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El presidente de EE.UU., Donald Trump, ha anunciado este lunes el despliegue masivo de militares y policías para detener los disturbios en la capital del país, Washington, mientras las multitudinarias manifestaciones sacuden al país por la muerte de George Floyd, el afroamericano que falleció a manos de la Policía cuando fue detenido el pasado 25 de mayo.

"Soy su presidente de la ley y el orden", enfatizó Trump. "En estos momentos, estoy enviando a miles y miles de soldados fuertemente armados, efectivos militares y agentes del orden público para detener los disturbios, los saqueos, el vandalismo, los asaltos y la destrucción sin sentido de la propiedad".

Durante su discurso, el mandatario subrayó que está tomando "medidas rápidas y decisivas" para proteger la capital de los disturbios y recomendó a los gobernadores "desplegar a la Guardia Nacional para tomar las calles".

"Alcaldes y gobernadores deben establecer la presencia abrumadora de las fuerzas del orden hasta que la violencia sea sofocada", ha reiterado en ese contexto, añadiendo que "si una ciudad o estado se niega a tomar las acciones que son necesarias para defender la vida y la propiedad de sus residentes, entonces desplegaré a los militares de EE.UU. y resolveré rápidamente el problema por ellos", enfatizó el presidente.

Trump puede implementar tales medidas bajo la Ley de Insurrección de 1807, cuyo contenido, modificado varias veces desde que se aprobó por primera vez, "autoriza el empleo de las fuerzas terrestres y navales de EE.UU." para responder a "cualquier insurrección, violencia interna, combinación ilegal o conspiración" que "obstaculice la ejecución de las leyes de EE.UU. o se oponga a ella o impida el curso de la justicia establecido por esas leyes".

Según el documento, el mandatario tiene derecho a aplicar la Ley de Insurrección sin consultar la medida con el Congreso, aunque debe hacerlo a través de una proclamación formal para dar tiempo a los residentes de áreas afectadas a dispersarse y regresar a sus hogares en un tiempo limitado.

Por otra parte, Trump podría enfrentar ciertas dificultades al invocar el acto unilateralmente y sin contar con el apoyo de los gobernadores estatales. La ley indica que, "de producirse una insurrección contra el Gobierno en cualquier estado, el presidente puede, a petición de su legislatura o de su gobernador si la legislatura no puede ser convocada, llamar al servicio federal a la milicia de los otros estados, en la cantidad solicitada por ese estado, y utilizar a las Fuerzas Armadas que considere necesarias para reprimir la insurrección".

Asimismo, el dirigente del país puede aplicar esa ley si los ciudadanos de un estado están privados de "un derecho, privilegio, inmunidad o protección nombrada en la Constitución y garantizada por la ley, y las autoridades constituidas de ese estado no pueden, no logran o se niegan a proteger ese derecho, privilegio o inmunidad, y a proporcionar esa protección". De ese modo, las autoridades estatales podrían no estar de acuerdo con esta última afirmación.

¿Cuándo se llegó a aplicar la Ley de Insurrección de 1807?

La Ley de Insurrección fue utilizada por última vez en 1992 por el presidente George H.W. Bush durante los disturbios por la brutal agresión de cuatro policías blancos contra el afroamericano Rodney King en 1992 en Los Ángeles.

Anteriormente, en 1989 la ley fue invocada después del huracán Hugo, cuando tuvo lugar el saqueo generalizado en St. Croix, en las Islas Vírgenes.

Trump moviliza a "miles y miles de soldados fuertemente armados, militares y agentes del orden público" para detener los disturbios en Washington

El presidente de EE.UU., Donald Trump, ha anunciado este lunes el masivo despliegue de militares y policías para detener los disturbios y saqueos que se producen actualmente, en el marco de las protestas por la muerte de George Floyd.

"Estoy movilizando todos los recursos federales disponibles, civiles y militares, para detener el disturbio y saqueo, para poner fin a la destrucción e incendio provocado y para proteger los derechos de los estadounidenses respetuosos con la ley, incluso sus derechos de la Segunda Enmienda", ha afirmado ante los periodistas.

El mandatario recomendó a los gobernadores "desplegar a la Guardia Nacional para tomar las calles". "Alcaldes y gobernadores deben establecer la presencia abrumadora de las fuerzas del orden hasta que la violencia sea sofocada", ha reiterado en ese contexto, añadiendo que "si una ciudad o el estado se niega a tomar las acciones que son necesarias para defender la vida y la propiedad de sus residentes, entonces desplegaré a los militares de Estados Unidos y resolveré rápidamente el problema por ellos".

Respecto a la capital del país, Trump ha prometido "tomar una acción rápida y decisiva" para poner fin a la violencia durante las manifestaciones, agregando que lo que ocurrió en Washington la pasada noche "fue una total desgracia".

"En estos momentos, estoy enviando a miles y miles de soldados fuertemente armados, efectivos militares y agentes del orden público", ha declarado.

"Aquellos que amenacen la vida de inocentes y la propiedad serán detenidos, arrestados y procesados con todo el peso de la ley. Quiero que los organizadores de este terror sepan que se enfrentarán a sanciones penales severas y largas condenas de cárcel", ha subrayado.

