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Mario Moratalla. Todos los miembros del Gobierno de España a los que se ha preguntado este jueves sobre los motivos para la cancelación del Mobile World Congress han respondido al unísono: el coronavirus no es el motivo real por el cual se ha anulado la feria de tecnología móvil más importante de Europa. Así lo dijeron con convencimiento este jueves la vicepresidenta Carmen Calvo o el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. Pero entonces, si no es el coronavirus, como alega la GSMA y las empresas, ¿cuál es el motivo?

De forma oficial, desde los Ministerios no se añade nada más. Sin embargo, en privado los comentarios de algunos miembros del Gobierno apuntan a que las culpables de la cancelación de MWC 2020 en Barcelona han sido «las empresas norteamericanas». Una sensación que han manifestado en privado algunos ministros como el titular de Universidades Manuel Castells pero que el Ejecutivo se niega a verbalizar en público.

Todos los ministros han dicho al unísono que el coronavirus no es el motivo real de la cancelación del MWC

Fuentes próximas al Gobierno confirman que la idea de que las compañías de Estados Unidos han sido empujadas por la Administración Trump para hacer el desplante a España en el Mobile sobrevuela con fuerza. Sin embargo, no se quiere hablar de ello directamente. En estos momentos  la ministra de Exteriores, Arancha González Laya, se encuentra  en Nueva York, donde ha participado en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, y bajo ningún caso se quiere provocar un conflicto diplomático con una declaración directa, informa Joan Guirado.

Este periódico se ha puesto en contacto con fuentes oficiales del Ministerio de Industria, cuya ministra Reyes Maroto aseguró con vehemencia este jueves que el Mobile World Congress no se había cancelado por el coronavirus, y desde su equipo de comunicación se remiten a las palabras en público de Maroto.

Salida de estadounidenses

Hay que tener en cuenta que, antes de que este miércoles por la tarde el CEO de GSMA John Hoffman anunciara definitivamente la cancelación del evento, aproximadamente la mitad de las compañías que habían anunciado su baja del evento barcelonés eran de Estados Unidos.

Si miramos a la lista de bajas, aunque la surcoreana LG Electronics fue la primera en bajarse del evento, tal y como avanzó en exclusiva mundial OKDIARIO, durante el fin de semana los golpes más duros vinieron por parte de las estadounidenses Nvidia y Amazon. La compañía de Seattle se retiró y su baja tuvo un gran efecto arrastre a pesar de que su stand en Barcelona era poco significativo. Hay que tener en cuenta que Amazon es junto con Apple (que no acude al MWC), Microsoft y Alphabet (Google), miembro del exclusivo grupo de empresas que ha superado el billón de dólares de capitalización. Todas ellas conforman el omnipotente grupo de las ‘bigtechs’ estadounidenses.

Si estas salidas durante el fin de semana levantaron dudas sobre la continuidad del Mobile World Congress, el martes se despejaron definitivamente y de nuevo fueron varias compañías norteamericanas las que dieron la puntilla al evento: Intel, Cisco, Facebook, McAfee y AT&T anunciaron con apenas horas de diferencia su retirada. Todo ello grandes compañías y todas de sectores diferentes que conforman toda la cadena de valor de la tecnología móvil (microprocesadores, hardware, redes sociales y mensajería, antivirus y la operadora más importante de Estados Unidos, al nivel de Telefónica en España pero mucho mayor al ser la empresa de telecomunicaciones más grande del mundo).

Impuesto digital

Este castigo de las empresas norteamericanas a España coincide con la inminente implementación del impuesto digital, conocido popularmente como ‘tasa Google’, dentro de la normativa española. La ministra de Hacienda, María Jesús Montero ya ha anunciado que este impuesto y el impuesto de transacciones financieras (conocido como ‘tasa Tobin’) están listos para ser presentados en próximos consejos de ministros. A nadie se le escapa que la Administración de Donald Trump es muy beligerante con los países europeos que pretendan tasar las actividades de sus gigantes tecnológicos.

Precisamente en el último año 2019, la Administración Trump se ha enfrentado frontalmente con el Gobierno de Emmanuel Macron en Francia. La Asamblea Nacional francesa, de hecho, llegó a aprobar en mayo de 2019 una ‘tasa Google’ de forma unilateral y, aunque dijo que no estaba dirigida contra Estados Unidos, su implementación cayó muy mal al otro lado del Atlántico.

Tras el último Foro de Davos, de hecho, París tuvo que retirar su impuesto digital por miedo a las represalias arancelarias de Washington. Ahora, España quiere andar de nuevo en solitario un camino que ya se ha demostrado infructuoso para los países europeos que lo tomen por su cuenta y riesgo. Analistas llevan meses anunciando de que sólo una medida impositiva conjunta por parte de toda la Unión Europea puede tener alguna posibilidad de éxito contra un todopoderoso ‘enemigo’ yanqui que ya ha demostrado que haciendo muy poco -subiendo los aranceles- puede castigar con fuerza a sectores de relevancia para el tejido empresarial español como los exportadores de aceite de oliva.

Fuente: OKDiario

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