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Sin rastro de simbología independentista: ni “estelades” ni lazos amarillos ni pancartas a favor de la libertad de los líderes políticos condenados por el 1-O. La Cataluña que vende ahora la Generalitat omite cualquier elemento político y se limita a promocionar las bondades de la comunidad como enclave natural y cultural para el verano.

Los paisajes de la Costa Brava, el Delta del Ebro, Montserrat o la Sagrada Familia de Gaudí son algunos de los atractivos que presenta la última campaña de la Agència Catalana del Turisme para atraer al turismo nacional en un verano marcado por el coronavirus y la crisis derivada.

El anuncio, distribuido en catalán, castellano e inglés bajo el lema “Cataluña es mejor con vosotros”, está compuesto por imágenes de paisajes y tradiciones catalanas como los castellers o las gralles con una voz en off que explica las bondades de redescubrir Cataluña. “Hay lugares en los que volvemos a soñar o empezamos una amistad de verdad, bosques donde descubrir que la felicidad es estar unidos”, señala en un momento de la narración del vídeo.

Cabe recordar la propia portavoz Meritxell Budó, confirmó hace un mes que el Ejecutivo había aprobado impulsar "una campaña para hacer un llamamiento al turismo nacional y reforzar precisamente al turismo nacional de cara a este verano”.

Los independentistas lanzan tres cócteles molotov en Barcelona y advierten: "Se acabó el pacifismo"

El verano poscoronavirus se presenta de lo más caliente en Cataluña. Pero no ya por la inevitable crisis económica, sino por la crisis social de la que quieren sacar partido los grupos más extremistas del espectro político independentista. “Diez años de ‘procés’ por la independencia de Cataluña. 306 años de ocupación española. Se han acabado los lirios. Se ha acabado el pacifismo”, es la consigna lanzada por los radicales, que quieren dar una vuelta de tuerca y subir los decibelios de la 'kale borroka' en las calles catalanas.

Prueba de esta escalada de la violencia callejera son los episodios de atentados que ya hubo este domingo por la noche: fueron atacadas con cócteles molotov la sede del PSC, la sede de Hacienda en el distrito de Sarrià-Sant Gervasi y la de Correos de Horta-Guinardó. Son tres episodios que los Mossos d’Esquadra creen que pueden estar conectados y que la misma mano los ha dirigido en el tiempo para que tuviesen lugar aproximadamente en el mismo espacio de tiempo, poco antes de la medianoche.

Miquel Iceta, líder de los socialistas, lamentó este nuevo ataque (la sede socialista de Ciutat Vella fue atacada hace 15 días). “Lamentablemente, esta noche, nuestra sede padeció un ataque a través del lanzamiento de un cóctel molotov. Afortunadamente, solo hizo ruido y humo y nuestros servicios jurídicos han presentado denuncia esta mañana por estos hechos”, denunció el máximo dirigente del PSC este lunes por la mañana en una comparecencia ante la prensa.

Aprovechó para decir que “nada justifica la violencia. Los socialistas continuaremos trabajando desde el respeto a las ideas de los otros a través de la acción política y de la palabra”. Aprovechó también este incidente para alertar sobre “los mensajes de radicalización y de extremismo que pueden generar un caldo de cultivo donde actitudes violentas tomen cuerpo y, por tanto, alertar a todos sobre el lenguaje, el discurso político e intentar que no haya estos elementos de radicalización que luego se pueden salir de madre”.

Prepararse para actuar

Pero desde el otro lado de la calle, hay grupos y organizaciones extremistas que están dispuestos a no dar tregua y a calentar el ambiente para que la ‘fiesta’ independentista o el ‘mambo’ radical no decaiga. “Somos muchos los que nos hemos hartado de seguir las proclamas de ‘somos gente de paz’. Éramos gente de paz y ahora somos gente de acción. Somos aquella gente que cree que el mejor futuro para Cataluña será aquel que decida el pueblo”, arengan los grupos radicales en las comunicaciones a sus activistas.

Aseguran los extremistas que “la gestión de la contingencia sanitaria nos está demostrando que formar parte del Estado español nos perjudica, también, para sobrevivir a una crisis de salud púbica. Es, pues, el momento de prepararse para actuar, cada cual con sus posibilidades, para convertirnos en un Estado libre”.

Los colectivos radicales han abierto durante esta pandemia cursillos digitales de desobediencia civil, donde se enseñan tácticas de guerrilla urbana y se dan clases de cómo sabotear edificios o de cómo construir barricadas, por ejemplo, así como las indicaciones básicas para dificultar las identificaciones.

