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La Organización Mundial de la Salud (OMS) modificó este jueves su web de información al público sobre la covid-19 para admitir en ella que la transmisión por vía aérea del coronavirus podría ser posible, principalmente en entornos cerrados y en determinadas circunstancias.

"Se han producido brotes de covid-19 en ciertos lugares cerrados, tales como restaurantes, clubes nocturnos, lugares de rezo o zonas de trabajo donde la gente estaba gritando, hablando o cantando", en los que la transmisión por vía aérea "no puede ser descartada", destaca la nota informativa.

Añade que podría haberse dado este tipo de contagio en recintos mal ventilados donde personas con coronavirus hayan podido pasar un largo periodo de tiempo con otras.

La OMS añade que se necesitan más estudios "urgentemente" para investigar este tipo de transmisión, aunque subraya que por ahora la principal vía de contagio demostrada es por contacto con pequeñas gotas expulsadas por personas infectadas al toser o estornudar.

Este contagio también sería posible si estas gotas quedan en determinas superficies (muebles, pomos de puertas, barandillas), pasan por contacto a otras personas y éstas se tocan los ojos, la nariz o la boca.

Reclamación de los científicos

El pasado martes, expertos de la OMS ya adelantaron en rueda de prensa que no descartaban una posible transmisión por vía aérea del virus (lo que lo haría mucho más contagioso) en determinadas condiciones, en respuesta a la llamada de más de 200 científicos a investigar esta posible vía de infección.

El diario The New York Times público el lunes una carta abierta en la que 239 científicos exigían a la OMS tomarse más en serio la hipótesis sobre una transmisión aérea del coronavirus y subrayaban que los estándares de distancia social frente a la COVID-19 eran insuficientes.

"Literalmente, no ganaron nada": La estrategia de Suecia ante el covid-19 no salvó vidas ni evitó la crisis económica

Ante la pandemia del coronavirus, Suecia apostó por evitar las medidas de confinamiento estrictas en aras de salvar su economía. Sin embargo, el país escandinavo ha registrado hasta al fecha un número sensiblemente mayor de muertes que los países de su entorno, sin que tampoco haya logrado reducir de forma considerable los daños económicos asociados al covid-19, sostiene un artículo de The New York Times, que califica este resultado de "una bandera roja" para otras naciones, como EE.UU. y Reino Unido, que se disponen a levantar los bloqueos.

Con un total de 5.500 decesos por covid-19, Suecia, con una población de 10 millones de habitantes, ha registrado 12 veces más muertes por millón de personas que Noruega, siete veces más que Finlandia, seis veces más que Dinamarca y un 40 % más que EE.UU. Al mismo tiempo, pese a dejar que su economía funcionara sin trabas, el país nórdico ha sufrido daños "casi en la misma magnitud que sus vecinos".

De hecho, el banco central de Suecia espera que su economía se contraiga este año un 4,5 %, mientras que la tasa de desempleo ya aumentó hasta el 9 % en mayo desde el 7,1 % registrado en marzo. A modo de comparación, el banco central de Dinamarca pronostica que su economía disminuirá un 4,1 % este año, mientras que el desempleo se situó en un 5,6 % en mayo frente al 4,1 % de marzo.

El banco central de Noruega —país que se apresuró a imponer un bloqueo agresivo que después relajó a medida que la incidencia del virus se desaceleró y el Gobierno aumentó las pruebas— predice que su economía continental, excluyendo el sector del petróleo y el gas, se contraerá un 3,9 % este año, lo que supone una notable mejora con respecto al descenso del 5,5 % esperado en medio del confinamiento.

Según explica el diario, pese a la decisión del Gobierno sueco de dejar abierta la economía, sus empresas se han encontrado "atrapadas" en las mismas condiciones que causaron la recesión en otras partes, mientras que el temor al virus hizo que los ciudadanos limitaran sus compras, lo que hizo caer la actividad comercial.

Además, el sector manufacturero sueco "cerró cuando todos los demás cerraron debido a la situación de la cadena de suministro", explica Jacob F. Kirkegaard, miembro senior del Instituto Peterson de Economía Internacional en Washington. Y esto era algo "completamente predecible", subraya.

