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QUITO (Sputnik) — El presidente de Ecuador, Lenín Moreno, removió de sus cargos mediante sendos decretos al jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, Roque Moreira, y al comandante del Ejército, Javier Pérez.

El presidente "decreta cesar en el ejercicio de sus funciones como jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas y agradecer al señor general de División Roque Apolinar Moreira Cedeño por los valiosos y leales servicios prestados a la Patria en el desempeño de sus funciones", dice el artículo uno del decreto 895.

Sobre el cese de funciones del comandante del Ejército, el decreto 896 estipula: "Cesar en el ejercicio de sus funciones como Comandante General de la Fuerza Terrestre y agradecer al señor general de División Javier Pérez Rodríguez por los servicios prestados a la Patria en el ejercicio de sus funciones".

En los decretos, el presidente nombra como jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas al general de división Luis Lara Jaramillo, y como comandante general de la fuerza terrestre al general de Brigada Luis Altamirano Junqueira.

La destitución de los dos más altos militares de Ecuador tuvo lugar dos días después de finalizado un paro de 12 días encabezado por movimientos indígenas contra el Gobierno de Moreno por su decisión de retirar los subsidios a los combustibles.

La Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador (Conaie) reclamaba también la destitución del ministro de Defensa, Oswaldo Jarrín, y de la ministra de Gobierno (Interior), María Paula Romo.

Según datos de la Defensoría del Pueblo, entre el 3 y el 13 de octubre, ocho personas murieron, 1.340 resultaron heridas y 1.192 detenidas en el marco de las movilizaciones.

También resultaron heridos 94 policías.

Moreno denunció que el expresidente Rafael Correa (2007-2017) y sus partidarios intentaron atentar contra la democracia.

Las protestas finalizaron en la noche del 13 de octubre tras un diálogo de casi cinco horas entre el Gobierno y los líderes indígenas.

El 14 de octubre Moreno derogó el decreto que eliminaba el subsidio a los combustibles y al momento las dos partes trabajan en un nuevo decreto que impida, según han dicho, que los subsidios beneficien a los sectores más ricos de Ecuador y a los contrabandistas que se aprovechan de los precios subsidiados para hacer grandes fortunas vendiendo combustibles en Perú y Colombia.

El acuerdo de Ecuador sobre los subsidios a los combustibles podría ser un movimiento para debilitar la revolución indígena

Aprobado por Estados Unidos, la decisión de Quito de revertir los recortes de austeridad para alimentar los subsidios a raíz de las protestas masivas lideradas por los pueblos indígenas podría ser un intento de hacer nada más que debilitar un creciente movimiento revolucionario en Ecuador, dijo un experto el martes.

En un acuerdo dominical entre el presidente ecuatoriano, Lenin Moreno, y los líderes de los pueblos indígenas del país, el gobierno acordó restablecer los subsidios a los combustibles para detener las protestas masivas en el país que han matado a ocho personas y herido a más de 1,000.

Sin embargo, no está claro si el acuerdo fue un movimiento de Moreno para simplemente debilitar el movimiento dijo Arnold August, autor y periodista que se encuentra actualmente en una gira de conferencias internacionales sobre el tema «Relaciones Estados Unidos-Venezuela-Cuba-Canadá

“En los medios de comunicación aquí en Canadá, más o menos como en los Estados Unidos, hubo un apagón completo durante el levantamiento en Ecuador que duró casi 10 días. Pero observando muy de cerca mis fuentes habituales … para mí, fue un gran levantamiento de importancia histórica … Porque parecía que el movimiento estaba en alza, en la ofensiva … Mientras las negociaciones continuaban, el gobierno de Moreno en realidad aumentó su represión contra los seguidores del [ex presidente ecuatoriano] Rafael Correa ”, dijo August a los anfitriones Brian Becker y Walter Smolarek.

