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VARSOVIA (Sputnik) — Es lo de siempre… luego en la Historia les pasa lo que les pasa… El viceministro de Exteriores polaco Pawel Jablonski exhortó a la Unión Europea a que ofrezca a Bielorrusia una alternativa a la cooperación con Rusia.

“Deberíamos presentar una oferta real para resolver este conflicto de manera estable y duradera, y esto solo es posible si como UE le ofrecemos a Bielorrusia una perspectiva real de cooperación, si se llega allí a una solución basada en el diálogo", declaró Jablonki a la agencia PAP.

El vicecanciller insistió en que los Veintisiete, en una telecumbre extraordinaria sobre Bielorrusia que tendrá lugar el 19 de agosto, condenen enérgicamente el fraude electoral y la violencia contra manifestantes y llamen a convocar nuevas elecciones en el país eslavo.

Jablonski se pronunció también por "enviar una señal de que si Bielorrusia comienza el proceso de reformas que conduzcan hacia un sistema en el que los ciudadanos decidan la dirección de los cambios, la UE está preparada para una cooperación real con Bielorrusia, principalmente económica".

"Debería presentarse una oferta específica de tal cooperación con Europa, porque esta es la única manera de alentar a los bielorrusos y, quizás, también al propio Alexandr Lukashenko, para que se siente a la mesa y comience a hablar con el público. Que tanto la oposición como él vean que Bielorrusia tiene una alternativa a la cooperación con Rusia", señaló el diplomático.

Asimismo, el Ministerio de Defensa de Polonia declaró que Varsovia podría ayudar a la oposición de Bielorrusia solo en el aspecto financiero, y aunque no mencionó el apoyo militar, señaló que su país no puede admitir que en Bielorrusia se derrame sangre.

"No podemos permitir el derramamiento de sangre en Bielorrusia, deben ser unos cambios pacíficos que lleven a que [el presidente Alexandr] Lukashenko se vaya", dijo a la televisión polaca el viceministro de Defensa, Wojciech Skurkiewicz, y al mismo tiempo reconoció que Polonia "tiene posibilidades limitadas, solo puede ofrecer apoyo financiero" y limitarse a observar el desarrollo de los acontecimientos.

El presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, afirmó la víspera que las elecciones del 9 de agosto en Bielorrusia no fueron libres ni justas, condenó la violencia posterior contra los manifestantes pacíficos, instó a castigar a los responsables y advirtió que la UE está examinando la imposición de sanciones.

Polonia se prepara para acoger a “refugiados políticos” bielorrusos

VARSOVIA (Sputnik) — Polonia se está preparando para una ola de refugiados políticos proveniente de Bielorrusia, declaró el vicecanciller de Polonia Marcin Przydacz durante una reunión de la Comisión parlamentaria para Asuntos Exteriores.

"Polonia se está preparando para una posible ola, mayor o menor, de los llamados refugiados políticos, de aquellas personas que querrán cruzar la frontera porque son perseguidos", dijo Przydacz.

El diplomático aseguró que Varsovia ya preparó "un paquete legislativo para facilitar la obtención de visas y la entrada" a Polonia.

Según el viceministro, los países de la Unión Europea están listos para abordar la situación en Bielorrusia al más alto nivel.

"Espero que en los próximos días se tome una decisión al respecto. Por supuesto, eso requiere una serie de pasos diplomáticos que nosotros, las autoridades polacas, estamos tomando", agregó.

Al referirse a las sanciones de la UE contra Minsk, Przydacz aseguró que su objetivo consiste en lograr que la situación en Bielorrusia se estabilice y "se celebren unos nuevos comicios".

La covacha de los traidores: El “consejo coordinador de la transición” en Bielorrusia tendrá 70 miembros

MOSCÚ (Sputnik) — Unas 70 personas pasarán a formar parte del consejo coordinador de la transición en Bielorrusia, dijo una portavoz de Svetlana Tijanóvskaya, candidata de la oposición en las elecciones presidenciales del pasado 9 de agosto.