Fuertes saqueos estallan en Nueva York y en Washington intentan dispersar a los manifestantes con un helicóptero

Grandes multitudes salieron a protestar en la noche de este 1 de junio por las calles de la ciudad de Nueva York, a pesar de un toque de queda, y muchas personas protagonizaron fuertes saqueos, en medio de una ola de manifestaciones que sacuden a EE.UU. tras la muerte a manos de un policía del afroamericano George Floyd.

En las redes sociales se difundieron imágenes que muestran cómo centenares de personas rompieron las vitrinas de numerosas tiendas en varios distritos de la urbe, en su mayoría en Manhattan, para luego saquearlas. Asimismo quedaron grabados los enfrentamientos entre las fuerzas del orden y participantes de las protestas.

En ese contexto, el alcalde de Nueva York, Bill De Blasio, anunció a través de su cuenta de Twitter que el ya dictaminado toque de queda se extenderá hasta el martes.

"Estas protestas tienen el poder y el significado. Pero a medida que avanza la noche, estamos viendo a ciertos grupos usándolas para incitar a la violencia y destruir la propiedad", escribió.

Entre tanto, en Washington las autoridades desplegaron un helicóptero militar Blackhawk en un intento de dispersar a los manifestantes. El aparato fue visto a una altitud de pocos metros sobre los participantes de las protestas.

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Saqueadores golpean con tablones de madera a una mujer que defendía su tienda

Un grupo de personas enmascaradas atacó el pasado sábado en Rochester (Nueva York, EE.UU.) a los dueños de una tienda. El video de lo ocurrido fue publicado por la Policía local el domingo.

En la grabación, hecha por una cámara de vigilancia, se ve como cuatro presuntos manifestantes se acercan al local y golpean varias veces la puerta del establecimiento con unos largos tablones de madera, aunque una mujer, la propietaria del local, aparentemente logra calmarlos. No obstante, un momento después de que alguien tire una escalera dentro de la tienda los atacantes se dan la vuelta y empiezan a apalear a la mujer.

Entre tanto, en las redes se han difundido imágenes captadas desde otra perspectiva. En ellas se puede ver como el dueño sale de la tienda y grita a los atacantes: "¡Aléjense de mi esposa!" mientras tres hombres golpean a la mujer, que yace en el suelo.

De momento los saqueadores no han sido identificados, indica la Policía. "Esos hombres atacaron violentamente al dueño de una tienda y a su esposa que intentaban proteger su negocio para que no fuera saqueado. Mire el video y las imágenes fijas. Si conoce a alguno de ellos, llame", piden las autoridades.

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El alcalde de Nueva York se proclama orgulloso de su hija arrestada durante las protestas en EE.UU.

Bill De Blasio, alcalde de Nueva York, manifestó que admira a su hija Chiara, detenida el pasado sábado cuando participaba en las protestas por el asesinato de George Floyd.

El político aseguró que su hija había actuado pacíficamente y que lo único que quiere es ver un mundo mejor. "Estoy orgulloso de ella, porque le importa tanto que está dispuesta a salir [a las calles] y hacer algo al respecto", dijo.

"Admiro que haya estado allí, queriendo cambiar algo que considera injusto, y que lo hiciera de una forma pacífica", agregó.

Chiara De Blasio, de 25 años, fue arrestada en la noche del sábado en medio de las protestas por el asesinato de George Floyd, el afroamericano que murió a manos de la Policía a principios de la semana pasada en Mineápolis. La hija de alcalde fue procesada, recibió una orden para comparecer ante un tribunal penal y posteriormente fue puesta en libertad.

Al menos 2 personas mueren en los suburbios de Chicago durante los disturbios en EE.UU.

Al menos 2 personas fallecieron, mientras unas 60 fueron arrestadas durante los disturbios que tuvieron lugar este lunes en los suburbios de Cicero, cerca de Chicago.

Las autoridades locales comunicaron que durante la jornada se produjeron numerosos enfrentamientos entre saqueadores y agentes de policía, uno de ellos, en una licorería. Al menos una docena de personas entraron al local, saltaron el mostrador, destrozaron vitrinas y rompieron numerosas botellas en solo unos  minutos.

Asimismo, se reportó que más de 100 policías permanecen en las calles de la ciudad, mientras que unos 120 oficiales fueron llamados por la Oficina del Sheriff del Condado de Cook y la Policía del Estado de Illinois para brindar asistencia. Cicero no decretó el toque de queda, pero la Policía instó a los residentes a quedarse en casa para que estuvieran a salvo.

Agreden a un policía en Nueva York y lo atacan con un gran objeto mientras está inmovilizado en el suelo

Un video, publicado en la cuenta de Twitter de la Asociación de Benevolencia de Sargentos de la Policía de Nueva York, ha captado el momento en que un efectivo estaba siendo agredido por un grupo de personas en una calle del Bronx (Nueva York).

En las imágenes se puede ver al agente en el suelo, mientras uno de sus agresores lo tiene inmovilizado y otros se le acercan corriendo para pegarle con un objeto voluminoso.

El policía, tras recibir varios golpes, logra levantarse y sus atacantes se alejan de él. El incidente se ha registrado en medio de las protestas y disturbios por la muerte de George Floyd.