En las últimas semanas, miles de personas se han manifestado en todo el país en contra de las reformas económicas del gobierno, en particular la decisión de frenar los subsidios de combustible de décadas. Moreno ha acusado a los partidarios de su predecesor, Correa, de alimentar las protestas y ha afirmado en repetidas ocasiones que Ecuador ya no puede pagar los subsidios, lo que, si se elominan, podría ayudar al país a ahorrar unos $ 2.27 mil millones al año.
Los recortes también fueron parte del acuerdo del gobierno ecuatoriano con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para ser elegible para un préstamo de $ 4.2 mil millones, informó Sputnik. Además de recortar los subsidios, el gobierno de Moreno tiene un plan más amplio para despedir empleados de empresas estatales y privatizar su proveedor estatal de telecomunicaciones, CNT, como parte de sus medidas de austeridad.

Sin embargo, durante una sesión de negociación transmitida a nivel nacional el lunes, Moreno y los líderes de los grupos indígenas, incluido Jaime Vargas, presidente de la Confederación de Naciones Indígenas, acordaron cancelar el decreto sobre los recortes en los subsidios al combustible.

«Muy sospechoso de que inmediatamente después de que se hizo el acuerdo, el Departamento de Estado de EE. UU. lo  elogió. Oh, esto es genial. Estamos muy contentos con este acuerdo. Ahora habrá paz en Ecuador «. Entonces, sin llegar a conclusiones demasiado fáciles, creo que significa algo que el Departamento de Estado esté feliz con un acuerdo», dijo August.

“Una de las razones principales es que, a pesar de los buenos aspectos, detuvo el derramamiento de sangre y obligó a Moreno a eliminar temporalmente ese decreto que enfureció a tanta gente, la pregunta sigue siendo: ¿Fue este un movimiento inadvertido para difundir el movimiento? ¿se está volviendo extremadamente revolucionario y un verdadero peligro para el status quo? No solo el Fondo Monetario Internacional, la élite gobernante en Ecuador fueron amenazados por la gente, y esto fue postergado por unos minutos”, explicó.

Análisis: ¿Quiénes ganaron y quiénes perdieron en Ecuador?

Marco Teruggi

En Ecuador chocan varias agendas: la económica, la política y la social. El resultado ha sido el estallido de una crisis que empujó al país a un enfrentamiento de calle y de salones. ¿Quiénes ganaron y quiénes perdieron en ese conflicto? Sputnik conversó con el director general de Ecuadorinmediato.com.

"El actual problema que acaba de soportar Ecuador es el choque de varias agendas", explica Francisco Herrera Arauz, director general del periódico Ecuadorinmediato.com. Esas agendas son tres: la económica, la política y la social. Todas se han movido con fuerza en estos días de un conflicto que se hizo crisis y puso a las cámaras del mundo a enfocarse sobre el país.

La primera agenda es la económica, "la del gobierno con el Fondo Monetario Internacional (FMI), y por eso imponen las medidas que impusieron, tratan de cumplir un programa con el Fondo", según Herrera Arauz.

Ese acuerdo es producto de una orientación que construyó el Gobierno del presidente, Lenin Moreno, en sus dos años. Se trata de un punto de llegada que, según Herrera Arauz, fue creada artificialmente: "Todo da a entender que fue una crisis inventada por el Gobierno, porque este tipo de medidas se adoptan cuando hay un shock, pero no lo hay".

El argumento del Gobierno fue que las medidas tomadas desde el inicio se debieron a la crisis que habría heredado. "Con ese discurso el Gobierno se ha justificado en ir beneficiando a los sectores empresariales, cambiando su plan inicial de gobierno para transformarlo en un plan pro empresarial y cambiar lo que ellos dicen el modelo de desarrollo".

La agenda del Gobierno respondió a la del del sector empresarial, económico y financiero, "que siempre trató de cambiar el modelo de los subsidios para trasladarlo directamente a su beneficio", observa Herrera Arauz. Una serie de medidas de Moreno, como retiro de impuestos, perdones y remisión de deudas por 4.500 millones de dólares, fue una respuesta a las demandas empresariales.

