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La Generalitat ofreció este sábado una imagen de naufragio total tras un mes de crisis del coronavirus. Al mismo tiempo que Pedro Sánchez anunciaba que prorrogaba el estado de alarma, cuatro 'consellers', encabezados por la titular de Presidència, Meritxell Budó eran incapaces de dar una imagen de tener la situación bajo control. El levantamiento del cerco de Igualada pareció arbitrario, no fueron capaces de explicar los problemas con los test, tuvieron que rectificar la cifra de muertos en Igualada, admitiendo que pueden ser muchos más de los que ellos mismo habían informado horas antes; y, lo peor: en ningún caso pudieron dar la sensación de tener controlada la situación de la epidemia en las residencias de la tercera edad, por mucho que el 'conseller' del ramo, Chakir El Homrani, se uniera a la comparecencia, muchas veces para tirar pelotas fuera o responsabilizar a la 'consellera' de Salut, Alba Vergés, del mismo partido que Homrani, ERC.

Horas antes, Quim Torra habían enviado una carta a todos los alcaldes para intentar liderar el municipalismo catalán contra el Gobierno español y responsabilizarle de la situación. Pero a lo largo del día el propio 'president' fue quedando en falso. Ada Colau se desmarcó de la Generalitat e incluso, exagerando, aseguró que el confinamiento radical había estado liderado por ella, algo falso, por otra parte. Mucho más grave fue que el alcalde de Igualada, Marc Castells (JxCAT), cargase contra Alba Vergés por haberse llenado la boca diciendo que por primera vez en una jornada no había habido muertos en Igualada. Castells le explicó que había habido 11 defunciones.

En la rueda de prensa de los renuncios, Vergés tuvo que reconocer que "los datos oficiales en nuestro circuito, que ahora incluyen información de la funeraria, suman ya 147 fallecidos por coronavirus. Y estamos estudiando 21 casos más". Es decir, por fin se daba la razón al alcalde Castells que hace dos días ya estaba asegurando que los muertos llegaban a 140. En su comunicado del sábado, Salut todavía cifraba los finados en Igualada por la pandemia en 107.

No era el único foco levantisco en los ayuntamientos que están viendo como la Generalitat no sabe qué hacer con la pandemia. Los municipios socialistas rechazaron la pretensión de Torra. Algunos llegaron más lejos, como es el caso de Vilanova del Camí —uno de los ayuntamientos que ha sufrido el confinamiento de Igualada—. Su alcaldesa, Noemí Trucharte, ha anunciado que el consistorio acudirá a la Fiscalía para que la Generalitat responda por las 20 muertes en ocho días que se han producido en el centro de la tercera edad Amavir. Hay casi 100 ancianos y 80 trabajadores a los que la Generalitat no hace pruebas de la enfermedad a pesar de esta situación, según denuncia el personal del centro.

El infierno de las residencias

Y si el frente municipalista de Torra murió antes de nacer, el infierno de las residencias de la tercera edad no deja de aumentar. La Generalitat reconoce que han fallecido en asilos 571 personas desde el 15 de marzo, según acepta Homrani, que a día de hoy sigue sin poder explicar si esos muertos están dentro de los 2.058 fallecimientos totales. Se cree que algunos sí y otros no. Pero la Generalitat, literalmente, no se aclara.

Cuando los periodistas reclamaron a Homrani que por qué no se hacían test rápidos en las residencias, le pasó la pelota a Alba Vergés que solo pudo apuntar que: "Hemos hecho más 50.000 test PCR —los normales, que son más seguros— y hemos aumentado nuestra capacidad para hacer test PCR. Han llegado 25.000 test y estamos esperando que lleguen 20.000 más entre domingo y lunes". Sin embargo, Vergés no explicó ni cuándo ni dónde se empezarán a efectuar estas pruebas rápidas ni con qué criterios se llevarían a cabo.

Pocas críticas a España

Hubo, eso sí, pocas críticas al Gobierno español. No convenía en un día en que el Ejecutivo había enviado 50 nuevos respiradores que se repartieron entre los hospitales Germans Trias i Pujol, Sant Pau, Parc Taulí, Josep Trueta y Arnau de Vilanova. Diez a cada uno de ellos Era una buena noticia, tal vez la única que tenían, pero prefirieron obviarla.

Mientras, la solución de la Generalitat para las residencias es que las familias se lleven a sus seres queridos de nuevo a casa. ¿Tras hacerles el test de coronavirus? No. Porque todavía no se sabe cuándo se empezarán a usar los test que tienen, ni con quién, según se reconoció este sábado. No parece lo más prudente en medio de una epidemia. Homrani ni siquiera supo explicar cuántos ancianos se han instalado ya en casa de sus familias. Más descontrol. Como con Igualada, como con los muertos. Como con todo.

Y todo apunta a que Igualada desaparecerá en breve del debate político en Cataluña. De símbolo de cómo había una manera "catalana" de enfrentarse a la crisis del Covid-19, de jabalina que se lanzaba una y otra vez contra el Gobierno español ha pasado a convertirse en síntoma de todo lo que la Generalitat está haciendo mal en esta crisis. De hecho, resulta paradigmático que ni un 'conseller' haya ido a visitar la zona en estas tres semanas. Y eso que Alba Vergés es de Igualada, igual que la 'consellera' de Empresa, Àngels Chacón, quien optó por cruzar la línea y quedarse dentro de la zona aislada. Fuentes policiales apuntan a que la principal razón para levantar el cerco ha sido que no se podían tener inmovilizados tantos efectivos de los Mossos en algo que no servía para nada. Y el problema no fue errar con un virus tan desconocido. El pecado fue persistir en el error durante dos semanas, ya que una vez el brote saltó a Capellades, a 15 minutos en coche, estaba claro que ya no se podía hacer nada. Era el 19 de marzo. Desde entonces, esfuerzo inútil.

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