“Preparémonos para hacer los próximos embates. No podemos basarnos en la improvisación y la falta de iniciativa. Inscríbete en la formación”, dice un mensaje que circula por los círculos radicales catalanes. Las inscripciones se realizan para tres categorías, dependiendo de la implicación que cada activista quiera arriesgar. En la ‘primera línea’, se agruparán los miembros más radicales. “Se trata del grupo de acción dispuesto a arriesgarse en forma física, valentía (sic) y ganas de liberar el país. Se encargan de ejecutar las acciones a pie de calle”. La ‘segunda línea’ es “el grupo que está en el lugar de la acción pero en una segunda fila, controlando la seguridad, guardando refrigerios, ropa, controlando el perímetro, comunicando si ha habido detenciones. Es el nexo entre la primera línea y el apoyo. También hace falta estar mínimamente en forma”. Por último, el grupo de ‘apoyo a la acción’, que “es el que está en el ‘back office’ de las acciones y de la organización: difusión por las redes sociales, comunicar detenciones, notas de prensa, planificación y revisión de los tiempos de las acciones, comprobar la repercusión de las acciones”.

La clase del 12 de mayo

Una de las clases que ya se han impartido es de técnicas para elegir la vestimenta, que lleva fecha del pasado 12 de mayo. De hecho, la consigna lanzada a través de redes sociales por círculos extremistas es que tras realizar cualquier acción de noche (como las de este domingo), el activista desaparezca del lugar. No debe quedarse nunca en las cercanías y, si acaso, al día siguiente ha de pasar a realizar una foto de los destrozos causados para distribuir ese material gráfico por las redes.

En las nuevas acciones de 'kale borroka' que se preparan, los alentadores aconsejan “cambiar de vestimenta entre acciones”. Ello se debe a que en octubre pasado, cuando se sucedieron las protestas contra la sentencia del 1-O, había activistas que iban siempre con la misma ropa. “Este hecho permitió que fuesen detenidos, pues los mismos agentes que participaron en la anterior convocatoria lo hicieron al día siguiente. Por ello, se ha de ser prudente y se pueden tomar precauciones”. La primera consigna es cambiarse de vestimenta a menudo para “mantener el anonimato y que no se nos relacione de una acción a otra”.

El cursillo hace hincapié en “cambiarse de ropa cerca del lugar donde se realice la acción”, utilizando las prendas “única y exclusivamente para que puedan ser grabadas” ya sea por cámaras de la Policía, privadas, de cajeros, de tráfico o de establecimientos. El cambio de ropa se ha de realizar entre coches o en un lugar “difícilmente visible”. La ropa de vestir se debe guardar en una mochila o bolsa “que pueda ser llevada encima o dejarla escondida bajo algún vehículo o guardada por el grupo de apoyo. Una vez acabada la acción, cambiarse la ropa en un lugar alejado del espacio de acción”. Como opciones de vestimenta, el cursillo recomienda sudadera oscura, 'buff', gorro o capucha, pantalones oscuros, zapatillas deportivas con caña alta para evitar torceduras de tobillo y mochila.

La radicalización de la calle no solo se nutre de plataformas radicales o de los comités de defensa de la república (CDR), que quieren ser revitalizados en esta nueva etapa. También organizaciones como la CUP y sus juventudes, articuladas en la organización Arran, se suman a la escalada de tensión callejera. Este lunes, Endavant, el núcleo duro de la CUP, tocó a rebato: envió a sus activistas un mensaje contundente: “Este martes, continuamos por todo el país las movilizaciones que comenzaron el martes pasado en diferentes puntos del territorio bajo el eslogan ‘Recuperemos las calles: ¡Vida antes que capital!”. Esta organización no ha tenido reparo de reivindicar el pasado martes el sabotaje de más de una veintena de parquímetros en Lleida, tras la vuelta al funcionamiento de los mismos, que estaban apagados desde el decreto del estado de alarma. En Barcelona, han comenzado a funcionar de nuevo también esta semana.

En su comunicación, los duros de la CUP advierten de que en las convocatorias se han de respetar los criterios sanitarios de uso de mascarillas y respetando distancias entre manifestantes y que a las ocho de la tarde de este martes se han de realizar concentraciones en “cada barrio y pueblo de los Països Catalans”. Solo en la capital catalana hay previstas 14 concentraciones bajo el lema ‘Recuperemos las calles’. Para estas movilizaciones —que por primera vez no se organizan a través de Twitter o Telegram— se ha abierto una página web que centraliza toda la información.

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