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Un coche embiste a varios uniformados en Búfalo, dejando heridos a un militar y un policía durante protestas en Nueva York

Un coche ha embestido la noche de este lunes a un grupo de uniformados, desplegados en la ciudad de Búfalo (Nueva York) por los disturbios, hiriendo a un militar y un policía.

Ambos agentes del orden se encuentran estables. "Podemos confirmar que un miembro de la Policía Estatal de Nueva York fue uno de los agentes de las fuerzas del orden golpeado por un vehículo en Búfalo, Nueva York, esta noche", reza un comunicado de la Policía estatal, añadiendo que el agente en cuestión está hospitalizado tras haber sufrido heridas serias, aunque su vida no corre peligro.

Varios policías resultan heridos de bala durante las protestas en San Luis

Cuatro policías resultaron heridos por disparos en San Luis  (Misuri) la noche de este lunes, en medio de las violentas protestas en la ciudad por la muerte de George Floyd.

"Cuatro oficiales fueron alcanzados por disparos esta noche. Todos han sido trasladados a un hospital local. Todos están conscientes y respiran. Se cree que sus heridas no son potencialmente mortales", escribió en Twitter el departamento de Policía de San Luis.

El incidente ocurrió cerca de la sede de la Policía de San Luis donde las fuerzas de orden y los manifestantes se enfrentaron repetidamente durante la noche. La protesta fue inicialmente pacífica, pero más tarde se volvió violenta.

Obama: Manifestantes de EEUU son valientes y no merecen represión

Barack Obama define a manifestantes estadounidenses de “valientes e inspiradores” por alzar la voz contra el fracaso de décadas en reformar prácticas policiales.

El expresidente de EE.UU. Barack Obama (2009-2017), no ha tardado en pronunciarse en apoyo a los manifestantes “pacíficos, valientes, responsables e inspiradores” que han alzado la voz contra la represión.

“Se merecen nuestro respeto y apoyo, no una condena, algo que la Policía de ciudades como Camden (en estado de Nueva Jersey) y Flint (estado de Michigan) han entendido de manera admirable”, expresó.

De acuerdo con el primer presidente estadounidense de raza negra, las movilizaciones de los últimos seis días evidencian una frustración auténtica y legítima, por un fracaso de décadas en reformar las prácticas policiales y el sistema de justicia penal en EE.UU.

Asimismo, destacó que lo que puede llevar al cambio en Estados Unidos es la protesta y la acción directa, al tiempo que señaló que en la historia del país norteamericano, la pequeña minoría que recurre a la violencia, sea por enfado o por mero oportunismo, pone en riesgo a la población y desvía la atención de la causa mayor que hay detrás de las protestas.

Tras el asesinato de Floyd por la Policía estadounidense, casi todas las ciudades importantes han sido escenario de protestas, disturbios y, por supuesto, de represión policial. En Mineápolis, donde ocurrió el crimen, los manifestantes quemaron varios edificios. Allí también ha sido desplegado un gran número de policías y militares.

Según informó la agencia de noticias Associated Press, hasta el lunes, unas 4400 personas fueron detenidas en las movilizaciones que exigían justicia por Floyd.

Biden denuncia a Trump por usar al Ejército contra estadounidenses

El candidato demócrata a la Presidencia de EE.UU., Joe Biden, carga contra Trump por “usar” al Ejército contra los que protestan por el asesinato de Floyd.

Él está usando al Ejército de Estados Unidos contra el pueblo estadounidense”, ha exclamado Biden en un mensaje publicado este martes en Twitter, en clara alusión al inquilino de la Casa Blanca, Donald Trump.

El exvicepresidente de EE.UU. censuraba así la decisión de Trump de desplegar más de 66 000 soldados en todo el país para hacer frente a los manifestantes que han copado las calles de EE.UU. en los últimos días en repudio al asesinato de George Floyd, un ciudadano afrodescendiente al que un policía blanco asfixió en Minesota.

Biden ha criticado también al presidente estadounidense por reprimir a activistas pacíficos en Washington, la capital, “para tomarse una foto”.

“Lanzó gases lacrimógenos a manifestantes pacíficos y disparó balas de goma. Para una foto”, ha fustigado, en referencia a la decisión de Trump de utilizar a la Policía, incluida la Policía militar, para despejar una protesta frente a la Casa Blanca y poder ser fotografiado en una iglesia cercana destruida por iracundos ciudadanos.

Ante tal escenario, Biden ha destacado la importancia de derrotar a Trump en las elecciones presidenciales por el bien de los niños y el alma de EE.UU. “Debemos derrotarlo. Pero hablo en serio cuando digo esto: solo podemos hacerlo juntos”, ha sentenciado.

El luchador de la UFC Jon Jones enfrenta a manifestantes durante las protestas por el asesinato de George Floyd y les quita sus aerosoles

Los disturbios producidos durante las movilizaciones derivadas del asesinato de George Floyd, cometido por la Policía de Mineápolis, Minesota (EE.UU.), molestaron al luchador de artes marciales mixtas Jon 'Bones' Jones, quien se enfrentó con algunos de los manifestantes. "¿Por qué estos gamberros adolescentes están destruyendo nuestras ciudades?", se preguntó.

