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CARACAS (Sputnik) — El inicio de un posible acercamiento para un nuevo diálogo entre el Gobierno y la oposición generó opiniones encontradas entre los venezolanos, ya que unos creen que es una estrategia de la derecha para seguir conspirando, mientras que otros piensan que es veneficioso para hacer frente a la crisis política del país caribeño.

"Ambas partes están buscando una opción alternativa después de reiterados fracasos de diálogos, para frenar la crisis política que hay en el país (…) mientras las dos partes reconozcan sus fallas y lleguen a un acuerdo mutuo va a haber una victoria en el país", dijo a Sputnik René Domínguez, empleado del sector público.

El 15 de mayo, una fuente confirmó a esta agencia que el ministro de Comunicación e Información Jorge Rodríguez y el gobernador del estado Miranda (norte), Héctor Rodríguez, viajaron a Noruega para un posible acercamiento con la oposición.

Horas más tarde, el presidente Nicolás Maduro anunció en cadena de radio y televisión que Rodríguez se encontraba en el exterior cumpliendo una misión, de la cual no ofreció detalles.

Juan Peña, de 43 años, no cree que la oposición busque dialogar sino que a su juicio quiere dar tiempo para conspirar en contra del Gobierno.

"La oposición quiere dar tiempo para fraguar más conspiraciones, quiere el poder desde hace muchos años y lo quiere lograr a como dé lugar, las elecciones (del 20 de mayo de 2018) no fueron fraudulentas y ellos lo saben, y han intentado sacar al Gobierno de todas las maneras, es más de lo mismo por parte de la oposición", indicó.

Este 15 de mayo, el ministro Rodríguez escribió en su cuenta Twitter que siempre apostarán al diálogo.

Mientras, el diputado opositor Juan Guaidó, autoproclamado "presidente encargado" de Venezuela, confirmó que una representación de ese sector se encuentra en Oslo, pero no precisó los nombres.

Entre tanto, el medio venezolano Al Navío publicó que por la oposición acudieron el dirigente político Gerardo Blyde, el exministro de Transporte y Comunicaciones (1992–1993) Fernando Martínez Mottola, y el segundo vicepresidente de la Asamblea Nacional (parlamento unicameral en desacato desde 2016), Stalin González.

Por su parte, Nelselis Duarte, habitante del estado Vargas (norte), dijo que el Gobierno y la oposición deben ponerse de acuerdo para evitar que los venezolanos sigan sufriendo las consecuencias de la crisis.

"Los ciudadanos de a pie somos lo que pagamos las consecuencias, es hora que se pongan de acuerdo, porque mientras ellos se pelean, uno es el que sufre la falta de comida y medicinas", apuntó.

Temas a dialogar

María Alejandra Díaz, integrante de la Asamblea Nacional Constituyente, manifestó que uno de los puntos que se debería abordar en esas conversaciones es el levantamiento de las sanciones impuestas por Estados Unidos a la nación sudamericana.

"Lo primero tiene que ser que levanten las sanciones ilegales e inmorales contra Venezuela, ese es el primer punto que tiene que tratarse con respecto al tema del diálogo, no pueden seguir ahogando al país y pretender que aquí no está pasando nada", precisó.

Por su parte, el diputado opositor Jorge Millán consideró que uno de los temas que deberían discutir es la realización de unas nuevas elecciones presidenciales.

"En Venezuela hay una constitución y basta con ponerse al día con la Constitución que se respete la Asamblea Nacional, que haya un CNE (Consejo Nacional Electoral) imparcial y que los venezolanos tengamos elecciones libres", acotó.

Llega a Venezuela tercer cargamento de asistencia humanitaria procedente de China

CARACAS (Sputnik) — Un tercer cargamento con 64 toneladas de asistencia técnico humanitaria procedente de China arribó al aeropuerto internacional de Maiquetía, en el estado venezolano de Vargas (norte), informó el ministro de Salud, Carlos Alvarado.

"Este cargamento consta de 64 toneladas, donde su gran mayoría es material médico quirúrgico, aquí vienen yelcos (catéteres intravenosos), gasas, compresas, adhesivo, batas para pacientes, monos quirúrgicos, un conjunto de implementos fundamentales y necesario para el sistema público de salud", indicó Alvarado en una entrevista en la estatal Venezolana de Televisión.

