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Analistas sostienen que el paso puede ser el último recurso de Pekín, que culminaría la escalada de tensiones comerciales con Washington y perjudicaría también a su propia economía.

Este lunes el editor jefe del periódico estatal chino Global Times, HuXijin, escribió en su cuenta de Twitter que además de que Pekín podría dejar de adquirir recursos energéticos y productos agrícolas de EE.UU., así como reducir contratos para la compra de aviones Boeing y restringir el comercio bilateral de servicios en medio de la guerra arancelaria con Washington, muchos especialistas chinos también estudian "la posibilidad de deshacerse de los bonos del Tesoro de EE.UU. y cómo hacerlo específicamente".

De momento China posee 1,13 billones de dólares en bonos del Tesoro, que solamente es una fracción de un total de los 22 billones de dólares de la deuda nacional de EE.UU., pero que constituye un 17,7 % entre todos los países que invirtieron en ello.

En el caso de que el Gobierno chino decida reducir su papel en el mercado, la economía estadounidense, que depende en gran medida de la compra de sus valores por entidades soberanas, podría verse perturbada. Algunos analistas incluso compararon este potencial paso con un arma nuclear, cuyo uso conllevaría consecuencias para todas las partes.

Robert Tipp, jefe de estrategias de inversión y de bonos globales de PGIM FixedIncom, comentó a CNBC que ha hablado del tema con distintos expertos, y sostuvo que se trataría de "una opción nuclear autodestructiva" que por un lado puede servirle a China como una "moneda de cambio", pero al mismo tiempo "pone en peligro el valor de algo en lo que están profundamente involucrados".

Para el economista Sung Won Sohn, presidente de SS Economics, esta opción es "la mayor arma que tienen" los chinos y a la que "van a recurrir" en caso de la presión de Washington, mientras que Kim Rupert, director general de análisis de renta fija global en ActionEconomics, opina que "China a lo mejor seguirá utilizándolo como una amenaza", pero que en realidad la venta de los bonos del Tesoro los perjudica más a ellos que a EE.UU., dañando su propio "portafolio".

Otra pregunta que surge ante la hipotética posibilidad de que China se deshaga de todos los valores estadounidenses es adónde destinará la gran suma invertida en ellos. Los bonos del Tesoro de EE.UU. son consideraros como unos de los más rentables del mundo debido a sus relativamente bajos riesgos y una inversión óptima y segura.

En ese sentido, el codirector de bonos globales de Janus Henderson, Nick Maroutsos, señaló a CNBC que mover los activos así "parece muy desafiante ahora", aunque posible. "Podría suceder de manera muy gradual en un período de entre 6 y 12 meses", indicó Maroutsos, agregando que es muy poco probable que China lo haga rápido.

  • Este lunes Pekín anunció que impondrá aranceles del 10 al 25 % sobre productos estadounidenses por 60.000 millones de dólares, medida que entrará en vigor el 1 de junio. Las nuevas tarifas afectarán a alrededor de 4.500 productos estadounidenses.
  • Previamente, Donald Trumpelevó las tarifas a todas las importaciones chinas restantes, lo que afectará a los productos importados por un valor aproximado de 300.000 millones de dólares. El Ministerio de Comercio de China lamentó "profundamente" el aumento arancelario de EE.UU. y argumentó que no tenía más remedio que tomar contramedidas.

"Caos absoluto en los mercados mundiales": Advierten las consecuencias de la 'opción nuclear' de China frente a los bonos de EE.UU.

Tras el anuncio de que Pekín estaría estudiando la "posibilidad de deshacerse de los bonos del Tesoro de EE.UU.", SourabhGupta, miembro principal del Instituto de Estudios China – América, con sede en Washington, dijo a RT que si bien la medida sería contraproducente para el gigante asiático, también tendría consecuencias devastadoraspara los mercados financieros globales.

Varios analistas han catalogado esta eventual decisión como la 'opción nuclear' de China, motivada por los aranceles impuestos por EE.UU. en el marco de la guerra comercial que libran ambos países desde hace varios meses.

"En ese caso, habría un caos absoluto en los mercados mundiales de divisas, y posteriormente en los mercados de valores globales", agregó el experto. Respecto a las tasas de interés, Gupta señaló que después de una volatilidad inicial importante, los efectos se tornarían "menos intensos".

De momento, China posee 1,13 billones de dólares en bonos del Tesoro, que si bien son solamente una fracción del total de los 22 billones de dólares de la deuda nacional de EE.UU., representan un 17,7 % de lo invertido entre todos los países en ello.