Ficción de crisis y un endeudamiento que "rebasó los 10.000 millones de dólares" que van, explica, "para mantener un Estado, es decir que se utiliza en gasto corriente lo que se debería utilizar en inversión social".

Si la crisis fue un pretexto para justificar medidas y transferencias a los empresarios, el problema es que "ahora sí la tenemos: en el momento que te suben la gasolina, el nivel de desempleo, hay una crisis de salario, una dolarización que cada vez recibe menos dólares, tienes un modelo que está comenzando a destruirse, y eso no pasó con [el presidente anterior, Rafael] Correa", evalúa el director de Ecuadorinmediato.com.

Ese cuadro económico fue conducido desde la Presidencia por Moreno, por el sector empresarial, los medios de comunicación "que dejan de informar a la gente y establecen un cerco mediático", y por quienes se tomaron el Gobierno sin haber ganado las elecciones.

La crisis política

Lenin Moreno "está gobernando con quienes no ganaron las elecciones, no tenían ese plan de gobierno y no se comprometieron a esto, y nadie sabe por qué el presidente actúa en favor de ellos", afirma Herrera.

Entre ellos, por ejemplo, el director de Ecuadorinmediato.com nombra a los grupos de la derecha política, con hombres como el exalcalde Guayaquil Jaime Nebot y el excandidato a presidente Guillermo Lazo, "un grupo que se queda de Alianza País, sectores de izquierda como los sindicales, que fueron anti-correista y anti-Lenin, pero ahora están con él".

Alianza País es el partido que fue creado durante los años de la Presidencia de Rafael Correa, del cual provenía Lenin Moreno, quien fue vicepresidente de Correa y embajador ante la Organización de Naciones Unidas (ONU) como enviado especial para las personas con discapacidad.

"Lenin se pelea con Correa, con el 'correísmo', divide, acepta el fraccionamiento y comienza a perseguir a sus ex compañeros, que es lo detestable", opina Herrera Arauz.

Ese escenario dio lugar a una agudización del conflicto político bajo forma de persecución que se aceleró en los días recientes: siete militantes del Movimiento Revolución Ciudadana pidieron refugio en la embajada de México, entre los cuales la expresidenta de la Asamblea Nacional Gabriela Rivadeneira. Asimismo, la Policía irrumpió en la vivienda de la prefecta de Pichincha, Paola Pabón, que fue detenida, y del ex asambleísta Virgilio Hernández, cuyo paradero se desconoce.

La razón sería, según el Gobierno, que el sector liderado por Rafael Correa es considerado responsable de los actos de violencia cometidos durante los días de protesta. "El Gobierno está buscando justificativos, desde hace un tiempo viene diciendo que le quieren darle un golpe de Estado, es un cobro de venganza para tratar de justificar su derrota", argumenta Herrera Arauz.

Para el comunicador, esta persecución se ha dado en un contexto donde "la justicia está siendo manipulada, se nota que está siendo falsificada con escándalo tras escándalo con procesos en los cuales a la gente no le aclaran nunca por qué enjuician a tal persona, pero la enjuician y se acabó".

La manipulación se dio con procesos donde, analiza Herrera Arauz, "se tomaron las cortes constitucionales, de Justicia, repartiéndose los cargos como la Fiscalía, lo que atropelló en forma severa leyes y procesos constitucionales". La combinación de persecución y venganza política con una Justicia falsificada —clave para esa misma persecución— conformó un cuadro que se aceleró en estos días.

La crisis social

"La sociedad en estos dos años viene sufriendo una situación de crisis muy seria, pero en silencio, soporta el despido de cerca de 25.000 empleados públicos, hay un alto grado de desempleo", analiza el director de Ecuadorinmediato.com.