El ministro dijo que se trata del tercer cargamento como parte del convenio entre China y Venezuela, el cual es distribuido a todo el sistema público nacional de salud.

"Esta ayuda viene a aliviar un poco los efectos del bloqueo criminal que tiene el Gobierno norteamericano y sus aliados en el mundo contra Venezuela", indicó.

Alvarado detalló que este cargamento se suma a las 356 toneladas que han recibido en asistencia técnico humanitaria, procedentes de organizaciones de Naciones Unidas, Rusia, China, y de la Federación Internacional de la Cruz Roja.

De igual manera, el ministro precisó que en aproximadamente dos semanas estaría llegando un cuarto viaje desde China con asistencia técnico humanitaria.

El presidente Nicolás Maduro ha denunciado que EEUU le mantiene "secuestrados" 5.000 millones de dólares, que serían destinados a la compra de insumos para fabricar medicamentos.

Además, en abril, el Jefe de Estado le exigió al Gobierno de Portugal liberar más de 1.700 millones de dólares que le mantiene retenidos, y que dijo se usarían para adquirir medicinas.

Entre tanto, el Gobierno venezolano firmó un acuerdo con el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) para permitir el ingreso de ayuda humanitaria al país, pero con la condición de que no fuese politizada y que cumpliese con los protocolos de seguridad extrema.

El Gobierno venezolano ha reiterado que el país no vive una crisis humanitaria, sino que sufre dificultades sociales provocadas por el bloqueo impulsado por EEUU y sus aliados.

Activistas protestarán contra la toma de la Embajada de Venezuela en Washington

WASHINGTON (Sputnik) — Activistas realizarán una protesta frente a la Embajada de Venezuela en Washington este 18 de mayo para denunciar la decisión del Gobierno de EEUU de ingresar a la instalación diplomática y arrestar a cuatro activistas que residían en el lugar, dijo a Sputnik el organizador de la manifestación Ariel Gold.

"Nos reuniremos el sábado (18 de mayo) para decir no a la guerra de EEUU en Venezuela, para decir no al golpe de Estado en ese país y no a violar la Convención de Viena y el derecho internacional", afirmó Gold, codirector nacional de la organización Código Rosa y activista con el Colectivo de Protección de la Embajada.

Añadió que la manifestación será "este sábado al mediodía aquí en la embajada, y animamos a todas las personas a venir".

La policía estadounidense irrumpió el 16 de mayo en la embajada y arrestó a cuatro miembros del colectivo que habían estado viviendo en la sede por invitación de diplomáticos venezolanos desde el 24 de abril para evitar que EEUU y la oposición de Venezuela tomaran las instalaciones.

Gold afirmó que las acciones del Gobierno de EEUU son motivo de gran preocupación porque ponen en riesgo a todas las embajadas del mundo, especialmente a la del país norteamericano en Caracas, y generan en Venezuela un mayor peligro de guerra civil.

"Es un día triste para la democracia y un día triste para el derecho internacional, absolutamente lo rompieron (el derecho internacional), irrumpieron en (la embajada), rompieron las puertas", dijo Gold.

Al preguntarle qué otras acciones podrían tomar los activistas antes de la protesta de este sábado, Gold dijo que continuarán con el proceso legal utilizando todos los medios a su alcance para proteger la embajada.

Gold señaló que los cuatro activistas arrestados cuentan con el apoyo de un abogado.

Denuncian que la policía arresta a activistas que protegían la Embajada de Venezuela en Washington

WASHINGTON (Sputnik) — La policía de EEUU ingresó a la Embajada de Venezuela en esta ciudad para arrestar a un grupo de activistas que hacían guardia en la instalación, informaron estos en la red social Twitter.

"La policía irrumpe en la embajada ahora para arrestar al Colectivo de Protección de la Embajada", publicó la activista Medea Bejamin", y luego añadió: "La policía arrestó a cuatro personas que permanecían en la embajada de Venezuela como parte del Colectivo de Protección de la Embajada. Una total violación a las convenciones de Viena. ¡Vergonsoso!".