El video que publicó este lunes 1 de junio en Instagram muestra a Jones, de 32 años, mientras habla con unos jóvenes encapuchados en una calle de Alburquerque, Nuevo México, a los que les quita sus aerosoles.

"¿Es esta mierda todavía sobre George Floyd?", se preguntó en la publicación, en la que agregó que como un "hombre joven negro" también está "frustrado", aunque aseguró que la manera como están reaccionando algunos ciudadanos "no es la forma". "Estamos empezando a empeorar una mala situación", continuó.

En el posteo, el luchador de UFC expresó: "Si realmente tienes amor por tu ciudad [...], protege tu mierda". Además, pidió que las familias hablen con los más jóvenes: "Llamen a los miembros jóvenes de su familia y díganles que vuelvan a casa esta noche".

Matan a tiros a un exjugador de fútbol americano en medio de los disturbios en EE.UU.

Un exjugador de fútbol americano fue asesinado a tiros en el centro de Indianápolis (Indiana, EE.UU.) en medio de uno de los muchos disturbios en los que han derivado las protestas por la muerte de George Floyd en el país, informa la prensa local.

El tiroteo en el que perdió la vida Chris Beaty, de 38 años, tuvo lugar la noche del 30 de mayo, pero hasta ahora no se dio a conocer la identidad de la víctima. Entre 2000 y 2004, Beaty jugó en el equipo de Indiana Hoosiers de la liga universitaria de fútbol americano de EE.UU.

Después de la universidad, Beaty se convirtió en empresario e incursionó en el mundo del entretenimiento, llegando a abrir varios clubes nocturnos en Indianápolis, así como en otras actividades comerciales. Se desconocen los motivos del tiroteo o si su muerte está relacionada con las protestas que esa noche tuvieron lugar en la ciudad.

Sin embargo, el exentrenador de Indiana Hoosiers, Cam Cameron, quien en su momento trabajó con Beaty, le informaron que Beaty fue disparado cuando regresaba a casa tras ayudar a una persona llegar a salvo a su domicilio "durante los disturbios".

Al menos 3 personas más mueren en protestas por Floyd en EEUU

Al menos tres personas han perdido la vida durante los enfrentamientos entre los manifestantes y policías en las protestas por el asesinato de George Floyd.

La Policía de Davenport en el estado estadounidense de Iowa se ha personado la madrugada de este lunes en varias protestas realizadas en la ciudad, donde los manifestantes expresaban su ira por el asesinato brutal de George Floyd, un afroamericano de 46 años, a manos de la Policía de Mineápolis.

Los agentes policiales reprimieron a los congregados con disparos de armas de fuego y causaron la muerte de dos personas, tal como ha informado el jefe de la Policía de Davenport, Paul Sikorski.

La ciudad de Louisville, en el estado de Kentucky, registró un incidente similar. Efectivamente, los agentes de la Policía Metropolitana de Louisville y soldados de la Guardia Nacional mataron a balazos a un hombre.

Ese asesinato tuvo lugar mientras los policías y soldados trataban de dispersar a una multitud congregada en el estacionamiento de un supermercado.

"Él estaba a favor de la paz": el hermano de George Floyd critica los disturbios ocurridos durante las protestas en EE.UU.

Este domingo, a raíz de la ola de disturbios que se han extendido por varias ciudades estadounidenses durante las protestas contra el racismo y la brutalidad policial que se iniciaron tras la muerte de George Floyd a manos de la Policía, Terrance Floyd, hermano menor de la víctima, urgió a los manifestantes en una entrevista para la ABC a no causar destrozos en las ciudades.

"Canalicen su ira de otra manera y no destrocen su ciudad", instó Floyd a los manifestantes responsables de los disturbios. "Mi hermano estaba a favor de la paz" y era un "hombre gentil", por lo que no hubiera querido que ocurrieran destrozos en las ciudades.

Asimismo, mostró su preocupación por que la memoria de su hermano se vea manchada por los disturbios ocurridos durante la protesta, agregando que hay quienes están usando la muerte de George Floyd "como una excusa para ser estúpidos".

Autopsia independiente determina que la muerte de George Floyd "fue un homicidio causado por asfixia debido a la compresión del cuello y la espalda"

Una autopsia independiente, encargada por la familia de George Floyd, ha determinado que la muerte del afroamericano fue "un homicidio causado por asfixia debido a la compresión del cuello y la espalda que condujo a una falta de flujo sanguíneo al cerebro", cita ABC News los primeros resultados de este examen.

George Floyd murió el pasado 25 de mayo después de que el policía Derek Chauvin le pusiera la rodilla en el cuello más de 8 minutos, cuando fue detenido en Mineápolis.

El peso del oficial en la espalda, las esposas y el posicionamiento fueron factores contribuyentes, porque perjudicaban la capacidad de funcionamiento del diafragma de Floyd, dice el informe, que concluyó que Floyd, de 46 años, murió en el lugar. "La ambulancia fue el coche fúnebre", aseveró Ben Crump, abogado de la familia de Floyd, en una rueda de prensa donde se anunciaron los hallazgos.

"Cuando dijo 'no puedo respirar', desafortunadamente, muchos policías tienen la impresión de que si puedes hablar todavía estás respirando. Eso no es cierto", reiteró el letrado. Wilson precisó que el examen de toxicología y otros aún están en curso.