Pekín ha recortado en aproximadamente 4 % su participación en el mercado de bonos de Washington durante los últimos 12 meses, pero todavía ocupa el primer lugar entre los acreedores extranjeros.

Sin embargo, el especialista cree que aun si el conflicto comercial empeorara drásticamente, el país asiático no dejará por completo de comprar la deuda de la nación norteamericana. "Hasta que China se internacionalice y fotalezca por completo su moneda, simplemente no puede alejarse de los mercados de deuda de EE.UU.", afirmó el experto, tras señalar que "hay mejores vías para las represalias".

En este contexto, William L. Anderson, profesor de la Escuela de Negocios de la Universidad Estatal de Frostburg, dijo a RT que los consumidores estadounidenses ciertamente sentirían la presión. Además, calificó el conflicto comercial como "innecesario y destructivo" y consideró que "tiene sus raíces en la administración de Donald Trump".

Xi Jinping: "Transformar o reemplazar a otras civilizaciones es estúpido"

El presidente chino, Xi Jinping, catalogó de "estúpidos" los esfuerzo por reformar a otros países, durante un discurso pronunciado este miércoles en Pekín, la capital china, el primero desde la imposición mutua de nuevos aranceles entre el gigante asiático y EE.UU., informa Bloomberg.

"Pensar que la raza y la cultura propias son superiores a otras e insistir en transformar, o incluso reemplazar, a otras civilizaciones es estúpido en su comprensión y desastroso en la práctica", manifestó el mandatario.

Pese a que no hizo ninguna referencia directa a EE.UU., muchos consideran que con estas palabras Xi Jinping se refirió a la disputa comercial que enfrenta a Pekín y Washington.

"Los intercambios y el aprendizaje mutuo entre civilizaciones deberían ser recíprocos y equitativos", continuó el jefe de Estado chino, añadiendo que estos "deberían ser diversificados y multidireccionales antes que obligatorios y coercitivos" y que "no deberían ser de un único sentido".

¿Golpe a Huawei?: Trump firma una orden ejecutiva que declara "emergencia nacional" por amenazas contra la tecnología estadounidense

El presidente de EE.UU., Donald Trump, ha firmado este miércoles una orden ejecutiva que declara una emergencia nacional por amenazas contra la tecnología estadounidense, informó la Casa Blanca.

La orden prohíbe el uso de equipos de telecomunicaciones fabricados por compañías consideradas como una amenaza para la seguridad nacional de EE.UU., lo que allana el camino para una prohibición total de los productos fabricados por Huawei Technologies de China.

En particular, la medida proscribe la compra o uso de cualquier tecnología de comunicaciones producida por entidades que están controladas por "un adversario extranjero" y que puedan crear un "riesgo indebido de sabotaje" de los sistemas de comunicaciones de EE.UU. o "efectos catastróficos" para la infraestructura estadounidense.

El Departamento de Comercio tiene 150 días para formular reglas que puedan identificar a "países o personas particulares" como adversarios extranjeros.

"Proteger a EE.UU. de adversarios extranjeros"

"El presidente ha dejado claro que esta Administración hará lo que sea necesario para que EE.UU. siga siendo seguro y próspero, y para proteger a EE.UU. de adversarios extranjeros que están creando y explotando de manera activa y cada vez más las vulnerabilidades en la infraestructura y los servicios de tecnología de la información y las comunicaciones en EE.UU.", escribió la secretaria de prensa Sarah Huckabee Sanders en un comunicado.

Por su parte, el presidente de la Comisión Federal de Comunicaciones, AjitPai, ha celebrado la orden, calificando la medida como "paso significativo hacia la protección de las redes de EE.UU.".

La promulgación de esa orden suscitaría aún más tensiones en las relaciones entre Washington y Pekín, las dos economías más grandes del mundo, que ya se encuentran enfrascadas en una batalla por las prácticas comerciales chinas, consideradas por las autoridades norteamericanas como 'desleales'. En particular, EE.UU. afirma que la empresa Huawei actúa bajo órdenes del Gobierno chino y que sus equipos podrían ser usados para el espionaje. Por su parte, la compañía ha negado en reiteradas ocasiones las acusaciones de Washington.

El Departamento de Comercio incluye a Huawei en su 'lista negra'

Por su parte, el Departamento de Comercio de EE.UU. ha anunciado que incluirá a Huawei Technologies Co Ltd y a 70 empresas afiliadas a su llamada 'Lista de Entidades', lo que impedirá al gigante chino de las telecomunicaciones comprar piezas y componentes a las compañías norteamericanas sin la aprobación del Gobierno de EE.UU.