​Los activistas se encontraban viviendo en la sede desde el 24 de abril por invitación de diplomáticos venezolanos, con el fin de prevenir que simpatizantes del líder opositor Juan Guaidó tomaran control del edificio.

El 13 de mayo, un grupo de policías estadounidenses ya había ingresadoal edificio y entregado un documento de desalojo a los activistas, que permanecían en el lugar pese a que las autoridades cortaron la electricidad de la sede diplomática.

El miércoles 15, el presidente venezolano Nicolás Maduro acusó a su par estadounidense Donald Trump de no respetar la inmunidad de la embajada de su país en Washington.

"El Gobierno de Donald Trump ha violado el recinto de la embajada de la República Bolivariana de Venezuela en Washington y es responsable a la luz del derecho internacional de una grave violación, no solo legal sino moral", expresó el mandatario en un discurso transmitido desde el Palacio de Miraflores (sede de Gobierno) a través del canal estatal Venezolana de Televisión.

El mandatario venezolano destacó que, a pesar de la ruptura de las relaciones diplomáticas en enero pasado, la embajada en Caracas "es inviolable, intocable".

Además, destacó que llevará la denuncia de la violación del recinto de la embajada a todas las instancias y ante otros gobiernos.

"Debe respetarse la inmunidad y el espacio territorial de la embajada de Venezuela en Washington (…) debe ser respetada de manera inmediata por el gobierno norteamericano, no se había visto tanta bajeza", añadió.

Previamente, el embajador de Venezuela ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Samuel Moncada, denunció que lo que sucede con la sede diplomática de su país es un "golpe de Estado" y denunció que se trata de una violación a la Convención de Viena.

Análisis: EEUU aumenta su guerra psicológica contra Maduro

Francisco Herranz

Estados Unidos está aumentado la presión en la guerra psicológica que ha desatado contra el Gobierno de Nicolás Maduro, después de que fracasara el golpe de Estado del pasado 30 de abril.

Desde hace unos días, políticos, analistas y medios de comunicación hablan ya abiertamente de las características de una invasión militar estadounidense o, en su caso, de una "operación quirúrgica" de tropas especiales cuyo objetivo sería deponer al sucesor de Hugo Chávez.

Toda esta oleada de declaraciones alarmantes sólo parece destinada a asustar, enervar o debilitar a los altos mandos de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), fieles a las órdenes del actual inquilino del Palacio de Miraflores, sede de la Presidencia de Venezuela.

Una de las personas más activas dentro de esta política de desgaste es el senador republicano por Florida, Rick Scott, quien ya pidió al presidente Donald Trump que no se quedara de brazos cruzados y enviara tropas a Venezuela cuando se produjo el fallido levantamiento cívico-militar en Caracas. Scott, quien antes fue gobernador de Florida, sigue martilleando con el empleo de la violencia como "opción" para asistir al pueblo venezolano: "Se está haciendo evidente que tendremos que considerar el uso de activos militares estadounidenses para llevar ayuda".

En un reciente viaje a Colombia, el citado senador sureño ya empleó una narrativa muy agresiva que cada vez se asemeja más a la que destilaba Washington contra el difunto dirigente iraquí Sadam Husein, cuando Estados Unidos y sus aliados le imputaban que poseía armas de destrucción masiva, lo que después se comprobó que era completamente falso.

"Es muy importante no permitir que Venezuela se convierta en Siria", dijo Scott en Bogotá, donde calificó a Maduro de "matón", acusando a Rusia y Cuba de ser "directamente responsables de ayudar a peligrosos dictadores, tales como Maduro en Venezuela y Ortega en Nicaragua".

El senador culpó a Moscú y La Habana por "apoyar el terrorismo y el genocidio en América Latina", lo que, en su opinión, "trastorna la paz y la seguridad internacional y demuestra un desprecio por el Derecho Internacional, la Carta de Naciones Unidas y la Doctrina Monroe".

