿Y por qué hoy?

A partir de la situación que se ha desarrollado en el mundo en un contexto más amplio, vemos que la elección del momento coincide con la exacerbación de una verdadera guerra civil en los Estados Unidos, donde el enfrentamiento entre Trump y Biden se convirtió en un choque ideológico entre globalistas (demócratas) y nacionalistas (partidarios de Trump). Los globalistas creen que Trump está llevando las cosas hacia un orden multipolar, que es lo que busca Putin. Y, por tanto, un golpe a Rusia debilitará en cierta medida la posición de Trump, que en Rusia no ve un enemigo real, y a ojos de los opositores de Trump, Rusia es un aliado de Trump (que no es el caso, pero en política - y no solo en política – los mitos son más importante que los hechos). Los globalistas claramente respaldaron a Pashinián, con la ayuda de quien esperaban romper e incluso destruir la alianza ruso-armenia. Era posible agitarla, pero no romperla. Probablemente ahora las cosas vengan del otro lado. Del lado de Bakú. Y el momento del estallido de la guerra, como los acontecimientos en Bielorrusia, encaja perfectamente en el "post-Armagedón" que los globalistas ven como una campaña electoral en los Estados Unidos.

Lo que está sucediendo en Karabaj es un golpe para Rusia.

¿Cómo podríamos responder?

Teniendo en cuenta estos factores, Moscú debería elaborar una estrategia para sus acciones. Pero en la superficie no se pueden ver parámetros inteligibles de tal estrategia. Ya estamos irreversiblemente retrasados ​​con el plan de trasladar los cinco distritos citados. Por lo que podemos olvidarnos de ello.

La paz debe fomentarse a toda costa, creando grupos y mesas redondas. Pero la efectividad de tales medidas, que son correctas en sí mismas (después de todo, Moscú solo necesita paz y preferiblemente de inmediato) es cuestionable.

Y esto es lo que es importante: incluso si esta vez se puede evitar una guerra en toda regla entre Azerbaiyán y Armenia, la posición de Moscú en estos países no mejorará de ninguna manera. Esto se desprende del análisis anterior.

Hay una salida, en teoría, en cualquier situación. Debería existir. Pero todavía no se puede ver.

Resulta que el "punto muerto de Karabaj" no era un callejón sin salida. Pero empezamos a apreciar algo solo cuando lo hemos perdido.

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