La "falsa" disyuntiva entre vidas y cheques de pago

El sombrío resultado de Suecia sugiere que "la supuesta disyuntiva entre vidas y cheques de pago es falsa", pues no imponer el distanciamiento social puede costar vidas y empleos al mismo tiempo, destaca el artículo.

"Literalmente, no ganaron nada", sostiene Kirkegaard. "Es una herida autoinfligida y no tienen ganancias económicas", añade.

A finales de junio, el jefe epidemiólogo de Suecia, Anders Tegnell, reconoció que las cifras de fallecimientos en el país "son terribles y deberían poder haberse evitado". Sin embargo, al día siguiente criticó la clasificación de la OMS que incluyó a Suecia en su lista de "11 países y territorios" donde "la transmisión acelerada ha llevado a un resurgimiento muy significativo" de la enfermedad, calificando este listado como "una desafortunada malinterpretación de los datos".

EE.UU. registra más de 65.000 nuevos casos de covid-19 y 1.000 muertes en un día

EE.UU. ha registrado este jueves 65.551 nuevos casos de coronavirus, un nuevo récord diario, así como 1.000 decesos por la nueva enfermedad, según datos de la Universidad Johns Hopkins.

De esta forma, los contagios en EE.UU., la nación más afectada del mundo por la pandemia, ascienden ya a más de 3,11 millones, mientras los fallecidos suman 133.000.

Por otro lado, más de 969.000 pacientes se han recuperado ya de la enfermedad desde el inicio de la pandemia.

El récord diario anterior de nuevos casos se registró el pasado martes, cuando se confirmaron más de 60.200 contagios en 24 horas.

"La etapa inicial"

El director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de EE.UU., Anthony Fauci, afirmó este jueves que apenas nos encontramos en "la etapa inicial" de la pandemia mundial de coronavirus y que "probablemente empeorará antes de mejorar", según declaró en una entrevista publicada este jueves por el diario italiano Corriere della Sera.

"Estamos viendo grandes brotes en Brasil, en Sudáfrica y ahora en Asia", constató el especialista, al tiempo que advirtió que, a menos que los países pongan en práctica medidas para contener el brote, el virus "podría propagarse aún más en los próximos meses".

Según el principal epidemiólogo de EE.UU., aunque parece que la tasa de mortalidad en su país ha disminuido, el aumento de casos de covid-19 todavía no se han podido controlar. En parte lo achaca a la temprana relajación de las restricciones en algunos estados del sur, como California, Arizona, Florida y Texas. Esto hizo que muchas personas, jóvenes en su mayoría, se congregaran en bares, restaurantes y formaran multitudes sin mascarillas.

Politización de la pandemia

Fauci también señaló que, "desafortunadamente", la politización de la crisis sanitaria "interfiere con la capacidad de contener" la propagación del virus. "Hay cosas que van en detrimento del esfuerzo de la salud", lamentó.

Respecto a la decisión del presidente Donald Trump de retirar a EE.UU. de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el médico expresó su apoyo a la organización. Además, recordó que, por lo general, el mandatario "escucha mucho" sus recomendaciones, aunque "no todas las veces", y que ahora está pendiente de abrir de nuevo el país y recuperar la economía.

Esta misma semana, el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, aseguró que el brote de covid-19 se está acelerando y todavía no se ha alcanzado el pico de la pandemia.

Análisis: No tenéis ni puta idea

Miquel Giménez

Decían que esperaban rebrotes en otoño porque el calor hacía que el virus perdiese potencia. Decían que estábamos entrando en la nueva normalidad. Decían que se podían devolver a las comunidades autónomas las competencias en materia sanitaria. No han acertado ni una. Ni otoño, ni calor, ni la madre que nos parió. Ni el Ministerio de Sanidad lo vio venir ni el Govern de Torra lo supo prever, y eso que se jactan de ser mejores y más eficaces que esa España malísima de todo mal. El pasado 18 de junio Torra anunciaba a bombo y platillo la “fase de retorno”. En la misma senda, el 3 de julio, ese portento de la lírica contemporánea llamado Alba Vergés, a la sazón consellera de Sanidad, aseguraba que “los brotes en sí no nos preocupan porque desde el territorio lo hemos hecho muy bien”. Y, para rematar la jugada, la tartavoz del Govern, Meritxell Budó, declaraba en rueda de prensa que los rebrotes de Lérida “se están controlando, me consta que se trabaja en ello”. Unos profetas.

