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 El presidente Trump confirmó que existe un contacto con el Gobierno de Nicolás Maduro, reconociendo de este modo al Ejecutivo chavista, asegura un constituyente.

“La declaratoria del presidente estadounidense, Donald Trump, de que hay conversaciones con el Gobierno legítimamente constituido del presidente Nicolás Maduro, ese entendimiento deja claro que no hay ningún otro Gobierno”, declaró el miércoles en una entrevista a Sputnik el constituyente Alberto Aranguibel.

El jefe del Ejecutivo venezolano también dijo el martes que hubo acercamientos entre funcionarios de ambos gobiernos, con el objetivo, según Maduro, de poner fin a las tensiones entre Venezuela y EE.UU. que se han agudizado en los últimos ocho meses.

“Confirmo que desde hace meses hay contactos de altos funcionarios del Gobierno de Estados Unidos de Donald Trump y del Gobierno bolivariano que yo presido, bajo mi autorización expresa, para buscar regularizar este conflicto”, afirmó Maduro en declaraciones transmitidas en una cadena local de radio y televisión.

Esta noticia “no debería sorprender a la comunidad internacional”, pues desde que estalló la nueva fase del conflicto en enero de este año, Maduro siempre ha llamado a Washington a negociar, dijo Aranguibel, miembro de la Asamblea Nacional Constituyente.

De acuerdo con Aranguibel, miembro del gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), la actitud de Maduro “ha sido coherente” y Estados Unidos es el que se contradice. Sin embargo, no descartó que la presión de Washington continuase mientras existan sectores en ese país interesados en “imponerse por la presión de las armas y la amenaza económica”.

De otro lado, el constituyente también cree que la postura de EE.UU. hacia el autoproclamado “presidente encargado” de Venezuela, Juan Guaidó, se debilita cada vez más por lo “descabellado de su planteamiento”.

“A medida que transcurre el tiempo el mundo va constatando que Juan Guaidó se ha venido abajo; Guaidó fue un evento que conmocionó, una noticia sensacionalista (…)”, comentó Aranguibel quien a su vez no descartó que la presión de Washington continúe mientras existan sectores en ese país interesados en “imponerse por la presión de las armas y la amenaza económica”.

Las relaciones entre ambos países se han tensado de manera significativa luego de que el líder parlamentario Juan Guaidó se autoproclamara el pasado 20 de enero “presidente interino” de Venezuela con el pleno respaldo de EE.UU. y varios países regionales.

Las autoridades venezolanas aseguran que las presiones externas nunca lograrán doblegar al país. A este respecto, Venezuela exhortó a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) a condenar el bloqueo económico total de EE.UU. contra Venezuela.

Documental: Venezuela: el golpe fallido

(En icono inferior derecho, Configuración, pueden colocarse los subtítulos en español)

Desde Miami, la gusanera opositora habla abiertamente de cómo se están montando grupos terroristas para actuar en Venezuela

Véalo en el programa del agente imperialista Jaime Bayly, Miércoles 21 de Agosto de 2019 – Entrevistando al opositor Pablo Medina. Por supuesto, esto lo oculta siempre toda la prensa pesebrera occidental.

Análisis: Cambio de ministros: ¿solución o problema para la Venezuela Bolivariana?

Néstor Francia

En cualquier manual elemental de alta gerencia queda claro que una alta rotación de personal es siempre un factor negativo y denota fallas generales de la gerencia superior de una empresa ¿Es distinto esto en el caso del Estado? Sí, es distinto, porque es peor. La rotación de personal en una empresa normalmente se limita a aquellos cargos que son directamente afectados por las decisiones de reemplazo y se hace tratando de afectar lo menos posible la estructura general de la organización.

En Venezuela, cuando se cambia un ministro, es como si cambiara el Gobierno. Se produce inquietud en el personal de confianza, porque todo el mundo sabe que van “pa’ fuera” todos los directores generales, de línea y coordinadores y si es que queda alguno, se paraliza ante las nuevas caras, ya que no sabe qué será de él (o ella) ¿Es el que llega un individualista, un mandón, un amargado o un tonto con ascendencia política? Es un enigma, porque el nuevo ministro suele arrastrar consigo a los “suyos”, sus amigos, sus allegados o sus compañeros de ruta políticos (lo cual genera a su vez rotación de personal de alto nivel en otros entes, conformándose así una especie de círculo vicioso).

A lo dicho se suman otros males de la gestión del Estado que es necesario considerar. Uno de ellos, no el menor, es la ausencia de planificación estratégica, de políticas institucionales estables, y el hecho de que a menudo reina la improvisación, las decisiones tomadas como “puntadas de rabo” de gente que tiene poder. Igualmente suelen estar ausentes las políticas modernas de recursos humanos que tratan de intervenir positivamente en los problemas del personal, preparándolos, promoviéndolos, manteniéndoles viva la esperanza de que si trabajan con eficiencia podrán ascender en la pirámide organizacional y mejorar su perspectiva profesional y su condición de vida. Porque si estás en la oposición perseguida como muchos de nosotros en los años de la Cuarta República, lo haces todo sin esperar nada para tu persona, pero si eres un empleado del Gobierno, y como todo empleado en cualquier parte del mundo no es raro que pases roncha y hasta arrecheras de vez en cuando, al menos te alivia pensar que mañana podrás estar mejor.

Creer que un cambio de ministros resolverá los problemas de gestión es como pensar que tomando calmantes te vas a curar el cáncer. No se necesita en Venezuela tantos cambios de ministros (si así fuera, seríamos una potencia, con todos los ministros que han pasado por la escena), sino cambios profundos de la gestión, precisamente. Pero de esto se ha hablado mucho, va llegando la hora de que las ideas, que unos cuantos aportan, se conviertan en acciones. Basta de diagnósticos, vamos a los tratamientos. A muchos nos duele ya la lengua de tanto hacer señalamientos. Hemos hablado hasta el cansancio de la necesidad de estrategias, fijación de plazos y metas auditables, planificación, estabilidad administrativa, gestión inclusiva y participativa, que las políticas de selección de personal sean estrictamente definidas y aplicadas.

Un caso emblemático de los problemas de gestión es PDVSA: ¡nueve presidentes en 20 años, una guará! Y la mayoría de ellos mal seleccionados ¿o no? Solo dos de ellos se salvan de haber sido corruptos, desleales o nulidades ¿Cuál es el resultado?

Yo hablo de estas cosas porque me siento responsable de ellas, ya que tengo 20 años votando por quienes nos gobiernan. Eso me da derecho al menos de darles de vez en cuando un inofensivo jalón de orejas. Ellos son mis mandatarios, es decir aquellos a los que he dado el mandato ¡Qué vaina conmigo, qué ladilla soy!

mandato ¡Qué vaina conmigo, qué ladilla soy!

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