"Incluirá a 70 personas, habremos terminado de formarlo entre hoy y mañana y vamos a organizar una primera reunión del consejo", declaró a la estación de radio Ejo Moskvi Olga Kovalkova, representante de Tijanóvskaya en la reciente campaña electoral.

La víspera, Kovalkova avanzó en Facebook una lista preliminar de 35 nombres, entre ellos la Premio Nobel de Literatura 2015, Svetlana Alexiévich.

Kovalkova también anunció la opositora Tijanóvskaya pronto volverá su país.

"Ella en realidad no tenía planes de irse de aquí, por eso estoy segura que Svetlana regresará muy pronto", dijo.

La oposición bielorrusa impugna los resultados de las elecciones del 9 de agosto, que revalida en la presidencia al actual mandatario, Alexandr Lukashenko, en el poder desde 1994, y exige una repetición de los comicios, opción que el jefe del Estado ha descartado en términos contundentes.

Svetlana Tijanóvskaya, que se presentó el 10 de agosto en la sede de la Comisión Electoral Central para denunciar numerosas irregularidades en la votación y exigir un nuevo recuento, permaneció ilocalizable durante varias horas, hasta que al día siguiente se anunció que se había trasladado a Lituania, según ella, por decisión propia, pero según sus partidarios, bajo presión de las autoridades.

Lukashenko asegura que propuso a la oposición volver a contar los votos

El presidente de Bielorrusia, Alexánder Lukashenko, ha asegurado este lunes ante grupos de huelguistas en Minsk que propuso a la oposición volver a contar los votos de las presidenciales del pasado 9 de agosto, pero que sus oponentes rechazaron la propuesta e insisten en convocar nuevas elecciones.

El mandatario también aseveró este lunes ante trabajadores en huelga que "no habrá nuevas elecciones" a menos que "lo maten". Sin embargo, horas después Lukashenko precisó que el país podrá celebrar nuevos comicios después de que se adopte una nueva Constitución a través de un referéndum nacional.

Tomen nota de lo que es la UE: Cinco partidos de la Eurocámara advierten a Rusia en contra de intervenir en Bielorrusia… pero ellos sí pueden intervenir

BRUSELAS (Sputnik) — Un grupo de cinco partidos del Parlamento Europeo, que juntos mantienen 561 de los 705 escaños, presentaron una declaración conjunta en la que llamaron a Rusia a no intervenir en la situación en Bielorrusia.

"Llamamos a la Federación de Rusia a abstenerse de cualquier intervención, sea oculta o abierta, en la situación de Bielorrusia tras las elecciones, e instamos a las instituciones de la UE y los países miembros a contrarrestar con vigilancia cualquier acción de Rusia al respecto", dice el texto.

La declaración es firmada por el presidente del Partido Popular Europeo (mantiene 187 o la mayoría de escaños en la Eurocámara), Manfred Weber, la presidenta del Grupo Socialistas y Demócratas (146 escaños), Iratxe García Pérez, el presidente del grupo Renovar Europa (98), Dacian Ciolos, los copresidentes del Grupo de Los Verdes/Alianza Libre Europea (68), Ska Keller y Philippe Lamberts, y los copresidentes de los Conservadores y Reformistas Europeos (62), Ryszard Legutko y Raffaele Fitto.

Los eurodiputados subrayaron que "las elecciones presidenciales del 9 de agosto no fueron libres ni justas, e unos informes creíbles apuntan a la victoria de Svetlana Tijanóvskaya”.

"Por ello no reconocemos a Alexandr Lukashenko como presidente reelecto de Bielorrusia y le consideramos persona non grata en la Unión Europea", señala el texto.

Los diputados de la Eurocámara expresaron su apoyo al pueblo bielorruso en su "demanda de unas elecciones nuevas y libres, supervisadas por observadores independientes".

Los eurodiputados también saludaron la decisión de los ministros de Exteriores de la UE de aplicar sanciones individuales en contra de los responsables por la violencia durante las manifestaciones y por la falsificación de las elecciones presidenciales.