La realidad es que ni en febrero se hizo nada para evitar la catástrofe ni tampoco se está haciendo ahora. Los políticos se sientan a ver si escampa y quienes pagan el pato, aparte de los enfermos, son el personal sanitario y los sectores económicos y productivos. Porque no hay más cera que la que arde: o se les hacen test a los sospechosos de estar infectados, se les aísla y se les hace un seguimiento, o no hay tu tía. No puede ser que el brote de Lérida, radicado básicamente en el personal temporero que viene a recoger fruta, se esté contemplando como quien ve llover. Esas personas duermen en la calle, no tienen donde lavarse - muchos son inmigrantes sin papeles -, no tienen seguimiento sanitario. ¿Tanto cuesta hacerles las pruebas y llevarlos a un hospital de campaña, que puede habilitarse perfectamente en un polideportivo, y que sean atendidos como Dios manda? ¿No son estos los políticos que se llenan la boca cuando se habla de inmigración? Pues que espabilen y empiecen por tratar a esos trabajadores sin papeles como seres humanos y no los condenen a morir como perros en medio de la calle, infectando al resto de personas. Que deba decirse esto es terrible, pero es la verdad. Que se hayan habilitado rastreadores hace solo cuatro días, por citar un ejemplo, indica lo desastroso de la gestión de la Generalitat. Es algo rayano en la negligencia criminal.

Y esto, en lo que respecta a Cataluña, es solo el principio. El virus ha vuelto a reverdecer. Es acojonante. Explotaciones hortofrutícolas, fiestas descontroladas, un Casal de Verano, el Real Club de Polo barcelonés, da igual. Nos vendieron que lo peor había pasado y, como casi todo lo que nos han explicado, era mentira. Ni calor ni otoño ni leches. El virus se rebota con nosotros y da zarpazos donde puede y le dejan. Mientras, los responsables de velar por la salud pública se pasan el día metiéndose con este periodista o con aquel y venteando sus vidas privadas como si fuesen tertulianos de Sálvame.

Eso sí, todos los bares, restaurantes y comercios de Lérida capital están temblando solo de pensar que tenga que decretarse de nuevo el confinamiento domiciliario – que, al paso que va la cosa, deberá hacerse – porque si del anterior solo han emergido un puñado de ellos, del próximo no quedará ni uno solo vivo. Lo mismo pasa en Barcelona o en Tarragona o en cualquier otra ciudad. Es como si después de tirarte la bomba atómica te volvieran a lanzar otra con un día de diferencia. Claro está que a los que mandan es importa un higo chumbo, porque ellos no dependen de su trabajo para vivir como reyes. Tienen buenos sueldos, buenos chollos y, además, como están en posesión de la verdad, no tienen de qué avergonzarse. Díganle a Rahola que llevarse más de once mil euros del erario público al mes por soltar propaganda es para no salir de casa de vergüenza y no sabrá de qué carajo le hablan. O comenten ustedes con un lazi que es de traca que la Agencia Tributaria haya elaborado un informe en el que se atribuye a Jordi Pujol Ferrusola, el Junior, un presunto delito de fraude por la evasión de 16.669.276 euros. Les contestarán: “Sí, sí, pero ¿y el emérito, eh, y el emérito?”, como si un delito disculpase otro o un muerto de aquí fuera diferente de uno de allá o un incompetente del Govern hubiera de ser tratado de forma distinta a uno del Gobierno. Porque si terrible es ser emérito defraudador no lo es menos ser Molt Honorable corrupto.

No tienen ni puta idea, salvo en lo que afecta a sus bolsillos. Reales, irreales, honorables o deshonrosos. El virus, con todo, es más honesto. Al menos no se esconde detrás de ninguna bandera o institución.

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