La familia de Floyd decidió encargar una autopsia independiente, después de que se revelaran los resultados preliminares del examen realizado por los forenses del condado de Hennepin (Minnesota), quienes no encontraron pruebas físicas que respaldaran un diagnóstico de asfixia traumática o estrangulamiento, sino que alegaron que la muerte ocurrió como resultado de la combinación de las circunstancias de su detención, problemas de salud y, probablemente, sustancias tóxicas que habría consumido la víctima.

La autopsia independiente fue realizada por Michael Baden, exmédico forense jefe de la ciudad de Nueva York —quien previamente realizó la autopsia independiente del multimillonario estadounidense Jeffrey Epstein—, y por la directora de autopsia y servicios forenses de la Facultad de Medicina de la Universidad de Míchigan, la doctora Allecia Wilson.

Autopsia oficial de George Floyd confirma que su muerte fue un "homicidio"

El médico forense del condado de Hennepin (Minnesota) ha determinado este 1 de junio que la muerte de George Floyd fue un homicidio, causado por un paro cardíaco y respiratorio que ocurrió cuando los agentes lo detuvieron.

De acuerdo con el informe de la autopsia, George, de 46 años, murió como consecuencia de "un paro cardiopulmonar" que ocurrió mientras estaba siendo reducido por un agente de la ley (o varios) que lo inmovilizó y aplicó "compresión en el cuello".

Además, el informe enumera otras afecciones de salud importantes de Floyd: "enfermedad cardíaca arteriosclerótica e hipertensiva; intoxicación por fentanilo; uso reciente de metanfetamina".

El informe del médico forense del condado de Hennepin también señala que "la forma de la muerte [homicidio] no es una determinación legal de culpabilidad", por lo que "no debe usarse para supeditar el proceso judicial".

El informe de la autopsia ha sido publicado poco después de que otro examen independiente, encargado por la familia de Floyd, que concluyó que su muerte fue "un homicidio causado por asfixia debido a la compresión del cuello y la espalda que condujo a una falta de flujo sanguíneo al cerebro", durante la detención por el agente de la Policía de Mineápolis, Derek Chauvin.

Cabe mencionar que el informe preliminar del forense de Hennepin señalaba que no se habían encontrado pruebas físicas que respaldaran un diagnóstico de asfixia traumática o estrangulamiento, sino que se alegó que la muerte ocurrió como resultado de la combinación de las circunstancias de su detención, problemas de salud y, probablemente, sustancias tóxicas que habría consumido la víctima.

Policía de Mineápolis tiene historial de casos similares a Floyd

La Policía de Mineápolis, que mató a George Floyd, tiene un vasto historial de dejar a personas inconscientes con restricciones de cuello, según un informe.

Desde principios de 2015, los agentes del Departamento de Policía de Mineápolis han dejado a personas inconscientes con restricciones de cuello en un total de 44 ocasiones, según un análisis realizado por la cadena local NBC News sobre los registros policiales.

De acuerdo con el informe, publicado este lunes, los efectivos de la Policía de Mineápolis han recurrido a las restricciones de cuello al menos 237 veces, causando que en el 16 por ciento de los incidentes, los sospechosos perdieran el conocimiento.

Los datos han mostrado que tres quintas partes de las personas sometidas a restricciones en el cuello y que han terminado inconscientes han sido afroamericanas y solo un 30 por ciento han sido blancas.

El manual del Departamento de Policía de Mineápolis establece que las restricciones de cuello y los estrangulamientos solo pueden aplicarse cuando un agente se encuentra en una situación de vida o muerte.

No obstante, la detención del afroamericano George Floyd la semana pasada no observaba esta condición. De hecho, Floyd trataba de pedir ayuda, gritando en repetidas ocasiones: “No puedo respirar”.

A su vez, Derek Chauvin, el policía que mató a Floyd, tiene un abultado historial de violencia, registrando 18 denuncias anteriores en Asuntos Internos del Departamento de Policía de Minneapolis (MPD, por sus siglas en inglés).

Varios policías y expertos en la aplicación de la ley han dicho a NBC News que la táctica particular que usó Chauvin, es decir arrodillarse en el cuello de un sospechoso, no es enseñada ni sancionada por ninguna agencia policial.

Esto mientras, muchos departamentos de Policía en EE.UU., incluido el de Mineápolis, dejaron de enseñar la técnica de restricción con rodilla después de la muerte del afroamericano Eric Garner, a manos del Departamento de Policía de Nueva York en 2014, que generó una gran ola de protestas.

Análisis: El eterno ciclo de violencia policial en EEUU: ¿Han servido las medidas y protestas?

Agosto de 2014 fue el 'Verano de la Ira' en Estados Unidos. El asesinato de un adolescente negro desarmado, Michael Brown, a manos de un policía blanco en Ferguson, Misuri, desencadenó una serie de protestas que se extendieron por todo el país y abrieron un nuevo capítulo en la lucha por los derechos civiles: la movilización para reducir la brutalidad policial y su palpable sesgo racista.