"Llamamos a crear esta lista [de personas sancionadas] lo más pronto posible para que los individuos que cometieron estos crimines tengan prohibido el ingreso en la UE y que sus activos sean congelados", afirmaron miembros de la Eurocámara.

La UE pide investigación de presuntos abusos a manifestantes detenidos en Bielorrusia… pero fue cobarde con la represión a los chalecos amarillos o las protestas en EEUU

MOSCÚ (Sputnik) — La UE pide investigar de una forma exhaustiva y transparente todos los presuntos abusos a los detenidos durante las protestas en Bielorrusia, declaró el alto representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Josep Borrell.

"Con informes cada vez más alarmantes sobre unas condiciones y un tratamiento inhumanos en los centros de detención, la Unión Europea espera una investigación exhaustiva y transparente de todos los presuntos abusos, a fin de responsabilizar a todos los culpables", expresó el diplomático en un comunicado publicado por el Servicio Europeo de Acción Exterior.

Se agrega que la delegación de la UE en Bielorrusia transmitió este mensaje a las autoridades bielorrusas actuales.

Además, Borrell expresó el apoyo de los Veintisiete al pueblo bielorruso.

"Los enormes números muestran claramente que la población bielorrusa quiere un cambio y lo quiere ahora, la UE la apoya", afirmó.

Borrell recordó que los cancilleres de los países de la UE acordaron introducir sanciones contra los responsables de la violencia, la represión de las protestas pacíficas y la falsificación de resultados de las presidenciales en Bielorrusia.

También el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, anunció este 17 de agosto que convoca para el día 19 una cumbre de la UE en relación con la situación en Bielorrusia.

La UE pone en negro a Lukashenko

El 17 de agosto, las principales facciones parlamentarias del Parlamento Europeo declararon que no reconocen a Alexander Lukashenko como presidente electo de Bielorrusia y lo tildaron de persona non grata en la UE. Exigieron «elecciones nuevas y libres, bajo la supervisión de observadores independientes», se lee en su comunicado. El documento también pide a Rusia que no se inmiscuya en los asuntos de Bielorrusia.

El hecho de que Bruselas no reconozca los resultados de las elecciones bielorrusas quedó claro el 14 de agosto, tras una reunión entre los principales diplomáticos de la UE. En ese entonces, consideraron falsificados los resultados de las elecciones del país y coincidieron en imponer sanciones individuales contra varios funcionarios bielorrusos. Una fuente de los círculos diplomáticos europeos le dijo a Izvestia que las restricciones incluirían la congelación habitual de los activos de la UE y la prohibición de la entrada a la UE. Los nombres que se incluirán en la lista negra se están debatiendo actualmente.

Sin embargo, no a todos en la UE les gustaría intervenir en los asuntos internos de Bielorrusia. Las fuentes de Izvestia en el Parlamento Europeo señalaron que esta declaración no se había hecho en nombre de todo el parlamento, sino en nombre de movimientos políticos separados, lo que significa que no refleja la posición de todo el cuerpo legislativo.

Moscú ha criticado la declaración del Parlamento Europeo.

«Somos un Estado de la Unión, y Bielorrusia es nuestro vecino más cercano. Se nos dice que no nos entrometamos. Pero, ¿por qué diablos se entrometería la UE? Hasta donde yo sé, la república no forma parte de la UE», dijo el vicepresidente primero. del Comité de Asuntos Exteriores del Consejo de la Federación Rusa (cámara alta del parlamento), dijo Vladimir Dzhabarov al periódico. «Bielorrusia tiene su presidente legítimamente electo. El gobierno y la nación bielorrusa, no la UE, decidirán qué hacer a continuación. Ya sabemos cómo funcionó su intromisión en el pasado, cuando la UE se hizo pasar por garante de la transición pacífica del poder en Kiev, y todos recordamos cómo terminó. Creo que el Parlamento Europeo se excede ligeramente en su autoridad. Este asunto concierne a la nación bielorrusa, ellos mismos se ocuparán de él. Si no tenemos que entrometernos, tampoco debería la UE», subrayó el senador.