El departamento explica en un comunicado que tiene razones para concluir que Huawei está "involucrado en actividades que son contrarias a la seguridad nacional o al interés de la política exterior de EE.UU.".

"Supresión nada razonable de las compañías chinas"

El anuncio llega en un momento crítico de las relaciones entre EE.UU. y China, tras la mutua imposición de aranceles en los últimos meses a productos valorados en cientos de miles de millones de dólares.

Este martes, Reuters informó que Trump debía firmar la orden ejecutiva en algún momento de esta semana.

En una aparente respuesta, GengShuang, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de China, acusó a Washington de estar "abusando de su poder para difamar maliciosamente y derrotar a ciertas compañías chinas".

El vocero instó a EE.UU. a que deje de "usar el pretexto de la seguridad nacional para llevar a cabo la supresión nada razonable de compañías chinas", y que proporcione "un entorno justo y equitativo" para las empresas del país asiático.

La preocupación de que firmas extranjeras puedan ayudar a adversarios de EE.UU. a infiltrarse en sistemas informáticos sensibles ha cobrado importancia en los últimos años en el país norteamericano.

El Departamento de Comercio de EE.UU. incluye en su 'lista negra' a Huawei y 70 empresas afiliadas

El Departamento de Comercio de EE.UU. ha anunciado este miércoles que incluirá a Huawei Technologies Co Ltd y a 70 empresas afiliadas a su llamada 'Lista de Entidades', lo que impedirá al gigante chino de las telecomunicaciones comprar piezas y componentes a las compañías norteamericanas sin la aprobación del Gobierno de EE.UU.

El departamento explica en un comunicado que tiene razones para concluir que Huawei está "involucrado en actividades que son contrarias a la seguridad nacional o al interés de la política exterior de EE.UU.".

El secretario de Comercio, Wilbur Ross, dijo que el presidente, Donald Trump, ha respaldado una decisión que "evitará que la tecnología estadounidense sea utilizada por entidades de propiedad extranjera en formas que puedan socavar la seguridad nacional o los intereses de la política exterior de EE.UU.".

Bajo la orden, que entrará en vigor en los próximos días, Huawei necesitará una licencia del Gobierno norteamericano para comprar tecnología estadounidense. La decisión también pondrá difícil, si no imposible, que Huawei venda algunos productos debido a su dependencia de los proveedores estadounidenses, informa Reuters citando a funcionarios estadounidenses.

"Emergencia nacional"

Este miércoles el presidente de EE.UU. también firmó una orden ejecutiva que declara una emergencia nacional por amenazas contra la tecnología estadounidense.

Aunque la orden no menciona expresamente a Huawei, prohíbe el uso de equipos de telecomunicaciones fabricados por compañías consideradas como una amenaza para la seguridad nacional de EE.UU., lo que allana el camino para una prohibición total de los productos fabricados por la empresa china.

La promulgación de esa orden suscitaría aún más tensiones en las relaciones entre Washington y Pekín, las dos economías más grandes del mundo, que ya se encuentran enfrascadas en una batalla por las prácticas comerciales chinas, consideradas por las autoridades norteamericanas como 'desleales'. En particular, EE.UU. afirma que la empresa Huawei actúa bajo órdenes del Gobierno chino y que sus equipos podrían ser usados para el espionaje. Por su parte, la compañía ha negado en reiteradas ocasiones las acusaciones de Washington.

Análisis: China a EEUU: "Vamos a luchar hasta el final"

Raúl Zibechi

El mensaje fue lanzado al aire por Televisión Central de China (CCTV) mediante un editorial titulado: "China ha hecho la preparación integral". En él se anuncia la posición de Pekín en la guerra comercial lanzada por EEUU, durante la emisión del programa diario de noticias.

El medio oficialista asegura que "no queremos esta lucha, pero no tenemos miedo y vamos a luchar si es necesario".

Para la inmensa mayoría de la población china, la guerra comercial no es una cuestión económica sino de dignidad nacional. El editorial anónimo lo explica con una metáfora histórica: "Para la nación china que ha experimentado varias tormentas en los últimos 5.000 años, ¿hay alguna situación que no hemos visto antes? En el proceso de la gran revitalización de la nación, tiene que haber dificultades e incluso olas terribles. La guerra comercial provocada por los EEUU. es sólo una barrera en el camino de desarrollo de China, y no es un gran problema en absoluto".