En los meses siguientes, otras muertes igualmente sospechosas de racismo alimentaron las llamas, y el 'Verano de la Ira' se convirtió en 'Otoño' y luego en 'Invierno de la Ira'. Eric Garner, Freddie Gray, Philando Castile, Sam Dubose, Terence Crutcher, Alton Sterling. Los asesinatos de jóvenes negros en circunstancias cuestionables no eran nada nuevo, pero las cámaras de los teléfonos móviles y las redes sociales sacaron a flor de piel los más violentos abusos.

La marea de indignación en las calles, reflejada en los medios de comunicación y adoptada por algunos políticos, tuvo consecuencias prácticas. Los departamentos de policía más grandes del país obligaron a sus agentes a llevar cámaras en el uniforme, con intención de grabar todas sus interacciones con sospechosos. A finales de 2015, el 95% de las grandes comisarías habían adoptado esta medida, según datos publicados por el diario The New York Times.

Otras disposiciones pasaron por diversificar el cuerpo. A más agentes negros o latinos, decía la teoría, más posibilidades de romper los comportamientos racistas. Muchos departamentos emprendieron políticas de inclusión y mejoraron el entrenamiento de sus agentes: les enseñaron a detectar casos de enfermedad mental y a cómo proceder al respecto, y a favorecer las técnicas de disminución del conflicto antes que el uso de la fuerza. También se frenó la distribución y el empleo de materiales militares por parte de los agentes, que en aquel 'Verano de la Ira' de Ferguson recordaban, más que a un cuerpo de policía, a los invasores de Irak.

Las muertes se mantienen

Ha pasado más de un lustro, sin embargo, y las muertes a manos de la policía se mantienen a niveles idénticos, con una estabilidad pasmosa: entre 2013 y 2019, cada año ha habido un mínimo de 1.071 y un máximo de 1.142 muertes causadas por agentes, según los datos de Mapping Police Violence. Los afroamericanos siguen teniendo tres veces más posibilidades que los blancos de ser matados por un policía.

La absurda muerte de George Floyd, de 42 años, este martes en Mineápolis, ha vuelto a desatar la ira en las calles, extendiéndose por diferentes ciudades del país. Un hombre de 19 años ha fallecido esta madrugada durante las protestas en Detroit por la violencia policial. “Ser negro en EEUU no debería de ser una sentencia de muerte”, dijo el alcalde de la ciudad, Jacob Frey. “Durante cinco minutos vimos a un agente blanco presionar su rodilla en el cuello de un hombre negro. Cinco minutos. Cuando oyes a alguien pedir ayuda, se supone que le tienes que ayudar. Este agente fracasó en el sentido humano más básico”.

Las palabras de Frey y el despido de cuatro agentes presentes en la escena del crimen no evitaron las protestas, que desde la noche del miércoles se han tornado violentas y se han reproducido en otras ciudades del país. Como en Ferguson, pero con abundancia de mascarillas médicas y cierta distancia social, el tumulto de Mineápolis ha prendido fuego a unos 170 negocios y a una comisaría de Policía. Los agentes han usado gas lacrimógeno y balas de goma contra los manifestantes.

¿Por qué no ha cambiado nada?

La 'Primavera de la Ira' da sus primeros compases, los activistas circulan su mensaje y los estudiosos analizan por qué seguimos encerrados en el mismo ciclo de brutalidad policial y prejuicios raciales. ¿Qué ha pasado con aquellas medidas y buenas intenciones que empezaron a ser desplegadas hace ya cinco años?

Según Jennifer Cobbina, profesora de justicia penal en la Universidad Estatal de Michigan, la mayor diversidad en el cuerpo de policía no tiene un gran efecto en la reducción de la violencia o los comportamientos racistas. La mitad de los policías de Baltimore son afroamericanos, por ejemplo, pero su departamento, según un informe de la Fiscalía General de EEUU, sigue cometiendo abusos: entre ellos “un índice desproporcionado de paradas, registros y detenciones” ilegales de afroamericanos.

Dice Cobbina que la cultura policial, muchas veces violenta y bien enraizada, puede más que las diferentes sensibilidades de los agentes. “Los nuevos reclutas aprenden a hacer el trabajo policial observando las prácticas de sus colegas, internalizándolas y ejecutándolas, escribe. “Los agentes de color no están exentos de este proceso”.

Samuel Sinyangwe, co-fundador de Campaign Zero, una iniciativa para terminar con la brutalidad policial en EEUU, dice que muchas de las medidas de los últimos años no tienen sentido. “Todo lo que probablemente hayas escuchado es una mentira”, dijo el pasado octubre. “Específicamente, las ‘soluciones’ más debatidas contra la violencia policial no ofrecen ninguna evidencia de efectividad. Por ejemplo, las cámaras adosadas al cuerpo no reducen la violencia”.

Un estudio de la Academia Nacional de Ciencias, con 2.224 agentes de Washington D.C. monitorizados durante 7 meses, concluyó que el uso de cámaras en el uniforme no tenía impacto en las prácticas policiales. "Nuestros resultados indican que las cámaras no afectaron significativamente al comportamiento policial en un rango de desenlaces, incluyendo las quejas y el uso de la fuerza". Los cursos de formación para desbaratar prejuicios, según Sinyangwe, “varían en calidad y raramente desembocan en cambios de responsabilidad o toma de decisiones”.