Merkel y Putin examinan la situación en Bielorrusia

BERLÍN (Sputnik) — La canciller alemana, Angela Merkel, mantuvo una conversación telefónica con el presidente ruso, Vladímir Putin, en la que examinaron la situación actual en Bielorrusia, informó el servicio de prensa del Gobierno alemán.

"La canciller Angela Merkel realizó hoy [18 de agosto] negociaciones telefónicas con el presidente de Rusia, Vladímir Putin. Se examinó la situación en Bielorrusia tras las elecciones presidenciales del 9 de agosto", dice el comunicado.

La nota indica que Merkel subrayó a Putin que "el Gobierno bielorruso debe abstenerse del uso de la violencia en contra de los manifestantes pacíficos, poner en libertad inmediata a los detenidos políticos y comenzar un diálogo nacional con la oposición y la sociedad para superar la crisis".

Asimismo, Putin y Merkel rechazaron cualquier intento de injerencia en los asuntos internos de Bielorrusia, informó el servicio de prensa del Kremlin.

"Rusia resaltó que es inadmisible cualquier intento de injerencia desde fuera en los asuntos internos de la República [de Bielorrusia], que conducen a una mayor agudización de la crisis", indica el comunicado.

Ambos líderes, según el texto, expresaron su confianza "en una pronta normalización de la situación".

El 16 de agosto Merkel telefoneó al presidente bielorruso, Alexandr Lukashenko.

Para el 19 de agosto está prevista una cumbre telemática de la Unión Europea para debatir la situación en Bielorrusia.

En la invitación a la cumbre, el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, reiteró que las elecciones presidenciales bielorrusas, en las que, según el escrutinio oficial, salió victorioso Lukashenko con más del 80% y su principal rival, Svetlana Tijanóvskaya, obtuvo un 10%, "no fueron libres ni justas".

El líder del Partido Comunista ruso tilda de intentona golpista los sucesos de Bielorrusia

MOSCÚ (Sputnik) — El líder del Partido Comunista de Rusia, Guenadi Ziugánov, comparó lo que está sucediendo en Bielorrusia con un intento de tomar el poder mediante un asalto por parte de las fuerzas antirrusas.

"Ahora tenemos que luchar juntos contra lo que está sucediendo. En Bielorrusia, de hecho, hay una toma mediante un asalto, un ataque contra la república de las fuerzas antirrusas", dijo el político.

Ziugánov subrayó que en muchos países ya ha ocurrido algo semejante, pero ahora es el Estado bielorruso el que se encuentra en la mirilla.

Asimismo, Ziuganov calificó de esperadas las posibles reformas de la Constitución en Bielorrusia.

El presidente bielorruso, Alexandr Lukashenko, previamente afirmó que el país está elaborando la tercera versión de la Constitución, ya que las dos versiones anteriores difieren poco de la Carta Magna actual.

"En cuanto a los cambios [en Bielorrusia], están maduros, le decía durante mucho tiempo a Lukashenko: cualquier líder debe tener una fuerza política prestigiosa. Y este poder debe reforzarse, porque los políticos están obligados a trabajar con la población todos los días", dijo Ziuganov a la prensa.

Bielorrusia puede poner a Occidente en su lugar y hacer las paces con Moscú

Los acontecimientos de los últimos días han demostrado que las autoridades bielorrusas se quedaron solas con el problema que en realidad ellas mismas se crearon.

El gobierno de Moscú se mantiene al margen, solo reaccionan los círculos liberales, que solo aparecen por cualquier medio para socavar la situación tanto dentro de la propia Rusia como en sus fronteras.

En el contexto de lo que está sucediendo, los principales politólogos bielorrusos han protagonizado una controversia sobre lo que puede resultar la situación actual para Minsk y las formas en que el actual presidente Alexander Lukashenko tiene que salir de la crisis.