La referencia no es un dato menor para una nación que fue ultrajada varias veces en conflictos recientes en los siglos XIX y XX. Quizá por esa razón, en pocas horas la página del programa oficial recibió más de tres millones de visitas en twitter y dos millones de "likes".

Varios observadores destacaron que semejantes comentarios son "muy inusuales", por la severidad del tono, en los medios chinos. Algo así no se produjo siquiera después del ataque aéreo de la OTAN en 1999 a la embajada china en Belgrado y cuando la colisión de aeronaves Mar Meridional de China en 2001.

El sentido común de los chinos, tanto de la sociedad como del gobierno, indica que deben seguir su camino sin importar lo que hagan los demás. En el mismo sentido, un medio generalmente crítico de Hong Kong, el South China Morning Post, destaca que en las negociaciones con EEUU, "Pekín no podía ceder a las demandas de Washington por la dignidad nacional y cuestiones de principio".

Trump decidió elevar los aranceles a una parte considerable de las importaciones desde China, medida que fue retrucada por Pekín en lo que se considera un "ojo por ojo" que no tendría fácil solución.

El presidente de EEUU cuenta con alguna ventajas, gracias al bajo desempleo, el crecimiento de más del 3% en el primer trimestre, la baja inflación y la subida de los salarios.

Que lo anterior lo consiga a costa de un creciente endeudamiento público y un alto déficit presupuestario, no parece importarle a quien comparecerá en las urnas en poco más de un año.

El columnista de Asia Times, David P. Goldman, ensaya una mirada estratégica que implica mirar mucho más lejos: "Trump quiere restaurar un pasado en el que América dominó la producción, y su estrategia de negociación recuerda el juego de Monopoly, en el que los jugadores intentan extraer rentas. China está jugando el juego de estrategia antigua de Go, con el objetivo de supremacía tecnológica".

A mi modo ver, este es el punto central. China no pierde el rumbo y tiene mucho margen para negociar, por varias razones.

La primera es que no debe someter a su dirección política al escrutinio de las urnas, por lo que no necesita hacer nada destinado a conformar a la opinión pública que siempre es volátil y depende de los avatares de la economía, en particular en Occidente.

La segunda ventaja es la ya mencionada historia de derrotas y humillaciones, que lleva a Pekín a poner en primer lugar la soberanía de la nación, la dignidad del país y de sus habitantes, que se muestran afines al llamado nacionalista. Se trata de una actitud defensiva, mientras la de Washington es a todas luces ofensiva y guerrerista en pugna por la supremacía global.

La tercera es que China no pierde el rumbo, sabe que la guerra comercial no es tal sino una guerra por la supremacía tecnológica, como se desprende de la ofensiva contra Huawei desatada desde 2018.

Para EEUU es difícil de aceptar que la multinacional china lleve ventaja en las telecomunicaciones y sea la punta de lanza de la Ruta de Seda. Goldman nos recuerda que Huawei superó a Apple en la venta de teléfonos en el primer trimestre de 2019 pese a que no puede vender en EEUU. Por el contrario, las empresas de alta tecnología de EEUU dependen de sus ventas a China.

El núcleo de la guerra tecnológica son los semiconductores, rama en la que los chinos no son inferiores a Apple. Goldman concluye: "China espera salir de la guerra comercial con una ventaja indiscutible en la fabricación y diseño de semiconductores. Si tiene éxito, se convertirá no sólo en el poder económico dominante, sino en la potencia militar dominante".

La industria de semiconductores nació en EEUU pero migró a Asia en la etapa inicial del neoliberalismo salvaje. Ahora Asia, y China en particular, llevan la delantera. Revertir esta situación no será sencillo, por más empeño que ponga la administración Trump. Lo peor es que ni la Unión Europea ni el reino Unido, o sea sus más importantes aliados, se sumaron a la guerra contra Huawei, en lo que el analista de Asia Times considera "la peor humillación para la diplomacia estadounidense desde el final ignominioso a la guerra de Vietnam".

La guerra está servida y no tiene marcha atrás. La opinión pública estadounidense y las elites dominantes, seguirán el camino emprendido por Trump, más allá del resultado electoral. En una guerra gana el que tiene mayor voluntad, el que es capaz de aferrase al terreno, aquel pueblo que sabe lo que quiere y no teme los sacrificios. Las guerras no las ganan ni los liderazgos, ni las armas más sofisticadas, ni los discursos más encendidos. La historia de la Segunda Guerra Mundial, cuando el nazismo parecía arrollar el mundo, mostró que los pueblos pueden más.

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