Operación militar

Algunos expertos militares norteamericanos, como Octavio Pérez, coronel retirado del Ejército de Estados Unidos y exoficial de Inteligencia, ya se atreven a pronosticar que podría haber un "boleo" (lanzamiento) de misiles sobre Caracas, similar al ocurrido en Bagdad en 1991 o en Belgrado en 1999. Entrevistado por el canal EVTV de Miami, creado por la diáspora venezolana, Pérez recordó que la sede de la 82º División Aerotransportada se encuentra en Fort Bragg, una enorme base militar situada en Carolina del Norte.

"En cuestión de ocho horas, estarían arribando a Venezuela más de 1.200 paracaidistas", dijo Pérez, quien incluso especuló que los soldados podrían caer no sobre Caracas sino sobre Maracay o sobre la frontera con Colombia para "establecer un área de contención".

"Eso sería un primer mensaje a Nicolás Maduro", enfatizó el coronel retirado. Los objetivos que serían atacados entre las dos y las cuatro de la mañana —añadió— serían el C3I, Comando, Control, Comunicaciones e Inteligencia. "No sería una invasión sino el establecimiento de un corredor humanitario", agregó.

Poco a poco, han ido surgiendo otros eslabones que aumentan el peso de esta cadena llena de amenazas e intoxicación informativa. Así, los firmantes de la llamada Declaración de Lima, que incluye las naciones latinoamericanas que reconocen la autoridad de Juan Guaidó como presidente "encargado" de Venezuela, están ya dispuestos a asumir "posiciones más categóricas". Forma parte de esta estrategia de acoso y presión la difusión de la carta del embajador de Guaidó en Washington, Carlos Vecchio, en la que solicita al almirante Craig S. Faller, comandante del Comando Sur de EEUU, la fuerza estadounidense para América Latina y el Caribe, una reunión para concretar "la planificación estratégica y operativa" ofrecida con anterioridad.

Y los periódicos también desempeñan su importante papel, publicando filtraciones de supuestos preparativos. Hace pocos días, por ejemplo, el diario digital español El Español citaba párrafos de un presunto documento al que "tuvo acceso" pero no mostró y en el que estarían trabajando el Departamento de Estado de EEUU, la Organización de Estados Americanos (OEA) y destacadas figuras de la oposición venezolana —en concreto Miguel Ángel Martín Torbatu, presidente del Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela en el exilio— para forzar la salida de Maduro.

El texto prevé una operación de extracción, que podría ser ejecutada por comandos especiales tipo SEAL —de la Armada estadounidense—, similar a la realizada para capturar a Osama Bin Laden en 2011. El objetivo de la misión sería entrar en el país, localizar a Maduro y a otros líderes chavistas, detenerles y salir con ellos, haciéndolo todo eso en menos de una hora. Pero Venezuela no es Pakistán.

Por cierto, la OEA está profundamente fracturada. Ha estado paralizada en sus intentos de enfrentarse a la crisis venezolana a consecuencia de las graves divisiones partidistas entre sus Estados miembros. Su secretario general, el uruguayo Luis Almagro, es una figura muy cuestionada que ha dejado de ser imparcial, pues aboga por la intervención militar a pesar de las objeciones de algunos países.

La intervención militar, sea o no quirúrgica, es una idea irresponsable, arriesgada y probablemente contraproducente. Ya lo dijo el malogrado Robespierre, uno de los líderes de la Revolución Francesa, quien terminó guillotinado: "La idea más extravagante que pueda nacer en la cabeza de un político es creer que es suficiente que un pueblo entre a mano armada en un país extranjero para hacerle adoptar sus leyes y su Constitución. Nadie quiere a los misioneros armados".

Como destaca el "think-tank" International Crisis Group (ICG) en su "Briefing" número 38 dedicado precisamente a esta peliaguda cuestión, "una intervención militar que puede ser peligrosa e imprudente podría a su vez provocar el caos". Por no hablar del derramamiento de sangre y la implicación de terceros.

Tiene razón el ministro ruso de Asuntos Exteriores, Serguéi Lavrov, al recordar que la democracia no se establece con la fuerza de las bombas. Eso ya se vio lamentablemente en Irak o Libia, dos puntos del planeta donde la situación está bastante lejos de haber mejorado en términos democráticos. No cometamos el mismo error en el Caribe.

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