Por ejemplo, el conocido politólogo bielorruso Aleksey Dzermant, que durante mucho tiempo ha abogado por la unión de Rusia y Bielorrusia, expresó en su canal de Telegram la opinión de que si Lukashenko, no obstante, deja sus posiciones y renuncia, esto conducirá inevitablemente al colapso de las relaciones ruso-bielorrusas, ya que los otros contendientes al cargo de jefe de la república demuestran sentimientos claramente pro occidentales.

“Babariko abogó por la retirada de la Organización del Tratado de la Seguridad Colectiva-OTSC y el cierre de la Central nuclear de Bielorrusia, Tikhanovskaya; para la retirada del Estado de la Unión, Tsepkalo le pidió a su amigo del parlamento británico que se convirtiera en presidente”, enumera Dzermant.

«Sí, creo que ahora tenemos que unirnos más con Rusia, pero al principio algunos caballeros descartan a Batke», agregó.

Esta afirmación fue respondida por uno de los autores de otro canal de Telegram «El profesor mira al mundo …»:

«El problema, Aleksey, no es que alguien descarte a Lukashenko…El problema es que nadie en Rusia le cree a Lukashenko».

La cuestión de la confianza en el régimen de Lukashenko es de hecho la clave en la situación actual. El hecho clave es que si el actual presidente de la república se va, cualquiera que tome su lugar finalmente enterrará las relaciones con Rusia.

«Si Lukashenko es derrocado, Bielorrusia definitivamente seguirá un rumbo claro a favor de Occidente», está seguro Dzermant.

También cree que si el actual presidente conserva su cargo, Occidente le impondrá sin ambigüedades sanciones bastante duras, por lo que a Bielorrusia solo le quedará una vía: volver al acercamiento con Rusia.

Y en esta situación, será necesario hacer todo lo posible para restablecer las alianzas de confianza, que recientemente se han estropeado significativamente.

“Si él (Lukashenko) permanece, habrá sanciones occidentales. En las condiciones de las sanciones occidentales, nada impide el reconocimiento de Crimea, Osetia del Sur y Abjasia. Este será el primer paso para recuperar la confianza”, está seguro el politólogo.

Otro experto cercano a la administración del presidente Alexander Lukashenko, Alexander Shpakovsky, está de acuerdo con él.

“Creo que el reconocimiento de Crimea es cuestión de tiempo y de algunos acuerdos con Moscú…Esto no será una concesión a Rusia, sino una respuesta a Occidente y especialmente a Ucrania.

Aquí, en general, hay una ofensa muy grande, ya que se han dicho muchas palabras sobre la amistad”, escribió Shpakovsky en su página de la red social.

Por lo tanto, según los analistas políticos, las autoridades bielorrusas pueden resolver dos problemas a la vez: molestar a Occidente, que participa muy activamente en los asuntos internos de la república y prácticamente lo llevó a una «revolución del color», así como demostrar su compromiso con Moscú, que, sea como sea, es el único aliado real de las actuales autoridades bielorrusas.

Análisis: Bielorrusia: un Maidán apoyado por globalistas

Alexander Dugin

Los globalistas están tratando de tomar Bielorrusia por completo independientemente de si Lukashenko es bueno o malo.

Durante mucho tiempo no pude entender lo que estaba pasando en Bielorrusia. Por un lado, una típica revolución de color basada en los patrones de Soros. Por otro lado, el estilo de cobertura de la situación en los medios rusos es incomprensible, con una crítica explícita a Alexander Lukashenko. La historia con el PMC resultó ser una operación especial del GRU de Ucrania. Con esto todo se aclaró.

Ahora todo se ha vuelto un poco más claro en general. Moscú está descontento con las vacilaciones de Lukashenko hacia Crimea, Ucrania y muchos otros puntos. Lukashenko está descontento con Moscú debido a la presión directa y a sus instrucciones para hacer negocios con Minsk con oligarcas mediadores que son desagradables para Lukashenko. Reclamaciones mutuas acumuladas en ambos lados.