Lo que sí está funcionando

Más allá de estas medidas, habría otras que sí funcionan. Un ejemplo son las mayores restricciones al uso de la fuerza. Los departamentos de policía que han prohibido maniobras de estrangulamiento o que obligan a sus agentes a usar una serie de mecanismos antes de recurrir a la violencia, han visto un claro descenso de las muertes. San Francisco aplicó estas medidas en 2016. Tres años después, las muertes a manos de agentes descendieron un 30%.

Otra solución es la desmilitarización de los cuerpos policiales. Como sucedió en Ferguson, no es extraño ver a los agentes estadounidenses moverse en carros blindados o llevar lanzagranadas, rifles de asalto o escopetas de francotirador. Una militarización, posibilitada por el Pentágono, que según este estudio de SAGE Journals incrementa las probabilidades de que la policía se comporte violentamente. Por el contrario, aquellos estados que han decidido desmilitarizar el cuerpo, por ejemplo Montana, han visto una clara reducción de las muertes y las agresiones.

La profesora Jennifer Cobina recomienda aliviar la desconfianza que muchas veces separa a los agentes de los vecindarios en los que operan. Habría que establecer, dice, diferentes canales para que los policías puedan acercarse a la comunidad y aclarar “las tensiones, quejas e ideas equivocadas”.

Samuel Sinyangwe pide que se renegocien los contratos de responsabilidad policial. Una manera de evitar que algunos departamentos limpien expedientes e incluso vuelvan a contratar a agentes que pocos años antes habían sido despedidos por mala conducta. Otra manera es usar la tecnología de datos para seguir en detalle qué agentes o unidades incurren en malas prácticas y así poder prevenirlas de raíz.

En Portland, estado de Oregon, se ha dado un mayor papel a los psicólogos a la hora de responder a determinadas llamadas de emergencia. A veces las personas que sufren una crisis y montan un escándalo necesitan ayuda psicológica, antes de que aparezcan directamente los policías con sus esposas y su coche patrulla. Esta política también ha logrado reducir los episodios violentos.

Otros expertos recuerdan que no todo es violencia gratuita y racismo, y que en un país con graves niveles de pobreza y 270 millones de armas en circulación los policías van a tener que desenfundar en ocasiones, y a veces apretar el gatillo. La comunidad afroamericana también es donde inciden las mayores lacras de pobreza, drogadicción y delincuencia, lo que tiene su reflejo en el trabajo policial.

Mientras, la ciudad más grande de Minesota prueba en sus carnes la ira y el fuego. “Las imágenes de Mineápolis ahora mismo son increíbles”, afirmaba el periodista de la CNN Omar Jimenez. “Miles en las calles, una comisaría de policía en llamas, fuegos artificiales lanzados contra esas llamas. Todo mientras esperamos a si se presentarán o no cargos contra los agentes implicados en la muerte de George Floyd”. Jimenez, de raza negra, fue detenido poco después, en directo, por la Policía.

Análisis: ¿Qué pasa en EEUU? El 'imperio', en su peor momento: crisis económica, sanitaria y social

Argemino Barro

Cuando ya no cabía una desgracia más en Estados Unidos, arrodillado por una pandemia de coronavirus que ha matado más de 100.000 personas y una recesión económica de dimensiones desconocidas, estalló la ola de protestas más amplia de las últimas décadas. Una serie de manifestaciones y disturbios por el descontento racial que han logrado desbordar a las autoridades de varios estados. Una situación que en otra época quizás hubiera inspirado un momento de unión, pero que en 2020 solo consigue redondear una gran postal de la distopía: Estados Unidos, en su peor momento.

“Los gobernadores y alcaldes progresistas tienen que volverse MUCHO más duros contra el crimen o el Gobierno federal se meterá y hará lo que hay que hacer”, tuiteó este sábado el presidente de EEUU, Donald Trump. “Y eso incluye el poder ilimitado de nuestro Ejército”. El republicano dio la orden de preparar varias bases militares, que podrían movilizarse en unas cuatro horas si así lo dispone la Casa Blanca.

Las amenazas de Trump, incluida una frase que adoptó de un jefe de policía en 1967 —“cuando empiezan los saqueos, empiezan los disparos”—, han logrado el eco habitual entre la oposición. “Los tuits de Trump muestran una vez más lo que es el racismo”, dijo la senadora de California Kamala Harris. Otra demócrata, la representante Rashida Tlaib, también acusó a Trump de ser un racista. “El presidente imputado [y absuelto, durante el proceso de 'impeachment'] es un violento supremacista blanco”.

El país, más polarizado

La retórica de Washington tiene su reflejo en la prensa y en la calle. Desde los palacios de gobierno hasta las redacciones y los hogares estadounidenses, uno puede escuchar desde hace tiempo cómo se deshacen las costuras de la convivencia, como si ya no hubiera un espacio común en el que estar de acuerdo. Ni siquiera respecto a la violencia policial, ni siquiera respecto al uso de mascarilla en una pandemia.

Esta división palpable ha sido confirmada por un estudio publicado a principios de año. Los investigadores del National Bureau of Economic Research analizaron la “polarización afectiva” de las últimas cuatro décadas en nueve países de la OCDE. De estos nueve países, aquel en el que la división política se ha exacerbado a mayor ritmo es Estados Unidos. Uno de los motivos que sopesan los autores del informe es el cambio demográfico, el encogimiento paulatino de la población blanca: desde más del 90% a principios de los años sesenta hasta el actual 61%.