El acuerdo con el FMI fue un punto dentro de un desarrollo: "El Gobierno ha venido imponiendo paquetazos económicos fuertes desde hace tiempo atrás, esta era la segunda alza de la gasolina, ya había subido". Fue entonces la gota que rebalsó el vaso, el estallido social fue porque "ya hay demasiado soporte de la población de los conflictos que ha venido viviendo".

Estalló, el Gobierno no pareció preverlo, así como tampoco anticipó por dónde estallaría: el movimiento indígena organizado centralmente en la Coordinadora de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE).

No lo esperaba porque, como explica Herrera Arauz, "fueron aliados del Gobierno de Moreno al principio, logró sentarlos y conversar con ellos".

El sector indígena no fue el único en las calles en un movimiento que comenzó con el paro de los transportistas. Pero la CONAIE fue quien "supo canalizar la protesta que se había callado", resalta Herrera. El movimiento indígena despertó una gran solidaridad, recibieron apoyo en las poblaciones a medida que fueron llegando y entrando a Quito, y, una vez en la capital, los centros de acopio se llenaron de víveres, de cobijas.

El estallido, como lo nombra Herrera Arauz, fue de varios sectores sociales con dirección del movimiento indígena, donde, en su interior, ha habido transformaciones: "hay una base distinta, renovada y está muy fuerte, es una nueva tendencia que son los que ahora captan, son liderazgos desconocidos, como Leónidas Iza que aparece en el paro, nunca ha estado invitado por un medio, pero conduce las fuerzas de movilización, es el liderazgo en el terreno".

El movimiento indígena no planteó reivindicaciones sectoriales sino generales: "salieron a enfrentar al Gobierno por una medida para beneficiar a toda la población".

Balance de victorias y derrotas

Ese choque de agendas que puso al país en una crisis aguda tiene, para el director de Ecuadorinmediato.com, un sector que logró salir fortalecido: la CONAIE. "Tienen mucho reconocimiento de la población en general, los vieron peleando y ganaron. Las olas de racismo van bajando cuando antes ese trato era alto, se quiso revivir y no se pudo".

La CONAIE había puesto como objetivo central derogar el decreto 883, el que quitó el subsidio estatal a la gasolina. Eso fue parcialmente logrado: la derogación sucedió, pero habrá que ver qué nuevo decreto lo remplazará, para lo cual una comisión del gobierno y del movimiento indígena se encuentra reunida.

Ese fortalecimiento de la CONAIE tendrá a su vez un intento de traducción política: su presidente, Jaime Vargas, anunció este martes que conformarán un partido político.

Quienes han salido fuertemente golpeados han sido los dirigentes de Revolución Ciudadana que se han encontrado en una posición de mayor acorralamiento producto de la persecución. La propuesta de Rafael Correa de que la Asamblea Nacional o el presidente convoque elecciones generales anticipadas, como establece la Constitución en caso de "conmoción interna", no ha logrado abrirse espacio.

​Herrera Arauz resalta, sin embargo, un punto central: "Correa mantiene un 30% de apoyo, tiene una amplia simpatía en la población que no está afiliada al partido, sino que está cerca de Correa; independientemente o no de que tenga movimiento político tiene seguidores en tal grado que en este momento es un gran decisor electoral".

En cuanto al bloque en el poder, el análisis de Herrera Arauz es que ha salido golpeado: "las cuatro patas con que se sostenía el Gobierno, el sector empresarial, el político, la fuerza pública y los medios de comunicación, los cuatro salen afectados, son perdedores de todo esto, es una derrota en proceso de negociación".

Moreno cuenta con un 87% de desaprobación. "Me pregunto cómo va a gobernar a partir de hoy", reflexiona el director de Ecuadorinmediato.com. Haber derogado el decreto 883 le ha costado diferencias con el bloque empresarial. ¿Podrá revertir la situación? El choque de agendas sigue en proceso de desarrollo.

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