Las elecciones y las protestas, así como la reacción de las autoridades, esto no es nada inusual. En los Estados Unidos, hay una guerra civil a toda regla contra las mismas fuerzas: BLM, feministas y otros batallones de Soros contra el "dictador" Trump. Siempre hay gente insatisfecha. Pero los descontentos tienen patrocinadores serios solo en ciertos momentos política y geopolíticamente críticos. En Bielorrusia, hay un Maidan apoyado por globalistas, no solo en Estados Unidos, sino precisamente por globalistas, los mismos que ahora están derrumbando a Trump en Estados Unidos.

Y esto es absolutamente independiente de si Lukashenko es bueno o malo. Esta es una revolución de color en interés de un mundo unipolar agonizante y un liberalismo en colapso. Es decir, el mal claro como el cristal está detrás de los rebeldes que se alzan contra Lukashenka. Este no es el pueblo, es una sociedad posmoderna, hundida en el abismo.

Pero, ¿de dónde viene entonces la reacción de los medios rusos? Es absurdo en asuntos tan serios actuar según el principio: "has terminado de jugar", "esto es lo que necesitas".

La única explicación lógica para tal reacción rusa a lo que está sucediendo en Bielorrusia puede ser el siguiente silogismo de razonamientos:

Lukashenko ha ido demasiado lejos (ya se ha excedido en algo),

Occidente lo fichará y comenzará a culparlo seriamente,

y no tendrá más remedio que acudir a Moscú en busca de ayuda militar.

Además, Lituania y Polonia pueden adelantarse a los acontecimientos y crear una amenaza militar directa para Lukashenko.

Aquí es donde traeremos las tropas. No entraron a Ucrania correctamente, así que al menos entraremos en la fraterna Bielorrusia.

Entiendo muy bien que esta no es una estrategia muy inteligente ni particularmente sutil. Pero si no es la única explicación, entonces no existe ninguna.

Un análisis serio desde posturas occidentales: Bielorrusia no es Ucrania: por qué a Putin no le interesa una intervención militar

Carlos Barragán

Si la caída de las dictaduras en el siglo XXI tuviera una banda sonora, se parecería mucho a lo que se está escuchando estos días en Bielorrusia: un hilo musical en el plató de una televisión estatal vacía porque 600 de sus trabajadores se han unido a la huelga general contra Lukashenko; aplausos a los soldados que se dejan abrazar por los opositores; gritos de “vete, vete” de trabajadores de fábricas estatales contra el propio dictador que acude a dar un discurso; palabras nerviosas de un líder desquiciado que, ante unos pocos miles de funcionarios obligados a estar allí, habla de sí mismo en tercera persona: “Si destruyen a Lukashenko será el principio del fin”.

Este domingo, 200.000 personas según medios locales se congregaron en Minsk para pedir la convocatoria de nuevas elecciones y la dimisión Alexander Lukashenko, en el poder desde 1994. Esta manifestación, probablemente la mayor en la historia de un país de 9,4 millones de habitantes, es un hecho insólito dada la habitual fiereza del aparato represor del estado. Poco después, Lukashenko llamó “ratas” a sus oponentes, asegurando que eran marionetas de fuerzas extranjeras, en referencia a la OTAN. “Nos ofrecen nuevas elecciones. Yo digo: si saltamos a ese pantano, nunca saldremos de él. Nos quieren destruir, nos quieren debilitar. ¿Quién celebrará esas elecciones? ¿Quién se presentará? ¡Bandidos y criminales!”, dijo en el discurso, según la agencia estatal de noticias Belta. Este lunes, rebajó un poco el tono para decir que estaría dispuesto a compartir el poder, pero en ningún caso "por la presión de la calle".