Las diferencias entre los republicanos, que aglutinan sobre todo el voto blanco rural, y los demócratas, cuyos bastiones son las ciudades y las minorías, se han vuelto tan radicales que cada partido ha llegado a imaginar una mano negra distinta detrás de las protestas de los últimos días. Conspiraciones que casualmente se ajustan a los prejuicios e intereses de cada bando.

Antifa o supremacistas blancos

“Son Antifa y la izquierda radical. ¡No culpen a otros!”, tuiteó Trump este fin de semana. El republicano aseguró que “los llamados manifestantes” estaban siendo “gestionados profesionalmente”. Una acusación sin pruebas, formulada también por su secretario de Justicia, William Barr, que amenazó con procesar a las personas que fuesen a protestar a estados diferentes del suyo.

Las sospechas del presidente y su fiscal general no han sido corroboradas, como tampoco han sido corroboradas las palabras del demócrata Tim Waltz, gobernador de Minesota. En su caso, las conjeturas apuntan a los “supremacistas blancos”, “terroristas domésticos” e incluso a grupos de narcotraficantes. “Mi sospecha y lo que he visto al respecto es que sí. Se pone peor. Los cárteles, que se están preguntando si se ha roto su cadena de suministro de la droga, están intentando aprovechar el caos”, declaró Tim Waltz ante los periodistas.

El gobernador y los alcaldes de Saint Paul y Mineápolis barajaron la idea de que el 80% de los manifestantes venía de fuera del estado. Las actas de las cárceles obtenidas por la rama local del canal NBC, en cambio, muestran que la mayoría de los detenidos en los últimos días por robos y disturbios eran de Minesota. El alcalde de Saint Paul, Melvin Carter, tuvo que retractarse de las cifras ofrecidas antes. La estimación del 80% de fuera del estado también fue recogida por Donald Trump.

Este fin de semana, las protestas se extendieron a 75 ciudades en todo el país. Una veintena de alcaldes decretaron el toque de queda para intentar atajar los disturbios, que llevaron los saqueos, destrozos o incendios a zonas de Los Ángeles, Atlanta, Little Rock, Columbus, Washington, Miami o Nueva York, donde los botellazos y las balas de goma atravesaron la madrugada. Solo en la ciudad de los rascacielos hubo anoche 345 detenidos y 47 coches de policía dañados. En Mineápolis, la mayor presencia de policías y la Guardia Nacional minimizó la violencia respecto al viernes.

Ataques a los periodistas

Tampoco es una época dorada para la libertad de prensa. Los republicanos, en particular, tienen una visión muy negativa de los medios de comunicación: una de las instituciones más denostadas de Estados Unidos, compitiendo cara a cara con los políticos. A tenor de los incidentes, muchos de los reporteros no están siendo respetados, ni por la policía ni por los manifestantes violentos.

Un reportero de la CNN fue arrestado mientras cubría las protestas de Mineápolis en directo. Un enviado de Vice News grabó cómo los agentes disparaban contra varios informadores. Uno de ellos fue rociado con espray de pimienta cuando ya se había echado al suelo. En Louisville, Kentucky, un equipo fue atacado, sin provocación aparente, con balas de goma, frente a las cámaras rodando en directo. Lo mismo sucedió en Los Ángeles. Este sábado, la policía de Nueva York detuvo a reporteros de CNN y 'The Huffington Post'. Un equipo de Fox News fue acosado por manifestantes en Washington DC.

El ruido y la furia han hecho que la enfermedad del siglo, la pandemia de coronavirus que ha paralizado el mundo, haya desaparecido de las mentes. En Brooklyn, los manifestantes, que habían empezado separados unos de otros y con un temperamento pacífico, acabaron arrastrados hacia el tumulto. Los policías formaban pequeñas falanges y líneas apretadas y los activistas estaban hombro con hombro, gritando consignas en la oscuridad, entre la excitación y la histeria.

Las autoridades advierten de que esta movilización masiva puede reflejarse en un aumento de los contagios. “Si anoche estabais fuera protestando, probablemente necesitéis haceros la prueba del covid esta semana”, declaró la alcaldesa de Atlanta, Keisha Lance Bottoms. “Todavía hay una pandemia en EEUU que está matando en mayores números a gente negra y de piel oscura”.

En cuanto las protestas cesen, el país tendrá que volver a la gestión de la pandemia, cuyo futuro es incierto, y a superar la que puede ser la peor crisis económica desde la Gran Depresión. Desde mediados de marzo, se han destruido más de 40 millones de empleos en la primera economía del mundo, uno de cada cuatro, y está previsto que su PIB se contraiga este trimestre más de un 30%.

Encima de todas estas capas de problemas, como si fuera, dicen los estadounidenses, el glaseado del pastel, llegarán en noviembre las elecciones presidenciales. Donald Trump está ya por detrás de Joe Biden en todas las encuestas, con una desventaja de entre uno y 10 puntos. También en los estados clave. La Casa Blanca está en juego, y al actual inquilino, de momento, le están tocando las peores cartas.

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