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Un tiroteo cerca de la capital de Suecia, Estocolmo, dejó como saldo una niña de 12 años fallecida, lo que provocó conmoción e indignación a nivel nacional, así como un fuerte debate sobre la actual ola de violencia de las pandillas.

La menor, que no ha sido identificada por las autoridades, recibió un disparo el domingo por la mañana cerca de un McDonald's en un suburbio al sur de Estocolmo, y murió en el hospital por sus heridas. Se cree que la niña no fue el objetivo previsto del tiroteo, sino que fue alcanzada por una "bala perdida" disparada contra dos hombres que estaban vinculados a una banda criminal, según informes de la prensa local.

El ministro de Justicia de Suecia, Morgan Johansson, calificó el incidente como una "atrocidad horrenda" y prometió movilizar "más policías" para evitar tragedias similares en el futuro e imponer "penas más severas" a los delincuentes.

Si bien el asesinato ha sido reportado como un homicidio relacionado con las pandillas, las autoridades locales advirtieron que aún no habían determinado las circunstancias exactas del tiroteo, y pidieron al público que presentara cualquier información o evidencia al respecto.

El tiroteo ha provocado una ola de controversia en toda Suecia, así como críticas contra las autoridades por parte del público y de parlamentarios de la oposición, quienes insisten en que se deben tomar medidas más agresivas para combatir el crimen organizado.

"¡Ya es suficiente!", tuiteó Adam Marttinen, portavoz del partido de Demócratas de Suecia, culpando al Gobierno por no haber evitado el trágico tiroteo mientras llamaba a una "guerra" contra el crimen organizado.

Guerras de pandillas

Suecia ha visto un aumento en los tiroteos fatales y otros crímenes violentos en los últimos años, gran parte de los cuales presuntamente están relacionados con pandillas criminales enemistadas. En los primeros cuatro meses de 2020, 15 personas murieron en 98 incidentes con disparos, según las estadísticas policiales.

El país también ha sido testigo de una ola sin precedentes de detonaciones, y su escuadrón de bombas fue llamado a más de 100 explosiones solo el año pasado, muchas de ellas con granadas de mano caseras.

"Hemos visto, en los últimos años, que la cantidad de explosiones en Suecia han aumentado a un nivel que no se ve en ningún otro lugar de Europa", aseveró el oficial de policía Stefan Hector a un periódico local a principios de este año, y agregó: "Las razones o causa subyacente son los delincuentes en conflicto".

En medio del aumento de la violencia de las pandillas han surgido decenas de las llamadas 'zonas prohibidas' en algunos vecindarios, denominadas "áreas vulnerables" por la Policía, donde se dispararon las tasas de delincuencia y pobreza, y las fuerzas de seguridad luchan por mantener una presencia efectiva.