Con cada vez más deserciones en sus filas y con una comunidad internacional más dispuesta a condenar las fraudulentas elecciones de hace una semana, Lukashenko está decidido a jugar la carta de la OTAN. Y tiene una explicación: la supuesta manipulación extranjera sería lo único que convencería a Vladimir Putin a intervenir en Bielorrusia y ayudar a su compañero en Minsk. Y Lukashenko lo sabe. Moscú dice estar preparado para apoyarle, aunque lo ha hecho de una forma sutil y ambigua. A través de un comunicado, ofreció asistencia a través de la Organización del Tratado para la Seguridad Colectiva, una organización militar liderada por Moscú y que congrega a varias exrepúblicas soviéticas.

De Georgia a Ucrania pasando por Armenia

El problema para Putin es que, esta vez, no cuenta con una buena mano. Algunos analistas llevan años advirtiendo de que las invasiones rusas de Georgia en 2008 o en Ucrania en 2014 podrían repetirse en otro país de la esfera posoviética, especialmente dado los bajos índices de aprobación del líder del Kremlin. Sin embargo, las pistas apuntan a que, si lo tiene que hacer, Putin dejará caer a Lukashenko por la situación coyuntural del país, siempre y cuando eso no suponga que el nuevo líder se arrime hacia Occidente y altere los equilibrios geopolíticos de la zona.

La economía bielorrusa depende en gran medida de las ayudas financieras y los subsidios de Moscú, quien le vende petróleo barato para que lo pueda vender a un mayor precio. En los últimos años, Putin ha intentado integrar más ambos países, algo que ha chocado con la singularidad de un líder que solo confía en sí mismo. Porque Lukashenko no es ni prorruso ni prooccidental, como mucho es pro Lukashenko. Después de estar semanas cargando contra Moscú, ahora, en sus horas más bajas, pide ayuda a su hermano mayor. "Defender Bielorrusia no es nada más ni nada menos que defender nuestro espacio entero, la Unión Ruso-bielorrusa; éstos que vagan por las calles no comprenden esto", declaró.

Aunque algunas voces autorizadas en Moscú han pedido la intervención militar (como la editora jefe de RT, Margarita Simonyan), "la mayoría de los comentaristas en Moscú han sido críticos con Lukashenko", escribe Anders Åslund, economista y analista de Rusia, Ucrania y países posoviéticos, en The Atlantic Council. "De una forma poco común, sorprendentemente no están coordinados, y esto sugiere que no hay una política clara del Kremlin hacia Lukashenko. Aunque es imposible descartar una intervención militar rusa, hay muchas buenas razones para intuir que no ocurrirá”.

La primera es que Putin no soporta a Luskashenko. Tal y como recuerda Åslund, Putin es tan frío ante las cámaras como emocional en sus intuiciones. Y ve las costuras al líder bielorruso, quien ataca o elogia siempre según sus intereses. Las apelaciones al pasado conjunto entre Rusia y Bielorrusia de Lukashenko, corrientes hace unos años, las hacía para seguir beneficiándose del petróleo barato ruso, al igual que gestos tan excéntricos como el de dejar tres sacos de patatas de su huerta en el hotel en el que se había hospedado para salvar un acuerdo con Moscú.

Por supuesto, también ha habido sombras en su relación que alimentan las suspicacias de Putin. El año pasado, Lukashenko aseguró que la Segunda Guerra Mundial “no fue nuestra guerra”, una declaración que puede ser vista como un insulto en Rusia, donde la celebración de las victorias soviéticas en la Guerra del 39-45 se considera casi como una religión. Además, antes de las elecciones y para tratar de encontrar un chivo expiatorio lla policía bielorrusa detuvo a mercenarios rusos acusando a Moscú de ayudar a sus rivales.

Otro factor para que Putin rechace el envío de "hombres verdes" es el decreciente apoyo nacional a Lukashenko. “Esto contrasta con la situación en Ucrania en 2014. En el momento de la intervención militar rusa todavía había bastante apoyo ucraniano a las políticas prorrusas del presidente expulsado Viktor Yanukovych”, recalca Aslund. “Putin ve esto como un asunto interno de Lukashenko”, decía por su parte Tatiana Stanovaya, fundadora de R. Political, una consultora de riesgo político ruso, al Financial Times. “Si esto fuera sobre Lukashenko contra Occidente, entonces sería otra historia distinta y el Kremlin estaría diciendo otra cosa”.

