Portada - Últimas noticias

Este lunes 24 de febrero hubiera empezado la decimoquinta edición del Mobile World Congress en Barcelona, el evento de tecnología móvil más importante de Europa. Sin embargo, el coronavirus ha cercenado el evento. Ahora vienen tiempos difíciles para todos los agentes relacionados con el MWC, cuya cancelación ‘exprés’ hace dos semanas ha supuesto un duro varapalo para Fira y para todo el sector de congresos de la ciudad. Las tornas viraron demasiado rápido, porque de la exclusiva mundial de OKDIARIO de la marcha de LG Electronics a la suspensión definitiva sólo pasaron ocho días.

Según fuentes bien informadas a las que ha tenido acceso este periódico, el ambiente entre todas las empresas que están gestionando el fiasco del Mobile es tenso una vez que la GSMA ha confirmado que no va a pagar a la Fira de Barcelona al tratarse de una «causa de fuerza mayor».

Esto hace que Fira a su vez no pueda pagar a proveedores como Resa Expo Logistics, Losberger De Boer, Nüssli…- que tenían un contrato para el MWC que especifica que, para que se les abone el importe por los servicios contratados, GSMA tiene que abonarlos antes, e íntegramente, a la organización ferial de Barcelona.

Dado que va a haber un aluvión de demandas contra GSMA por los contratos incumplidos (tan sólo las operadoras como Telefónica u Orange, que a su vez forman parte de la patronal GSMA, están interesadas en que no sea así), ya se plantea si la patronal con sede en Londres podrá afrontarlas. En caso de que no sea así, ya se ha puesto sobre la mesa la posibilidad de que GSMA se declare insolvente frente a las demandas y de que surja una nueva patronal, libre de cargas de las demandas que se avecinan.

¿Nuevo destino?

Además, en el sector ya se habla de un nuevo destino que satisfaría los anhelos del CEO de GSMA, John Hoffman, para futuras ediciones del Mobile World Congress: Ámsterdam. La capital neerlandesa es la favorita ahora mismo en las apuestas para acabar albergando futuras ediciones del evento que desde el año 2006 lleva celebrando la segunda ciudad de España con un éxito vertiginoso, hasta que el coronavirus y la guerra comercial Estados Unidos-China se cruzó en su camino.

Este periódico se ha puesto en contacto con Fira de Barcelona y con GSMA para comentar estas informaciones que se mueven por la capital catalana. Ni la Fira (con gestión conjunta de Ayuntamiento, Generalitat y Cámara de Comercio) ni la patronal han respondido a las comunicaciones vía correo electrónico.

Disgusto con Barcelona

Fuentes internas que ha consultado este medio de comunicación indican que GSMA ya está disgustada desde hace tiempo con Barcelona, tanto por la posición del ayuntamiento de Ada Colau como por la situación política.

En diversos ámbitos de la Ciudad Condal se cree que la situación generada proporciona al GSMA una salida ‘limpia’ de Barcelona, sin tener que pagar las multas contractuales locales, aun asumiendo el riesgo de indemnizaciones a los demandantes.