La situación no pinta bien para el líder bielorruso de 65 años: trabajadores desertando de sus fábricas; embajadores en países cercanos criticando la violencia de la policía estatal; militares quitándose sus uniformes para unirse a los manifestantes. Europa parece estar asistiendo ante la caída de la última dictadura del continente. Ayuda también que la oposición bielorrusa, con Svetlana Tikhanovskaya a la cabeza, tan solo tiene tres demandas: que Lukashenko se vaya, la apertura de cárceles para sacar a los más de 7.000 detenidos estos días por la represión policial y la celebración de nuevos comicios.

“Hasta el momento, no hay eslóganes contra Putin ni contra Rusia. [...] Cualquier intervención militar rusa en la Bielorrusia actual chocaría probablemente contra la oposición y le costaría demasiadas vidas y dinero a Rusia. Si miramos hacia atrás, probablemente el Kremlin estaría más tranquilo si no hubiera invadido el este de Ucrania. ¿Por qué repetir el mismo error en unas circunstancias mucho más adversas?”, afirmaba el analista sueco.

En ese sentido, en vez de recurrir a Ucrania, es mejor atender a lo que ocurrió hace dos años en Armenia en la última revolución de colores posoviética. En plenas protestas contra el gobierno armenio, Rusia decidió no intervenir militarmente. Los manifestantes consiguieron el propósito de un cambio de líder, pero las relaciones con Rusia se mantuvieron intactas y Putin se lleva bien con el nuevo primer ministro, Nikol Pashinyan. Además, Armenia sigue en la Unión Económica de Eurasia y en la Organización del Tratado para la Seguridad Colectiva.

Sin embargo, aunque la intervención rusa parece poco probable y el fin de Lukashenko cada vez más cerca, el futuro de Bielorrusia sigue siendo incierto. El equipo de la candidata opositora Svetlana Tikhanovskaya está intentando conseguir el apoyo de la Unión Europea para que sea reconocida presidenta. Desde Lituania, donde se ha refugiado por seguridad después de los comicios de hace una semana, Tikhanovskaya se ha ofrecido en redes sociales para liderar la transición democrática y la repetición de elecciones.

La OTAN, por su parte, ha dicho que está “monitoreando” la situación de cerca, pero negó que estuviera aumentando su presencia cerca de las fronteras bielorrusas. Por su parte, Emmanuel Macron lanzó este domingo un llamamiento para que la Unión Europea actúe en apoyo de los manifestantes. "La Unión Europea debe seguir movilizándose junto a los cientos de miles de bielorrusos que se manifiestan pacíficamente para que se respeten sus derechos, su libertad y su soberanía", escribió el presidente francés en su cuenta de Twitter.

Tan solo el 22% de los rusos creen que la victoria de Lukashenko fuera cierta, según una encuesta realizada la semana pasada por la casa de encuestas estatal VCIOM, mientras que el 89% consideraba que lo que estaba ocurriendo en Bielorrusia era importante para Rusia. Además, aunque no estuvo incluido en la encuesta, los analistas recuerdan que una acción militar tendría mucho menos apoyo entre los rusos que la invasión y anexión de Crimea en 2014.

Ante los abucheos de los trabajadores de las fábricas, Lukashenko dijo este lunes que no habrá más elecciones hasta que no le maten. Posiblemente, ante una declaración tan tajante, Putin arquee una ceja, pues en sus manos está acabar con el mandato de Lukashenko. O al menos dejar que caiga como una torre de jenga. “El Kremlin probablemente pueda trabajar con cualquier nuevo líder bielorruso al igual que lo ha hecho de forma exitosa con Pashinyan en Armenia”, escribe Åslund en las últimas líneas de su artículo. “El régimen de Putin tiene una ventaja comparativa en su habilidad de infiltrarse y manipular, que cuesta mucho menos que una intervención militar. ¿Por qué ser tan descarado?”.

Fuente: El Confidencial

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